Prólogo

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AH, HAAH, AH, NGH

Una serie de gemidos breves y entrecortados salían de su boca. Su cuerpo se sacudía sin descanso, y hasta su mente temblaba, sin poder armar un solo pensamiento claro. Con el cuerpo rendido y sin energía, Josh subió las piernas por instinto y las enganchó alrededor de la cintura del hombre. Reuniendo lo poco que le quedaba de fuerza, apretó con firmeza, logrando que el miembro que lo penetraba se hundiera aún más, lo que le provocó un dolor agudo.

HNG...

El hombre, sobre Josh, soltó un gemido hondo entre respiraciones ásperas. Apoyado en sus brazos, siguió embistiendo hacia abajo antes de deslizar las manos bajo las rodillas de Josh y alzarlo con fuerza. Doblándolo por la mitad, levantó sus caderas y hundió el miembro con brutalidad.

AAHAK...

Desde el fondo de su garganta surgió un grito largo. El hombre no mostraba consideración alguna. Aplastó su cuerpo pesado contra el de Josh, embistiendo sin control. Su miembro, hinchado y caliente, se estrellaba con violencia dentro de él, atrapado entre el colchón y el peso del hombre.

No sentía ningún dolor. Aquello era apareamiento. Ni él ni Josh conservaban un mínimo de racionalidad, así que no podía llamarse "relación sexual". Lo único que percibía era el miembro del hombre moviéndose caóticamente en su interior y la dulzura de su cuerpo absorbiéndolo con voracidad.

AH, HNG, UH, AHN...

Josh gemía sin parar mientras acercaba la cabeza del hombre hacia sí. Entre la neblina de su conciencia, supo que su cuerpo ya estaba listo. Como si lo hubiera notado, los movimientos del hombre se volvieron aún más violentos, hurgando en su interior. Cada vez que se retiraba para volver a clavarse, la penetración llegaba más profundo.

—Más... más adentro. Embísteme con más fuerza. Dentro de mí... dentro.

—Ah, lléname por completo.

Sin darse cuenta, Josh suplicaba en voz alta.

Al fin, el hombre hundió su miembro hasta el fondo y lo hizo hincharse dentro de Josh. Un dolor punzante y ardiente surgió en lo profundo mientras sus paredes internas, calientes y húmedas, se cerraban con fuerza alrededor de la erección.

HNNGH...

Con un estremecimiento, el hombre llegó al clímax sobre Josh. Eyaculó a chorros, llenando su vientre con el líquido caliente. Era tanta cantidad que podía sentir el peso del semen acumulándose adentro, pero su entrada, sellada con firmeza alrededor del miembro, apenas dejaba escapar nada. Todo lo que el hombre derramó quedó atrapado y guardado por completo dentro de Josh, que recibió hasta la última gota.

El semen se esparció por todo su cuerpo como una droga, mientras sus dulces feromonas le inundaban las fosas nasales. Josh, completamente intoxicado, dejó caer su cuerpo adormecido. Justo cuando su conciencia se nublaba y la vista se le ponía borrosa, el hombre le mordió de pronto la oreja.

—¡Ah!

Un sonido escalofriante crujió justo dentro de su oído. Un grito escapó de su garganta y, por un instante breve, su conciencia perdida regresó.

El hombre, manteniendo su pene bien enterrado dentro de Josh, chupó con avidez la oreja recién mordida, produciendo un sonido húmedo y obsceno. Entre el dolor y el shock, su voz resonó junto al oído tembloroso de Josh:

—Eres completamente mío.

El susurro grave lo hizo estremecer, y sin querer apretó los músculos internos. El hombre respondió con un gruñido gutural y hundió su miembro con aún más fuerza.

NGH. UGH...

Aunque unos gemidos débiles escaparon de los labios de Josh, el hombre los ignoró por completo. Después de morder, chupar y lamer la oreja ensangrentada durante lo que pareció una eternidad, finalmente soltó un suspiro profundo y se quedó dormido.

No fue hasta horas después, cuando su conciencia regresó por completo desde ese oscuro abismo, que Josh entendió: el hombre le había dejado una "marca".

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