Lee-hyun abrió los ojos poco a poco, sintiendo la claridad que se filtraba entre sus párpados. Lo primero que vio fue el pecho descubierto de un hombre. Como el sueño aún no lo soltaba del todo, parpadeó aturdido un par de veces antes de apoyar la frente en ese pecho, sintiendo su firmeza. Lee-hyun soltó una risita sin darse cuenta, y Seung-hyeok, todavía medio dormido, rodeó su espalda con el brazo y lo atrajo hacia sí por instinto.
Pum, pum, pum. El sonido rítmico y pausado del corazón, la respiración profunda de quien duerme y la luz cálida del sol entrando por el gran ventanal hacían que esa mañana lánguida fuera aún más tranquila. Con una sonrisa leve, Lee-hyun empezó a acariciar la cintura de Seung-hyeok con el pulgar, despacio.
"¿Despertaste?"
Una voz baja y algo rasposa sonó justo sobre su cabeza. Como si esos dedos le hicieran cosquillas, Seung-hyeok cubrió la mano de Lee-hyun con la suya, grande, y entrelazó sus dedos con naturalidad. Al separar la frente de su pecho y levantar la vista, Lee-hyun se encontró con los ojos de Seung-hyeok, que aún tenía el ceño algo fruncido. Al verlo, las comisuras de Seung-hyeok se levantaron en una sonrisa.
"Te despertaste temprano. Deberías haberme llamado."
"Ya lo hice."
Ante la idea de que quedarse abrazado en silencio, acariciando su cintura desnuda, era su forma de despertarlo, Seung-hyeok soltó una risita. Le pareció un gesto muy propio de Kwon Lee-hyun. Bajó la cabeza y presionó los labios ligeramente sobre la frente de Lee-hyun antes de separarse.
"Se siente bien ver la cara de Kwon Lee-hyun apenas abro los ojos."
Uno de los actores de su agencia había causado un problema, y por eso Seung-hyeok había tenido que llevar una vida inusualmente ocupada durante la última semana, resolviendo los líos de la empresa. Este fin de semana de paz era más grato que nunca. Levantó la barbilla de Lee-hyun con el pulgar y repartió besos ligeros por todo su rostro despejado.
"¿Dormiste bien?"
"Sí. ¿Y tú?"
"Ajá."
Siguieron besos juguetones en la sien, los párpados y el puente de la nariz. Seung-hyeok rodeó con la mano la mejilla de Lee-hyun, que soltaba risitas por las cosquillas, y bajó aún más la cabeza. Empezó a lamer suavemente los labios de Lee-hyun, algo hinchados de tanto haber sido succionados y mordidos la noche anterior. Era un gesto que parecía pedirle que abriera la boca.
Lee-hyun, que por costumbre estuvo a punto de echar la cabeza atrás y abrir los labios, notó que Seung-hyeok ya se incorporaba para subirse sobre él, así que giró rápido la cara hacia un lado. Se cruzó con la mirada de Seung-hyeok, que frunció el ceño como si hiciera un berrinche, pero Lee-hyun sabía que si dejaba que ese beso siguiera, podía repetirse lo de la madrugada anterior, cuando lo habían llevado hasta el límite. No es que no quisiera, pero como hoy tenía planes, Lee-hyun empujó los hombros de Seung-hyeok con firmeza y se levantó.
"Tengo hambre."
La forma en que Lee-hyun se escurrió de la cama como un gato hizo que Seung-hyeok soltara una carcajada incrédula. Sus piernas desnudas, asomando bajo la chaqueta de pijama de Seung-hyeok que le había puesto anoche, se veían tersas. Sintió que la tensión en su bajo vientre crecía, pero se dio por vencido, volvió a tumbarse mirando al techo y gritó hacia el baño cerrado:
"Lávate con calma y sal."
Pensó que, por ahora, lo primero sería darle de comer a ese Kwon Lee-hyun que decía tener hambre.
Apenas Lee-hyun salió del baño, Horangi, como si lo hubiera estado esperando, se frotó la frente contra sus piernas. Lee-hyun lo levantó con ambas manos, acunándolo, y le preguntó a Seung-hyeok, que se movía afanoso en la cocina:
"¿Horangi comió?"
"Sí. Debía de tener hambre. En cuanto le abrí la lata, se la devoró."
Horangi tenía prohibida la entrada al dormitorio por orden de Seung-hyeok, después de haber saltado sobre la cama sin ningún tacto varias veces justo cuando el ambiente entre ambos empezaba a caldearse. Sintiendo lástima por el gato, que debió de haber dormido solo en su cojín junto al sofá durante la larga noche, Lee-hyun sacó un premio de la alacena. Al instante, las patas cortas forcejearon en sus brazos.
"Está bien. Te bajaré."
Puso un pequeño premio dentro de un juguete-rompecabezas con forma de bola frente a él, y la atención del gato se centró ahí de inmediato. Tras confirmar que Horangi hacía rodar el juguete para sacar su merienda, Lee-hyun se incorporó y fue hacia la cocina.
"Ya casi está. Siéntate."
Seung-hyeok solo llevaba puesto el pantalón del pijama, con el mismo estampado que el de Lee-hyun. Hablaba sin darse vuelta, de pie frente a la placa de inducción. Cada vez que movía la sartén, los músculos de su espalda se marcaban con fuerza. Lee-hyun notó las marcas nítidas de uñas sobre ellos y desvió la mirada, discreto.
"Podrías haberte quedado un poco más recostado hasta que yo saliera de la ducha. Te habría ayudado con el desayuno..."
En la mesa había sopa y varios acompañamientos ordenados con cuidado. Por supuesto, la mayoría los había preparado la empleada que los visitaba de vez en cuando y solo había que servirlos, pero algunos los había hecho el propio Seung-hyeok esa mañana. El rollo de huevo, que le había salido mal hacía unos días, hoy lucía esponjoso y bien enrollado.
"Puedo hacerlo yo solo, para qué molestarte."
Ante esa respuesta indiferente y sin ánimo de presumir, Lee-hyun se acarició la nuca. Todavía no se acostumbraba a que alguien le preparara la comida. Además, para alguien como él, que casi nunca desayunaba bien, siempre era una mesa demasiado abundante, hasta resultar extraña. Sabiendo o no que Lee-hyun se sentía cohibido, Seung-hyeok puso frente a él un cuenco de arroz servido con esmero.
"...Es demasiado arroz."
"Come mucho. Dijiste que tenías hambre."
"Aun así, no podré terminarlo. Es un desperdicio."
"Si sobra, me lo como yo, así que come solo lo que puedas."
Seung-hyeok, que al igual que Lee-hyun no solía cuidarse con las comidas, había empezado a desayunar rigurosamente cada mañana antes de ir al trabajo. Era uno de los muchos cambios que trajo el vivir juntos. Fue una medida drástica que tomó al ver que Lee-hyun no probaba bocado hasta después del mediodía.
Cada mañana, Seung-hyeok preparaba el desayuno, terminaba de ordenar y luego se alistaba sin apuro para ir a la oficina. No cedía ni un poco ante la insistencia de Lee-hyun de encargarse él de limpiar.
Lee-hyun, que había tenido que vivir con rectitud desde joven, a menudo se preocupaba por Seung-hyeok. Temía que su estilo de vida cayera mal entre la gente de la empresa. Pero esa era una preocupación nacida del desconocimiento. La realidad era que el personal incluso agradecía la ausencia de Gu Seung-hyeok, y que para él ahora era mucho más importante alimentar a Kwon Lee-hyun que la propia empresa.
"Comes bien el tofu frito."
"Ah, sí. Está rico."
"La próxima vez que venga la señora, le diré que haga más. Come mucho."
Lee-hyun asintió hacia Seung-hyeok, que estaba sentado frente a él con los brazos cruzados, mirándolo fijo. Su expresión de satisfacción le resultaba tan vergonzosa que bajó la vista y siguió usando los palillos. Entonces escuchó una voz algo brusca.
"¿Y por qué no comes el rollo de huevo?"
Los palillos de Lee-hyun se detuvieron. Media pieza del rollo seguía olvidada en un rincón del cuenco. Por fuera se veía amarillo y apetitoso. Por fuera. Tras pensarlo un momento, respondió:
"¿Tú lo probaste?"
"¿No? ¿Por qué?"
"...No, por nada."
"¿Por qué? Dime qué pasa, no dejes las cosas a medias."
Seung-hyeok, arqueando una ceja con arrogancia, acercó su silla y tomó los palillos. Apenas se metió un trozo del rollo en la boca:
"Oye, no comas esto."
Estiró el brazo de inmediato y tomó el plato.
"No, se puede comer."
"Qué se va a poder comer, joder, está saladísimo."
Desconcertado por lo repentino, Lee-hyun lo sujetó de la muñeca, pero Seung-hyeok se levantó decidido y retiró el plato. Ante eso, Lee-hyun apretó los labios y lo miró en silencio mientras él le traía un vaso de agua del dispensador.
"Mañana te lo haré bien. Ah, por eso le arruiné el paladar a Kwon Lee-hyun."
Al ver que su molestia era por él, Lee-hyun sintió un cosquilleo raro en el pecho. Inclinó el vaso para ocultar la comisura de sus labios, que se le levantaba un poco.
"¿A qué hora es la función hoy?"
"A las 3."
"Antes, vayamos al centro comercial a comprar algo de ropa de primavera."
El largo invierno, que parecía eterno, finalmente llegaba a su fin. Aunque el clima aún no era del todo cálido, la ropa de la gente en la calle ya era mucho más ligera. La primavera siempre trae la sensación de un nuevo comienzo. Y que la próxima estación fuera más bienvenida que nunca se debía a que el invierno pasado había sido insoportablemente largo.
"Hagámoslo."
Por eso Lee-hyun borró de su mente el armario lleno de ropa que Seung-hyeok ya le había comprado y asintió, dócil. Sabía que no era el único que esperaba la nueva primavera.
"Eh, ahí está. Vamos."
Tras dejar el coche en el servicio de aparcacoches, Seung-hyeok entró en la sección de lujo de los grandes almacenes y fue directo a una tienda de moda decorada en un dorado ostentoso. El rostro de Medusa, enmarcado en un patrón circular complejo, brillaba con fuerza en una de las paredes bajo el nombre de la marca en letras grandes. Lee-hyun lo detuvo agarrándolo del brazo antes de que entrara, con expresión preocupada.
"...¿Aquí?"
"Sí, aquí. ¿Por qué?"
Era una marca famosa por un diseño que, siendo generosos, era "llamativo" y, siendo realistas, "estruendoso". Casi todos sabían que las famosas "camisas de matón" que vestían los delincuentes en películas y series eran imitaciones de estos patrones. Y como si quisiera confirmar que esa fama no era infundada, el ex mafioso Gu Seung-hyeok respondió con total naturalidad.
"Es mi marca favorita."
Aunque se dejara de lado el estigma de ser una marca apreciada por nuevos ricos —una difamación que haría desmayarse al diseñador—, el ambiente de la tienda era el polo opuesto al gusto de Lee-hyun. Pero como era la marca favorita de Seung-hyeok, no le resultaba fácil decir nada, así que lo siguió adentro a regañadientes.
"Miraremos nosotros mismos, ya les avisamos si necesitamos algo."
Seung-hyeok despachó a los empleados que se acercaron apenas entraron y fue directo a un perchero, revisando las prendas sin dudar. Lee-hyun, a su lado, se rascaba una ceja mirando la ropa que pasaba volando.
Por suerte, no todo eran patrones de cadenas doradas, pero la mayoría de los diseños eran demasiado excesivos para el día a día. Aun así, Seung-hyeok se veía muy serio revisando la ropa con el ceño fruncido.
"Bueno, es su marca favorita, lo dejaré mirar."
Lee-hyun se alejó un paso y acarició distraído el borde de una prenda colgada.
"¿Qué te parece esta?"
En ese momento, Seung-hyeok sacó una camisa de seda y se la mostró. Al verla, Lee-hyun le revisó la cara de inmediato.
"¿Qué pasa? ¿No te gusta?"
No había rastro de broma en su expresión. Había elegido esa camisa ruidosa, cubierta de flores doradas y plumas, con total sinceridad.
Recién entonces le vinieron a la mente a Lee-hyun las imágenes de la ropa que Seung-hyeok solía usar antes. En especial la que usaba cuando trabajaba.
Camisas llenas de flores rojas, cadenas doradas resaltando, estampados densos... prendas llamativas, vistosas, estruendosas. Al recordarlo, cada una era excesivamente ostentosa, pero como solía llevar trajes negros o abrigos encima, y Lee-hyun siempre se quedaba embobado mirándole la cara, no lo había notado del todo. De hecho, hasta la cazadora a cuadros que llevaba puesta ahora era un diseño difícil de combinar si se lo miraba con objetividad.
"En vez de esa, ¿qué tal esta?"
Lee-hyun, con la mayor naturalidad posible, eligió la prenda más sobria que encontró y se la tendió. En realidad, hasta esa era demasiado para su gusto. Pero para Seung-hyeok no lo era, porque arqueó una ceja.
"¿No es un poco sosa? Creo que la otra es mejor."
"......."
"Da igual. Podemos probarnos las dos. ¿Dónde está el probador?"
Lee-hyun suspiró bajito mientras se daba vuelta, esperando que Seung-hyeok eligiera la opción más simple. Iba camino al sofá para escapar de esos patrones que cansaban la vista, cuando sintió que lo agarraban del brazo.
"¿A dónde vas? Dicen que el probador está por allá."
"¿Eh?"
A Lee-hyun se le abrieron mucho los ojos al recibir las perchas que Seung-hyeok le tendía. Tardó un segundo en entender que la ropa que Seung-hyeok elegía tan en serio no era para él, sino para Lee-hyun.
"Ah, y ya que vas a cambiarte, pruébate esto también. Es lindo."
Lee-hyun sujetó rápido la mano de Seung-hyeok cuando este intentaba sacar unos pantalones de estampado saturado de otro perchero.
"Espera, espera. Gu Seung-hyeok, ¿hablas en serio?"
"¿Qué? Es lindo. ¡Oiga!"
Lee-hyun negó con la cabeza hacia la empleada que se acercaba al llamado de Seung-hyeok, pero ella, sin notar el horror en su cara, se acercó con paso firme. Le susurró al oído, urgido.
"Oye... Gu Seung-hyeok. Vámonos a otro lado."
"¿Qué? ¿Por qué te pones así? Mire si tienen su talla para esto."
"El cliente tiene muy buen ojo. Esta línea es la novedad de la temporada, mucha gente la busca."
"¿Has oído? Es lo nuevo de la temporada."
Por alguna razón, lucía orgulloso. Sin poder decir más, Lee-hyun se frotó la cara y le entregó las perchas a la empleada con una sonrisa forzada.
"Ah, no hace falta que se las lleve. Vamos a dar una vuelta por otro lado primero."
"Oye, Kwon Lee-hyun. ¿Por qué? ¿A dónde vas sin probarte nada?"
"Creo que este no es el lugar. Sal, rápido."
Tras despedirse de la empleada, Lee-hyun empujó la espalda de Seung-hyeok con prisa. Le agarró la muñeca y lo arrastró fuera de la tienda dorada lo más rápido posible.
"Oye, había mucha ropa linda, ¿por qué salimos sin probarnos nada?"
"Es que todo era demasiado llamativo."
"¿Y qué tiene de malo ser llamativo? Es mejor así. Tú tienes una cara linda, así que tienes que usar ropa así para que la prenda no se desperdicie."
Lee-hyun se tapó los ojos con una mano ante la respuesta descarada de Seung-hyeok, mientras este se dejaba arrastrar. Temiendo que encontrara un lugar aún más exagerado, Lee-hyun entró apurado en la primera tienda de aspecto minimalista que vio.
Solo con ver el interior en tonos neutros y tranquilos, se sintió aliviado. Mirando rápido, la ropa también parecía sencilla. Aunque el precio seguramente no lo fuera, decidió pensar en eso después y empezó a buscar ropa lo más sobria posible, con un Gu Seung-hyeok pegado a él arqueando las cejas con desaprobación.
"¿No es eso un poco soso?"
"El centro está muy vacío. No me gusta."
"En esta tienda la ropa no tiene ninguna gracia."
Cada vez que Lee-hyun encontraba algo que le gustaba, recibía una crítica tajante. Hasta Seung-hyeok volvió a aparecer con un suéter de patrón estruendoso que quién sabe de dónde sacó, insistiendo con un "Kwon Lee-hyun, deja eso y pruébate esto". Finalmente, aceptando que sus gustos eran polos opuestos, Lee-hyun le bajó la mano y sentenció:
"No hay manera, Gu Seung-hyeok. Ve a elegir tu ropa. Yo elijo la mía. Tenemos gustos muy distintos."
Ante esa firmeza, Seung-hyeok frunció el ceño. Tras pensarlo un momento, habló:
"Entonces, elijamos la ropa del otro."
"...¿Es necesario?"
"Quiero vestirme del estilo que le gusta a Kwon Lee-hyun para intentar seducirlo un poco. ¿Qué pasa?"
Recordar las camisas estridentes que elegía Seung-hyeok lo hizo dudar, pero Lee-hyun tenía ganas de verlo con una chaqueta tipo béisbol que acababa de ver. Por ser alto y de hombros anchos, pensó que un estilo casual de universitario le daría un aire totalmente distinto. Tras pensarlo, asintió con decisión.
"Está bien, acepto. Pero no vale decir que no te gusta."
"Ya me estás asustando con qué ropa vas a traer."
"No es nada raro. Iré a mirar por allá. Avísame cuando hayas elegido."
Lee-hyun caminó hacia el perchero de la entrada, buscando la chaqueta de béisbol azul marino que había tenido que devolver antes por el rechazo de Seung-hyeok.
A diferencia de otras chaquetas llenas de parches y bordados, esta solo tenía toques de color claro en los bolsillos y el cuello, algo que le había gustado desde el primer momento. Tras juntar una camiseta blanca básica y unos vaqueros para combinar, volvió y se encontró con Seung-hyeok, que esperaba de pie, relajado, inspeccionando la ropa de un maniquí.
"¿Ya terminaste?"
"Sí. Ponte esto."
"¿No es ropa de crío?"
Aun diciendo eso, Seung-hyeok aceptó las perchas sin resistirse. Lee-hyun respondió en voz baja mientras él se miraba al espejo con cara de pocos amigos:
"Creo que te va a quedar bien."
Al oír eso, una comisura de Seung-hyeok se levantó en una sonrisa. Tras confirmar con un empleado dónde estaban los probadores, se encogió de hombros y soltó con tono pícaro:
"Si Kwon Lee-hyun dice que me va a quedar bien, habrá que probárselo."
Le dio un toquecito juguetón en la mejilla y entró al probador. Poco después salió ya cambiado y se plantó frente a Lee-hyun con una mirada expectante.
"Me puse lo que pediste. ¿Qué tal?"
Sabía que Seung-hyeok tenía un cuerpo excelente y que cualquier cosa le quedaría bien, pero verlo vestido exactamente a su gusto le hizo arder las orejas a Lee-hyun. Intentó dar un paso atrás cuando Seung-hyeok se le acercó demasiado, y justo cuando iba a responder en voz baja evitando el contacto visual, la empleada de al lado asintió y dio unas palmaditas.
"¡Vaya, cliente! No lo digo por decir, pero es a quien mejor le ha quedado esta prenda de todos los que se la probaron. Déjeme ajustarle un poco el cuello."
La empleada estiró la mano hacia el cuello de Seung-hyeok con amabilidad. Y Lee-hyun, sin pensarlo, se metió entre ellos y levantó las manos.
"¡Yo...!"
"......."
"Yo lo hago."
Al ver la cara desconcertada de la empleada, Lee-hyun se puso rojo al darse cuenta de lo que acababa de hacer. Seung-hyeok, notando enseguida el motivo, sonrió con malicia.
"Kwon Lee-hyun, ¿acaso tienes celos?"
"No es eso."
"Te metiste en medio porque no querías que esa persona tocara mi ropa."
"Te digo que no..."
"Claro que sí, estoy seguro."
Lee-hyun bajó la mirada para esquivarlo ante el tono burlón, pero Seung-hyeok se rio y se agachó a propósito para buscar sus ojos. Luego acercó su rostro y susurró:
"Pero sigue así. Me gusta."
Sorprendido, Lee-hyun echó la cabeza atrás y miró a su alrededor. Por suerte, la empleada se había dado vuelta porque otra persona la llamó. Le dio un puñetazo suave en el abdomen y Seung-hyeok fingió dolor, encogiéndose mientras se reía entre dientes. Mientras Lee-hyun lo miraba de reojo, la empleada volvió a preguntar:
"A mí me parece que le queda de maravilla, ¿qué opina su acompañante?"
Al ver a Seung-hyeok esperando su respuesta con una sonrisa ladeada, sintió vergüenza de nuevo. Tras mirar rápido su aspecto impecable y ese rostro que siempre lo hacía suspirar, Lee-hyun ignoró los latidos de su corazón y respondió con fingida indiferencia:
"...Estás guapo."
"¿Qué dijiste? Repítelo, no te oí."
"Si no lo oíste, entonces nada."
Seung-hyeok sabía perfectamente que la brusquedad de Lee-hyun era por timidez. Y ese lado suyo, más que tierno, le provocaba tensión en el bajo vientre. Sus mejillas sonrosadas, las pestañas bajas, los labios carnosos apretados por la vergüenza. Sin darse cuenta, Seung-hyeok apretó los puños, se quedó sin palabras un momento y carraspeó desviando la mirada.
"Ejem, me llevo esto puesto."
"Claro, cliente. Si me da la ropa que se quitó, se la preparo en una bolsa para que le sea cómodo llevarla."
Cuando la empleada se retiró con la ropa anterior de Seung-hyeok, se instaló un silencio raro. Ninguno de los dos era tímido ni muy dado al decoro, así que no tenían mucha resistencia ante ese ambiente tan dulce. Al ver a Seung-hyeok inusualmente cohibido, Lee-hyun volvió a sentir un hormigueo en las manos. Se mordió el labio y cambió de tema revisando las perchas.
"¿Y yo qué me pongo? ¿Elegiste algo?"
"¿Tu ropa? Ah, la colgué ahí. Ahí está."
Recuperando su aplomo de siempre, Seung-hyeok señaló con la barbilla el extremo del perchero. Lee-hyun tomó la primera percha que indicaba. Era un conjunto de dos piezas del mismo diseño. Tras observar la ropa un momento, guardó silencio con un sentimiento distinto al de antes y finalmente habló:
"¿Quieres que me ponga esto?"
"Sí. Dijiste que no valía decir que no."
"...Creo que esto no es normal."
Lo que Seung-hyeok había elegido era una camisa y un pantalón de encaje en un beige sutil. Era una prenda que parecía un mantel, sin forro, que caía con languidez y dejaba ver todo lo de abajo. Tenía un patrón floral disperso de hombros a pies, pero las zonas transparentes eran mayores. Si no se ponía nada debajo, iba a quedar prácticamente desnudo.
"Gu Seung-hyeok, no bromees."
Lee-hyun lo miró con incredulidad. Pero Seung-hyeok, sin responder, abrió la puerta del probador y le hizo un gesto con la barbilla. Entendiendo que discutir no serviría de nada, Lee-hyun suspiró y caminó hacia el probador.
"¿En qué pensaba el diseñador al hacer esto? ¿Hay alguien que pague por esto?"
Pensando en probárselo una vez para terminar con la cabezonería de Seung-hyeok, entró al probador, pero el cuerpo grande y sólido de Seung-hyeok se coló por la puerta antes de que se cerrara.
"¿Por qué entras tú también?"
Aunque el probador era amplio, con un pequeño sofá, ver entrar a dos hombres juntos era raro para cualquiera. Ante la pregunta de Lee-hyun, Seung-hyeok inclinó la cabeza.
"Seguro pensabas salir con esa ropa. No puedo permitir que te vean así."
"Ja."
"¿No habría sido más fácil elegir ropa normal desde el principio?" A Lee-hyun le pareció absurda la lógica de Seung-hyeok, pero no se quejó y se levantó el dobladillo de la camiseta.
El roce de la fibra de encaje, suave y fina, sobre su piel desnuda era muy distinto al de la ropa habitual. La tela vaporosa no solo era suave, sino que hasta le daba cosquillas. Al terminar de cambiarse y mirarse en el espejo, vio una imagen que no distaba mucho de estar desnudo con un velo de encaje encima. Le pareció cómico que el corto forro interior de los pantalones le resultara un alivio, y soltó una risita. Seung-hyeok, apoyado en la pared con los brazos cruzados, soltó un silbido.
"Ya está. ¿Contento?"
La mirada lenta de Seung-hyeok recorriéndolo de arriba abajo a través del espejo le dio una sensación extraña. Justo cuando Lee-hyun iba a desviar la vista, sonó el clic del obturador de una cámara.
"Oye, ¿qué haces...?"
La mano que Lee-hyun estiró para tapar la cámara del celular fue atrapada de inmediato por Seung-hyeok, que entrelazó sus dedos y la bajó. Por la cercanía de sus cuerpos, Lee-hyun retrocedió por instinto hasta que su espalda chocó con el cristal frío del espejo, haciéndolo estremecerse.
"Definitivamente, tengo buen ojo."
Lee-hyun tragó saliva de forma audible en medio del silencio. Seung-hyeok, al ver en su mirada alerta el rastro de aquel joven del pasado, sonrió y agachó un poco la cabeza. Luego recorrió con un dedo el escote de su pecho y le susurró al oído:
"Pareces un regalo envuelto. Dan ganas de sacarte el envoltorio."
"......."
"La próxima vez que vuelva del trabajo, podrías recibirme con esta ropa."
La voz grave y el aroma de su perfume hicieron que, aun sabiendo dónde estaban, el cuerpo de Lee-hyun se calentara. Se quedó rígido por instinto, pero Seung-hyeok, sin darse cuenta o sin importarle, le sopló suavemente en la oreja con una sonrisa traviesa. Lee-hyun soltó un pequeño sonido y le empujó el pecho, sintiendo la vibración de su risa contenida bajo las palmas de las manos. Bajó la cabeza y se mordió el labio inferior.
Sintió un escalofrío al pensar que, si Seung-hyeok no se hubiera retirado dócilmente, habría tenido un percance vergonzoso ahí mismo. Lee-hyun se frotó la cara y agarró la prenda para quitársela, cuando sus dedos tropezaron con la etiqueta del precio. Frunció el ceño, horrorizado.
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Al ver que vendían ese trozo de tela que no servía para salir a ningún lado por ese precio —y solo la parte de arriba—, se quedó boquiabierto. Seung-hyeok, al ver su cara de incredulidad, se rio entre dientes.
"¿Qué pasa, Lee-hyun? ¿Ahora que la llevas puesta te gusta? Yo estoy totalmente a favor."
Lee-hyun entornó los ojos ante el tono burlón y le empujó la espalda sólida.
"Sal rápido para que me pueda cambiar."
"Espera. Bueno, ya no bromeo."
"Sal ya."
Tras lograr sacar del probador al risueño Seung-hyeok, Lee-hyun soltó un suspiro largo y se cubrió los ojos con la palma de la mano. Con él afuera, su cabeza empezaba a funcionar mejor. Decidido a quitarse de encima esa locura de cinco millones de wones cuanto antes, pensó que Seung-hyeok era perfectamente capaz de comprarla mientras él se cambiaba. Abrió la puerta con urgencia y asomó la cabeza.
"Gu Seung-hyeok, si se te ocurre comprar esto, me planto en medio de Gangnam con esto puesto."
"¿Qué?"
El ceño de Seung-hyeok se frunció al instante ante la amenaza. Pero Lee-hyun siguió, sin inmutarse:
"Voy a salir a la calle solo con esto puesto, sin nada encima. No es broma."
Tras mirarlo con determinación, Lee-hyun volvió a cerrarse en el probador y se cambió con cuidado pero rápido ese trozo de tela más caro que la mayoría de los electrodomésticos. Tras confirmar que la prenda estaba intacta, abrió la puerta.
"......."
Apenas salió, se cruzó con la mirada de Seung-hyeok, que lo esperaba con gesto contrariado. Lee-hyun le entregó la ropa a la empleada y le susurró a Seung-hyeok mientras tiraba de él:
"No la pagaste, ¿verdad?"
"Después de lo que dijiste, ¿cómo la voy a comprar?"
Su rostro inexpresivo se veía un poco brusco, como si de verdad hubiera tenido intención de comprar ese traje inútil. Lee-hyun sintió que Seung-hyeok era tierno en el fondo y quiso reírse, pero se contuvo y le tiró del brazo.
"Le ayudaré con el pago."
Cuando la empleada apareció ante ellos en la sala de espera y saludó cortésmente, Seung-hyeok metió la mano en su bolsillo interior con naturalidad. Pero Lee-hyun fue más rápido, sacó su tarjeta y se la tendió a la empleada.
"Cobre con esta, por favor."
"Estando yo aquí, ¿por qué vas a pagar tú? Déjelo, use esta."
"No, use la mía, por favor."
Ante su inusual terquedad, Seung-hyeok giró la cabeza para mirarlo. Lee-hyun ignoró su mirada y puso la tarjeta en manos de la empleada. Una vez que pagó y ella se retiró, añadió con indiferencia:
"Quería regalártelo yo. Tengo mucho dinero, gracias a alguien."
Lee-hyun siempre había evitado mencionar o usar las muchas cosas que Seung-hyeok le había dado. Por eso, esa frase dicha en broma le cayó especialmente bien a Seung-hyeok. Relajó el ceño, soltó una carcajada y salió de la tienda con los dedos entrelazados con los de Lee-hyun.
Tras recorrer algunas tiendas más y discutir sin llegar a comprar nada, su sesión de compras entró en una tregua por la hora de la función que tenían reservada. Por suerte, ambos coincidieron en descansar en una cafetería, así que en cuanto vieron el logo de un café, fueron hacia allí al mismo tiempo.
"Vas a tomar un americano, ¿no? ¿Caliente o frío?"
"Caliente. Vamos juntos."
"No hace falta. Siéntate ahí."
Seung-hyeok empujó a Lee-hyun hacia un sofá y dejó las bolsas a su lado, impidiendo que se levantara al presionarle el hombro. Luego fue hacia el mostrador y se puso al final de la fila.
Lee-hyun sentía una extraña euforia cada vez que veía a Gu Seung-hyeok metido en una rutina tan normal. Aunque todavía había días en que le resultaba raro pasar el tiempo con él, la mayoría de las veces con solo mirarlo se le ponía de buen humor y se le aceleraba el corazón.
Además, ahora lo llevaba vestido con el estilo que a él le gustaba. A diferencia de su ropa habitual, que resultaba imponente y distante, ahora parecía un hombre de veintitantos normal y corriente, lo que raramente lo hacía verse aún más guapo.
"Oye, mira a ese chico de ahí. Detrás de ti, frente al mostrador. ¡No gires la cabeza tan obvio...!"
No parecía ser el único que pensaba así. Escuchó la charla de dos estudiantes en la mesa de al lado, riendo entre dientes. Al mirar disimuladamente alrededor, notó que otras personas también lo miraban de reojo y susurraban. Sabía que era normal llamar la atención siendo tan guapo, pero no pudo evitar sentirse incómodo.
"Kwon Lee-hyun, toma. Cuidado, la taza quema."
Seung-hyeok volvió con la bandeja y deslizó la taza hacia él. Había pedido también un trozo de pastel, con la excusa de que Lee-hyun había bajado de peso y debía comer más. Lee-hyun sonrió levemente ante lo predecible que era Seung-hyeok, cuando oyó la voz de una mujer desconocida detrás de él.
"Disculpe, cliente."
Pareció avergonzarse un poco cuando las miradas de ambos se centraron en ella, y la empleada uniformada se cubrió la boca. Tras carraspear, le tendió a Seung-hyeok un pequeño cartón parecido a una tarjeta de visita.
"Es que no se llevó el cupón."
"¿Salen hasta afuera para entregar un cupón que el cliente no se llevó? ¿No suelen ignorarlo?"
Lee-hyun, que también había trabajado en una cafetería, encontró raro el comportamiento de la empleada, pero enseguida entendió el motivo. Notó una pequeña emoción en la cara de la chica, que miraba a Seung-hyeok con los ojos muy abiertos y los labios apretados. Lee-hyun se mordió el interior de la mejilla, bajó la mirada y reajustó el agarre del asa de su taza.
"No lo agarré a propósito. Tírelo."
Quizás la empleada había anotado su número en el reverso del cupón. O tal vez era solo una excusa para hablarle un poco más. Pero Seung-hyeok, sin saber o sin importarle las intenciones de la chica, se limitó a sacarle el plástico al pastel con total indiferencia.
"Come solo lo que puedas."
Al ver que Seung-hyeok le hablaba a él dándole la espalda por completo a la empleada, ella volvió al mostrador con una sonrisa forzada. Ver esa escena le trajo a Lee-hyun su propio pasado a la memoria y sintió cierta amargura.
Si hubiera sido el Gu Seung-hyeok de siempre, vestido como un mafioso, la gente no se habría animado a hablarle con tanta facilidad. Con ese pensamiento en la cabeza, Lee-hyun soltó, mientras cortaba un trozo de pastel con el tenedor:
"...Gu Seung-hyeok, vístete así solo cuando estés conmigo."
"¿Qué?"
Seung-hyeok levantó la cabeza con extrañeza y arqueó una ceja al ver a Lee-hyun picoteando la crema del pastel con la vista baja. Tras mirarle la expresión y mirar alternativamente hacia donde se había ido la empleada y hacia Lee-hyun, finalmente entendió sus intenciones y soltó una carcajada.
"Vaya, hoy estoy viendo cosas increíbles. Hasta a Kwon Lee-hyun con celos."
En lugar de confirmar o desmentirlo, Lee-hyun se metió el trozo de pastel en la boca y giró la cara. Aunque sus orejas rojas eran ahora más visibles para Seung-hyeok, él no dijo nada, solo sonrió y le acercó el plato del pastel.
Sentados frente a frente, hablaron de temas cotidianos, la hora de la función, el menú de la cena, hasta que llegó el momento de irse. Seung-hyeok miró su celular y se levantó primero.
"Quédate sentado. Tengo que ir a un lugar un momento."
"¿A dónde?"
"Tengo que recoger algo."
Lee-hyun supuso que sería algo personal y no preguntó más. Cuando Seung-hyeok volvió poco después, se levantó sin decir nada.
Todo había sido perfecto: la función, la cena y ese ambiente de cita que no disfrutaban desde hacía tiempo. Lee-hyun, sentado en el asiento del copiloto con la ventana baja, disfrutaba del aire nocturno que le despeinaba el pelo.
"¿Quieres la manta?"
Seung-hyeok siempre la tenía lista en el asiento trasero; sabía que a Lee-hyun le gustaba abrir la ventana incluso en invierno cuando se sentía agobiado. Pero él negó con la cabeza.
"No, no tengo frío."
Mientras miraba distraído las luces de los locales, un aroma dulce a batata asada llenó el aire. El coche se detuvo en un semáforo y Lee-hyun vio el puesto de un anciano sentado solo. Le dio lástima verlo así y comentó, como quien no quiere la cosa:
"Todavía venden batatas asadas."
"¿Quieres una?"
Seung-hyeok no lo dudó. Giró el volante y estacionó en un callejón cercano. Aunque Lee-hyun se ofreció a ir él, Seung-hyeok decidió que caminarían el último tramo hasta casa.
"Señor, denos tres batatas, por favor. Son cinco mil wones, ¿no?"
"Me quedan cinco, les regalo las otras dos."
"Ah, no, le pago la diferencia."
"Es un regalo, hijo. Quiero vender esto y recoger ya."
Seung-hyeok aceptó la bolsa, le agradeció al hombre y se la entregó a Lee-hyun. El calor del papel traspasaba las manos. Mientras caminaban hacia el apartamento, Lee-hyun peló una, soplando para no quemarse, y se la ofreció a Seung-hyeok.
"Paso."
"¿De verdad no quieres?"
Lee-hyun le dio un mordisco. Estaba increíblemente dulce. Seung-hyeok sonrió y lo empujó con suavidad hacia el lado interior de la vereda, para protegerlo del tráfico. De pronto soltó una carcajada y apartó la vista.
"¿Qué pasa?"
Seung-hyeok extendió la mano hacia su cara con los ojos brillantes de diversión.
"Si comes de nuevo así, vas a parecer un perro que se metió en un fogón."
Lee-hyun se quedó paralizado al sentir el pulgar de Seung-hyeok frotando su mejilla. Avergonzado, intentó apartarse, pero él le sujetó la barbilla para limpiarlo mejor. En ese momento de cercanía, Lee-hyun bajó la vista y vio a un niño pequeño, de unos seis o siete años, lamiendo un helado y mirándolos fijo.
"¿Se están dando un beso?"
Lee-hyun se apartó de un salto, soltando la mano de Seung-hyeok, que frunció el ceño hacia el niño.
"Oye, tú, ¿qué quieres?"
"¡Gu Seung-hyeok...!"
"¿Por qué?"
"Es un niño, no le hables así. Se va a poner a llorar."
"¿Yo qué hice?"
"Es un niño. Tienes que hablarle con más suavidad."
Seung-hyeok suspiró, miró alrededor para ver si había alguien y se puso en cuclillas frente al pequeño.
"A ver, renacuajo. ¿Quién eres?"
"Soy Ji-hun."
"¿Dónde están tus padres?"
"¿Por qué?"
"¿Cómo que por qué? Quiero verle la cara a la gente que deja a un mocoso solo por la calle a esta hora."
"...Gu Seung-hyeok."
Seung-hyeok chasqueó la lengua y le pidió el número de sus padres. El niño explicó que lo tenía en una pulsera que no se había puesto, y que su mamá le dijo que, si se perdía, le pidiera ayuda a un adulto.
"Te llevo a la comisaría, sígueme."
"Pero señor, me duelen las piernas. ¿No me puede llevar a caballito?"
"Ja."
"Voy a hacer como que no vi que se iban a besar."
"Maldito mocoso... ya estás negociando."
Seung-hyeok suspiró y le ofreció la espalda.
"Oye, renacuajo. Agárrate bien."
Caminaron hacia la comisaría. Lee-hyun iba detrás, dándole trozos de batata pelada al niño.
"¿Quieres batata?"
"Está caliente. Con cuidado."
A Seung-hyeok no le hizo gracia que Lee-hyun le diera de comer con su propia mano. Le tendió la suya.
"Oye, Kwon Lee-hyun. Dale eso y ven a caminar a mi lado."
"Haneul hyung dijo que los hombres no se dan la mano."
"¿Tú no le das la mano a tu papá?"
"Pero mi papá es mi familia."
"Yo también soy como de tu familia."
"¿Están casados?"
"No."
"Entonces, ¿cómo van a ser familia?"
Seung-hyeok apretó la mandíbula y respondió con firmeza.
"Si dos personas se aman, pueden ir de la mano sin importar el género."
"Mentira."
"Oye, tú, bájate."
Lee-hyun tuvo que intervenir para que no se pelearan. Al llegar a la comisaría, un oficial veterano reconoció a Seung-hyeok.
"¿Pero quién tenemos aquí? ¿No es el Jefe Gu?"
"¿De cuándo es eso de Jefe? Dejé ese trabajo hace mucho. ¿No ve las noticias?"
"Listo. Busquen a sus padres. Lo encontramos solo por ahí."
Mientras el policía se encargaba del pequeño, Seung-hyeok anotó sus datos y sacó a Lee-hyun de ahí. Este seguía preocupado, mirando hacia atrás.
"¿Seguro que va a estar bien solo?"
"La policía se va a encargar. Además, se sentían incómodos conmigo ahí."
Seung-hyeok tenía razón; el estigma de su pasado todavía pesaba. Lee-hyun le apretó la mano y siguieron caminando.
"Por fin silencio."
Lee-hyun se quedó pensativo. Había visto a Seung-hyeok cargar al niño y discutir con él con total naturalidad.
"Se te da bien tratar con niños."
"No digas tonterías."
Seung-hyeok sonrió para sus adentros. Pero Lee-hyun malinterpretó su silencio. Pensó en cómo podría haber sido un buen padre y sintió culpa por haberle quitado esa oportunidad.
"¿Quieres que tomemos algo al llegar? Quedó ese queso que te gustó."
"......."
"¿Prefieres cerveza del súper?"
Lee-hyun estaba ido. Pensaba que Gu Seung-hyeok, en algún momento, podría haber querido casarse con una mujer y tener hijos, pero al elegirlo a él, perdió ese futuro para siempre.
"Oye, Kwon Lee-hyun."
"......."
"Kwon Lee-hyun."
"Ah, perdón. Estaba pensando... ¿qué decías?"
"¿En qué pensabas? Dímelo."
Lee-hyun suspiró.
"...¿Nunca pensaste en casarte y tener un hijo que se parezca a ti?"
"¿Qué?"
"Es que pareces alguien que sería un buen padre. Pero conmigo, esa vida de familia normal es imposible..."
Seung-hyeok le sujetó los brazos con firmeza y se inclinó para mirarlo a los ojos.
"Kwon Lee-hyun, mírame."
"No sé cómo llegaste a esa conclusión, pero nunca quise un mocoso que se pareciera a mí. Quizás si se pareciera a ti..."
"......."
"Para empezar, nunca imaginé una familia normal. Un tipo que no sabía cuándo le iban a pegar un tiro no piensa en casarse."
"Para mí, estar aquí contigo, teniendo una cita normal sin sangre en las manos, ya es un milagro. Si no fuera por ti, seguiría siendo el perro del Presidente Gu hasta que me desecharan."
"...Gu Seung-hyeok."
"Así que ni se te ocurra pensar que por mi culpa perdiste algo. Mi vida nunca fue normal, para empezar."
"Y vos, Kwon Lee-hyun, preocúpate mejor porque el linaje de los Kwon se corta con vos."
Lee-hyun sonrió por fin.
"No me importa. Mis padres preferirían que se corte el linaje antes que tener a alguien como yo de hijo."
"¿Alguien como vos?"
"Para ellos, no valgo mucho."
"¿Y qué importa lo que ellos piensen?"
"Objetivamente no tengo nada especial. Otros tienen trabajos serios y yo ni terminé la carrera. No tengo talentos raros."
Seung-hyeok suspiró con fastidio.
"Ah... Lee-hyun. ¿El dinero de tu cuenta es de adorno?"
"......."
"Te lo di para que hicieras lo que quisieras, no para que lo ignores. ¿Querés que te funde una empresa?"
"¿Qué soy para vos? ¿Un tipo mediocre al que te aferrás arriesgando tu vida?"
"Sabés que no quise decir eso."
"Kwon Lee-hyun. Cada vez que hablás así de vos mismo, tengo ganas de matar a los que te hicieron sentir así."
"¿Eh?"
"Me hierve la sangre cuando decís que yo salgo perdiendo por estar con vos. ¿Sabés quién es el que sale ganando de verdad?"
"Lee-hyun, te equivocás en algo. ¿Creés que yo tengo derecho a estar a tu lado? Un tipo que mató y golpeó gente no debería ni soñar con alguien como vos, que siempre vivió de forma honrada."
"......."
"Pero me da igual. Si alguien dice que no tengo derecho, lo entierro y punto. No me voy de tu lado."
"......."
"Ya te lo dije. Todo lo bueno en mi vida es gracias a vos."
Seung-hyeok acercó su rostro al de Lee-hyun.
"Vos sos mi dios, mi religión y mi verdad. Sos el dueño de mi mundo. ¿Entendés?"
"......."
"Y ese mundo es más grande de lo que creés. Así que sentite superior, tenés permiso para eso."
"......."
"¿Entendido? Asentí si me escuchaste."
Seung-hyeok le apretó las mejillas con una mano, haciéndole poner cara de pez. Luego sacó una pequeña caja del bolsillo.
"Maldición, no quería dártelo así."
"Dame la mano."
Eran un par de anillos elegantes en negro y plata. Seung-hyeok deslizó el más pequeño en el anular de Lee-hyun.
"No te lo saques nunca. Me molestaba que la gente no supiera que tenés pareja. Como en el café."
"...¿El café?"
"¿No viste cómo te miraba la empleada con la excusa del cupón? Debí haberte puesto un anillo antes."
Lee-hyun miró su mano. El anillo y el reloj brillaban con fuerza.
"Y cuando vuelvas a la universidad, los mocosos van a saber que tenés dueño. No quiero tener que ir hasta ahí a hacer un lío."
"...Yo quería regalarte los anillos."
"Olvídalo. Vos solo recibí."
"......."
"Si tanto te preocupa, dame un beso."
Lee-hyun miró alrededor y, al ver que no había nadie, le dio un beso rápido.
"Ugh."
Seung-hyeok se quedó sorprendido, pero su mirada cambió al instante. Le agarró la mano con fuerza.
"Kwon Lee-hyun, si no querés que pase algo aquí mismo en la calle, mové las piernas rápido."
Lee-hyun soltó una carcajada y apretó su mano, apurando el paso hacia casa.
"Ah, Kwon Lee-hyun, lo siento. ¿Esperaste mucho? No, es que el loco del Team Leader Kim se puso a decir estupideces por algo que ni era importante y arruinó toda la reunión. Las caras del equipo se caían a pedazos, pero él era el único que no se daba cuenta. Ash, de verdad."
Eun-ho, que fue directo a la mesa donde estaba sentado Lee-hyun, se pasó la mano por el cabello con irritación mientras dejaba la taza de café. Lee-hyun lo observó en silencio antes de extenderle la bolsa de compras que traía.
"Está bien. Yo tampoco hace mucho que llegué. Ten, lo que me pediste."
"Muchas gracias, de verdad. En la tienda no paraban de llamarme para que fuera a buscarlo, pero con las horas extra no había forma de coincidir con el horario. Y como es un regalo sorpresa, tampoco podía pedirle a él que fuera."
Eun-ho revisó un poco el contenido de la bolsa y, con una sonrisa de satisfacción, se apoyó en el respaldo del sofá.
"En cuanto termine con todo este trabajo acumulado, te invito a una buena cena. Reserva algo de tiempo."
"Después de esto viene la temporada del nuevo semestre y vas a estar igual de ocupado. No hace falta que te preocupes."
"Ja..., es verdad. Ya casi es marzo. No puede ser, ¿por qué los eventos nunca terminan? Me voy a morir, de verdad me voy a morir."
Parecía que lo de estar ocupado no era solo una queja vacía, porque las facciones de Eun-ho se veían más afiladas que la última vez. Mientras Lee-hyun sonreía levemente al verlo desplomarse sobre la mesa, este levantó la cabeza de repente.
"Por cierto, ¿vos no te matriculaste también para este semestre?"
"Sí."
"Va a ser más difícil vernos, entonces. Últimamente los universitarios parecen estar mucho más ocupados."
"Aun así, no me quedan muchas materias obligatorias, así que creo que voy a estar bien. Hice bien la inscripción y solo tengo que ir tres días a la semana."
"Ah, qué envidia. Mi único deseo sería poder ir a la empresa solo tres días. Oye, Kwon Lee-hyun, disfruta mucho mientras estés en la facultad. Yo me arrepiento profundamente de no haber salido más en esa época."
Lee-hyun, que había visto de cerca cómo Eun-ho pasó sus años universitarios, no pudo evitar soltar una risita. Eun-ho, sintiéndose aludido, se indignó.
"¿Por qué? ¡¿Qué?! ¡Me gradué por encima del promedio, que lo sepas! ¡Incluso sin la ayuda de Cha Do-hyun podría haberlo logrado!"
"No dije nada."
"Maldita sea, lo dijiste con la cara. Con la cara."
A pesar de estar cerca de los treinta, ver a su amigo tan transparente y sin haber cambiado nada desde jóvenes lo hacía sentir en paz. Una sonrisa suave se le dibujó en el rostro. Eun-ho, avergonzado de seguir enojándose ante esa expresión de Lee-hyun, se hundió de nuevo en el sofá y bebió su café.
"Por cierto, ¿ese anillo? ¿Es de pareja?"
Eun-ho, mientras masticaba hielo, preguntó con indiferencia al notar la joya en la mano de Lee-hyun. Este miró el anillo, al que ya se había acostumbrado tras unos días, y asintió.
"Normalmente ese modelo se usa como alianza de boda, ¿y lo eligieron para un anillo de pareja? Vaya. Eso debe costar varios meses de sueldo. Definitivamente, tener dinero es lo mejor."
Parecía haber olvidado por completo que el anillo que él mismo llevaba costaba más de seis millones de wones. Lee-hyun recordaba muy bien cómo Eun-ho se había horrorizado años atrás cuando su novio le regaló un anillo de marca con diamantes, llamándolo loco sin sentido de la economía. En lugar de recordárselo, Lee-hyun jugueteó con su anillo y habló.
"Como soy el mayor, quería ser yo quien comprara los anillos."
"Solo se llevan un año, ¿qué importa? Paga el que tiene más margen, y ya está."
"Aun así. Siento que siempre estoy recibiendo demasiado, y eso me inquieta un poco."
Desde los bienes que le había transferido hasta los pequeños regalos que traía cada vez que se aburría, Gu Seung-hyeok siempre actuaba como alguien ansioso por darle algo más. Al principio, Lee-hyun intentó rechazarlo varias veces por la presión, pero Seung-hyeok volvía con cosas aún más grandes, como si lo estuviera desafiando. Así que ahora había llegado al punto de resignarse a recibir lo que él le daba.
Sin embargo, cada vez que eso pasaba, se sentía incómodo pensando que no podía devolverle lo mismo. Regalarle algo útil a Gu Seung-hyeok se sentía como presumir con su propio dinero, y las cosas que podía comprar con su presupuesto le daban un poco de vergüenza.
"Yo también quiero darle un regalo sorpresa o algo así."
Aunque su expresión no cambió, Eun-ho notó enseguida que Lee-hyun estaba un poco desanimado. Tras pensarlo un momento mientras lo miraba bajar las pestañas y jugar con los dedos, respondió con claridad.
"Entonces prepárale algún evento."
"...¿Un evento?"
"San Valentín es pronto, el momento es perfecto. Ya sabés, preparar chocolates, decorar con flores y velas para crear ambiente, ese tipo de cosas."
Ante las palabras de Eun-ho, a Lee-hyun le vinieron a la mente las típicas escenas románticas de los medios, pero no lo convencían. No podía imaginar de ninguna manera a Seung-hyeok disfrutando de un ambiente tan clásico y convencional. Para eso, prefería algo como un disfraz.
"...¿Un disfraz?"
Lee-hyun cerró y abrió los ojos al pensar de repente en todo tipo de atuendos sugerentes que le cruzaron por la mente. Aquello también era un cliché, pero que lo fuera significaba que el efecto estaba garantizado. No creía que a Gu Seung-hyeok le fuera a desagradar.
"Yeo Eun-ho, ¿vos por si acaso...?"
"¿Eh?"
"No, nada. Olvídalo."
Lee-hyun, que había empezado a hablar por si podía sacar algún consejo, negó rápido con la cabeza. Por muy amigos que fueran, no quería escuchar los detalles íntimos de la relación ajena. En su lugar, decidió que buscaría en internet al llegar a casa y bebió su café. A pesar de no haber hecho nada todavía, sintió que la cara se le calentaba.
Tras hablar un poco más, ambos se levantaron cuando llegó la hora de que Eun-ho volviera a la oficina. Después de despedirse con la promesa de comer juntos pronto, Lee-hyun subió al autobús que acababa de llegar a la parada.
Apenas entró en su casa, lo primero que hizo fue abrir su computadora portátil. Tras confirmar que aún faltaba bastante para que Seung-hyeok volviera, escribió "evento para novio" en el buscador. Enseguida empezaron a aparecer todo tipo de anuncios llamativos y sitios web diversos. Lee-hyun hizo clic en el nombre de una tienda con la descripción más discreta.
[Atuendos de eventos especiales solo para tu novio]
A diferencia de la página principal, que parecía sobria, apenas hizo la verificación de edad apareció una página de ventas deslumbrante. Más que vergüenza, le molestaron las fotos que se movían de forma caótica, haciéndolo fruncir el ceño. Lee-hyun bajó rápido con la rueda del mouse.
Trajes de sirvienta, qipaos, trajes de conejita, de Papá Noel...
Parecía que habían reunido todos los atuendos imaginables para la objetivación sexual. Al pensar que tendría que ponerse uno de esos frente a Gu Seung-hyeok, sintió que su valor y entusiasmo se desvanecían en un instante. Suspiró brevemente, se frotó los ojos y volvió a mover el mouse. En ese momento, la foto de un producto le llamó la atención.
[Sexy T-back de encaje para hombres]
Era una tanga en forma de T, con un trozo de tela negra más pequeño que la palma de una mano sujeto a una tira. Incluso la parte central, que apenas cubriría el pene y el escroto, era de encaje translúcido. En la práctica, era una prenda que dejaba todo a la vista, casi como no llevar nada.
Sin embargo, al recordar a Seung-hyeok, que hacía poco se había deleitado vistiéndolo con ropa de encaje en el centro comercial, le pareció que no habría mejor opción que esta.
Lee-hyun bajó la cabeza un momento al ver las fotos del producto en la página de detalles, que se veía más obsceno que estar desnudo. Aun así, miró la hora, se armó de valor y apretó el botón de compra. Debajo del nombre del producto, en letras rojas y en negrita, decía: "Envío hoy si se compra antes de las 4 PM."
Para evitar que Seung-hyeok recibiera el paquete y lo abriera primero, Lee-hyun fue meticuloso y puso como dirección de entrega un casillero automático de mensajería. Después revisó el calendario. 12 de febrero. Mentalmente, empezó a organizar rápido las otras cosas que debía preparar en los dos días que le quedaban.
"Cliente A-32, su americano helado está listo."
El grito agudo del empleado le llegó a los oídos. Si hubiera estado concentrado en la lectura como aparentaba, ese sonido habría sido solo ruido de fondo, pero el libro que sostenía Lee-hyun llevaba más de diez minutos estancado en la misma página.
"...Uf."
Quería mantener una actitud normal, como si nada pasara. Sin embargo, no tenía idea de qué expresión estaba poniendo. Justo cuando mordisqueaba con ansiedad el interior de la mejilla mientras fulminaba con la mirada las palabras del texto, una voz elegantemente grave sonó frente a él.
"Qué sorpresa. No te gustaba venir cerca de mi oficina."
Al levantar la vista, vio a Seung-hyeok apartando la silla para sentarse. Lee-hyun cerró el libro despacio antes de hablar.
"Solo... me aburría en casa. ¿Saliste temprano por mi culpa?"
"No tenía nada urgente. Además, si me entero de que estás acá esperándome, ¿qué sentido tiene quedarme hasta la hora de salida? Para eso fundé mi propia empresa."
"¿Podés ser tan caprichoso?"
"Ya te dije. A los empleados les gusta más cuando no estoy."
"Sos todo un jefe mafioso."
"La naturaleza no cambia."
Seung-hyeok se encogió de hombros con una sonrisa juguetona. Su expresión era mejor que de costumbre, y parecía que de verdad le agradaba que Lee-hyun hubiera ido a buscarlo. Al principio de su relación, Lee-hyun había visitado la oficina un par de veces, pero tras enfrentarse a las miradas curiosas de los empleados, había evitado la zona en lo posible; por eso entendía la alegría de Seung-hyeok.
"Ya que saliste, cenemos algo. O, ¿querés que veamos una película antes de volver?"
Seung-hyeok tomó con naturalidad el café de Lee-hyun y le dio un sorbo. Por cómo hablaba tras consultar su reloj, parecía no tener idea de que hoy era San Valentín. Lee-hyun pensó que era mejor así y habló tratando de sonar indiferente.
"Tengo un restaurante reservado. Vamos ahí."
Normalmente, en sus citas no solían planear rutas con anticipación, sino que hacían lo que les daban ganas en el momento. Por eso, Seung-hyeok lo miró extrañado un segundo, pero enseguida asintió sin resistirse y recogió la bandeja.
"¿A dónde vamos? Poné el destino en el GPS."
Ya en el coche, Seung-hyeok arrancó el motor. En cuanto Lee-hyun ingresó el destino, la voz mecánica anunció: "Iniciando navegación segura". Seung-hyeok, mientras salía del estacionamiento subterráneo, le echó un vistazo a la pantalla y arqueó una ceja. La sorpresa se le notó en la cara.
"¿Un hotel?"
"Me dijeron que el restaurante del rooftop está bien."
Lee-hyun esperaba que Seung-hyeok soltara algún comentario bromista al oír lo del hotel, pero él se limitó a asentir con la cabeza. Esa reacción hizo que Lee-hyun se tensara aún más contra el respaldo del asiento.
El ascensor del hotel tenía el frente de cristal. La vista nocturna de la ciudad se extendía ante sus ojos. El cúmulo de luces que bordeaba la noche era muy romántico. Seung-hyeok le pasó el brazo por los hombros, tiró de él hacia sí y susurró.
"¿Cenamos y nos quedamos a dormir aquí?"
En realidad, ya había una suite reservada, pero Lee-hyun, en lugar de decírselo, le dio un codazo. Luego, apenas se abrieron las puertas del ascensor, salió disparado como si hubiera estado esperando ese momento.
"Kwon Lee-hyun, esperá."
Seung-hyeok, que se había encogido riendo entre dientes, lo llamó mientras empezaba a caminar tranquilo.
Al llegar frente al restaurante, un empleado uniformado los saludó con una inclinación. Cuando les preguntaron el nombre de la reserva, dio el de Yeo Eun-ho; poco después apareció otro empleado que los guio hacia una mesa junto a la ventana, en la parte interior.
"¿Yeo Eun-ho?"
Apenas el empleado que los guiaba desapareció, la voz grave de Seung-hyeok brotó de su boca. Solo entonces Lee-hyun le revisó la cara, que tenía un gesto torcido.
"Recibí ayuda porque las reservas estaban llenas. Dijo que tiene una relación cercana con el chef principal de acá."
"¿Fue por eso que lo viste hace poco?"
"No. Eso fue por otro asunto. Me pidió algo."
Pensó que él simplemente lo dejaría pasar, pero Seung-hyeok tenía cara de descontento. Le resultó gracioso y a la vez vergonzoso que estuviera vigilando justo a Yeo Eun-ho y a nadie más, así que Lee-hyun apretó los labios con fuerza.
"¿Querés que nos reunamos los tres la próxima vez?"
Tal vez Gu Seung-hyeok ya sabía lo suficiente sobre Yeo Eun-ho. No, seguramente ya había terminado de investigar sus antecedentes incluso antes de contactarlo desde el hospital. Sin embargo, presentar a las dos personas formalmente era otro asunto, así que se sintió un poco tenso después de decirlo. Pero lo que recibió fue una voz indiferente.
"Olvídalo. Solo no te juntes con él tan seguido."
Pensó que, si surgía la oportunidad más adelante, debería mostrarle directamente la foto de Yeo Eun-ho con su pareja. Si le contaba cuánto lo habían fastidiado esos dos desde la secundaria, se daría cuenta de que esa actitud defensiva era inútil.
"Voy a explicarles el menú de pasos de hoy."
Poco después, un empleado se acercó, explicó el menú y sirvió el vino junto con el primer aperitivo. Al ajustar la postura y mover la cadera, sintió que la fina tira de la tanga se le clavaba entre las nalgas. Estiró la mano hacia la copa de vino para ocultar su rostro, donde le costaba controlar la expresión.
Y Lee-hyun apuraba la copa de vino cada vez que cambiaba la comida o se rellenaba la copa, como si fuera agua. Seung-hyeok, mientras mantenía una conversación cotidiana, soltó una risita al ver a Lee-hyun agitarse de vez en cuando como si estuviera tenso, y dejó la servilleta.
"Decilo ya."
Ya estaban en el tramo final del menú. La cuchara que picoteaba el postre frente a él se detuvo. Lee-hyun levantó la cabeza y lo miró.
"Debe haber una razón por la que le pediste el favor a un amigo para traerme a un lugar como este. ¿Qué es? ¿Acaso preparaste una propuesta?"
Si fuera una propuesta, al menos la habría hecho con calma. Lee-hyun respondió con un rostro esforzadamente inexpresivo.
"No es nada de eso. Es solo que hoy es San Valentín, así que quería comer en un buen lugar."
Ante la palabra San Valentín que salió de la boca de Lee-hyun, el ceño de Seung-hyeok se contrajo un poco. Solo entonces pareció darse cuenta, miró el reloj y se tocó la ceja.
"Mierda, pensé que no te interesaban los aniversarios. Esperá acá, salgo un momento."
"No, no, yo tampoco suelo celebrar estas cosas. No preparé nada grande. Quedate."
Pero a pesar de la insistencia de Lee-hyun, Seung-hyeok se veía de verdad preocupado. Lee-hyun le mostró la mano izquierda.
"Además, me regalaste un anillo hace poco. ¿Qué hay más grande que esto?"
Solo después de ver el anillo brillando en su dedo anular izquierdo, la expresión de Seung-hyeok se relajó. Le agarró el dedo con la mano izquierda, que llevaba el mismo anillo, lo soltó y dijo:
"¿Cuándo es el próximo aniversario? Voy a reservar este lugar entero para esa ocasión, así que dejemos pasar solo este año."
"Está bien. No te preocupes. Realmente no me importan los aniversarios. Es la primera vez que celebro uno así."
Lo soltó rápido porque parecía que Gu Seung-hyeok iba a armar algo en cualquier momento, pero por alguna razón se sintió avergonzado al decir esas palabras. Cuando Lee-hyun evitó su mirada y dejó la frase en el aire, Seung-hyeok lo miró fijo.
"¿La primera vez? ¿Y con los tipos con los que estuviste?"
"No eran ese tipo de relaciones. Solo nos contactábamos cuando hacía falta."
Entre los muchos hombres que pasaron por su vida, no es que no hubiera nadie que propusiera salir en serio. Sin embargo, eran tiempos en que no tenía ni motivo ni margen para eso. En cuanto parecía que los sentimientos de la otra persona se profundizaban un poco, se apuraba a cortar y alejarse. Por eso, tanto tener anillos de pareja como celebrar un aniversario como el de hoy eran cosas que vivía por primera vez.
"...Solo eso. Si terminaste de comer, levantémonos."
De repente se hizo silencio y se sintió cohibido. Justo cuando intentaba levantarse pensando que había sacado el tema sin necesidad, Seung-hyeok le tomó la muñeca sin lastimarlo.
"Para mí también es la primera vez, Kwon Lee-hyun."
"¿Eh?"
"Es la primera vez que tengo una relación así de empalagosa con alguien."
Ante esas palabras inesperadas, Lee-hyun le miró fijo el rostro. Gu Seung-hyeok, que se levantaba sin cruzar la mirada, también se veía un poco avergonzado. "Hemos dado muchas vueltas, los dos." En lugar de decir en voz alta lo que pensaba, Lee-hyun se frotó el lóbulo de la oreja caliente y echó a andar.
Incluso mientras esperaban el ascensor tras pagar la cuenta, el silencio vergonzoso continuó. Seung-hyeok apretó el botón y se quedó mirando solo el panel. Lee-hyun se le pegó disimuladamente al lado y le agarró la manga de la chaqueta.
"¿Querés tomar otra copa en el bar de abajo?"
En poco tiempo tendría que ir a la habitación del hotel y mostrarle la ropa interior que llevaba puesta, pero con las pocas copas de vino de la cena aún no reunía valor suficiente. Lee-hyun lo miró y le rascó suavemente la palma con el dedo índice.
"Lo tenés todo planeado, por lo visto."
Ante la actitud inusualmente activa de Lee-hyun, Seung-hyeok soltó una risita. Atrapó el dedo que le hacía cosquillas y entrelazó las manos por completo, luego apretó el botón del piso donde estaba el bar, en lugar del estacionamiento.
En el bar al que entró de la mano con Lee-hyun, sonaba jazz suave de fondo. Quizás por ser San Valentín, había bastante gente a pesar de no ser muy tarde. Seung-hyeok, tras darle un billete al camarero que se acercó a guiarlos, pidió un lugar apartado donde no llegaran mucho las miradas.
"...¿Qué pensás hacer en un rincón?"
"Lo que estás pensando vos."
En la cabeza de Lee-hyun solo estaban el regalo que había preparado y el evento sorpresa, pero el matiz en la respuesta de Seung-hyeok era obvio. Entornó los ojos y lo miró de reojo, luego se sentó a medias en el borde de la silla que le indicó el empleado.
"¿Querés más vino? ¿O un cóctel?"
"No..., whisky."
"¿Whisky?"
"Sí. Solo."
Como Lee-hyun no era débil con el alcohol, pero tampoco solía disfrutar de bebidas fuertes, Seung-hyeok puso cara de sorpresa.
"¿No te estás excediendo? Hace un momento también bebiste el vino rápido."
Necesitaba más ayuda del alcohol para poder ser un poco más atrevido dentro de un rato. Con la esperanza de que el efecto le subiera un poco más sin llegar a emborracharse, Lee-hyun negó con la cabeza.
Poco después, el empleado se acercó y dejó en la mesa la tabla de aperitivos y la botella de whisky que pidieron. Lee-hyun, apenas brindaron, se humedeció los labios con la bebida con urgencia. Mientras Seung-hyeok bebía despacio una copa con hielo, él tomó tres copas solas, rápido.
Recién entonces se sintió un poco mareado y notó que la tensión se relajaba. Sacó algo de la bolsa que traía y lo puso frente a Seung-hyeok.
"¿Qué es esto?"
Seung-hyeok lo había estado observando con los brazos cruzados desde hacía rato, notando que Lee-hyun no se concentraba en la charla y parecía tener la mente en otra parte. Al mirar la pequeña caja con el logo de una marca de lujo y la caja de chocolates envuelta con un lazo rojo, soltó una risita.
"¿Por eso estabas tan inquieto, calculando el momento para darme esto? Dijiste que no habías preparado nada grande."
"...No es gran cosa. Es solo que vi un pasador de corbata y unos gemelos lindos en el centro comercial. Últimamente usás mucho traje por la empresa."
"Ah. Son lindos. Voy a tener que usarlos todos los días."
"Los chocolates, intenté hacerlos yo mismo pero me salieron mal, así que los compré. Si son muy dulces para vos, podés dárselos a la gente de la oficina."
"A quién se los voy a dar. Qué desperdicio."
La sonrisa de Seung-hyeok se hizo más grande al ver a Lee-hyun acariciarse la nuca con cara de timidez. Tras desatar el ancho lazo rojo y abrir la caja de chocolates, tomó uno redondo del tamaño de un bocado y se lo metió directo en la boca.
"Está rico. ¿Querés probar?"
Lee-hyun asintió y abrió la boca, dócil. Pero Seung-hyeok, en lugar de tomar otro chocolate, se dio vuelta y le rodeó la nuca con la palma grande para atraerlo hacia sí. Sin darle tiempo a esquivarlo, su rostro quedó frente al de Lee-hyun.
"Mmp...."
Los labios se solaparon enseguida y su lengua gruesa pasó al otro lado. Sintió el sabor dulce y denso del chocolate en la lengua que se frotaba y en cada rincón de su boca. Aunque era un lugar apartado donde no llegaban mucho las miradas, a Lee-hyun le preocupaba un poco compartir un beso tan intenso ahí afuera, así que empujó un poco el pecho de Seung-hyeok y separó la cabeza. La mirada que se cruzó a un palmo de distancia era ardiente.
"Vamos a dormir. Bebí alcohol, así que no puedo manejar."
Era una actitud descarada, como si hubiera borrado por completo de su cabeza la opción de llamar a un chofer. Sin querer, a Lee-hyun se le escapó una risita. Con la mirada baja, le frotó ligeramente el labio a Seung-hyeok con el pulgar.
"El último regalo no te lo puedo mostrar acá."
"......."
"Tengo una habitación reservada, ¿querés subir a comprobarlo?"
Apenas oyó esas palabras susurradas, Seung-hyeok le agarró la muñeca y se levantó de un salto. Tras recoger los regalos y pagar la cuenta rápido, apretó el botón del ascensor con brusquedad. Había mucha fuerza en la mano que lo sujetaba.
"Qué piso es."
"Piso 17."
Seung-hyeok, que tomó la tarjeta llave como si se la arrebatara del bolsillo a Lee-hyun, se quedó mirando el panel del ascensor apretando los dientes. Al ver cómo el músculo de su mandíbula angulosa sobresalía y se hundía, el interior de Lee-hyun también se calentó. Parecía que el efecto del alcohol que había bebido rápido le subía de golpe.
Apenas llegaron al piso de la habitación y se abrieron las puertas del ascensor, Seung-hyeok arrastró a Lee-hyun a pasos agigantados. Finalmente se detuvo frente a la habitación, pasó la tarjeta y, sujetando el picaporte, miró hacia abajo, a él.
"Si abro la puerta y no hay velas ni globos decorando, ¿no? Si es así, decímelo antes. Ahora no tengo cabeza para preocuparme por esas cosas."
Lee-hyun negó con la cabeza. Al mismo tiempo, se abrió la puerta y su cuerpo fue arrastrado con fuerza hacia adentro. Antes de que se oyera el sonido de la puerta cerrándose, su espalda se estampó contra la pared lateral y le levantaron la cabeza. Los labios se solaparon y el aliento caliente empezó a mezclarse.
"Mmng...."
Era un beso que se sentía más que rápido, casi precipitado. Cuando Lee-hyun soltó un quejido, Seung-hyeok levantó la mano para sujetarle el rostro con más firmeza. Su lengua se enredó de forma persistente hasta que el sonido húmedo resonaba en sus oídos. Su respiración se volvía cada vez más agitada.
"Haah, ha, Gu Seung-hyeok, un poco, más despacio...."
Como Seung-hyeok se pegaba más, inclinando el torso cada vez que intentaba girar la cabeza para esquivarlo, Lee-hyun no tuvo más remedio que forcejear y empujarle el pecho. Cuando sus labios se separaron y susurró como si suplicara, Seung-hyeok bajó el brazo por debajo del muslo de Lee-hyun y le levantó el cuerpo liviano de un solo golpe. Lee-hyun, de repente flotando en el aire, le rodeó la cintura con las piernas.
Seung-hyeok echó la cabeza atrás para volver a besarlo mientras caminaba despacio. Luego, mientras avanzaba hacia el interior de la habitación, se sacó y tiró la chaqueta del traje. Finalmente, al llegar frente a la cama, lo empujó para tumbarlo y metió la mano con naturalidad por la abertura de su ropa.
Como ya habían unido sus cuerpos incontables veces viviendo juntos, era algo familiar, pero quizás porque hoy había algo preparado, el calor subió aún más rápido. Seung-hyeok le sacó la parte de arriba de un tirón y pegó los labios en varios lugares de su piel desnuda. Al inclinar el torso, la corbata de Seung-hyeok, que colgaba hacia abajo, le rozó suavemente el vientre. Lee-hyun levantó un poco la cintura y dijo:
"Sacame los pantalones también."
Ante esas palabras, Seung-hyeok, que succionaba alrededor del pecho de Lee-hyun, bajó la mano. Tras desabrochar el botón del pantalón y bajar el cierre con familiaridad, detuvo la mano. No veía la banda del calzoncillo que normalmente debería estar ahí. En un instante intuyó algo y bajó los pantalones de un tirón. Así, la tanga de encaje negro quedó totalmente al descubierto.
"Vaya, joder...."
Él mismo lo había preparado y se había mentalizado bebiendo alcohol, pero ver a Seung-hyeok incapaz de apartar los ojos de ahí abajo le dio mucha vergüenza. Lee-hyun, con el cuello y el rostro rojos, se mordió fuerte el labio inferior mientras giraba la cabeza bruscamente hacia un lado.
"Kwon Lee-hyun, ¿estuviste comiendo y bebiendo conmigo en este estado?"
Seung-hyeok frotó despacio con el pulgar el trozo de tela de encaje. El pedazo negro, que no medía ni un palmo, apenas cubría su pene, ya erecto desde hacía rato. Tras recorrer la parte de arriba, ligeramente humedecida por el líquido preseminal, miró su dedo y soltó un suspiro cargado de excitación.
"Mierda, si preparaste algo así deberías haberlo dicho antes. Perdimos varias horas."
Seung-hyeok bajó la cabeza de inmediato. Luego sacó la lengua y lamió de un golpe sobre el encaje suave. Lee-hyun se cubrió el rostro con ambos brazos ante el gemido que le salió sin querer.
"¡Ugh...!"
Aunque pensó que a Seung-hyeok le gustaría, parecía ser más de lo que había previsto. Seung-hyeok acariciaba con la lengua la tanga de encaje mientras con una mano agarraba y separaba el muslo de Lee-hyun. Sus dedos largos empezaron a moverse siguiendo la tira que estaba encajada entre sus nalgas.
Al frotarse la fina tira sobre el orificio, sin darse cuenta hizo fuerza ahí abajo. Su pene endurecido se agitó y soltó de nuevo un líquido transparente. Seung-hyeok lo lamió como si lo hubiera estado esperando.
"Ha, Gu Seung-hyeok, esperá, ¡esperá un momento...!"
El pene endurecido y la lengua caliente estaban separados solo por una capa de tela fina, pero la sensación era rara. Cuando Lee-hyun intentó levantar el torso con urgencia, Seung-hyeok le presionó el vientre con la mano. Sus ojos, mirando hacia arriba, estaban ardiendo.
"Correte una vez."
Al frotarse el encaje mojado contra la punta del glande endurecido por la excitación, le llegó un placer desconocido. Lee-hyun sacudió la cabeza intentando apartar la de Seung-hyeok ante el estímulo casi insoportable, pero él, al contrario, frotó la punta con la lengua mientras agarraba el tronco y empezaba a moverlo. Antes de que pudiera intentar contenerse, la cintura se le arqueó bruscamente.
"¡Ugh...!"
Seung-hyeok pasó lentamente la mano por el encaje empapado de líquido preseminal y semen, mientras murmuraba.
"Se mojó todo."
Tras lamerse el labio inferior, se levantó y fue hacia la mesa. Lo que trajo poco después fue el lazo rojo que había atado la caja de chocolates. Volvió al lado de Lee-hyun, que lo miraba jadeando, y le hizo levantar ambos brazos. Luego empezó a atarle las muñecas delgadas con el lazo, dando varias vueltas.
"¿Duele?"
"¿Qué, qué estás haciendo?"
"Dijiste que era un regalo. Hay que empaquetarlo como corresponde."
Tras comprobar que el lazo estaba bien atado, sin holguras pero sin lastimarlo, Seung-hyeok se arrodilló para mirar hacia abajo a Lee-hyun. A diferencia de él, que jadeaba desnudo y con solo la tanga puesta, Seung-hyeok solo se había sacado la chaqueta y no tenía ni un solo detalle desordenado en su ropa. Tras sacarse el reloj de metal y dejarlo a un lado, levantó la comisura de los labios y se arremangó la camisa.
"¿Entonces seguimos jugando?"
Seung-hyeok frotó suavemente con el pulgar la punta del pene de Lee-hyun, algo flácido por haber eyaculado. Una sensación que nunca había experimentado le subió punzante por la columna, y un gemido agudo se le escapó de los labios.
"Ah, esperá, esto, ¡esto es raro...!"
"¿Sabías esto, Lee-hyun? Dicen que frotar el glande con una gasa mojada produce un estímulo muy fuerte."
"Ha, ahh, ugh."
"Tenía curiosidad por ver cómo sería probarlo con Kwon Lee-hyun, pero ¿cómo se te ocurrió ponerte algo así?"
Con unos pocos movimientos, la sangre volvió a concentrarse en su pene. Lo único distinto de hace un momento era que, por haber eyaculado recién, su cuerpo estaba más sensible. Sentía todo de forma excesivamente nítida, como si todos los nervios de su cuerpo se hubieran juntado ahí abajo. Cada vez que Seung-hyeok le frotaba la punta del glande con el pulgar, el cuerpo le temblaba con violencia.
"¡Ugh, ah, ha, esperá, ahh...!"
Como tenía las manos atadas, no podía levantar el torso, y aunque intentaba estirar los brazos, no alcanzaba el cuerpo de Seung-hyeok. Por eso, lo único que Lee-hyun podía hacer era mover la cadera y retorcer el torso de un lado a otro. Pero cuanto más lo hacía, más persistentes se ponían las manos de Seung-hyeok. El estímulo era tan fuerte que, más que placer, llegaba a doler.
"Ah-hhu, Seung-hyeok, Gu Seung-hyeok, ugh...."
Lee-hyun lo llamaba jadeando, como si se fuera a quedar sin aire en cualquier momento, pero él no le hacía caso y seguía frotando la punta del glande sobre el encaje mojado. La mirada de Seung-hyeok, que le presionaba el muslo con una mano mientras observaba su expresión llorosa, era más obsesiva que nunca.
"¡Haah, ugh, h-ha, ah, ahh...!"
Claramente se estaba frotando con un encaje más suave que la tela normal, pero no entendía por qué sentía como si le pincharan el glande con algo parecido a agujas finas. Sobre todo cuando él hacía fuerza con el pulgar y presionaba la abertura de la uretra, el cuerpo le saltaba en espasmos. Quería eyacular, pero por el estímulo abrumador, no podía hacer fuerza. Entre sus labios se filtraba un gemido mezclado con llanto ante la sensación que se le desbordaba de forma descontrolada.
"Ha, h-huu, u-uh, esto, no me gusta. ¡Uugh, ugh...!"
"Aguantá un poco."
Seung-hyeok lo miraba hacia abajo, sonrojado y temblando, con una mirada hambrienta. Mientras frotaba alrededor del glande con el encaje, con la otra mano le separaba las nalgas por debajo y frotaba suavemente sobre el orificio. La entrada palpitaba cada vez que estimulaba el pene. Dos dedos que rondaban la zona se hundieron de golpe adentro.
"¡Ahh...!"
En el momento en que sus dedos firmes rozaron la próstata, Lee-hyun echó la cabeza atrás y eyaculó otra vez. Ante la presión que apretaba fuerte sus dedos, a Seung-hyeok también se le nubló la vista. De inmediato se desabrochó el cinturón, sacó su pene ya firmemente erecto y, sin sacarle la tanga, apartó la tira hacia un lado y lo clavó con fuerza en el orificio expuesto.
"¡Hak...! Gu Seung, ugh, ¡esperá un momento!"
"Fuuu...."
"¡Haah, yo, ahora, uugh!"
Como lo penetró por detrás antes de que se le hubiera desvanecido del todo la sensación de la eyaculación, Lee-hyun jadeó sin poder recuperar el sentido. Aunque solo lo había introducido y todavía no se movía, él frotaba la nuca contra la sábana mientras cerraba los ojos con fuerza y soltaba gemidos.
Seung-hyeok soltó un aliento bajo por las paredes internas calientes que le envolvían el pene y se pasó la lengua por dentro de la mejilla. Al ver a Lee-hyun, que parecía sentir más de lo normal solo por haberlo estimulado un poco con el encaje, su humor cambió de forma rara.
"Huuu, ugh, ugh...."
Seung-hyeok lo miraba hacia abajo, tratando de recuperar el aliento, mientras llevaba la mano hacia la corbata que llevaba puesta. Le vino a la mente haber escuchado en algún lado que, si se cubrían los ojos, los sentidos se volvían más sensibles. Tras desatar la corbata despacio, le cubrió los ojos a Lee-hyun y apretó bien el nudo. De inmediato sintió que el orificio que mordía su pene palpitaba con un espasmo. Seung-hyeok le sujetó la cintura y empujó hacia arriba.
"¡Ahh!"
Con las manos atadas con el lazo rojo, los ojos cubiertos con la corbata y solo la tanga de encaje negro puesta debajo de su cuerpo, la imagen de Lee-hyun era más obscena que cualquier otra escena. Cada vez que Seung-hyeok embestía con fuerza por la excitación, Lee-hyun jadeaba y apretaba fuerte ahí abajo.
"Huuu..., ha."
"Haah, ugh, ugh, ugh."
Por la presión más intensa de lo normal, Seung-hyeok también tuvo momentos en que se sintió mareado. Tras unas cuantas embestidas más, su pene se hundió profundamente en las paredes internas que estaban un poco bloqueadas. Normalmente no solía meterlo tan al fondo, pero él también estaba muy excitado y perdió el control.
"Ha..., mierda."
Apenas apretó la pelvis y hurgó unas cuantas veces dentro del colon, un gemido agudo salió de la boca de Lee-hyun y su cuerpo tembló con violencia. Se puso rígido y apretó por detrás, pero al ver que su pene estaba erguido y firme, parecía haber llegado al clímax sin eyacular.
Sabía que sería mejor seguir embistiendo en ese momento, pero entonces Lee-hyun, como siempre, se agotaría pronto. Así que Seung-hyeok apretó los dientes y bajó un poco la velocidad de sus movimientos. Al menos por hoy, no tenía intención de dejarlo ir hasta tarde.
El cuerpo de Lee-hyun seguía temblando, como si aún estuviera sumergido en las secuelas. Intentó inclinar el torso para besarlo, como si lo consolara, pero Lee-hyun solo jadeaba sin reaccionar. ¿Qué pasaba?
"Uuh, ugh, huuu...."
Recién ahí Seung-hyeok notó que algo andaba mal, le sacó rápido la corbata de los ojos y le revisó el rostro. Sus ojos redondos estaban cerrados con fuerza y empapados en lágrimas.
"Kwon Lee-hyun."
Asustado, Seung-hyeok sacó de inmediato su pene y le sostuvo el rostro para fijarlo hacia sí. Le desató rápido también las manos, le sujetó ambas mejillas y no dejó de frotarle con la mano los ojos mojados.
"Kwon Lee-hyun, ¿qué pasa? Lee-hyun."
"Huuu, ugh, no..., es que, no es eso."
"Mierda, perdón. Me equivoqué. ¿Te dolió mucho?"
"Ugh, no, no me dolió, huuu. Como tenía los ojos tapados y no veía nada, y las manos estaban atadas... De repente me acordé de aquello. Huu..., no es que me doliera ni que vos me dieras miedo, nada de eso. Normalmente vivo olvidándolo, pero de repente..."
Lee-hyun, como si él mismo estuviera desconcertado, divagaba de forma inusual mientras el pecho le subía y bajaba. Parecía que, al tener las manos atadas y los ojos cubiertos de repente, le había vuelto a la mente lo que pasó en el edificio de la sala VIP. Al darse cuenta de que, por haberlo metido en un asunto innecesario, Lee-hyun estaba sufriendo un trauma que no debería haber pasado, Seung-hyeok se sintió miserable al instante.
Sin embargo, en ese momento no tenía derecho a demostrarlo. Seung-hyeok se esforzó por relajar el rostro y le abrazó los hombros, todavía rígidos por la tensión. Le besó la sien y el costado de la cabeza como si intentara calmarlo.
"Está bien. Entiendo. No hace falta que digas más."
"Huuu, ugh...."
"¿Querés tomar agua? Te traigo agua."
Antes de que Lee-hyun pudiera responder, Seung-hyeok trajo la botella de agua de la mesita de noche y se la acercó a la boca. Tras beber unos sorbos de agua tibia, pareció calmarse un poco, su respiración se hizo más lenta y perdió fuerza en el cuerpo. Seung-hyeok lo miró fijo y habló.
"¿Estás un poco mejor?"
"...Sí."
Lee-hyun bajó la cabeza y se frotó rápido las mejillas y los ojos con el dorso de la mano. La habitación estaba tan silenciosa que el sonido de la piel al rozarse se oía con claridad.
"......."
Una vez que el miedo se calmó, empezaron a llegar tarde otras emociones. Estaba avergonzado, pero sobre todo se sentía mal por Seung-hyeok, que seguramente se había asustado. Lee-hyun puso los dedos con cuidado sobre el dorso de su mano y habló despacio.
"Perdón. Por haberte asustado."
"......."
"Normalmente ni siquiera me acuerdo de aquello, así que pensé que lo había olvidado por completo, pero parece que no."
Como sabía que Seung-hyeok sentía una culpa que no le correspondía, Lee-hyun se sintió aún más apenado por lo ocurrido. Pero Seung-hyeok, al notar ese sentimiento, respondió con firmeza.
"No te disculpes. No es algo por lo que tengas que disculparte."
Sabía racionalmente que debía relajar la cara de alguna forma y tranquilizar a Lee-hyun, pero el cuerpo no le obedecía. Finalmente, cubrió su boca tensa con la botella de agua, se tomó de un trago lo que Lee-hyun había dejado y se levantó de la cama. Luego se dio vuelta mientras se arreglaba el pantalón.
"Quedate un poco más acostado. Voy a llenar la bañera."
"...¿Eh?"
"Si estás cansado podés dormir. Yo me encargo de limpiar cuando te duermas."
Aunque había llorado un poco por el susto, Lee-hyun se sorprendió de que Seung-hyeok detuviera todo tan de repente. Sin querer, le agarró el brazo cuando intentaba ir hacia el baño sin dudarlo, y recibió una mirada preocupada.
"¿Qué pasa? ¿O preferís solo ducharte?"
"No, no es eso..."
Lee-hyun agregó mientras miraba de reojo el frente del pantalón de Seung-hyeok, que todavía mostraba un volumen grueso.
"Todavía no te corriste."
A diferencia de él, que había llegado al clímax varias veces en un instante, Seung-hyeok no había eyaculado ni una vez. Aunque el ambiente se había cortado de repente, era un problema que se resolvería pronto volviendo a juntar sus cuerpos. Además, ahora que se había calmado, estaba seguro de que no tendría miedo aunque le taparan los ojos otra vez.
"¿Ese es el problema ahora?"
Pero Seung-hyeok parecía pensar distinto. Tras agarrarle la mano, apretó y soltó la mandíbula, luego le presionó los hombros y le dio un beso leve en la frente.
"No te preocupes. Yo me encargo."
"......."
"Quedate acostado. Te llamo cuando esté listo."
Seung-hyeok le soltó la mano con firmeza pero sin lastimarlo, inclinó la cabeza, le besó los labios y se separó. Lee-hyun no pudo verle bien la cara, pero su espalda, mientras iba directo al baño, se veía rígidamente tensa.
Lee-hyun, de repente solo en la cama, se sintió confundido y se quedó mirando la puerta cerrada del baño. Imaginando qué estaría pensando Seung-hyeok ahí adentro, de donde no salía ningún sonido de agua.
Y, justo desde ese día, Seung-hyeok empezó a evitar tener sexo con él.
"Huu, no hagamos esto acá. Vamos a la habitación."
"Haah. Mierda..."
"Rápido... ¿Eh?"
"Esperá un momento. Tengo que ir un segundo a la oficina. Me olvidé algo ahí."
"¿Ahora? ¿De repente?"
"Puede que llegue tarde. Si estás cansado, dormite primero."
"......."
"Haah, ha...."
"Huu, esperá, Kwon Lee-hyun. Lee-hyun."
"Ugh..., ¿qué pasa?"
"Tengo una videollamada en un momento. Tengo que participar."
"¿A las once de la noche?"
"...Es que la otra parte de la reunión es extranjera y es por la diferencia horaria."
"Pero si vos no sabés inglés."
"...Como sea, no me esperes y dormite primero."
"......."
"Kwon Lee-hyun, ¿qué estás haciendo con mi ropa...?"
"¡Ugh, ha, Gu, Seung-hyeok, huuuu...!"
"Ha, joder...."
BANG.
"......."
Al principio, pensó que era simple coincidencia. Pero al repetirse esta situación varias veces, la paciencia de Lee-hyun fue llegando al límite. No podía evitar sentirse molesto al verlo escapar con excusas que no parecían excusas, cada vez que el contacto físico estaba por profundizarse, desde hacía semanas.
Incluso, a partir de cierto momento, sintió que Seung-hyeok intentaba evitar hasta el tiempo que pasaban juntos en casa. Y como para confirmarlo, se fue de viaje de negocios a Estados Unidos por una semana. Antes, habría dejado todo en manos del equipo operativo para quedarse con él, pero esta vez fue distinto. Era difícil no sospechar que se había ido a propósito para estar separados.
Todo esto, al final, era por lo que había pasado aquel día. Para Lee-hyun no había sido más que un pequeño incidente durante el sexo, pero para Seung-hyeok parecía haber quedado como un gran impacto. Lee-hyun se quedó mirando el techo y luego se dio vuelta hacia el lado vacío de la cama.
No hacía mucho que vivían juntos ni que compartían la misma cama, pero ya se había acostumbrado tanto que sentía el lugar vacío. Horangi, que ahora podía entrar libremente al dormitorio al no tener las restricciones de Seung-hyeok, estaba sentado a su lado acicalándose, pero no podía reemplazar el vacío de su dueño.
Lee-hyun parpadeó despacio, pensando que definitivamente tendría que hablar en serio con Seung-hyeok cuando volviera. Ya casi era la hora en que él solía llamarlo.
Pero los párpados le pesaban cada vez más por el sueño que lo invadía de a poco. Justo cuando estaba cabeceando, a punto de caer en un sueño liviano, el celular que sostenía con fuerza vibró. Con un pequeño sonido de alerta, se encendió la pantalla de la videollamada. Como allá era temprano por la mañana, Seung-hyeok todavía estaba en el hotel, con el cabello húmedo y vistiendo una bata.
—¿Estabas durmiendo?
"No, todavía no..."
—Parece que te vas a quedar dormido pronto.
"Que no..."
Aunque decía eso, el sueño no dejaba de invadirlo. Lee-hyun hizo un esfuerzo por no dormirse así y habló.
"¿Dormiste bien? Ahí es de mañana. ¿Dijiste que hoy tenías una reunión con la inversora?"
—Sí. Después de eso, voy a ir a revisar el lugar de la filmación y vuelvo.
"¿La sesión de fotos de ese actor que reclutaron hace poco?"
—Como va a ser en una playa privada, no hay ningún problema en particular, pero el director Chun insiste mucho con que al menos aparezca la cara.
La voz calmada de Seung-hyeok se sentía lejana, como si estuviera detrás de una capa. Lee-hyun, asintiendo con los ojos casi cerrados, murmuró despacio.
"Te esforzás mucho... Parece que el trabajo en la empresa te sienta mejor de lo que pensaba."
—Es porque, si vas al fondo, no es muy distinto de lo que hacía en Taeseong. Este mundo tampoco es tan limpio.
"Aun así. De todos modos..., es más seguro que antes..., ¿no?"
—Eso es cierto. ¿Tenés sueño?
"Un poco..."
Al responder con sinceridad, sin energía para decir que estaba bien, Seung-hyeok soltó una risa entre dientes. Se inclinó hacia la pantalla y dijo con calma:
—Dormite ya. Te llamo de nuevo cuando sea la hora de tu almuerzo.
"Hablemos un poco más."
—¿Por qué no dejás de ser terco y cerrás los ojos?
"...S-sí."
Lee-hyun respondió entre balbuceos y finalmente cayó en un sueño profundo antes de terminar de hablar. Seung-hyeok, que miraba esa escena sentado en la silla, soltó una risa incrédula y se apoyó en el respaldo del sofá.
Como Lee-hyun se había dormido con el celular en la mano, su rostro dormido aparecía tal cual en la pantalla oscura. Al ver sus pestañas largas, los labios entreabiertos y cómo dormía respirando con ritmo, la sangre se le concentró en la parte baja en un instante.
"Ha."
Sintiéndose absurdo por tener una erección tan firme solo de ver el rostro dormido de Lee-hyun, Seung-hyeok se abrió la bata y se envolvió el pene con la mano. Con solo imaginar su cuerpo cálido y blando dormido y su aroma suave de piel, el líquido preseminal empezó a gotear de la punta del glande.
"Haah..., ha..."
En lugar de echar la cabeza atrás e imaginar a Lee-hyun como solía hacer cuando estaba solo, miró obsesivamente el rostro que dormía tranquilo en el celular. Si fuera por él, mandaría a la mierda la agenda y todo lo demás para tomar un avión y volver a Corea de inmediato. Como sabía lo dulce que era el aliento de Lee-hyun cuando dormía, el deseo aumentó aún más.
"Ha, mierda, Kwon Lee-hyun, haah..., Lee-hyun."
Quizás porque hacía tiempo que no miraba el rostro de Lee-hyun tan tranquilo y por tanto tiempo, en poco rato la sensación de eyaculación lo invadió más rápido de lo normal. Seung-hyeok, con los dientes apretados, se movió la mano con tanta fuerza que se oían los golpes secos. Al imaginar que le sujetaba la nuca redonda y le metía el pene en la boca a Lee-hyun, justo cuando le recorrió la parte baja de la corona del glande, las venas del cuello se le marcaron y el semen salió disparado.
"Fuu...."
Seung-hyeok, soltando un aliento relajado mientras disfrutaba las secuelas de la eyaculación, se hundió en el sofá. La tablet que había apoyado en la mesa seguía mostrando a Lee-hyun durmiendo. Seung-hyeok miró fijo cómo el semen blanco escurría sobre la pantalla donde aparecía su rostro, apretando los dientes. Reprimiendo una sed que se volvía cada vez más intensa, como si hubiera bebido agua de mar.
Durante el tiempo que Seung-hyeok estuvo en Estados Unidos, las horas pasaron despacio. Los fines de semana, que normalmente habrían estado ocupados enredado con él, se sentían hoy más desolados que nunca.
Lee-hyun se sentó en el sofá abrazándose las piernas mientras apretaba el control remoto de la tele una y otra vez sin rumbo. Deslizó la mirada por las miniaturas de la plataforma de streaming buscando algo para ver, pero terminó apretando el botón de salir. Nada le despertaba interés.
"...Qué aburrimiento."
Lee-hyun se recostó de lado y dejó colgar el brazo con el control remoto. Sus dedos, que apretaban los botones de canales de forma mecánica, se detuvieron en seco al ver unas letras en la esquina superior izquierda de un programa.
[Comprendiendo el trauma]
"—Bien, hoy nos acompaña el Dr. Kim, especialista en psiquiatría, para hablar sobre cómo las personas pueden superar sus traumas. Por último, doctor, ¿podría darnos unas palabras finales?"
Era el típico programa de salud que pasa en los canales de aire los fines de semana por la mañana. Varias personas estaban sentadas en un escenario de televisión convencional frente a una audiencia. Cuando el presentador terminó de hablar, la imagen cambió a una mujer joven; debía ser la doctora.
"—El trauma es una herida que cualquiera puede sufrir. Sin embargo, muchas personas tratan de evitarlo a propósito por miedo a que el recuerdo vuelva. Pero cuanto más hacen eso, más crece el miedo en el corazón. La forma más segura de superar un trauma es juntar valor de a poco, en un entorno donde uno se sienta a salvo, y enfrentar esa situación de frente. Al principio puede ser difícil, pero si se repite, la mente se va a dar cuenta sola de que 'ah, esto está bien'. Avanzando paso a paso, va a llegar el momento en que la situación que tanto temían deje de dar miedo."
Lee-hyun, que miraba la pantalla de costado desde su posición, recordó su propia experiencia mientras escuchaba a la doctora. No es que su cuerpo se pusiera rígido solo con pensarlo o que el pánico le afectara la vida diaria, pero lo que había pasado con Gu Jin-hyeok seguía siendo un recuerdo vívido. Y como eso había provocado lo del otro día, era un asunto que debía enfrentar con claridad al menos una vez.
"Enfrentar la situación de frente..."
De pronto se acordó del sitio web de artículos para adultos donde se había registrado cuando compró la tanga de encaje. También recordó las categorías donde había de todo tipo de objetos. Pensó que ahí podría encontrar algo que sirviera de ayuda.
Tal como dijo la doctora en la tele, hacía falta esfuerzo para enfrentar un mal recuerdo de frente y dar un paso adelante. Y eso no sería algo que lo beneficiara solo a él.
Tras soltar un suspiro largo después de pensarlo un momento, Lee-hyun se levantó y fue hasta su computadora portátil. No dudó ni un instante mientras abría de nuevo aquel sitio web en el que ya había entrado antes.
Los artículos que había pedido Lee-hyun llegaron a la puerta de su casa apenas dos días después, cumpliendo la promesa de "envío inmediato". Casualmente, era también el día en que estaba previsto el regreso de Seung-hyeok. Tras revisar una vez más la caja que escondía debajo de la cama, Lee-hyun se sentó en el sofá mirando el reloj. Las once y veinte. Seung-hyeok había dicho que saldría del aeropuerto y llegaría cerca de las once y media, así que quedaban unos diez minutos.
"Fuu..."
Normalmente ya estaría dormido a esa hora, pero quizás por estar frente a algo importante, tenía la mente despejada. Sentía curiosidad por ver la reacción de Seung-hyeok al verlo a él y a lo que había preparado. Y, aparte de eso, el corazón le latía un poco de emoción por verle la cara después de una semana.
—El vehículo registrado ingresó.
Poco después sonó el aviso de que el coche de Seung-hyeok había entrado al estacionamiento subterráneo. Lee-hyun se levantó de un salto y se acercó a la entrada. Mientras el dobladillo de la amplia camisa blanca de Seung-hyeok le rozaba las piernas desnudas, sintió un calor suave cerca de los tobillos.
"¿Vos también viniste, Horangi?"
Lee-hyun sonrió levemente, levantó y abrazó a Horangi, que le frotaba la cabeza contra las piernas. Momentos después sonó el pitido de la clave y la puerta principal se abrió. Seung-hyeok, entrando con la mirada baja, descubrió la puerta intermedia abierta y los pies blancos frente a ella, y levantó la cabeza de inmediato.
"¿Te fue bien?"
Lee-hyun tomó las patitas de Horangi y las sacudió hacia Seung-hyeok con una sonrisa silenciosa. La mirada de Seung-hyeok recorrió las piernas desnudas de Lee-hyun, pasó por la camisa blanca y se detuvo en su rostro sonriente. La nuez de Adán se le movió con fuerza y, de repente, se acercó a grandes pasos e inclinó la cabeza frente a él. Sin darle tiempo a decir nada, lo besó de inmediato.
"Mmp...."
Sujetándole y fijándole las mejillas blandas, Seung-hyeok exploró el interior de su boca con brusquedad. Horangi, que estaba en sus brazos, saltó al suelo. Lee-hyun, sorprendido porque no esperaba que reaccionara así apenas llegara, enseguida le rodeó el cuello con los brazos y enredó su lengua con la de él.
Solo con oler el perfume de Seung-hyeok, sentía que su interior se calentaba como el perro de Pavlov. Y parecía que a él le pasaba lo mismo, ya que sentía su pene endurecido presionando contra su vientre.
"Ugh, huuu..."
Aprovechando un momento breve en que se separaron los labios, Lee-hyun jadeó y cruzó su mirada con la de Seung-hyeok. Este, mirándolo con las frentes unidas, apretó los dientes como si estuviera reprimiendo algo y dio un paso atrás.
"Ya llegué."
"...Sí."
"¿Qué es esta ropa? ¿Un regalo de bienvenida?"
"Algo parecido."
Ante eso, Seung-hyeok soltó una carcajada. Luego, con la comisura de los labios bien arriba, besó ligeramente a Lee-hyun en la frente, los ojos, las mejillas y los labios, en todas partes.
"No vuelvo a irme de viaje largo nunca más. Pensé que me iba a morir de las ganas de ver a Kwon Lee-hyun."
Si hubiera sido lo de siempre, en vez de este contacto tan cariñoso, le habría bajado la ropa interior enseguida; pero ahora, como si intentara evitar por completo cualquier clima que pudiera profundizar el contacto, se separó con calma. Sacándose el abrigo mientras entraba a la casa, fue directo al baño.
"Ya son casi las doce. Me ducho y salgo, andá durmiendo."
Fue una reacción que no cumplió con sus expectativas, pero Lee-hyun no pensaba rendirse así. Decidido a hablar con Seung-hyeok hoy sin falta, se subió a la cama.
Tras oírse el sonido del agua de la ducha un rato, Seung-hyeok salió secándose el pelo mojado. Al ver a Lee-hyun, sentado y apoyado en el cabezal de la cama, con solo la luz de ambiente encendida y mirando el celular, habló.
"¿No estabas dormido?"
"No."
"Alguien que se duerme puntual a las once se está esforzando hoy."
Seung-hyeok soltó una risita mientras se abrochaba los botones de arriba del pijama y subía a la cama. Luego le sujetó el rostro a Lee-hyun y lo besó.
"Mm, mng...."
Le gustó sentir el olor a jabón mezclado con su aroma corporal y sus manos firmes. También su lengua caliente, llenando y frotando cada rincón de su boca. La saliva que pasaba le supo dulce y su cuerpo empezó a calentarse.
Lee-hyun, mientras besaba a Seung-hyeok, se levantó despacio y se sentó sobre sus muslos. Unas manos grandes le acariciaron suavemente las piernas, que se abrieron de forma natural a ambos lados. Sus lenguas enredadas se separaron un momento, y Lee-hyun, recuperando el aliento, apoyó la frente en la de Seung-hyeok. La mano de este bajó sobre el pene de Lee-hyun, firmemente erecto dentro de la ropa interior.
"¿Qué hiciste para ponerte así?"
"Me puse así porque no hice nada."
"......."
"Me tuviste en abstinencia durante semanas."
Seung-hyeok estalló en risas ante las palabras algo bruscas de Lee-hyun. Enganchó el dedo índice en la banda del calzoncillo, la bajó y se recostó hacia atrás.
"Subí. Te lo voy a chupar."
Como siempre se había dejado llevar por la intensidad de Seung-hyeok, le resultaba raro estar él primero, arriba de su cuerpo. Pero esa sensación extraña le dio un cosquilleo peculiar en el bajo vientre. Lee-hyun se movió de rodillas y tragó saliva mirando hacia abajo a Seung-hyeok, que le frotaba el tabique de la nariz contra el pene.
"Mordé la camisa."
Seung-hyeok levantó el borde de la camisa blanca, se la puso entre los labios a Lee-hyun y abrió la boca para morder el pene erecto. La sensación de la mucosa caliente y húmeda envolviendo el tronco era, como siempre, demasiado fuerte. Seung-hyeok, ya bastante acostumbrado a las felaciones tras haber estado con Lee-hyun muchas veces, adelantó la cabeza para tragar el pene profundamente hasta la base, y luego se retiró apretando con la boca. En el momento en que sus dientes le rozaron levemente el tronco, un gemido de dolor y placer se le escapó a Lee-hyun.
"Ugh, uuhnt...!"
Y ese sonido fue el detonante que encendió a Seung-hyeok. Envolviendo la base con la lengua gruesa, movió la cabeza aplicando fuerza y succionando el aire dentro de las mejillas. Un sonido húmedo y obsceno, como cuando se camina sobre el barro con botas de goma, sonó con claridad.
Lee-hyun echó la cabeza atrás y se sujetó fuerte al cabezal de la cama. Sentía que, si no tenía algo donde apoyarse, perdería la fuerza en las piernas y se desplomaría en cualquier momento. Y Seung-hyeok, con la mirada hacia arriba, observando obsesivamente su rostro excitado, movió la cabeza adelante y atrás apretando los labios.
"Ah, ugh, ugh."
Como Seung-hyeok ya sabía perfectamente dónde y cómo succionar para que Lee-hyun se retorciera de placer, la sensación de eyaculación le subió rápido. El bajo vientre se le tensó tanto que llegó a dolerle, y apretó los labios que mordían la camisa. Por experiencia sabía que si seguía un poco más, llegaría el momento en que no podría aguantar más. Lee-hyun escupió la camisa rápido y, empujando la frente lisa de Seung-hyeok con las dos manos, soltó:
"E-esperá, yo, ugh, creo que me voy a correr."
Sin embargo, Seung-hyeok, al contrario, le sujetó las nalgas firmemente con las dos manos para evitar que retirara la cadera. Apretando las nalgas blandas con tanta fuerza que casi dolía, movió la cabeza a más velocidad que antes. El placer se extendió punzante por su columna, la respiración de Lee-hyun se agitó y los dedos de los pies se le estiraron por completo. Se le nubló la vista de blanco ante la sensación que llegaba al límite.
"¡Ugh, Gu, Seung-hyeok, huung...!"
Lee-hyun, con los dientes apretados y los ojos cerrados con fuerza para contener la eyaculación, soltó el aliento de golpe y puso el cuerpo rígido. El semen brotó y se acumuló sobre la lengua de Seung-hyeok. Este le acarició suavemente con la palma los muslos tensos, sacó el pene de la boca y tragó el semen que retenía. Luego sonrió satisfecho y se frotó la comisura de la boca con el dorso de la mano.
"Está espeso. Se nota que no te la sacaste ni una vez mientras yo no estaba."
Al mirar hacia abajo ese rostro apuesto entre sus muslos y esos labios rojos brillando por el líquido, la parte trasera le palpitó sin haber hecho nada. Como si su cuerpo ya supiera lo que venía y lo estuviera esperando.
Sin embargo, Seung-hyeok se incorporó despacio, se enjuagó la boca con el agua de la mesita de noche y recogió la ropa interior de Lee-hyun, que había caído a un lado. Luego empezó a limpiarle el pene con el algodón suave.
"Quedate acostado. Te traigo ropa interior nueva."
¿Qué?
Ante la respuesta que insinuaba que iba a detenerse ahí de nuevo, el ceño de Lee-hyun se contrajo bruscamente. En cuanto vio a Seung-hyeok intentar levantarse de la cama, su mano se movió sin pensarlo. Seung-hyeok, con los hombros presionados para volver a recostarse, lo miró desconcertado.
"¿No vas a seguir?"
Fue una pregunta corta, pero imposible de no entender. Las pupilas de Seung-hyeok se desviaron hacia un lado. Se mordió fuerte el interior de la mejilla y, tras responder con una voz que intentaba sonar natural, volvió a incorporar el torso.
"La próxima vez."
Pero Lee-hyun le impidió levantarse de la cama, sujetándolo de la muñeca. Recibió una mirada afilada que mostraba descontento, e incluso un poco de irritación. Lee-hyun habló con una voz que parecía estar conteniéndose mientras lo miraba.
"¿Hasta cuándo vas a estar así? ¿Es que ya no vas a tener sexo conmigo?"
Su expresión al decir eso era seria. Se notaba que estaba decidido a no retroceder hasta escuchar una razón convincente. Seung-hyeok, sintiendo que no iba a poder salirse con la suya ante esa cara de Lee-hyun, contuvo un suspiro. Sentándose de nuevo en la cama, se frotó los ojos y la frente con una mano antes de responder con calma.
"...Es porque no tengo confianza en poder hacerlo con suavidad. Tengo miedo de hacerte llorar otra vez."
"Eso fue solo porque me asusté de repente en ese momento. No hace falta que seas suave. ¿Desde cuándo te preocupás por esas cosas? No soy tan débil."
Seung-hyeok notó por el tono de voz que Lee-hyun decía esto tras haber aguantado mucho. Seguir con excusas torpes como hasta ahora solo iba a hacer crecer su enojo. Tras quedarse en silencio un momento, con los ojos cerrados presionándose los párpados con los dedos, habló poco después.
"Y si por eso... terminás odiándome."
"¿Creés que yo podría odiarte por algo así?"
"No vos, sino yo."
"......."
"...Si termino odiándome tanto a mí mismo como para querer matar a mi yo del pasado, ¿qué hago?"
Lee-hyun, que pensaba que podría rebatir cualquier cosa que oyera, se quedó paralizado. Porque sintió una impotencia profunda en la voz apagada de Seung-hyeok. Este miró hacia el vacío, apretando y soltando la mandíbula con fuerza. Luego siguió hablando con voz grave.
"Lo estuve pensando, y nuestra primera vez también fue en la sala VIP. Cuando te drogaron y yo te violé."
"...Nunca pensé que fuera una violación. Fui yo el que se colgó de vos pidiendo ayuda."
"Aferrarse a alguien que no está en su sano juicio y meterle el pene hasta que se desmaya, normalmente se llama violación."
Lee-hyun se quedó sin palabras ante la respuesta tan tajante, casi gélida, y entreabrió los labios. Sentía que debía decir algo, pero no se le ocurrían las palabras que pudieran sacar a Seung-hyeok del arrepentimiento y el desprecio por sí mismo.
"Eso fue... un accidente inevitable."
"En una violación no existen razones como que fue inevitable."
"......."
Seung-hyeok soltó un suspiro corto, se pasó la mano por la cara e inclinó el torso hacia adelante. Cuando Lee-hyun le tomó la mano, que parecía abrumada, la mirada de Seung-hyeok se posó ahí un momento antes de apartarse. Le acarició los dedos mientras decía en voz baja:
"Tengo miedo de que la herida que yo te deje te haga infeliz para siempre."
"......."
"No quiero volver a verte llorar por algo que hice yo, Kwon Lee-hyun."
Al escuchar esa voz inusualmente débil, Lee-hyun sintió que la mente se le calmaba. Le resultaba desolador y a la vez reconfortante que el pasado que compartieron hubiera dejado traumas de formas distintas en cada uno. Porque compartir una herida también significa poder superarla juntos. Sanando el pasado, a los dos les quedará una cicatriz con la misma forma.
"Gu Seung-hyeok."
Al llamarlo con voz tranquila, él levantó el rostro rígido.
"Hoy vi en la tele que el primer paso para liberarse de un trauma es enfrentar los malos recuerdos en un entorno estable."
"......."
"Y yo ahora, a tu lado, me siento más seguro y cómodo que nunca."
"...Kwon Lee-hyun."
"Sigo sin pensar que todo aquello haya sido tu culpa, pero si vos lo creés así..."
Durante su confesión pausada, la mirada de Seung-hyeok no se apartó ni una vez de los ojos de Lee-hyun. Este también lo miró fijo, sin esquivarlo. Apretando la mano con la que lo sujetaba, Lee-hyun habló. Y lo soltó con voz firme.
"Hacete responsable hasta el final. Hasta que nuevos recuerdos se superpongan a los malos, hasta que pueda liberarme por completo del trauma."
"......."
"Amame con todas tus fuerzas."
La nuez de Adán de Seung-hyeok se movió despacio. Su rostro, con la mandíbula apretada, mostraba una expresión muy contenida, como si estuviera reprimiendo algo con esfuerzo.
"¿Incluso yo... puedo animarme a eso?"
Lee-hyun le sonrió con suavidad a Seung-hyeok, que le hablaba con rostro serio mientras le escudriñaba los ojos. Y respondió con una convicción más fuerte que nunca.
"Sí."
"......."
"Podés animarte."
Apenas terminó de decir eso, Seung-hyeok inclinó la cabeza y le devoró los labios. Al reaccionar con familiaridad al movimiento de la lengua que le lamía las zonas sensibles de la boca, el beso se profundizó. La palma grande que le envolvía la mejilla pasó por la línea de la mandíbula y empezó a bajar despacio por el costado del cuello. Lee-hyun le empujó débilmente los hombros para separar sus cuerpos.
"Por qué."
Solo con oír su voz ronca de excitación y ver su rostro un poco fruncido, el calor le subía por el cuerpo. Sin embargo, como tenía algo preparado, recuperó la compostura, sacó la caja que escondía debajo de la cama y la puso frente a Seung-hyeok.
"¿Qué es esto?"
Seung-hyeok abrió la caja con movimientos algo apresurados. Y al ver lo que había adentro, se detuvo y le revisó la cara a Lee-hyun de inmediato.
"¿Qué es esto?"
"Enfrentar los malos recuerdos en un entorno estable."
"¿Qué?"
"Esas cosas... son los objetos que estaban a mi lado en la sala VIP aquel día."
A diferencia de Seung-hyeok, que puso cara de piedra ante esas palabras, Lee-hyun tenía una expresión serena. Cuando sus dedos, que recorrían sin problema el látigo de cuero, las pinzas para pezones y la paleta de madera, tocaron un dildo grande de silicona, Seung-hyeok le atrapó la muñeca y soltó una risa incrédula.
"Lee-hyun. ¿Por qué demonios te metería yo una cosa como esta?"
Ante el gesto de Seung-hyeok de tomar el dildo y lanzarlo lejos, Lee-hyun también soltó una risita. Con esa reacción suya, la expresión de Seung-hyeok también se suavizó bastante.
"Hay muchas cosas que parecen divertidas, pero las otras las miramos con calma más tarde."
Seung-hyeok, revolviendo los objetos de la caja sin mucho cuidado, sacó algo y dijo:
"Hoy, solo esto."
Lo que sostenía en la mano eran unas esposas de cuero negro forradas de piel por dentro. Tras abrirlas con la llave que traían, le dijo a Lee-hyun:
"Dame los brazos."
Cuando Lee-hyun extendió dócilmente el brazo derecho, Seung-hyeok le enganchó una de las esposas en la muñeca y la ajustó para que no le doliera. Naturalmente, estiró el otro brazo, pero Seung-hyeok se puso la otra mitad de las esposas en su propia muñeca izquierda, en lugar de en la de Lee-hyun. Ante lo inesperado, Lee-hyun lo miró desconcertado y él levantó la comisura de los labios con picardía.
"Yo también voy a intentar liberarme un poco de los malos recuerdos."
"¿Me vas a cuidar bien?"
Tras soltar eso con tono socarrón, Seung-hyeok entrelazó los dedos con los de él, inclinó el torso y volvió a devorarle los labios. Le mordió ligeramente el labio inferior y succionó fuerte pero sin lastimar, para luego deslizar la lengua con destreza por la abertura. Lee-hyun, con las manos firmemente entrelazadas, apretó sin dolor el antebrazo de Seung-hyeok mientras este lo empujaba hacia atrás para recostarlo.
"Mng...."
La sensación de la lengua recorriendo cada rincón de su boca era demasiado nítida. Hasta el roce suave de sus manos sobre la piel desnuda cerca de la cintura hacía que el calor le subiera por el vientre. En cuanto Lee-hyun soltó un suspiro corto y le rodeó el cuello con un brazo, Seung-hyeok apretó la cintura y pegó su cuerpo al de él.
"Sacá la lengua."
Ante la orden, Lee-hyun abrió la boca obedientemente. Apenas asomó la lengua, Seung-hyeok enredó la suya y empezó a frotarla. Cada vez que las papilas rozaban, no podía evitar que sus suspiros calientes se mezclaran con gemidos. Seung-hyeok le sujetó la mandíbula y pegó los labios sin dejar espacio, como si quisiera tragarse hasta su último aliento.
"Huu, aire..., ugh."
Cuando Lee-hyun echó un poco la cabeza atrás porque le faltaba el aire, Seung-hyeok movió el rostro y fue dejando besos ligeros en cada lugar que tocaba. Las sienes, los párpados, las mejillas, la mandíbula; el roce de sus labios al pegarse y despegarse era más suave que nunca.
"Fuu...."
Al sentir la fuerza en las manos y su pene endurecido rozándolo, era evidente que Seung-hyeok estaba tan excitado como siempre, o más, pero sus movimientos eran extrañamente lentos. Normalmente ya habría girado el cuerpo de un lado a otro, mordiendo y succionando a su antojo, pero ahora se sentía como si se estuviera conteniendo de forma inusual. Que solo le diera besos ligeros mientras seguían con las manos entrelazadas resultaba, de alguna manera, desesperante.
Como no le gustó eso, Lee-hyun se incorporó un poco y le susurró al oído.
"Y hay algo que no te dije antes. No me molesta que te pongas rudo cuando tenemos sexo."
Fue un susurro casi imperceptible, pero Seung-hyeok pareció oírlo perfectamente, porque apretó la mandíbula con fuerza. Lee-hyun agregó, como para rematarlo.
"Así que no hace falta que te contengas."
"Ja."
Seung-hyeok soltó una risa incrédula. Separando los labios de los de Lee-hyun, se puso de rodillas sobre él y soltó una risita con la cabeza ligeramente inclinada.
"Estás decidido a volverme loco."
Pasando la lengua por dentro de la mejilla, bajó la cabeza despacio para mirar a Lee-hyun. La seguridad de quien domina y un deseo imposible de ocultar convivían de forma contradictoria en su rostro. Lee-hyun se dio cuenta enseguida de que había tocado algo sensible en él. Justo cuando tragaba saliva y se humedecía los labios por la expectativa y los nervios, Seung-hyeok tiró con fuerza de la mano unida por las esposas, obligándolo a incorporar el torso.
"Kwon Lee-hyun, te lo buscaste vos."
"¡Esperá, mmp...!"
Antes de que terminara de hablar, sus labios se solaparon y una lengua ardiente se abrió paso. En un abrir y cerrar de ojos, Seung-hyeok le desabrochó los botones de la camisa blanca, bajó los labios y le mordió un pezón.
"Ah..., huuu...."
Seung-hyeok le frotaba el pezón con la lengua mientras le juntaba con los dedos la carne del pecho alrededor. Como Lee-hyun ya conocía el placer que vendría después, su cuerpo no dejaba de retorcerse solo con eso. Pero a Seung-hyeok no pareció gustarle su inquietud, así que bajó el brazo, le rodeó la cintura delgada y lo abrazó con fuerza para inmovilizarlo.
"Haah, joder..., cuánto quería hacer esto."
"¡Ah!, no tan fuerte, huuu, no muerdas..., ugh."
"¿Hasta dónde creés que voy a llegar si me decís que no me contenga?, haah, ¿eh?"
Como Gu Seung-hyeok seguía torturando un solo pezón, Lee-hyun llegó a pensar que se lo iba a desgastar hasta hacerlo desaparecer. Mientras tanto, la excitación se le acumulaba fielmente en el bajo vientre. Cuando Seung-hyeok sacó la lengua y le lamió el pezón enrojecido, Lee-hyun echó la cabeza atrás, frotando la nuca contra la manta y moviendo la cadera. Su pene erecto se frotaba contra el pijama de Seung-hyeok, dejando un rastro transparente.
"Ah... me gusta, ugh, Gu Seung-hyeok..."
Al oír su nombre pronunciado con voz febril, los movimientos de Seung-hyeok se volvieron aún más obsesivos. Le mordisqueaba con los dientes el pezón un poco hinchado, lo presionaba fuerte con la lengua caliente y lo succionaba una y otra vez. Ante el placer acumulado, Lee-hyun movió la cadera por instinto, lo que hizo que Seung-hyeok separara los labios un momento y soltara una risa cínica. Con la mano que llevaba la esposa, le sujetó el pene, que ya goteaba líquido preseminal.
"¡Ah...!"
"Lee-hyun. ¿Dónde aprendiste a mover así la cintura?"
"¡Uuh, ugh!"
"Solo podés masturbarte en mi mano cuando yo te dé permiso. ¿Entendido?"
Sujetando el pene de Lee-hyun y moviendo el tronco de arriba abajo, Seung-hyeok sacó el suyo del pijama con la otra mano. Luego lo frotó contra el pene húmedo de Lee-hyun mientras gruñía bajito.
"Agarrá el mío con esa mano."
"Huu...."
Cuando las dos manos, unidas por la esposa, sujetaron el pene del otro y se movieron rápido, un aliento caliente salió de ambos. Seung-hyeok le pellizcó el pezón con los dedos y empezó a mover la cadera como si estuviera penetrando la mano de Lee-hyun.
"Haah, mierda..., ah."
"¡Ugh, uu..., uuhnt, ah...!"
A medida que la excitación crecía, la mano que sujetaba el pene del otro también aceleraba. El placer que le recorría la columna era tal que la vista se le nublaba. Lee-hyun, temblando y empujando las sábanas con los dedos de los pies, puso el cuerpo rígido y soltó un gemido agudo en el momento en que Seung-hyeok le frotó fuerte la abertura de la uretra con el pulgar. Fue simultáneo al chorro de semen blanco.
"Haah, joder..."
Excitado aún más al verlo eyacular, Seung-hyeok le sujetó las manos entrelazadas y embistió con la cintura con fuerza. Bajó la cabeza, hundió la nariz en el cuello de Lee-hyun, mordisqueándolo, y finalmente eyaculó sobre sus manos blancas.
"Haah, ha..., huuu...."
Pensando que el fuego urgente se había apagado por el momento, Lee-hyun cerró los ojos y respiró agitado. Pero antes de que pudiera relajarse, sintió la yema de unos dedos gruesos frotándole alrededor del orificio.
"Gu Seung-hyeok, ugh, esperá un momento..."
Hacía tiempo que no tenían sexo y todos los estímulos se sentían tan intensos que el placer no bajaba fácil. Además, como Seung-hyeok usaba la mano unida por las esposas, la propia mano de Lee-hyun se movía con la de él, rozando todo el tiempo su zona sensible. Lee-hyun intentó sujetarle la mano para detenerlo, pero Seung-hyeok puso la suya sobre el dorso de la de Lee-hyun y le movió los dedos.
"¿Cómo que esperá, Lee-hyun?"
"...¡Ah, uuh!"
"Si ibas a decir eso, no debiste pedirme que no me contuviera."
Habiendo untado el semen de la eyaculación anterior en el dedo índice, Seung-hyeok empezó a frotar despacio los pliegues cerrados. Al ser un lugar que no habían tocado en mucho tiempo, el orificio palpitaba con el simple roce. En el momento en que Lee-hyun se cubrió los ojos con el brazo, Seung-hyeok hundió el dedo con fuerza. Al instante, Lee-hyun se apoyó en sus hombros.
"¡Haah...!"
Al quedar expuesto su rostro congestionado, Seung-hyeok empezó a mover la mano en serio. Como si quisiera untar el fluido por todas las paredes internas, movía los dedos afanoso sobre los de Lee-hyun. Este apoyó la frente en el hombro de Seung-hyeok mientras soltaba alientos febriles.
"Huu, ah..., ugh."
Ante esos movimientos con la clara intención de lubricar y dilatarlo por dentro, se le encogían los dedos de los pies una y otra vez. El roce contra sus paredes internas le calentaba el vientre y el pene le empezaba a endurecerse de nuevo. Pero había algo que los dedos no llegaban a satisfacer. Lee-hyun, moviendo la parte trasera por instinto, suplicó.
"Ugh, uuhnt, ya es suficiente..."
"Esperá un poco. Hacía tiempo que no lo hacíamos, tengo que relajarte más para que no te lastimes."
"Está bien, haau, poné el tuyo ya, Gu Seung-hyeok."
"Fuu...."
"¿Eh? Rápido..., me gusta más tu pene, huuuu..."
Ante las palabras jadeantes de Lee-hyun, las venas se le marcaron en la frente a Seung-hyeok y su poca paciencia se hizo pedazos. Tras sacar la mano de abajo, entrelazó los dedos con fuerza y los fijó sobre la cabeza de Lee-hyun, hundiendo el rostro en su cuello. Olió su aroma y posicionó la punta del pene firmemente erecto en la entrada del orificio que palpitaba.
"Ugh, uu..."
Como era una inserción después de mucho tiempo, el corazón le latía con fuerza solo con el roce del glande. En el momento en que trataba de relajar la zona que tendía a tensarse, Seung-hyeok le dio un mordisco fuerte en el cuello.
"¡Ah...!"
En el instante en que Lee-hyun puso el cuerpo rígido por el dolor agudo, el pene duro se hundió de golpe. La sensación del pene caliente y firme empujando las paredes internas fue tan clara que echó la cabeza atrás con un gemido agudo.
"¡Ahhh! ¡Ugh!"
"Haah...."
El orificio dilatado hasta el límite y la sensación de estar lleno con algo extraño le resultaron tan raro como terriblemente excitante. Con una sola inserción, su pene erecto se sacudía en el aire goteando fluido. Seung-hyeok soltó un aliento relajado y le sujetó la pelvis.
"Te voy a dar el pene que tanto te gusta, así que recibilo bien, Lee-hyun."
Tras susurrar eso con voz grave, retiró la cintura para después atravesarlo sin dudar. Y sin darle tiempo a acostumbrarse, empezó a mover la cadera de inmediato.
"¡Huuhnt! ¡Ugh...!"
El pene, largo y grueso como un antebrazo, raspaba las paredes internas sin piedad. Seung-hyeok lo metía hasta que el vello púbico le rozaba las nalgas y después lo sacaba hasta que solo el glande quedaba enganchado. Cada vez que su escroto firme chocaba contra las nalgas, sonaba algo obsceno. Lee-hyun sentía un cosquilleo hasta en los dedos de los pies y el placer le subía vertiginoso.
"¡Ahg, ah, ah! ¡Ah...!"
"Haah, ha..."
Como el pene le penetraba hasta lo más profundo, ya relajado por dentro, sentía como si sus órganos fueran empujados hacia arriba. Pero Seung-hyeok no parecía satisfecho y le subió las piernas sobre los hombros para poner más peso. Al hacerlo, sintió que el pene le tocaba el fondo de las paredes internas. Un gemido ardiente les brotó a ambos al mismo tiempo.
"Haah, joder, Lee-hyun, ¿te duele?"
Lee-hyun, temblando de cuerpo entero, negó con la cabeza y finalmente logró balbucear.
"Haau, ugh, se siente tan lleno, ugh, me gusta..., ah."
Con esas palabras, la razón de Seung-hyeok se quebró por completo. Guardó silencio y empezó a embestir con fuerza dentro de él. Como Seung-hyeok estaba tan excitado que embestía sin control, de la boca de Lee-hyun solo salían suspiros entrecortados. Hasta mientras sacudía la cabeza porque el placer era difícil de soportar, su pene, agitándose en el aire, estaba rojo y soltaba hilos de fluido transparente.
"¡Ah! ¡Ugh! ¡Ahhh! ¡Uuuh!"
"Ha, haah..., ha."
Sus muslos empezaron a temblar por la incontenible sensación de eyaculación. Como ya se había corrido varias veces, sabía por experiencia que si se venía de nuevo ahora quedaría mucho más agotado, pero no podía soportar el placer que desbordaba su límite. Justo cuando Lee-hyun intentó sujetarse el propio pene con la mano libre.
"No. Haah..."
Seung-hyeok le sujetó la muñeca para que no se tocara y la fijó sobre la cabeza junto con la otra. Al inclinarse su cuerpo hacia adelante, el glande duro empezó a presionar directo su punto sensible. El placer se le extendió por la columna hasta la nuca, y Lee-hyun suplicó con los ojos enrojecidos.
"¡Ahg, hag, haug, Gu Seung-hyeok, esperá, un poco, Ugh!"
Sin embargo, Seung-hyeok solo seguía con las estocadas, respirando agitado. Con el ceño fruncido, embestía sin piedad. Por la inserción profunda, cada vez que el escroto golpeaba las nalgas, sonaba algo sordo. Sobre eso se superponía el sonido lascivo y húmedo de la fricción.
"¡Ahg, ah, ugh...! ¡Huung!"
Más allá de su vista borrosa, una luz blanca parpadeaba. Lee-hyun apretó por dentro y Seung-hyeok empezó a mover la cintura con más furia.
"¡Ah...! ¡Me voy a correr, uuh, ugh...!"
"Un poco más. Haah, un poco más. ¿Eh?"
Lee-hyun solo podía sacudir la cabeza de lado a lado. Sentía que llegaba al orgasmo, pero al no poder tocarse, solo podía perseguir el placer que Seung-hyeok le daba. Cerró los ojos con fuerza y empezó a sollozar mientras jadeaba.
"Huu, ugh, uuhnt, uu..., ahg...!"
"Ah, uuh..., ah, joder..."
Seung-hyeok también se acercaba al límite. Le soltó los brazos a Lee-hyun y le sujetó las piernas. La mano unida por las esposas seguía sus movimientos sin fuerza. Seung-hyeok hundió el pene con una velocidad desenfrenada.
"¡Ah, huuhnt! ¡Ah! ¡Ah...!"
Lee-hyun finalmente no pudo contener la eyaculación y su cuerpo se tensó. El placer le golpeó todo el cuerpo. Como apretó bruscamente por dentro al correrse, Seung-hyeok frunció el ceño, clavó el pene con fuerza y echó la cabeza atrás apretando los dientes.
"Uuh...!"
El pene duro palpitaba dentro de su cuerpo. Como si quisiera empujar el semen lo más profundo posible, siguió empujando mientras eyaculaba. Lee-hyun, todavía bajo el efecto del orgasmo, temblaba con los ojos empapados de lágrimas por la intensidad.
"Haah, hu..., huuu...."
Seung-hyeok le lamió las lágrimas y las pestañas mojadas mientras movía la cintura despacio. Tras terminar su larga y densa eyaculación, sacó el pene. El semen acumulado empezó a escurrirse entre sus nalgas.
"Huu..., hu..."
Sentir el líquido caliente y viscoso no era agradable, pero Lee-hyun no tenía fuerzas ni para mover un dedo. Seung-hyeok miró el orificio por donde salía el semen, se inclinó y pegó los labios ahí.
"¡Gu, Gu Seung-hyeok...!"
Lee-hyun se movió, sorprendido, porque nunca antes le había hecho algo así después de correrse. Pero Seung-hyeok le sujetó las muñecas y empezó a recoger el semen con la lengua.
"¡Ahg, ugh...!"
Parecía no importarle nada y volvió a empujar el fluido hacia adentro con la lengua. Luego se levantó con una sonrisa de satisfacción, escupió en un pañuelo y unió sus labios con los de Lee-hyun. La lengua que se abría paso sabía a algo metálico y amargo, pero a Lee-hyun no le importó. Le rodeó el cuello a Seung-hyeok y lo besó profundo. Su mano derecha seguía entrelazada con la de él por las esposas.
"Haah, ha..."
Sus labios se separaron y sus miradas se encontraron a poca distancia. Seung-hyeok volvió a abrirle los muslos blancos a Lee-hyun mientras le besaba los ojos llorosos. Lee-hyun, juntando las últimas fuerzas, cerró los ojos y volvió a buscar sus labios.
Tras rodar por la cama unas cuantas veces más, Lee-hyun recuperó el sentido y notó que el amanecer ya empezaba a asomarse por la ventana. Mientras estaba desplomado sobre el colchón con el cuerpo cubierto de marcas rojizas, Seung-hyeok se acercó y le tendió un vaso de agua. Al ver que Lee-hyun solo lo miraba aturdido, incapaz de mover ni un dedo, se lo acercó él mismo a los labios y lo inclinó. Después de darle de beber, se metió de nuevo bajo las mantas y lo estrechó entre sus brazos.
"Ya no puedo más..."
Seung-hyeok soltó una risita al oír la voz débil y quebrada de Lee-hyun, agotado tras horas de gemidos y sollozos. Le pegó los labios a la frente antes de responder.
"Lo sé. Te dejo dormir."
La habitación se llenó de una calidez reconfortante, el sonido de respiraciones pausadas y la luz azulada del alba antes de que saliera el sol. En medio de ese espacio silencioso, los ojos de Lee-hyun se cerraron solos. Quería entregarse ya al sueño profundo que lo invadía, pero al mismo tiempo quería saborear esa paz un poco más.
"...Gu Seung-hyeok."
"Decime."
Lee-hyun murmuró con voz cargada de sueño. Ya tenía la mitad de la conciencia sumergida en lo inconsciente. Mientras respiraba con ritmo, soltó las palabras que le flotaban en la mente sin mucho orden.
"Leí por ahí... que las plantas tienen algo llamado yemas de invierno. Las flores no brotan de golpe en primavera, sino que se forman desde antes de que llegue el invierno y se quedan esperando... Dicen que ahí adentro ya están las flores, las hojas y todo lo demás..."
Era una historia repentina y sin mucho sentido, pero Seung-hyeok, en lugar de señalarlo, le rodeó los hombros con más firmeza para acurrucarlo contra su pecho. Lee-hyun, con los ojos cerrados, siguió hablando casi sin voz, haciendo una pausa antes de seguir en un tono aún más bajo.
"Por eso... parece que el invierno no es solo una estación fría y triste... Aunque por fuera parezca que todo se detuvo..., en realidad, todos se están preparando para la primavera y esperando su momento en silencio..."
"......."
"Nosotros también..., nuestro invierno se terminó..., ahora, la primavera..."
Seung-hyeok sonrió sin hacer ruido al ver a Lee-hyun balbucear, como si ni él mismo supiera lo que decía. Tras esos susurros entrecortados, Lee-hyun dejó de hablar y empezó a respirar suave y profundo.
Al bajar la mirada y confirmar que Lee-hyun había caído en un sueño total, Seung-hyeok miró el cielo que amanecía tras la ventana mientras lo sostenía en los brazos. Sin duda, el sol de la mañana salía un poco más temprano que hacía unos días.
"......."
El sol rojo emergió despacio, disipando el aire azulado de la madrugada. A medida que el color del cielo se aclaraba, la oscuridad de la habitación se desvanecía. Seung-hyeok contempló el amanecer tras la larga noche, el comienzo de un nuevo día que se alejaba un paso más del invierno, y murmuró tras besar la frente despejada de Lee-hyun.
"...Es verdad, Lee-hyun."
Parece que ese largo invierno terminó y llegó la primavera.
〈Temporada de Invierno〉 Epílogo FIN
