Capítulo 7
Woo-Wook
Las náuseas volvieron aparecer. Distorsiono mi cara y logro tragar el ácido gástrico que vino a mi garganta. Hace casi un mes que no me siento bien. Ni siquiera puedo comer bien porque mi estómago sigue volteándose. Me las arreglo para aguantar agua o bebidas, pero a veces me da asco y termino vomitando.
—¿Qué puedo hacer, por qué tu cuerpo está enfermo? — preguntó Emma con ansiedad.
Solo atino a sonreír débilmente. Incluso hablar es difícil.
Quizás mi cuerpo fue dañado por la constante tensión de los últimos días. Cuando estoy en el trabajo todo el día, no puedo evitar estar nervioso por cada movimiento de Keith. Y, por supuesto, me agoto. Él ha estado buscando al criminal desde ese día, pero no importa cuánto lo intente, no encuentra nada. La trayectoria que Keith tomó ese día estaba en el limbo, y es aún más difícil encontrar rastros debido a la lluvia que cayó.
Todo lo que puedo decir es que hubo una serie de malas noticias sobre aquel día en que la lluvia cayó; y porque su RUT llegó y perdió la memoria. Por supuesto que esto último fue una bendición para mí. Keith ya no buscó compañeras después de que grabe la marca. Le habían dicho que solo por tenerla sus feromonas podrían estar más estables.
Las personas solían decir cosas románticas sobre la marca como: "Ya no tienes que deambular entre personas inespecíficas en busca de tu propio compañero". Creo que es una mierda ahora, pero es cierto que las feromonas son estables de todos modos, y Keith no parece acumular
feromonas a pesar de que no ha tenido una relación sexual con nadie durante más de un mes.
Whitaker se regocijaba diciendo que el auto ya no se descomponía y que ya no es afectado por el aroma. Ahora yo soy el único que puede tomar la feromona de Keith.
No podrá seducir a nadie con esa jodida feromona. Todo él se convirtió completamente en mío.
Fue bueno para todos que a Keith le quedará una marca a excepción de las partes involucradas.
—¿Tiene sentido que aún no lo hayas encontrado? Keith gritó enojado, como siempre.
Doy una respuesta definitiva.
—La lluvia borró todo rastro y Charles se llevó al Sr. Pittman que estaba inconsciente ese día, lo lavó y descartó toda la ropa sucia y mojada.
Cuando Keith despertó de un sueño profundo, no quedaba rastro en su cuerpo. Lo cual lo puso aún más enojado. Aparte del hecho de la marca, Keith parece más enojado que nunca. El problema, en definitiva, soy yo que permanezco en silencio esperando a que terminé con su rabieta, y de repente siento como mis ojos se oscurecen.
—... ¿Qué pasa?
Fue Keith quien lo notó por primera vez. En un momento, mi rodilla estaba casi doblada y rápidamente me apoye sobre el escritorio, él levantó una mano para intentar sostenerme.
—Está bien, no me toques.
Por un momento Keith hace una pausa. De pie a cierta distancia, me mira. Me paro apoyándome en el escritorio y espero a que el mareo desaparezca.
Whoo-hoo
Apenas suspiro y Keith, que ha estado observando hasta entonces, abre la boca:
—¿Por qué no vas al hospital?
—Estoy bien solo es cansancio.
Después de rechazarlo, retomo el tema. Keith ya no dice nada, solo me mira. La mirada es pesada, así que a propósito digo:
—Si no hay nada más que decir me retiro.
Entonces me doy la vuelta para retirarme. Él me detiene y dice:
—Detén el trabajo y vete a casa.
—¿Ah?
Dirijo mi mirada hacia él ante el comentario inesperado. Keith se frota el pelo irritado.
—Ve, ve a casa y descansa. Porque no quiero verte tropezar débilmente.
—Estoy bien...
—No estás bien. ¡Escúchame, maldita sea!
Keith golpea de repente el escritorio y escupe fuertes maldiciones. Abro los ojos con asombro. Keith me fulmina con la mirada así que no tengo más remedio que responder
que sí. Me apresuro a salir de la oficina, es entonces que él escupe una advertencia a mis espaldas.
—Me aseguraré de que estés fuera del trabajo en diez minutos. Prepárate, si te veo entonces...
Miro hacia atrás con asombro, él no está sonriendo en absoluto por lo que no tengo más remedio que asentir otra vez.
Deje la compañía tan pronto como me echaron, aunque aún es demasiado temprano. Pienso en la posibilidad de caminar por el parque, pero no me siento bien y no quiero ir allí. Me siento en el auto y pierdo el tiempo. De repente, me doy cuenta de que hoy es el día que tengo que hablar con Steward. Hay una sala común en el hospital, así que incluso si voy un poco temprano podría esperar ahí, incluso tiene un baño, por lo que es un buen lugar para tomarse un descanso o beber una taza de café.
Arranqué el auto sin dudarlo.
✤✤✤✤✤✤
—Yeonwoo, bienvenido. Llegaste muy temprano. Sonrió brevemente.
—Sí, terminé un poco temprano así que vine primero. No puedes acelerar la cita, ¿cierto?
Cuando se lo pregunto pone una cara de preocupación.
—Hay alguien más esperando en este momento. Será posible después de su consulta. Creo que tomará unas dos horas.
¿Está bien?
Aun así, es más rápido que la reservación. Asiento con la cabeza.
—Mientras tanto, estaré esperando en el salón.
—Sí, entonces te acompaño.
La recepcionista se levanta rápidamente y me guía hacia la sala. Ya había venido varias veces, no era necesario que me guiara, pero aun así acepte.
—Gracias.
Después de agradecer y entrar, un olor familiar llegó a mi nariz. Fue solo después de un momento que me percaté de dónde venía aquel aroma. El hombre que ocupaba el salón miró hacia atrás mientras ponía una bolsita de té en una taza. Me sonrió familiarmente.
—Oye, ¿qué haces aquí a esta hora? No sabía que Yeonwoo haría algo tan grandioso para dejar el lugar de trabajo.
—Sr. Miller.
Saludo a Grayson con una cara rígida. Tan pronto como la puerta se cierra a mis espaldas, siento que me ahogo. Sin saberlo, el sudor frío invade mis manos y las froto contra mi pantalón. Quería respirar profundamente, pero estaba sin aliento. Saludo a Grayson con una cara endurecida. Cuando Grayson observa mi reacción inesperadamente esconde sus feromonas.
Lo miro aliviado y me pregunto porque reduce el aroma.
—No te he visto en mucho tiempo, y estaré muy triste si vuelves a huir de mí. No tengas tanto miedo.
Se lleva la mano al pecho y sacude la cabeza exageradamente.
—Gracias —digo de manera cortante.
Grayson señala un sofá mientras se apoya contra la barra de bebidas.
—¿Por qué no te sientas? No me moveré de aquí, así que no te preocupes. —Él sonríe y me dice aun dudando—. No hay razón para que yo te haga algo aquí, no soy tan malo.
Siento mi cara arder de vergüenza en este momento.
—... Lo siento.
—Está bien —dice Grayson, quien acepta mis disculpas como si fuera generoso, esperó a que me sentara y luego abrió la boca—: ¿Quieres té o café?
—Yo lo haré.
Estaba tratando de levantarme cuando de repente me sentí mareado al punto de colapsar.
Grayson preguntó sorprendido:
—¿Estás bien?
—Oh, sí... Estoy un poco cansado en estos días —murmuro vagamente y cierro los ojos, luego escucho un repentino sonido de pasos acercándose, abro los ojos reflexivamente, Grayson había traído la taza hacia mi mesa.
—... Gracias.
Justo a tiempo, quería beber un poco de agua, así que agradezco sinceramente. He estado pensando que Grayson es ingenioso durante mucho tiempo, pero en este momento, me sorprende que él mirara dentro de mí. Además, los ojos morados que me miran son particularmente amables. Otras veces habría sospechado, pero mi cuerpo debilitado me lo impide. Este hombre era conocido por su promiscuidad, especialmente entre los Alfas de alto rango. Si miras de esa
forma, ¿alguien podría negarse? Cuando sin querer me siento en confianza, Grayson abre la boca de una manera increíblemente cariñosa.
—Escuché que un tipo ha marcado a Keith.
—...
De momento no respondo, pero luego abro la boca:
—Sr. Miller, ¿trabaja para el FBI o la CIA?
—¿Huh? ¿Qué quieres decir? —pregunta seriamente, parecía no tener idea.
—Creo que serias muy bueno para interrogar a alguien sin tortura.
—Jajajajaja.
Grayson se echa a reír.
Él siempre sonríe, pero es raro verlo romperse así en risa. Abrió la boca después de dejar de reírse de mí con un aspecto extraño.
—Siempre me han molestado por conseguir un trabajo y debería pensarlo. Gracias, Yeonwoo. Por el consejo de vida.
—Ni lo menciones —concluyo sin rodeos. Casi me confieso sin darme cuenta.
Debo tener cuidado de no decir nada que no deba decir, pero Grayson se acerca y se sienta en el sofá, aunque un poco alejado para no incomodarme. Saca la bolsita de té y la pone en un plato pequeño sobre la mesa y habla:
—Entonces ¿todavía no has atrapado al criminal?
—Sí, todavía no.
Evito mirarlo intentado disimular que estoy bebiendo agua. Grayson inclina la cabeza y sonríe.
—Estás en problemas, Keith también.
—...
—Yeonwoo, ¿estás bien?
Dirijo mi mirada hacia él quien me está mirando con una cara inusualmente seria. Afortunadamente, estaba preparado para poder reaccionar como siempre.
—¿Qué quieres decir?
—Te gusta Keith.
Por un instante busco que decir ante el repentino golpe de sus palabras, pero no tengo forma de contradecirlo. Grayson toma mi silencio como respuesta.
—Los Omegas son tan crueles. ¿No es injusto monopolizar a tu compañero para siempre con una marca?
Parpadeo ante el repentino comentario. Grayson deja su taza de té sin beber y se recuesta profundamente en el sofá.
—El Alfa puede dejar una marca en innumerables compañeros, pero eso no significa nada. Incluso un Omega con mi marca puede oler a otro Alfa. Además, hay muchos casos en que la marca desaparece por sí misma u otro Alfa se superpone a la marca para eliminar la anterior. Una vez vi a un Omega con cinco marcas a la vez. Cinco alfas compartiendo un Omega. ¿Tiene sentido? ¿Puedo llamar a ese Omega, mi Omega?
Grayson distorsiona la frente y continúa hablando con una cara inusualmente sonriente.
—Pero el Omega solo puede ser dueño de una persona, por el resto de su vida. Porque la marca nunca desaparece hasta que muere. —Suspira—: Injusto.
Las palabras de Grayson, por un lado, fueron comprensivas. En resumen, la marca dejada por un Alfa no significa nada. Los Omegas son libres al máximo, incluso marcados. El Alfa, en cambio, es el único que se condena debido a la marca. Sin embargo, el costo para el Omega es grave.
—...Y muchos Omega mueren por eso —añado un comentario ante la injusta realidad.
En el año, usualmente docenas de Omegas y Alfas tomaron la decisión de marcarse mutuamente en señal de su amor, pero el corazón del Alfa suele cambiar así que deciden asesinar a su Omega para poder liberarse de la marca.
Los Omegas solo pueden dejar una marca una vez en la vida y a riesgo de morir asesinados.
Solo poseen un compañero para el resto de su vida.
Grayson me observa con una mirada curiosa y añade:
—Keith está buscando por todos lados al Omega para matarlo. ¿Podrá encontrarlo?
—Yo no lo sé —respondo con calma esta vez. Grayson sonríe.
—Ahora Keith solo podrá oler la feromona del Omega que lo marco por lo que, si el criminal está cerca, lo sabremos tarde o temprano. —Me dirige una mirada significativamente y
entrecierra los ojos—. Habrá límites para ocultar las feromonas con inhibidores.
En lugar de responder le pregunto:
—¿Qué harías si tu Omega fuera marcado por otro Alfa?
—¿Por qué?
—Solo curiosidad.
Grayson se acaricia la barbilla.
—Si mi Omega queda bajo la marca de otro. —Grayson, que finge preocuparse por un momento, pronto sonríe—: Debo matarlo, por supuesto.
—¿A ambos?
Grayson abre los ojos, parece sorprendido por mi pregunta.
—Mataría solo al bastardo que se atrevió a marcar a mi Omega. No puedo matar a mi Omega. —Y pronto murmura con una mirada seria—: No puedo matarlo... ¿Qué haré?
Grayson, que parece estar preocupado por un minuto, inesperadamente sonríe.
—No lo he pensado.
Cuando me dispongo a hablar, un sonido agudo me interrumpe y la puerta se abre de golpe. Un empleado familiar aparece a la vista.
—Sr. Miller, es hora.
—Oh, ya. —No siente lástima en absoluto de que nuestra conversación fuera interrumpida—. Fue un placer verte, Yeonwoo. Espero que estés bien.
Cuando estaba a punto de levantarse e irse, se detiene y me mira.
—Le dije a Keith que el Omega que lo marcó podría estar más cerca de lo que se imagina. ¿Sabes lo que me dijo?
Grayson susurra y espera mi reacción. Parece que ya lo descubrió todo o tan solo está intentando descubrirlo. Sin opción respondo:
—¿Qué dijo?
—Dijo en el acto sin dudarlo, realmente impensable. — Grayson habla poniendo énfasis a sus palabras—: Dijo, Yeonwoo nunca haría eso.
Se ríe en voz alta y no dice nada por un momento.
—Estaba tan seguro que me sorprendió. La confianza en Yeonwoo parece enorme.
—...Nunca me atrevería a hacer eso. Grayson dice:
—¿En serio? —Luego se acaricia la barbilla como si estuviera preocupado por un momento, acto seguido se encoge de hombros—. Hasta luego Yeonwoo.
Se ríe brevemente y pronto se retira de la sala de descanso.
Me quedo solo.
Cierro los ojos y me recuesto en el sofá, siento que mis nervios, que habían estado al límite, se calman. Al mismo tiempo, los mareos y los dolores de cabeza aparecen de inmediato. Grayson se deshizo de las feromonas y hablamos solos en un espacio cerrado sin tener algún tipo de ataque de pánico.
¿Finalmente estoy libre de todo miedo?
Lejos de la alegría, me siento aturdido.
Tal vez eso es lo que quiero. De repente pienso... Si tuviera otro ataque de pánico, Keith volvería a ser amable conmigo.
Estoy tan desesperado. No puedo creer que todavía tengo sentimientos tan persistentes. Grayson tiene razón. No puedo ocultarlo para siempre. Algún día Keith lo sabrá. Que fui yo quien dejó la marca. Cuando llegue el momento, ¿me sentiré renovado o me sentiré abatido?
✤✤✤✤✤✤
—...Woo, Yeonwoo.
El suave movimiento en mis hombros provoca que abra mis ojos. Me había quedado dormido sin darme cuenta.
La empleada me ofrece una sonrisa amarga.
—Debiste estar muy cansado. Estabas durmiendo como un tronco.
Tartamudeo avergonzado:
—Ah... Sí, estos días he estado un poco... No me siento bien.
—Te ves mal. Será mejor que cuides tu salud.
Ella me lleva a la oficina de Stewart después que termina de hablar.
Stewart me saluda tan alegremente como siempre.
—¿En serio? ¿Estuviste solo con Grayson Miller durante más de 10 minutos en un espacio cerrado y no se produjeron ataques? —repite lo que le había dicho y parece sorprendido.
—Él redujo las feromonas, pero... —Steward sacude la cabeza y me interrumpe. —No, eso es suficiente. Ahora vamos a dejar la medicina. Mientras tanto, has tenido otros problemas...
De repente su voz se vuelve distante. Frunzo el ceño inconscientemente. Era extraño que mi vista se volviera borrosa. Debo estar realmente enfermo.
¿Debería hacerme un chequeo médico...?
—... ¡Oh! ¡Yeonwoo!
De repente, mi mente regresa mientras parpadeo. Steward se ve sorprendido. Me dice preocupado:
—¿Estás bien? Me asustaste mucho, casi te caes repentinamente. Espera, no te levantes. Lentamente, sí...
Con su ayuda, me recuesto en el sofá. Permanezco algo inconsciente por los mareos, pronto Steward me dice preocupado:
—Tienes la presión arterial baja y una tez pálida. ¿Has comido bien recientemente? Te ves más delgado que la última vez que te vi.
El sonido de su voz resuena en mis oídos y parte de mi frente se distorsiona por sí misma. Él, que notó mi condición, permanece en silencio.
Después de un breve momento, abro la boca con dificultad:
—Solo me siento...un poco mal.
Mis palabras se van desvaneciendo a medida que hablo hasta que finalmente me quedo en silencio.
Siento náuseas nuevamente. Pero no había comido nada, no hay nada que pueda expulsar en esta condición. Solo siento como el jugo gástrico amargo se asoma por mi garganta.
—Últimamente el Sr. Pittman ha estado ocasionando mucho alboroto. ¿Tal vez es por eso que has tenido más trabajo?
—Si... —dije mis palabras torpemente.
Steward continuó, como si pensara que era porque estaba en malas condiciones.
—No te esfuerces demasiado, el Sr. Whitaker se encargará de eso. —Me mira por un momento y agrega con preocupación—: Es cierto que el Sr. Pittman es muy exigente, pero hay algunas cosas en las que Yeonwoo trabaja demasiado duro. No tienes que hacer todo por ti mismo...
Eso es algo que me he estado diciendo a mí mismo desde siempre. No tengo que ser yo. Alguien más se ocupará. No pensemos que es imposible sin mí. Eso es obvio.
—... ¿Yeonwoo?
De repente mis ojos se oscurecen. Steward saca un pañuelo y me lo entrega.
Yo le agradezco esbozando una breve sonrisa.
—Creo que solo estoy un poco cansado. Él se rio amargamente.
—No exageres, Yeonwoo. El criminal caerá pronto sin importar lo que intente.
—...Supongo que sí.
Y antes de eso, tendré que irme de aquí. Antes de que Keith se dé cuenta, no, cuando nadie pueda imaginarlo. No puedo permitirme esperar, debo organizarme para huir. Lo importante es cuándo. En qué momento debo desaparecer sin levantar sospechas.
Solo sé que cuando llegue ese día, me iré para siempre. A donde Keith nunca me encontrará.
***
Escucho un fuerte estruendo, Keith está arrojando algo, de nuevo. Es obvio que no puede controlar su temperamento por tal motivo actúa de esa manera. Internamente siento que se lo merece. Su vida parece haber sido encadenada por alguien que no conoce, no ha podido encontrar ningún rastro del criminal, y mucho menos su identidad. Después de un tiempo Whittaker salió de la oficina con una cara completamente preocupada.
—Puede que en cualquier momento pierda mi trabajo. Whittaker suelta un suspiro.
En silencio ordeno los documentos para luego entrar en la oficina, cuando estoy adentro lo primero que llama mi atención es el desastre alrededor, todo está desordenado como si un huracán hubiese pasado. Incluso la pesada silla de cuero, en la que siempre se sienta, se encuentra al revés. No parece demasiado difícil dado que Keith tiene unos músculos firmes en todo el cuerpo. Me acuerdo cuando me cargó y subió las escaleras de la mansión, nunca suspiró de cansancio en absoluto. La única vez que lo escuchaba respirar con dificultad era cuando teníamos sexo. Ahora que lo pienso no sé porque ese día Keith no usó la fuerza, era más fácil someterme usando la fuerza que usando feromonas. ¿Por qué uso feromonas en mí?Quizás porque resultó más fácil que usar la fuerza o tal vez porque pensó que era divertido controlar a un Omega con las feromonas.
De cualquier manera, los resultados hubieran sido los mismos. Doy una mirada rápida a la silla de cuero que se encuentra boca abajo en el suelo y luego dirijo mi mirada hacia Keith quien tiene un cigarrillo en la boca mientras barre su cabello con una mano. Espero en silencio hasta que enciende el cigarrillo y de una bocanada.
—Si va a reemplazar al equipo de seguridad, avíseme con anticipación. No es fácil establecer un equipo de seguridad con Gammas.
—Lo sé. No lo voy a reemplazar. Keith aprieta los dientes.
Entonces es poco probable que Whittaker pierda su trabajo. No me arrepiento de lo que he hecho. Me acerco para entregar los documentos.
—Se trata de una fiesta el fin de semana. Verifique la parte marcada y si tiene algo que agregar, hágamelo saber hoy.
¿Qué pasa con su pareja? ¿Debo ordenar la lista?
Keith me mira con los ojos entrecerrados y la llama en la punta del cigarrillo se enciende mientras él lentamente le da una calada.
Después de escupir el humo habla:
—Trae la lista.
—De acuerdo.
Me despido e intentó dar la vuelta, pero de repente Keith me detiene.
—Quédate ahí.
Abre la boca con una mueca y me veo obligado a obedecer su orden.
—Sí.
Me detengo y espero.
Dudo antes de detenerme, pero parece que Keith habla en serio. Luego de un momento camina hacia donde estoy, a medida que se acercaba con cada paso, mi corazón comenzaba a sacudirse por la inquietud. Keith me mira con los ojos entrecerrados y se detiene a un par de pasos antes de llegar a mí.
Keith, que no ha dicho ni una sola palabra hasta entonces, extiende la mano. Tan pronto como sus largos dedos tocan mi mejilla, me asusto y mis nervios comienzan a ponerse en alerta. Se quedó así por un instante. Mi respiración se volvió cada vez más pesada, pero no era mi cara lo que estaba mirando. Está mirando mis orejas.
Keith inclina la cabeza de repente Y sin tiempo a escapar entierra su nariz en mi cuello, por un momento contengo la respiración por la sorpresa. Mi corazón late como loco. Permanezco quieto, incapaz de respirar. Keith inhala fuertemente en mi oído y exhala lentamente, el aliento caliente me hace cosquillas. Después de un rato, vuelve a comprobar si hay olor. Poco a poco repite lo mismo hasta bajar a mi cuello...continúa por mi clavícula y regresa hacia el lóbulo de mi oreja. Mientras que yo solo atino a quedarme allí, inmóvil.
—Ah...
Keith suspira en poco tiempo. Cuando levanta la cabeza, parece extrañamente decepcionado.
Mientras que yo me encuentro internamente aliviado.
—¿Por qué hizo eso? —pregunto audazmente. Keith me mira por un momento y abre la boca:
—No —dijo en voz baja—. No importa.
Keith vuelve a quedarse sin palabras y frunce el ceño.
—Inhibidores... ¿Sigues tomando inhibidores? Por un momento trago en seco sin darme cuenta.
¿Qué? ¿Hice algo para que sospecharas? ¿Qué expresión estoy haciendo ahora?
En solo unos segundos me lleno de pensamientos. Pero la expresión de Keith no me permite adivinar sus pensamientos. Finjo ser lo más indiferente posible y respondo con un tono tranquilo:
—No, de todos modos no podría olerme, así que no tengo que tomar medicamentos.
Las arrugas en la frente de Keith se profundizan.
¿Sabrá que estoy mintiendo? ¿O está sospechando de mí?
Espero en suspenso sus siguientes palabras. Nos miramos el uno al otro sin decir nada. Compartimos una mirada persistente como si buscáramos algo, pero nadie abre la boca. No puedo hablar primero porque mi corazón está a punto de estallar. Permanezco inmóvil, soportando la sofocante tensión.
—...Sal de aquí.
Cuando Keith finalmente habla, hago una reverencia y me retiro. Llegar a mi escritorio me resulta difícil porque no puedo respirar correctamente. Cuando finalmente me siento en mi silla, respiro profundo y me quedo pensando por un tiempo. De repente los mareos comienzan a surgir nuevamente.
¿Será por el inhibidor?
Quizás esto se deba a los efectos secundarios que puede causar el abuso continuo de inhibidores, pero si no consumo inhibidores podrían atraparme en cualquier momento. Y Keith puede no creer mis mentiras.
¿Y si duda de mí?
Un sudor frío comienza a invadir mi cuerpo. Necesito encontrar una manera de dejar de oler naturalmente.
✤✤✤✤✤✤
—Sí, puedes dejar las flores allí. Oh, un poco a la derecha. Sí, está bien.
Voy de ida y vuelta entre la bulliciosa multitud y doy instrucciones. Tiene que estar todo listo antes de que lleguen los invitados. Discuto esto y aquello con el organizador de la fiesta y preparamos todo para no cometer errores. No importa cuántas veces lo revise, siempre ocurre una situación inesperada. Esta vez estoy preocupado por lo que sucederá y reviso todo meticulosamente.
La fiesta es para la promoción de la película que pronto comenzará a grabarse. Tales eventos ya se han celebrado varias veces, pero la razón por la cual este evento es tan especial es porque Chase Miller asistirá, es un actor muy famoso y además un Alfa dominante. No solo debo de organizar con éxito la fiesta, también debo prestar especial atención a Chase Miller y que reciba un trato adecuado.
Chase Miller, quien poco tiempo atrás cambió de papel debido a la decisión de Keith e inmediatamente después del ataque terrorista que sufrió Keith aceptó el cambio y suscribió el contrato. Me sorprendió su repentina actitud, como si hubiera esperado que sucediera el ataque para aceptar las nuevas condiciones, pero quizás es tan
malhumorado como mencionó Keith. De todos modos, estaba claro que era una persona difícil.
Además de los funcionarios y directores de cine, también había muchas celebridades invitadas. Por lo tanto, contrataron guardaespaldas adicionales y ordenaron más comida y alcohol. Keith y su compañera de fiesta ya habían hecho un trato. La acompañante seleccionada de la lista es un modelo que recientemente se ha convertido en el centro de atención, y es Beta, al igual que la mayoría de las compañeras anteriores de Keith. Su rostro está últimamente por todas partes, debo admitir que tiene un rostro bonito, y probablemente su presencia destaque entre la multitud durante la fiesta. Me pregunto si él también estará tan deslumbrante.
—Escuché que el Sr. Pittman tiene una marca, pero ¿todavía necesita una compañera?
La noticia de la marca se extendió rápidamente por todo el país. Keith insistió en bloquear las noticias y ocultar el artículo tanto como fuera posible, pero ya se había rumoreado y, sobre todo, no podía ocultar de su oído la marca, estaba siempre expuesto a que lo notaran por sus actividades públicas. Finalmente, la noticia se hizo de dominio público y todos comentaban:
¿Quién será el audaz Omega que dejó una marca en ese arrogante Alfa dominante?
Por supuesto, nadie podría haber imaginado que sería yo. Incluso Whitaker cada vez que lo ve dice: “Es muy difícil de creer”.
Whittaker realmente no duda de mí. No podía decir si debería estar feliz o decepcionado con la realidad, nadie esperaría que Keith caminara por la calle y viniera a mí,
tuviera relaciones sexuales y volviera. Incluso a veces me pregunto si ese día fue un sueño.
¿Por qué tuvo que venir hacía mi cuando estaba inconsciente?
Es más convincente que pensaran que Keith había caído inconsciente cuando llegó su RUT y estuvo con un mal Omega que grabó una marca y escapó. A veces hasta pienso si quizás lo que sucedió fue real, pero la marca que se encontraba grabada en el oído de Keith me recuerda que es una realidad. Un dulce aroma a flores se extiende por mi boca.
Pensar que este hombre arrogante es mío me hace sentir un placer y un vacío agridulce al mismo tiempo.
Este es mi secreto que nadie en el mundo sabe. De repente, escucho el tono de llamada de mi teléfono celular. Reviso el número con urgencia.
—Sí, Sr. Whitaker.
—Los autos están llegando así que creo que tendremos que prepararnos —dice Whitaker al otro lado de la línea.
—Ok, gracias.
Cuelgo y miro alrededor del salón.
Fuera de la mansión, el bullicio de la gente incrementa. Periodistas y personas comunes se reunieron para la cobertura. Keith debe llegar pronto con su compañera para asistir a la fiesta de hoy. Voy a la cocina y le informo a Charles.
—Revisaré a los invitados a la fiesta. Por favor, avísame cualquier cosa.
—Sí, no te preocupes. —Para Charles, esta fiesta no es nada especial. Sonríe como si fuera una máquina y dice de repente mientras intento darme vuelta para retirarme—: Yeonwoo,
¿pasa algo malo? Estás más delgado que la última vez que te vi.
—¿Qué?
Le pregunto y él continúa:
—No te excedas, puedes irte cuando hayas terminado con tu trabajo. Yo me encargaré del resto... ¡Jesús! ¿No comes en absoluto? No tienes color en el rostro.
Si Charles dice algo así es porque mi apariencia realmente está muy debilitada, hasta ahora no me había preocupado. Siento mi cara avergonzada.
—No he podido dormir últimamente... Eso es todo. Gracias por tú preocupación.
Rápidamente peino mi cabello y me doy la vuelta. Sigo sintiendo náuseas y mareos. No le presto mucha atención a los comentarios de Charles, más tarde le pondré atención a mi salud.
¿Realmente tengo que ir al hospital?
Sacudo la cabeza a toda prisa cuando se me cruza por la cabeza que quizás es un efecto del inhibidor. Tiempo después, una cara familiar aparece en mi campo de visión y me acerco a él con una sonrisa profesional.
—Hola, director. ¿Cómo ha estado?
—¡Yeonwoo! Mucho tiempo sin verte. ¡Chico, tu cara se ve muy mal! Dile al Sr. Pittman que deje de molestarte.
Después de un breve apretón de manos se fue. Luego vinieron otros invitados, saludo una y otra vez mientras rápidamente borraba sus nombres de mí lista mental. Algunos de ellos estaban preocupados por mi estado de salud
y ofrecieron presentarme a un médico o conseguirme una buena medicina. Por supuesto que no soy descortés, solo los evito soltando una breve risa.
El proceso es sencillo, intento mantenerme relajado y doy un vistazo al salón de la fiesta, Charles también está ocupado entreteniendo a los invitados. Ocasionalmente, cuando encuentro un cliente que quiere algo o siento una atmósfera inusual, me acerco a él de inmediato y resuelvo el problema.
Todo lo que tengo que hacer es mantener la atmósfera tranquila hasta que llegue Keith. Cuando pienso en eso, me siento extraño. Me doy la vuelta instintivamente porque los vitoreos de la gente se han multiplicado. En ese momento veo a Chase Miller frente a mis ojos y me congelo.
Su colorida cabellera rubia se encuentra teñida de negro. Puede ser por su papel, pero aquella cabellera hacía más pronunciada su mala personalidad. Es sorprendente el excelente trabajo que hicieron al modificar su cabello, lo hace lucir más "diabólico" en realidad su papel de reparto está más cerca a ser considerado un villano. Si su personaje tuviera un parche en el ojo sería un gran error. Es un hombre verdaderamente hermoso. No hay una sola mancha en su inmaculada piel. Tiene una cara tan bonita que nunca sería rechazado por ninguna actriz e incluso tiene un aspecto juvenil, pero cuando se enojaba era el problema. Gracias a eso él es apodado públicamente “perro loco”. Pero cuando Chase Miller no hace nada y solo respira, nadie podría negar que es un hombre hermoso, como de fantasía. Además, sus habilidades de actuación no eran malas.
Recuerdo algo avergonzado la vez en que me quedé hasta el final en el teatro, esperando que todos se retiraran luego de ver una de las películas que protagonizó, luego cuando pude salir me di cuenta que mi cara estaba enrojecida y empapa de lágrimas. Todavía suelo ver la película de vez en cuando. Por
supuesto, siempre veo la última escena solo en mí casa, porque siempre termino llorando. De la nada recuerdo la noticia de los fanáticos que habían acudido recientemente a la estación de transmisión donde Chase Miller casi protagonizó un accidente grave.
De repente Chase se quita un mechón de cabello que había caído en su cara, sus largos dedos enredan el mechón teñido y pronto lo aparta. En eso, el famoso reloj de marca en la muñeca se revela con un brillo. Oh. Reconozco el reloj. Es la misma marca del reloj que Keith me había regalado. Ahora que lo pienso, Chase Miller dijo que le gustaba esa marca. Perdido y pensando en ideas inútiles un aroma dulce me trae a la realidad. Gracias a eso, recupero el sentido y miro hacia atrás apresuradamente.
—Sr. Pittman.
Me doy cuenta que se encuentra cerca de mí, pero con una expresión no muy buena, parece mirarme irritado.
¿Por qué está irritado?
Parpadeo perplejo. Pero él me mira con el ceño fruncido sin decir nada. Tardíamente veo a su compañera colgando del brazo de Keith y la saludo. Por supuesto que mi propósito es evitar su mirada.
—Bienvenida, estás muy hermosa de nuevo hoy.
Tan pronto como termino de hablar, Keith suelta una risa.
Se está riendo de mí. Recuerdo el día en que se burló porque siempre le decía lo mismo a todas sus compañeras. Sin embargo, no hay sinceridad suficiente para cambiarme las palabras establecidas en ese momento o ahora. En cambio, ella sonríe.
—La mayoría de los invitados han llegado. Tendrá que saludar pronto. ¿Está listo?
Miro el reloj en mi muñeca y pienso que es hora. Espero la respuesta de Keith quien extrañamente se encuentra callado. Estoy nervioso por la persistente mirada hacia mí. No estoy seguro de lo que ha descubierto.
Debido a la ansiedad mi corazón pronto se acelera. Creo que cuanto más tengo que hacer esto, más difícil se vuelve. Debo mantener la boca cerrada, es lo mejor. Reviso mi reloj una vez más, fingiendo no estar agobiado. Solo abro la boca cuando levanto la vista ante una presión silenciosa.
—Vamos.
—De acuerdo.
Inmediatamente respondo y luego me doy la vuelta después de darle a su compañera una sonrisa de cortesía. Puedo sentir a Keith mirándome continuamente.
Está bien, ese tipo no lo sabe.
Estoy tomando inhibidores y si olía a feromonas, él no me habría dejado ir, ¿verdad?
No tengo idea. Entonces está bien. El mayor problema es el mareo que me aqueja. Sin pensarlo demasiado, me presiono la frente. Me duele el estómago otra vez, pero lo único que he estado tomando es la medicina y no puedo dejar de tomarla. Al menos tengo que aguantar hasta que renuncie y me vaya de aquí. Keith nunca encontrará al culpable. Siento un placer agridulce, pero ya no estaba tan alegre como la primera vez. Estoy tan lleno de fatiga que quiero que todo esto termine pronto.
✤✤✤✤✤✤
—Ah.
Cierro los ojos mientras suelto un profundo suspiro. La fatiga se duplica porque los eventos con muchas personas tienden a cansarme.
Quiero regresar y descansar.
Otras veces Charles solía estar a cargo de las fiestas en la mansión, pero esta vez no pude evitar involucrarme porque es una fiesta que coincidía con el estreno de la película. Además, si hay un problema durante la fiesta puede afectar el estreno de la película. Aun así, todo está tranquilo hasta ahora. Es ridículo. Me apoyo contra una pared, cierro los ojos y respiro hondo. Probablemente sea por los mareos que me quedo sin aliento. ¿Anemia? He estado sintiendo indigestión y mareos últimamente.
Los efectos secundarios del inhibidor parecen ser graves.
Pienso vagamente.
—¿...?
De repente las náuseas vienen con más fuerza, cubro mi boca con mis manos y salgo presurosamente del lugar. No puedo ir al baño. Salgo corriendo con dirección al jardín a toda prisa. Me escondo entre los árboles robustos y vomito, pero como siempre lo único que expulso es jugo gástrico amargo.
—Ah...
Dando un pequeño suspiro me siento en el jardín, aun me tengo mareos y no puedo soportar estar de pie.
Buscaré a Charles... Hablaré con él... para que limpie el desastre...
Estoy perdido en mis pensamientos mientras mi vista continúa girando y el aliento se acorta. Parece que tengo que
calmar primero estos mareos. A propósito, contengo la respiración y aminoro la actividad de mi cuerpo lo más posible. Poco a poco, el tinnitus disminuye.
Descansaré un poco y entraré. Si la fiesta parece ser un éxito, preguntaré si puedo retirarme.
Mi mente se fue apagando poco a poco... De repente, escuché un grito lejano. Era Keith quien sonreía mientras subía a un caballo a plena luz de sol. Está enojado conmigo...
—¿Estás bien?
La repentina voz hace que me sobresalte. La conciencia vuelve repentinamente. Pero me lleva tiempo abrir los ojos. El hombre no espera. Como si tratara de asegurarse de que me encontrará consciente, sostiene mis hombros y los sacude brevemente, así que abro los ojos. Con la idea de estar demasiado cansado, cuando logro levantar la cabeza, lo primero que veo es al hombre mirándome fijamente, es guapo, con un cabello brillante y una mirada notablemente preocupada por mi aspecto.
—No creo que te sientas bien. ¿Quieres que llame al 911?
Parpadeo sin comprender. Parece pensar que estoy en malas condiciones porque me encuentro sentado en el suelo.
—Oh...no... estoy bien.
El hombre frunce el ceño con sus hermosas cejas. Es muy guapo. Pienso aún perplejo.
—¿Puedes levantarte?
El hombre pregunta amablemente. Asiento breve, pero la verdad es que no puedo mover mi cuerpo.
El hombre, que me ve aun recostado, parece estar pensando por un momento y de repente extiende la mano. Pienso que la extiende para ayudarme a levantar, pero estoy equivocado. Inesperadamente pone sus manos debajo de mis axilas y me levanta.
—Qué, ¡¿qué estás haciendo?! —grito inesperadamente por el repentino movimiento.
Cuando me pone de pie, noto que es tan alto como pensaba. Parece ser Beta porque no emite olor. Pero encontrar a un hombre tan guapo y que sea Beta es difícil. De alguna manera me siento extraño. Es entonces cuando veo su auricular colgando en su oreja.
—Oh, es por el trabajo. —Él nota mi mirada y dice con una sonrisa—: Soy un guardaespaldas. Vine a la fiesta porque mi empleador asistió. Ahora estoy como en un descanso.
El auricular que está completamente envuelto alrededor del lóbulo de su oreja, se ve bastante bueno. Parece que podría recibir recepción inmediata incluso si se encontrara a una distancia significativa. Me siento aliviado de conocer que es guardaespaldas.
—...Gracias, está todo bien ahora.
Me las arreglo para hablar con voz moribunda. No puedo hablar bien porque mi boca está seca. Él me mira y me acerca algo.
—¿Quieres un trago? Oh, es nuevo, así que no tienes que preocuparte.
Me entrega una botella de agua. Me hubiera negado en otras ocasiones, pero no me queda opción. Lo acepto sin reparo, aunque ni siquiera puedo abrir la tapa. El hombre ve mi
condición y toma la botella. Con un sonido monótono, simplemente abre la tapa y me ofrece la botella nuevamente.
—...Gracias.
Acerco la botella a mi boca y la bebo con cuidado. El agua fría está más sabrosa que nunca. Inclino mi cuello y bebo más de la mitad del envase. Cuando finalmente dejo de beber suelto un suspiro.
—¿Te sientes mejor?
Miro su rostro el cual tiene una amplia sonrisa brillante. Tiene un cuerpo alto, delgado y musculoso, es perfecto para trabajar como guardaespaldas. Quizás una cara demasiado hermosa puede ser un obstáculo. Cualquier hombre guapo como él no podría olvidarse. Su cara sonriente me recuerda a una hermosa estrella del deporte que apareció en la portada de una revista. Me doy cuenta por primera vez que es totalmente diferente a Keith quien a menudo tiene una expresión fría a pesar que tiene una hermosa apariencia que da la impresión de que no era fácil acercarse a él. Entonces, cuando se reía a veces, me fascinaba y me quedaba impresionado mirando su rostro. Por eso me enamoré de él.
Él hombre niega con la cabeza y sonríe mientras me encuentro perdido en mis vagos recuerdos.
Estrecho su mano apresuradamente.
—No es nada. Solo pensaba en otra cosa, así que... ¿Comiste?
¿Puedo hablar adentro y conseguirte algo de comer?
—Oh, ¿en serio? Todos estaban husmeando porque mis colegas pensaron que era hora. Estoy aquí como representante.
Es natural que el grupo de guardaespaldas que cuidaban a las celebridades pasarán momento como estos dado que ellos no podían dejar sus puestos e ir por unos bocadillos.
Asiento con la cabeza.
—Tal vez se están preparando. Le diré que se apuren.
¿Quieres agua?
Él me mira con una sonrisa en su hermoso rostro.
—Debido a que un compañero es un personaje difícil, explotará si no lo alimentas con una bebida carbonatada. Wow, es realmente muy difícil.
Me rio sin darme cuenta, por primera vez en mucho tiempo parezco estar vivo.
—¿Qué estás haciendo aquí?
Me sorprendo por la repentina voz fría y giro la cabeza para encontrar la fuente de ella. A pocos pasos de distancia, un hombre alto y familiar se encuentra de pie. Era Keith. Entro en pánico y parpadeo. Me mira a mí y al guardaespaldas con ojos aterradores.
Capítulo 8
—¿No lo sabías?—
—Sr. Pittman.
Mi voz se quiebra en este momento y carraspeo secamente...
Pero la cara de Keith se enfría después de verme así. ¿Sucedió algo cuando me fui? Estoy nervioso y me apresuro en despedirme del hombre.
—Bueno, entonces lo investigaré de inmediato. Gracias por tu ayuda. Debes estar ocupado...
Intento enviarle de inmediato una señal. Afortunadamente, pronto descubre mis intenciones.
—Sí, entonces... Cuídate... —dice de forma casual. Sonrío ante la repentina pausa del hombre.
—Es Yeonwoo, Seo Yeonwoo.
—Soy Joshua, pero todos me llaman Josh. Encantado de conocerte, Yeonwoo.
El hombre se da la vuelta después de dedicarme una sonrisa fresca. Finalmente, no se olvida de darle a Keith una breve mirada.
Sus modales son tan buenos como parecen. ¿Qué tipo de mujer le gustará a ese hombre? Me pregunto de repente. Pensé que solo durante la pubertad anhelaba ver a un hombre exitoso frente a mí, pero no es así. Ni siquiera podría salir con una mujer que no sea Alfa de todos modos... De repente el hombre le dirige a Keith una sonrisa amarga cuando sus ojos se encuentran.
El descanso se acaba rápido. Inmediatamente regreso a mis nervios cansados y sensibles. Durante un tiempo no nos decimos nada. Keith espera a que hable primero y al final, pregunto:
—... ¿Hay algo que quiera decirme?
Espero atentamente y Keith, que ha estado mirándome todo el tiempo hasta entonces, finalmente responde:
—Charles te está buscando. Tiene algo que preguntarte.
—Oh... sí.
Es una respuesta vaga, pero dejo caer mis hombros.
—Hay algo que me gustaría ver, solo estaba... Está bien, iré.
Espero el primer movimiento, pero Keith no está demasiado interesado en moverse de su lugar.
¿También vino a sentir el viento como yo? Me tomo un momento e intento irme.
—¿Qué estabas haciendo con ese hombre?
No puedo leer en absoluto ninguna emoción en su voz tranquila.
¿Sólo pregunta porque tiene curiosidad?
Pienso que no es muy compatible con la personalidad de Keith, pero respondo honestamente.
—Me encontraba descansando, porque me mareé un poco. Justamente él iba pasando y me preguntó si me encontraba bien. Escuché que es el guardaespaldas de uno de los invitados.
Ahora que lo pienso, ¿quién es el empleador? Me hago la pregunta recordando la cara sonriente del hombre, tan radiante como el sol.
—Quizás es por el trabajo que mi condición no parece buena para los ojos de otras personas —añado casualmente y Keith, que no había dicho nada por un tiempo, abre la boca.
—Me preguntaba que pasaba para que corrieras tan rápido del salón...
Me sorprende el extraño comentario apuñalador. ¿Me estabas observando? ¿O lo viste por casualidad? Supongo que es lo último.
Es extraño aún después de pensarlo con claridad. No habría venido por mí.
—No eres lo suficientemente bueno para soportar los mareos, pero para jugar con un hombre sí.
Por un momento no puedo creer lo que he escuchado.
—... ¿Qué dijiste justo ahora?
Keith se echa a reír. Tan despectivo como suele ser siempre.
—Lo que escuchaste, ¿no?
—Ah. —La exclamación escapa por sí misma—. Estás jugando, ¿verdad?
—¿No es así? Lo estabas mirando fascinado. Y no termina allí. Keith dice sarcásticamente:
—Todos los hombres que vienen hoy lucen locos. ¿Estás buscando a un Sugar Daddy o estas en celo otra vez? ¿No es bastante desesperado mirar a un guardaespaldas?
Me quedo sin palabras por un momento, estupefacto. Keith me sonríe como si supiera que esa sería mi reacción.
—Eres Omega, ¿no? No lo soportas, cuando estas en celo eres como un gato callejero. ¿Es hora de otro ciclo? ¿O estabas tratando de escoger a tu compañero por adelantado?
Keith claramente me está insultando. Me desprecia y ni siquiera trata de ocultarlo. Aprieto el puño varias veces a toda prisa, pero no logro calmarme. Finalmente, entrelazo mis manos temblorosas y abro la boca.
—No hago nada para elegir a un compañero mientras estoy trabajando. Porque no soy el Sr. Pittman.
En ese momento la cara de Keith se endurece. Siento un poco de júbilo.
—¿Qué quieres decir con que no eres como yo?
Keith pregunta inquieto, en voz baja. Derramo mis palabras rápidamente.
—Puede que me preguntes porque no lo sabes, pero te lo diré si realmente no lo sabes. No vivo en un desastre como el Sr. Pittman. Entonces ¿los Omegas somos siempre así? ¿Has pensado quién cambió a tu pareja todas las semanas? ¡No sé si recuerdas quién hizo toda la limpieza!
Las palabras salen fuera de control antes de que las piense. Pero creo que no importa. Ese hombre me insulta y me balancea a voluntad. Siempre ha sido así. ¿Por qué no puedo?
—Entonces. —Keith rechina los dientes. Normalmente, una persona se enoja cuando se ve atrapada—. ¿Qué pasa? Ese es tu trabajo, lidiar con la parte problemática.
Absorbo las palabras como si las hubiera esperado.
—¡Sí! Gracias a alguien como tú que puede pagar el precio y delegar las cosas desagradables a otros, alguien como yo puede vivir y comer. Entonces ¿debería agradecerte? ¡Que te jodan, que te jodan! ¡Si tuviera dinero como tú, no estaría en esta mierda! —grito y me detengo.
¡Dios mío!, escupí malas palabras que ni siquiera dije durante la pubertad. Incluso yo mismo estoy confundido.
Ah, ah.
Mi respiración es áspera y los mareos siguen presentes. En el tranquilo jardín Keith solo me mira en silencio por un tiempo.
—... ¿Ya terminaste?
—¡No! —escupo de inmediato.
—¿Estás en celo como un gato callejero? ¡Qué limpio estás!
¡Eres tú quien se transfiere a la cama de otra persona en menos de una semana! ¡No importa cuántas veces me haya acostado con otra persona, no tiene nada que ver contigo!
¡¿Como te atreves a decirme eso?! ¡Eres una mierda!
Derramo todas las palabras que me estaba guardado. ¿Esto me hará sentir mejor? De repente, Keith se echa a reír. Estoy enojado y perplejo por su reacción. ¿Te estás riendo de mí?
—Oh, Dios. —Suspira brevemente luego suelta una exclamación pausada—. Tienes razón, no me di cuenta — admite sin problemas.
Solo parpadeo ante la reacción inesperada. Keith me mira.
—Tú y yo actuamos igualmente en celo. Pero ¿vas a fingir que no lo sabes? Sólo admítelo, no tienes que esquivarlo.
—¿Qué... que quieres decir? —tartamudeo inconscientemente.
Keith está listo para continuar, pero me apresuro a regresar. Un fuerte olor dulce fluye en la punta de mi nariz, es el aroma de sus feromonas. Pero ni siquiera puedo pedirle que las reduzca ya que en el momento en que diga eso, descubrirá que puedo olerlo y no sería diferente de confesar que fui yo quien dejó la marca. Todo lo que puedo hacer es dar un paso hacia atrás y advertirle.
—Espera, no te acerques.
—¿Por qué?
Keith se sacude el pelo, riéndose de mí.
—Es bueno para ambos, ¿no? También me di cuenta que no odiabas acostarte conmigo. —Keith entrecierra los ojos y susurra en voz baja—. Cuántas veces lloraste porque te gustaba.
—Tienes un Omega —grito con urgencia.
—¡Sí, ese maldito Omega que se escapó dejando una marca en mí!
Keith levanta las manos y las deja caer nerviosamente.
—Ni siquiera puedo saber en qué parte del mundo está. ¿Es una excusa para que no tenga sexo contigo?
—Ha, no lo hagas. ¡Te dije que no me volvieras a tocar!
Keith suelta una breve carcajada. Está lejos de ser agradable. Miro a mi alrededor frenéticamente, pero no hay nadie para ayudarme. Pienso en huir, aunque no logro poner fuerza en mis piernas. Todo lo que tengo que hacer es esforzarme por no colapsar. Keith extiende sus manos y me lleva hacia él,
impotente. Tan pronto como toca mis labios, todo mi cuerpo se endurece con disgusto. Un olor dulce se vierte causándome mareos. Oh, cubre todo mi cuerpo. Me deprime, me hace perder el poder de resistir.
Mi cuerpo suplica: ¡Keith, abre mis piernas y deseo que entres en mí!
Le dije tantas veces que no volviera a hacer esto. La única diferencia de entonces y ahora es que Keith no está derramando feromonas intencionalmente sobre mí. Antes me sometía con feromonas, ahora trata de vencerme con fuerza. Solo para derribarme como un objeto de deseo.
—¡Para...!
Suelto un grito desesperado.
Keith mueve sus labios hacia mi cuello y lo chupa bruscamente. Una mano apresurada recorre mis pantalones y agarra mi trasero. Aparto su hombro y lo golpeo, pero es inútil. En el momento en que la mitad inferior de mi cuerpo está completamente adherida a la suya, no dudo, coloco mis dientes encima de mi muñeca que reposaba sobre su hombro y la muerdo.
—... ¿Qué estás haciendo?
Keith grita tarde, pero no me detengo y sigo mordiéndome la muñeca.
—Detente. Oh, Dios mío. ¡Qué demonios ...! ¡Detente, detente! Keith grita frenéticamente.
Me agarra el brazo y me lo quita, pero mi brazo y mi boca ya están cubiertos de sangre. Keith desata rápidamente su corbata y me la pasa por la muñeca. Le doy una palmada en
la mejilla y empujo su hombro, Keith ignora la bofetada y ata la corbata con fuerza.
—Doctor... hay que llamar a un médico. Oh, Dios mío, qué demonios es esto...
Hago a un lado su apresurado intento de sostenerme en sus brazos. La cara de Keith está en blanco.
—Otra vez... Y, en lugar de esto, moriré.
—Está bien, no lo haré. ¡Así que cálmate! Jesús, esto es tan ridículo...
¡¡Qué demonios, esto no tiene sentido!! ¡¡Lo rechace!!
¿Intentaste morir porque no querías tener sexo con Keith?
¿Qué demonios?
Pierdo el conocimiento sin encontrar una respuesta.
✤✤✤✤✤✤
Cuando recupero el sentido, aparece una escena extraña. Parpadeo varias veces y logro concentrarme. El lugar donde estoy acostado es una habitación que veo por primera vez. Sé que es un hospital con un ambiente áspero. Después de acostumbrarme un poco al techo desconocido, lentamente vuelvo la cabeza. Hay un olor dulce inmutable mezclado en el aire frío. Keith se queda mirándome. Es la primera vez que tiene una cara tan pálida. ¿Por qué me miras así?
A.
Recuerdo lo último que sucedió antes de desmayarme y bajo la mirada. Hay una venda blanca alrededor de mi muñeca en lugar de la corbata de Keith. Gracias a mí, Keith no tiene corbata en la camisa. Cuando me doy cuenta de la herida, siento un dolor tardío. Frunzo el ceño involuntariamente.
—Ah. —Keith suspira profundamente—. No hagas eso otra vez.
—No vuelva a hacer eso, Sr. Pittman. Lo advertí varias veces. Le digo de inmediato.
Keith no dice nada. No sé si está asombrado o sin palabras. Pronto dice inesperadamente con voz débil:
—... No sabía que lo odiarías tanto.
Estoy estupefacto y solo me rio en vano. Keith no aceptó que no me gustaba, pensé que lo haría, pero ahora puedo confirmarlo.
¿Es natural que nunca hayas sido rechazado en tu vida? Keith ha vivido así toda su vida.
De repente, cuando mis ojos se calentaron, escucho un estruendo. Es un médico con una bata blanca que entra después de un rato.
—Oh, ¿volviste a tus sentidos? ¿Cómo te sientes?
— Estoy bien, gracias.
Cuando doy una respuesta superficial, asiente y dice algunas cosas insignificantes. Se trata principalmente de lesiones en la muñeca. Después de agregar una solicitud de desinfección frecuente, pregunta:
—¿Hay algún inconveniente?
Pienso por un momento y respondo con franqueza:
—Estoy un poco mareado...
Keith sigue allí de pie mirándonos. El médico asiente hacia mí, que soy interiormente reacio, y rápidamente abre la boca.
—Muchas personas se quejan de anemia en las primeras etapas del embarazo.
Al principio, no entiendo. Keith que aparta sus ojos de mí, mira al médico. Parpadea asombrado por primera vez.
—¿Qué acaba de decir?
La voz de Keith es tan baja que es difícil de entender. El médico lo mira rápidamente y le dice:
—Oh, ¿no lo sabías? Tendré que hacer más pruebas durante varios meses, pero estoy seguro de que está embarazado. Debió estar en mal estado recientemente. Pero si está embarazado por primera vez, debe tomar precauciones. De ahora en adelante, asegúrese de comer bien y venir a verme a menudo. Los resultados de las pruebas no son buenos en muchos aspectos... Debe comenzar a cuidarse más.
Las palabras del doctor se extienden por el aire, simplemente vagando y no entran en mi cabeza. Parpadeo mis ojos como una ráfaga. La mirada de Keith se vuelve lentamente hacia mí. Pero no puedo decir nada, solo miro al doctor. Sus palabras me han caído como un balde de agua fría.
Capítulo 9
— ¿De verdad? —
Hay un silencio mortal. Nadie abre la boca. El médico, que nota la atmósfera sospechosa, se despide de manera evasiva y sale de la habitación del hospital. Incluso ahora todavía no acepto la realidad. Lo extraño es la reacción de Keith.
¿Por qué me miras así? ¿Por qué está tan blanco, como si estuviera sorprendido? No me digas que te diste cuenta.
—... ¿De Verdad?
Keith finalmente abre la boca después de mucho tiempo. Extrañamente, su voz tiembla débilmente.
Trago en seco. No hay nada que decir.¿Qué vas a decir?
Tampoco me importa en este momento.
¿El embarazo? ¿Cuándo? Pasa por mi mente como un destello. El día que grabé la marca, el día que desapareció un fragmento de la memoria de Keith. Él había eyaculado dentro de mí una y otra vez, y su pene había desgarrado mi interior, ni siquiera podía ponerme de pie, hasta el siguiente día. Ah, una sonrisa abatida sale. Estoy atónito. ¿Cómo pudo pasar esto? Cuando pensaba que Keith no podía lastimarme más. Solo lo miro. No hay color en su pálido rostro.
—... Dime, ¿estás seguro?
La voz de Keith de repente cruza mis oídos. Todavía lo miro. No quedaba sangre en su pálido rostro.
—¿En serio, embarazado?
No puedo responder por el hecho de que acabo de enterarme de que lo estoy. Me siento tan confundido y asustado.
¿Qué diablos está pasando aquí?
Keith, que solo me está mirando, pregunta:
—... ¿De quién es el niño?
Parece haber tomado mi silencio como un sí. Keith me mira con la cara rígida.
¿Qué lo hace hacer tal pregunta? Tal vez no hay ninguna razón en absoluto. No lo sé, no quiero pensar en nada.
—¿Estás preguntando por qué crees que es tu hijo?
La nerviosa pregunta lo detiene. Me rio histéricamente.
—No te preocupes, no sucederá. Es imposible tener el hijo de un Alfa dominante sin que él lo sepa, ¿verdad? ¿O no pudiste controlar tu situación cuando estabas durmiendo conmigo? No pensé que estabas tan loco por mí.
Eso era cierto. Keith parece quedarse en blanco, como si lo hubieran tomado desprevenido. Solo fue el día que perdió su memoria. Este niño no puede ser suyo a menos que recuerde ese día. Si recuerda ese día, sabrá que soy yo quien dejó la marca. Keith nunca lo imaginaría.
Respira brevemente y se aparta el cabello que ni siquiera se ha caído en su rostro. Keith de repente comienza a deambular por la habitación del hospital. Es fácil ver que todo tipo de pensamientos inundan su cabeza. Es extraño. Ni siquiera puedo adivinar lo que estaba pensando así que estoy en problemas, de repente deja de caminar y me mira. Todavía con la cara pálida, pregunta:
—¿Te acostaste con otro hombre? —Keith rápidamente niega sus palabras—. No, no puedes haberte acostado con otro chico mientras dormías conmigo. Eso es ridículo.
—¿Por qué?
—Eres diferente a mí. Lo dijiste, ¿no?
Por supuesto, no lo hice. Pero después de insultarme con todo tipo de palabras, ahora devuelto sus palabras, las cito tal como las dijo.
—¿Quién dijo que era “un gato en celo”?
Keith no puede responder de inmediato a las frías críticas. Intenta negarlo de alguna manera. ¡Oh Dios mío! Puedo ver la mente del hombre tan transparente. Está enloqueciendo. Estoy asombrado.
¿Cuántas veces levantó la mano, negó con la cabeza y se revolvió el pelo? El hombre pregunta desesperadamente:
—No creo que lo hayas dicho en serio. Fuiste violado,
¿verdad? ¿Qué clase de persona es él? ¿Quién te hizo eso?
Parece que espera que lo confirme. Si fuera cierto, lo atraparía y lo mataría. Me río muchísimo.
—No, lo hice porque quería.
La cara de Keith se pone blanca. Me dirige una mirada perdida. De repente siento ganas de reír a carcajadas.
—... ¿Con quién? —Keith pregunta rechinando los dientes—.
¿Quién se acostó contigo? ¿No sabes de quién es tu hijo? Inmediatamente respondo a sus comentarios sarcásticos.
—Oh, estoy seguro de que no es tu hijo.
La cara de Keith está muy distorsionada. ¿Sería posible que la expresión de su rostro pudiera encajar así? De repente, Keith me agarra del brazo, sus dedos se hunden y frunzo la
cara sin darme cuenta, pero Keith me agarra con más fuerza y no me deja ir.
—Si estás embarazado, por supuesto que es mi bebé. —Su voz tiembla—. Solo yo he eyaculado dentro de ti. ¿Cómo puedes estar embarazado de otra persona? —grita.
Siento un cruel placer por primera vez.
—¿Cómo puedes estar seguro de que eres el único que ha eyaculado en mí?
La cara de Keith se endurece instantáneamente. Tengo el brazo entumecido, pero incluso eso se siente dulce. Keith abre la boca.
—Dijiste que te gustaba.
¡Dios, que comedia! ¿De qué estás hablando ahora, después que pisoteaste mi confesión como si nada hubiera pasado? Tú fuiste quien se rio de mi amor y lo pisoteó sin piedad.
Escupo fríamente:
—¿Y qué? Pensé que el Sr. Miller era el único que tenía delirios.
Cuando le devuelvo lo que había dicho, Keith no puede decir nada más. Simplemente me mira como si estuviera en estado de shock. Sé por primera vez que la venganza es tan dulce. Dios, ¿qué acaba de pasar? Me sorprende mi alegría varias veces más que cuando dejé la marca.
¿Hay algo más en el mundo que me satisfaga tanto como la expresión de este hombre que parece estar en pánico?
Ahora Keith sabe que nunca podré ser suyo. Sí, además este tipo nunca verá a su propio hijo. ¡No voy a dar a luz a este bebé! Y huiré. Entonces él nunca sabrá que soy el Omega que
dejó la marca. Haré que la vida de este hombre sea solitaria para siempre, pero a cambio también mi vida será solitaria, no podré ser dueño de nadie excepto de él. Qué dulce veneno. Quería llorar y reír. Tengo pensamientos mezclados en mi cabeza.
Mi vida se acabó. Abrazando la vida de este hombre, me arrojo a un acantilado. Y lo más miserable era yo mismo, que todavía sentía dolor por el hecho. De repente, mi mente se oscurece. Pero ¿qué fue eso? De hecho, podría hacer cualquier cosa con tal de atormentarlo. Si tuviera que morir para que esté hombre sufra, lo haría sin pensarlo. Lo triste es, que incluso si sacrificó lo único que tengo, no significaría nada para él. Lo sé. Este hombre acaba de desmoronarse, dándose cuenta de que alguien más le ha arrebatado el juguete que perdió. Su pareja sexual favorita. Y lo más miserable es que todavía tengo un dolor en el corazón.
Parpadeo varias veces porque mis ojos están borrosos, pero no puedo captar nada, la conciencia de estar lejos perdura.
—¿Yeonwoo?
Escucho a Keith llamándome.
✤✤✤✤✤✤
—¿...?
Cuando abro los ojos, lo primero que pienso es que es extraño. Este no es mi hogar, sin embargo, no es la primera vez que he visitado este lugar. El paisaje en la habitación ha cambiado un poco, pero debe haberme traído aquí. Estoy tratando de levantarme rápido, pero me recuesto en la cama con mareos. Además del mareo, me duele la cabeza. Respiro por un momento, esta vez lentamente, es un poco mejor.
¿Tomaste la medicina? Trato de husmear y comprobar. Hay un ligero aroma. Mi corazón tiene prisa. Estoy seguro de que
hay medicina por aquí. Si limpiaron mi habitación después de irme, ya no estarían allí. Me obligo a levantarme y me dirijo al baño. Un suspiro de alivio fluye pronto cuando abro el armario con ansiedad. Hay un inhibidor entre las medicinas de emergencia cuidadosamente llenas. Recojo el frasco y reviso la medicina, como de costumbre la pongo en mi boca.
¿Estará bien? Por un momento dudo. De repente recuerdo que tuve dolor de estómago, también hubo efectos secundarios de la sobredosis. No sería lo suficientemente bueno para un niño, causaría infertilidad. Mi mente se ha vuelto complicada. ¿No hay posibilidad de que el médico diagnosticara mal? Mi mente pronto toma una decisión cuando pienso como loco. Tengo que ir a otro hospital y verificar.
El médico pudo haber llegado a una conclusión incorrecta porque no sabe que he estado tomando demasiados inhibidores.
Pero si realmente estoy embarazado... me dan escalofríos al instante. No puedo tener este bebé. Llego fríamente a una conclusión. No tengo confianza en criar un hijo solo y todavía no estoy listo. Además, el niño puede crecer y querer encontrar a la otra mitad de sus padres. Solo con imaginarlo es suficiente... Decido y vierto la medicina en mi boca. No puedo estar embarazado e incluso si lo estoy, no daré a luz. Nunca.
Regreso a la cama y me tomo un respiro es entonces cuando escucho un golpe en la puerta. Un momento después aparece Charles, como es de esperarse.
—¿Te despertaste? ¿Cómo te sientes?
—Me siento mucho mejor, gracias. Bueno, por cierto... ¿Qué hay con el Sr. Pittman...? —pregunto cauteloso, y Charles responde inexpresivo, como de costumbre.
—Está fuera por negocios. Volverá antes de la cena. — Charles continúa hablando después de un breve momento—
. Pero me alegro de que hayas recuperado el sentido, a menudo venía a comprobar cómo seguías.
—Gracias por preocuparte.
—No.
Charles interrumpe mi agradecimiento formal.
—No fui yo el que estaba preocupado, fue el Sr. Pittman
Inadvertidamente frunzo el ceño. ¿El hombre está preocupado por mí? ¿Por qué? En primer lugar, es extraño que me trajera aquí, pudo preguntarle a mi doctor.
—Entonces me iré a casa. Gracias por cuidarme...
Charles sacude la cabeza con firmeza ante la palabra de agradecimiento.
—Espera hasta que el Sr. Pittman regrese.
—¿Por qué?
Casi digo: “Ahora supongo que me está criando como un perro”, pero me muerdo la lengua apresuradamente para tragarme mis palabras.
—No te veías bien y tu condición era mala, así que descansa primero aquí. Es mejor que quedarse solo en casa. —Me dice Charles como advertencia, solo para mostrar su disgusto—. No has estado consciente por dos días. Si esto hubiera durado solo un día más, habrías regresado al hospital.
Parpadeo sorprendido, y Charles asiente con seriedad.
—Sí, fueron dos días.
—Bueno, la compañía...
Charles me informa con rapidez:
—Has estado acostado todo el fin de semana y hoy es día festivo.
Me siento aliviado. Sería vergonzoso ver al personal de la oficina de secretariado si he estado ausente de nuevo. Woo, doy un pequeño suspiro de alivio.
Pronto me pongo a pensar. No puedo decir que sus palabras son equivocadas. Me siento aliviado porque hay muchas cosas aquí. Pero es realmente molesto esperar tan tranquilo según la voluntad de Keith, pero trato de pensar de la manera más racional posible. De todos modos, esta situación no es mala. Excepto por la única cosa que me hace sentir mal... no hay más inconvenientes. Escuchemos lo que tiene que decir cuando llegue aquí. Me obligan a quedarme en la cama, porque incluso me prohíben salir de la habitación. ¿No es esto un encierro? Cuando termino la comida sencilla que Charles preparó, de repente lo pienso, pero después de terminar el té y la comida, me quedo dormido.
✤✤✤✤✤✤
—... Woo, Yeonwoo.
Abro los ojos, con las manos todavía temblorosas. Charles me está observando. Abro la boca parpadeando sin comprender.
—Es la hora de la cena. Será mejor que comas algo y luego vuelvas a dormir.
—Uh...
Todavía lo miro somnoliento.
No sé cuánto tiempo ha pasado desde que me dormí, pero ha sido mucho tiempo desde que tuve una comida adecuada, a pesar de que la cantidad fue pequeña. No vomité, y después de eso tuve una buena siesta. Es bueno tener a alguien que te espere, pienso vagamente. Entonces Charles me regresa a la realidad.
—El Sr. Pittman estará en casa pronto. Pidió que cenaras con él.
Literalmente abro mucho los ojos mientras lo miro aún con ojos grandes, Charles agrega:
—¿Hay algo en especial que quieras comer?
—No —respondo tan fríamente como puedo, tratando de no mezclar emociones—. Está bien cualquier cosa.
—Haré que el chef prepare algo de comida que te sea fácil digerir.
Charles asiente brevemente, luego se da la vuelta y sale de la habitación. Me siento lentamente. Cuando Keith llegue, voy a preguntarle por qué me mantiene aquí. Antes de eso, primero quiero arreglar mi apariencia. No quiero enfrentarlo con una cara en mal estado.
✤✤✤✤✤✤
Me pongo a organizar la situación hasta que Keith llegue. En primer lugar, es una prioridad ir al hospital y comprobar el diagnóstico, además tengo que informar que voy a renunciar. También es cierto que últimamente me he estado sintiendo mal, además mis ausencias repentinas están causando problemas al equipo de trabajo. No estoy en condiciones de trabajar. Keith tampoco se negaría, conoce la situación. No importa cuánto lo piense, solo hay una conclusión.
Además, Emma está entrenada y puede tomar fácilmente mí lugar. Sí, prefiero tomar esto como una oportunidad. Es la oportunidad que estaba esperando ya que sigo pensando sobre cuándo renunciar e irme. Si deseo extender mi visa, tengo que encontrar otra empresa, así que debo conseguir un trabajo tan pronto como pueda y tranquilamente encontrar un lugar adecuado. Entonces, sin mencionar la visa, el dinero urgente se resolverá en cierta medida. Será una vida mucho más difícil de la que estuve llevando hasta ahora, pero por el momento esta es mi mejor opción.
Con la decisión tomada, una de mis primeras acciones es sacar inmediatamente mi teléfono. Además de buscar nuevos puestos de trabajo debo preparar documentos. También debo limpiar el lugar donde vivo. Tengo que presentar a mi sucesor. Como sucesor, por supuesto, estoy pensando en Emma. Está acostumbrada a trabajar, así que en un mes se organizará, ¿verdad? Inadvertidamente llevo mi mano a mi estómago. Todavía no se siente nada. Debe ser un diagnóstico erróneo, pienso con frialdad. Es cierto que me pongo nervioso mientras lo pienso. ¿Y si es verdad? No puedo resistir el nerviosismo y me muerdo las uñas. Siento que me arde el estómago. Debo ir al hospital a verificar si el diagnóstico es correcto. Cuando escucho el golpe en la puerta apenas logro enviarle un mensaje a Emma.
—¿Estás listo para la cena? Baja.
Me pongo de pie lentamente para evitar mareos. Mantengo mi boca apretada.
✤✤✤✤✤✤
Usualmente uso escaleras, pero hoy bajé por el elevador. Por supuesto, Charles lo recomendó primero. De todos modos, me trajeron independientemente de mi voluntad, así que decidí poner mi conveniencia primero. Por supuesto, Keith ni
siquiera parpadeará sin importar lo que haga. El comedor al que bajaba a comer todas las mañanas no es diferente de la última vez que lo vi. Una elegante lámpara de araña que cuelga del techo proyecta una luz brillante y una flor radiante adorna la mesa. Keith, que estaba sentado primero, se levanta lentamente cuando me ve. Tal reacción es nueva para mí. Entro en pánico por un momento y me quedo inmóvil. Keith me mira directamente y parpadea.
—¿Qué estás haciendo? Ven y siéntate.
La voz tranquila me trae a mis sentidos. Keith me está mirando con una cara inexpresiva. De nuevo, no puedo entender lo que está pensando. En el hospital su mente pareció tan transparente, quizás fue solo mi ilusión. De repente pierdo toda la confianza. Camino en silencio hacia el lugar designado. Es donde comí antes de salir de esta mansión. Charles, que está parado a un lado, camina en silencio y corre mi silla. Se va después de verter agua en cada vaso. Finalmente, Keith y yo nos quedamos solos. Tengo mucho de qué hablar, pero no sé cómo iniciar. El aire desolado parece pesar sobre mí. Keith saca el tema primero.
—¿Cómo estás?
Respondo torpemente a la pregunta tranquila.
—... Me he recuperado mucho. Gracias.
¡Maldita sea! ¿Por qué gracias? ¡He estado encerrado! El inglés que llena mi boca está maldito. Sin embargo, Keith continúa sin darme tiempo para agregar nada más.
—Steward dice que las feromonas de los Alfas dominantes, incluso marcados, pueden afectar a otros Omega, pero de manera negativa.
Solo entonces supe la verdadera naturaleza de la extraña atmósfera. Curiosamente, Keith está eliminando el aroma de sus feromonas. Gracias a eso respirar es mucho más fácil. Entonces no importaría si yo no fuera el Omega de la marca, de todos modos... ¿Por qué las eliminas? ¿Por qué fuiste a ver a Steward?
Tengo muchas preguntas, pero primero hago la que me causa más curiosidad.
—... ¿De qué manera negativa...? Keith me mira.
—Eso significa que no es bueno para tu salud... especialmente si estás embarazado.
No digo nada, porque la verdad no se me ocurre nada. Entiende mal mi silencio y explica.
—Te diré exactamente lo que dijo Steward. El león matará a los bebés de otro león, de esta manera, la leona tendrá a sus propios cachorros.
—Entonces... —Lentamente abro la boca—... ¿Quieres decir que eliminaste las feromonas porque podría abortar?
¿Incluso si no es tu hijo?
—Es significativamente menos probable que ocurra porque estoy marcado, pero es mejor tener cuidado.
No tengo nada que decir, estoy en calma, parpadeando. Keith golpea lentamente la mesa con sus largos dedos. Siento que se me olvido algo. Me doy cuenta, no hay cigarrillos entre esos dedos. De repente, Keith abre la boca.
—Escuché que tienes un préstamo. ¿Cuánto es?
Dirijo mis ojos a su rostro por el repentino tema. Keith me mira inexpresivo. Todavía no tengo idea de lo que está pasando. De alguna manera trato de ver a través de él y digo:
—¿De qué estás hablando de repente? ¿Qué tiene que ver eso con el Sr. Pittman?
Recuerdo tardíamente lo que planeaba decir. Tengo que decir que voy a renunciar. Cuando abro la boca Keith de repente me interrumpe.
—Lo pagaré.
Abro mucho los ojos.
¿Qué significa esto de repente?
Tak, tak.
El sonido de golpear la mesa con los dedos sigue sonando en el lugar tranquilo. Keith abre la boca. Y me hace un anuncio impactante.
—Cásate conmigo en su lugar.
Capítulo 10
¿Está loco este tipo por las feromonas?
Es lo primero que pienso. No puedo encontrar ningún rastro de broma en la cara de Keith y él solo atina a observarme, pero no puedo creerlo aún.
O está claro, seguro estás soñando.
Si, debe ser eso, estoy soñando. Quizás ya enloquecí y estoy escuchando cosas. Puede ser un efecto secundario del abuso excesivo de inhibidores.
Me pellizco el muslo. ¡Ay duele!Contengo un grito de dolor. Keith está esperando mi respuesta, parece que fue absolutamente sincero. Cuando grite: “Sí” seguramente un payaso saldrá de la parte trasera y gritará: “Oh, Sorpresa”. Instintivamente volteo hacia atrás para comprobar si no está por ahí. ¡No hay nadie!
Regreso la cabeza al lugar y Keith pregunta:
—¿Sucede algo?
En el momento en que mis ojos se encuentran con los suyos me doy cuenta que esto es la realidad, realmente está ocurriendo.
—¿Por qué me propones matrimonio de repente? No tiene sentido.
La curiosidad me invade. ¿Qué demonios está pensando este hombre?
Keith frunce el ceño e irritado abre la boca.
—Estoy diciendo que voy a criar a tu hijo. ¿No lo entiendes?
El sonido del golpeteo de sus dedos sobre la mesa se intensifica y miro hacia abajo para observar sus deslumbrantes dedos y vuelvo mi mirada hacia su rostro.
—¿Por qué te casarías conmigo y criarías a mi hijo? —agrego después de tragar saliva seca—. ¿Qué pasa con el Omega que te marco?
Keith responde sin dudarlo.
—Solo lo encontraré y lo mataré.
—...
Pronto recuerdo los innumerables artículos sobre Omegas que dejaron una marca en su Alfa y fueron asesinados.
—Entonces —pregunto moviendo mis labios secos—. ¿Por qué quieres casarte conmigo mientras estás haciendo eso?
Keith entrecierra los ojos. Tengo ciertas expectativas en su respuesta.
—Nadie es tan bueno en el sexo como tú. No puedo decir nada.
¿Esa es la razón?
Me quedo estupefacto. Me pregunto si debería estar emocionado y agradecerle a un hombre que está jugando tan promiscuamente conmigo.
Keith golpea de nuevo con los dedos la mesa.
—Piénsalo, encajamos bien. Lo admitirás.
Ya ni siquiera estoy enojado. Todo lo que tengo que hacer es exhalar brevemente.
—El matrimonio se trata de respeto y cuidado mutuo, no solamente el sexo es importante.
Keith se ríe.
—Yo también pensaba lo mismo...
—...
—...Hasta que me acosté contigo.
Me quedo en silencio y luego abro la boca nuevamente. Una voz temblorosa fluye hasta mis oídos.
—¿Quieres casarte conmigo para tener sexo...? ¿Acaso tiene relación con el matrimonio? Solo necesitas comprar un cuerpo.
Keith se ríe brevemente.
—Eso tampoco está mal. ¿Cuánto quieres? De nuevo no hay dudas en su respuesta.
—Ah.
Suspiro en voz alta.
Mis ojos se calientan por la indignación. Eso es en lo que ha estado pensando, solamente en acostarse conmigo.
—Eres realmente un hijo de puta.
Le digo mientras rechino los dientes.
Pero la reacción de regreso es simplemente indiferente.
—He escuchado suficiente de eso. Entonces ¿cuál es la respuesta? ¿Sí? ¿No? ¿Qué decides?
Mis palabras parecen ser tan insignificantes para él y las ignora. Incluso, frunce el ceño como si estuviera aburrido.
¿Cómo puede lastimarte este hombre así, sin cesar?
Me siento herido a pesar de que pensaba que no tenía más sentimientos por Keith, ya no había un anhelo por él. Keith me está pisoteando, ya no solo mi corazón. Quiero estrangularlo de inmediato. Solo quiero gritar, pero todo lo que hago es apretar mi puño ligeramente sobre mi regazo.
—...Lo pensaré. Apenas lo digo.
A Keith no le gusta mi respuesta, pero no me apresura. Charles llega en un buen momento mientras la conversación se corta. Tal vez estaba esperando afuera. Escucho un pequeño tintineo de vajilla, mientras deja la comida frente a nosotros el comedor está tranquilo. Charles se aparta de después de hacer su trabajo.
Keith toma el tenedor y abre la boca después de cortar hábilmente el abulón adornado con algas marinas con un cuchillo.
—Entonces ¿quién es el padre del niño? ¿Lo has contactado?
—No —respondo—. No lo sabe.
—Bien, no te molestes en decirle. No lo iba a hacer de todas maneras.
¿Cómo será criar a su propio hijo, pensando que es el hijo de otra persona?
Este hombre me daría todo, nunca me faltaría nada material. Pero no habrá amor en ninguna parte.
De repente siento pena por la existencia en mi estómago. Yo tampoco le doy la bienvenida a este niño. Más bien, espero que no se dé tal cosa. Pienso en deshacerme de él. Qué desgarrador sería si este niño supiera todo esto. Mi determinación de repente se sacude. Un momento de simpatía, sin embargo, me siento culpable.
Keith, quién no dice nada, de repente hace una pregunta sin sentido, mientras busca el abulón.
—¿Qué tipo de persona es él? El padre del niño.
—... ¿Por qué preguntas eso? Keith responde casualmente.
—Simplemente curiosidad.
Giro la cabeza a toda prisa y digo:
—Es muy dulce y amable. Es bueno en la cama. Por un momento Keith parece titubear.
¿Se habrá dado cuenta?
Estoy ansioso mientras espero su respuesta, después de llevarse los abulones a la boca dice insignificantemente:
—¿De Verdad?
Pienso que eso es todo, pero Keith pregunta de nuevo:
—¿A qué se dedica? Lo miro directamente.
—¿Por qué debería decir esto y aquello sobre él? No sabía que estabas tan interesado en la vida privada de otras personas.
Después de haberme lanzado preguntas difíciles como: “¿Hace cuánto tiempo te encontraste con él?” Y así sucesivamente, corto los abulones y me los pongo en la boca.
Después de eso Keith no ha dicho ni una sola palabra al igual que yo. Permanecemos en silencio por un largo tiempo y solo se escucha el sonido de los platos resonando en el comedor.
Keith vuelve a hablar cuando termina su comida.
—Espero que ya no te encuentres con ese hombre.
—... ¿Qué?
Se limpia la boca con una servilleta y dice casualmente:
—Si no arreglas las cosas con ese hombre con anticipación, tendrás problemas más adelante.
Doy un suspiro corto y sorprendido digo:
—No he dicho que sí todavía. Dije que lo pensaría. Keith me mira.
—Yeonwoo.
Por un momento titubeo. Permanece inmóvil mientras me mira con una expresión desconocida para mí. Contengo la respiración y lo observo.
—Arréglalo.
—...
Keith continúa dirigiéndose a mí, quién no dice nada.
—Si no lo haces tú, lo haré yo.
—... ¿Cómo? —pregunto tontamente.
Keith se ríe brevemente.
—Bueno, si tienes curiosidad, ponme a prueba.
Me pregunto: ¿Cómo podrá encontrar a alguien que ni siquiera existe y que le iba hacer...? No lastimaría a personas inocentes, ¿verdad?
Charles trae el postre, pero Keith solo toma un sorbo de su copa de vino. Mi copa solo contiene jugo de fruta. Bajo la vista y miro el delicioso postre de almíbar con rodajas de naranja que está frente a mí. Pongo un bocado en mi boca, pero no puedo sentir el sabor. Me limpio la boca bruscamente y me levanto de mi asiento.
Keith dice a mis espaldas mientras salgo del comedor.
—Soluciónalo en este mes.
Dudo si voltear a mirarlo, pero no lo hago.
Cuando ingreso a mi habitación, me recuesto en la cama y suelto un suspiro. Mi cabeza está demasiado enredada.
¿Porque no me negué de inmediato?
Aún hay miedo en mí. ¿Podré hacerlo? Respiro profundamente varias veces mientras cierro los ojos. Tirar todo a la basura es sorprendentemente simple, siempre y cuando estés preparado para hundirte hasta el fondo, pero yo ya he caído en el fondo... ¿A que le tengo que tener miedo entonces? Sin darme cuenta me acaricio el estómago con ambas manos. Permanezco así por mucho tiempo... mientras miro al techo.
✤✤✤✤✤✤
Al amanecer las náuseas repentinas me despiertan. Un temblor invade mi cuerpo cuando intento pararme de la cama para correr al baño.
Wook, wook.
Vomito varias veces emitiendo un sonido fuerte. Expulso todo lo que había cenado y permanezco sentado en el piso por un tiempo, intentando regular mi respiración. La medicina prescrita por el médico no me ha funcionado muy bien. ¿Se supone que deba ser así? Pienso mientras inclino mi cabeza. ¿Todos los embarazos son así de doloroso? ¿Mi condición empeorará? Siento que moriré si tengo a este bebé, no creo poder soportar casi diez meses. ¿Cuánto nos queda? Cálculo aproximadamente cuantos meses tengo, deben ser unos cuatro meses. No es exacto, pero lo más probable es que ronde esos meses.
Necesito ver a un médico y obtener más información sobre mi estado, pero Keith no debe descubrirme. Debo buscar un hospital donde él no pueda filtrar mi historial clínico. Aún no se siente real, no puedo creer que tendré un hijo. Coloco mi mano temblorosa sobre mi estómago. No siento nada.
Tengo que ir al hospital... Vuelvo a recordarme mientras me pierdo en un mar de pensamientos. Cierro los ojos y espero a que el mareo se alivie cuando escucho débilmente el sonido de la alarma del celular.
Necesito prepararme para ir a trabajar.
✤✤✤✤✤✤
Tan pronto como Emma ve mi rostro se pone pálida y pregunta:
—Yeonwoo, ¿estás bien?
Puedo ver la razón de su pregunta sin consultarle. La última vez que me miré en el espejo mi cara lucía tan pálida que parecía un fantasma en fiesta de Holloween.
Trato de sonreír y decir:
—Por supuesto, todo está bien, no tienes que preocuparte... Solo tengo un cuadro de anemia.
—Tienes una mala complexión. ¿Has ido al hospital?
Rachel pregunta con notoria preocupación, pero finjo estar bien.
—Iré cuando tenga un día libre. Tengo que hacer una cita, así que... Gracias por su preocupación ¿Empezamos a trabajar ahora? —añado con una ligera sonrisa.
Todas se van a sus puestos y se sientan sin emitir ninguna sola palabra más. Voy a mi escritorio e imprimo los documentos previamente verificados y adjunto el horario del día de hoy.
✤✤✤✤✤✤
—... Esta es una tabla de ganancias y análisis de audiencia de la película lanzada el mes pasado. Aquí están los países y regiones donde vamos a distribuirla. Esto aún no está aprobado, así que por favor revíselo e infórmenme... Este es un fragmento de artículos de esta fiesta de arranque...
Keith no dice una palabra durante el informe. Solo golpea el escritorio con sus dedos. El sonido me molesta, pero finjo no notarlo. Debe ser porque ha dejado el cigarrillo.
—¿Por qué tienes que venir a trabajar?
—¿...? Porque es mi trabajo.
—Te dije que no tenías que hacerlo.
Keith aprieta los dientes. Parece enojado porque no le obedecí.
Respondo de manera profesional.
—Gracias por su consideración, pero si alguien del equipo sigue ausentándose, el resto tendrá dificultades. Por lo tanto, es mejor renunciar que hacer eso.
—Entonces renuncia.
Hice una pausa cuando estaba a punto de hablar sobre irme, como si fuera el momento justo, y por supuesto había preparado algunas de estas palabras para que Keith las entendiera.
—Lo siento —dice Keith—. Tampoco te sientes bien. Dijiste que apenas dormías desde el amanecer. ¿No deberías ir al hospital en lugar de ir a trabajar?
—... ¿Cómo sabes que no podía dormir? —pregunto sospechosamente.
Keith responde sin demora:
—Charles me dijo.
Pronto recuerdo. Cuando logré salir del baño, Charles acababa de llamar a la habitación.
—Me encargaré de eso de todos modos. Si no tienes más instrucciones, voy a...
Me doy la vuelta y salgo de la oficina. Me apoyo sobre el escritorio después de cerrar la puerta a mis espaldas y sentarme en mi asiento, suelto un suspiro. Estoy mareado. Me doy cuenta de que es realmente doloroso para mí seguir
sintiéndome así. Keith tiene razón. Tengo que ir al hospital primero. No puedo esperar nada más, si solo pudiera resolver este jodido mareo.
—Ah...
Con profundos suspiros, me cubro los ojos con las manos y me inclino. Incluso en la oscuridad, mi cabeza da vueltas. No sería tan doloroso si no estuviera embarazado. Me llevo la mano suavemente al vientre y lentamente acarició, pero no hay ningún sentimiento. Con profundos suspiros, me cubro los ojos con las manos y me inclino. Incluso en la oscuridad, mi cabeza da vueltas. No sería tan doloroso si no estuviera embarazado. Me llevo la mano suavemente al vientre y lentamente acarició, pero no hay ningún sentimiento. Ah. Detengo mi mano y suavemente presiono. Si este niño desaparece. Me sorprendo y recupero el sentido. Cuando levanto la vista inconscientemente, tragando mi aliento, veo a Keith apoyado contra la puerta, observándome.
—Sal del trabajo —dice en voz baja cuando sus ojos se encuentran con los míos—. Es una molestia que te quedes aquí en ese estado. Deja de venir.
—Puedo trabajar...
—¡Por favor, escucha! —Keith grita y atino a mirarlo asombrado. Se sacude el cabello nervioso y dice con voz apagada—: No puedo trabajar si estás en esa condición.
—... Lo siento.
Me disculpo. En cualquier caso, es mi culpa que esta condición haga que los demás se preocupen por mí. Si quiero trabajar no debería hacer que otros alrededor mío se sientan incómodos. Me reprocho a mí mismo.
—Bueno, solo trabajaré hasta antes del almuerzo. Voy a tener que resolver lo que queda y entregárselo a Emma...
Afortunadamente, no hay horario hoy. No hay reunión y Keith solo tiene cita para cenar, así que solo debo trabajar como de costumbre y, de vez en cuando, cumplir con las instrucciones de Keith.
Agrego en voz baja:
—Gracias por tu consideración.
—... Así que arréglalo y vete.
Habla cansado. Pensé que se iba a dar la vuelta y entrar a la oficina, pero inesperadamente permanece en el mismo lugar.
Pienso por un momento y agrego dudando:
—Sí.
Solo entonces Keith asiente y se vuelve. Tak. Se escucha el sonido de la puerta cerrándose. Después de mirar la puerta cerrada por un rato, comienzo a preparar algo para contarle a Emma. Tengo que ir al hospital, pienso y abro el sitio de búsqueda al mismo tiempo. Un hospital donde no se pueda filtrar mi historial clínico.
—Ah.
Involuntariamente escupo un suspiro.
✤✤✤✤✤✤
Mientras le comento a Emma que debía irme ella me sonríe con una cara iluminada.
—Sí, será mejor que me vaya y descanse. Estoy muy agradecido de que el Sr. Pittman haya hecho tal oferta —
continúo con un poco de alivio—. Porque el Sr. Pittman es de pocas palabras, así que a veces no habla cuando trabaja. Quizás te pueda dar miedo cuando se enoje, pero si haces las cosas bien no ocurrirá, y si cometes algún error... Es cierto que se enojara, pero... no demasiado.
No es fácil trabajar con Keith, pero creo que Emma lo hará bien. Miro alrededor después de informarle. Ya es la hora del almuerzo, Jane y Rachel están preparándose para salir a comer.
—Bueno, Emma. ¿Tienes tiempo por la noche? Si no te importa, me gustaría comer y hablar contigo...
Finjo no notar la persistente mirada de Jane y Rachel sobre mí. Emma parpadea y pronto sonríe asintiendo.
—Está bien, ¿nos vemos en el restaurante al que siempre vamos?
—Bueno, no. Nos vemos en mi casa hoy. No creo que esté en buenas condiciones para salir a algún lugar... ¿Te importaría?
—Oh mi Dios.
—¡Wow!
Jane y Rachel exclaman de nuevo. Sonrío torpemente porque estoy avergonzado.
Emma les dedica una mirada y pronto sonríe.
—Está bien. Entonces ¿debería ir a tu casa alrededor de las 7 en punto?
—Si, está bien.
Asiento. Me despido y salgo de la oficina de secretaría.
La forma en que Rachel y Jane me miran desde la puerta es pesada, pero finjo no notarlo. Cuando cierro la puerta y camino unos pasos, de repente escucho un grito. Miro hacia atrás con asombro, pero no puedo volver a la oficina de secretaría. Finalmente, inclino la cabeza y me dirijo hacia el ascensor.
✤✤✤✤✤✤
Cuando salgo, el conductor de Keith me está esperando. Me subo al auto después de una breve reverencia. Es natural que tenga que regresar a la mansión a recoger el automóvil, dado que lo había dejado el día de la fiesta. Sin embargo, estoy un poco perplejo al dirigirme a la casa de Keith sin consultar el destino. Supongo que el conductor está seguro que me dirijo hacia ahí.
¿Keith dio esa orden?... No lo sé.
Estoy agotado de pensar de más y simplemente vacío mi mente. Las calles del mediodía están llenas de luz solar. Estoy cruzando la calle con mis ojos inadvertidamente entrecerrados.
✤✤✤✤✤✤
Despierto con una extraña sensación. Cuando abro los ojos, aparece un jardín familiar, llegamos a la mansión de Keith. Me preparo para bajar después de un rato, cuando el auto se detiene, alguien abre la puerta desde afuera. Inesperadamente, Charles está ahí de pie. Le agradezco y rápidamente intento ir a donde había estacionado mi auto. Me llama de inmediato.
—¿A dónde vas, Yeonwoo?
En algún lugar me detengo y respondo la pregunta urgente:
—Voy a buscar mi auto... Tengo que volver a casa. Por primera vez, Charles parece avergonzado.
Digo maravillado:
—Me atendieron durante el fin de semana. Tengo que irme ahora.
Entonces, me despido ligeramente y me doy la vuelta. Mi auto se quedó donde lo había estacionado. Mirando por un momento el Jaguar que Keith me había dado, pronto abro la puerta del auto y me siento en el asiento del conductor. Respiro hondo y me tomo un tiempo para asegurarme de que estoy en condiciones de conducir. Quizás porque me quedé dormido por un tiempo es que me siento mucho mejor ahora. Charles sigue mirándome, parado allí, mientras salgo por la entrada del jardín. Cuando reviso el espejo retrovisor, ya ha desaparecido muy lejos.
✤✤✤✤✤✤
Emma llega unos 10 minutos antes de lo prometido.
—Llegué un poco temprano, ¿está bien?
—Por supuesto, entra. ¿No fue difícil venir?
—Estuvo bien. Gracias.
—He preparado un filete simple, ¿está bien?
—Oh Dios. Tenía mucha hambre.
Después de confirmar cuánto demorará en hornearse, la llevo a la sala de estar. Mientras esperamos, Emma sonríe y dice gracias. Mientras espero que se cocine la carne. La razón por la que me estoy poniendo nervioso es por la presión sobre lo que tengo que decirle. Cuando veo a Emma
revisando mensajes en su teléfono celular, recuerdo lo que he practicado.
✤✤✤✤✤✤
—Bueno, estaba muy delicioso. Gracias.
Cuando la veo sonreír satisfactoriamente, yo también sonrío. Ahora se acerca el momento de hablar, le doy una taza de té con el postre.
—Oh, gracias.
Sonríe mientras me ayuda a limpiar la mesa vacía. Su cara sonriente es muy bonita.
—Quédate sentada, comeremos el postre pronto.
—Sí, lo espero con ansias.
Respiro profundamente mientras muelo los granos. Estoy en excelentes condiciones hoy, no me siento enfermo, así que tuve una buena comida y no cometí errores al hablar. He estado posponiendo y retrasando la charla difícil, pero ahora es el momento. Emma sonríe brillantemente mientras saco una tarta de huevo, brownie de chocolate y café.
—Oh, es mi panadería favorita.
—Bien, escucho eso a menudo.
—Voy a aumentar de peso.
Cuando la veo que suspira, pero no puede apartar la vista del postre, me río, es como si estuviera mirando a mi hermano.
—No digas eso porque eres lo suficientemente delgada. Mi hermana siempre se preocupa así, pero ella se ve bastante
delgada para mí. Una dieta excesiva no es buena para tu salud...
—¿Tienes una hermana menor?
—Sí, dos.
Naturalmente, la conversación pasa a algo sobre la familia. Después de sopesarlo por un tiempo, se da la oportunidad de introducir el tema.
—Bueno, Emma, dijiste antes que tienes un hermano Omega,
¿verdad? Y dio a luz a un niño.
—Sí, así es. ¿Por qué?
La cara de Emma está perpleja y tiene una sonrisa en su rostro.
Respondo, tosiendo en vano y evitando su mirada.
—Bueno, yo... tengo una pregunta sobre eso. ¿Podemos encontrarnos? No hay Omegas a mi alrededor.
Emma sacude la cabeza.
—Puedo preguntarle, pero... ¿Qué pasa? Oh, ¿tu hermana tuvo un bebé? ¿Cuántos años tiene?
Trago saliva seca. El tiempo finalmente ha llegado. Abro la boca con dificultad.
—No, no, es que... mis dos hermanos son Beta. El embarazado... soy yo.
Emma parpadea y permanece en silencio por un momento.
—... ¿Sí?
Esa es toda su reacción. Al mirar a Emma, que está sin palabras nuevamente, me siento avergonzado.
—Bueno, algo así... Eso es lo que pasó. Es por eso que no me he sentido bien últimamente... Lamento sorprenderte de repente, pero no tengo a quien más consultarle... Creo que podría ser un diagnóstico erróneo, pero si realmente lo es... Me acordé del hermano de Emma.
—...
Emma no dice nada. Su reacción aparentemente conmocionada me deja sin palabras. De repente me pregunto si piensa que la relación entre ella y yo fue confundida; quizás para ella era diferente a lo que yo creía, que para ella tal vez solo soy un compañero de trabajo a quien le tiene confianza. Pienso que debí haber definido la relación primero, pero ya era demasiado tarde. No tengo más remedio que esperar a que ella aclare el desastre.
—Oh, entonces... ¿Qué debería decir?
Emma abre la boca después de la sorpresa. Todavía parece perpleja, pero gradualmente su tez está volviendo. Hablo con cuidado:
—Siento decir esto de repente, Emma.
—Bueno, me sorprendió increíblemente.
Whoo.
Emma suspira. Todo tipo de emociones están en su rostro. Me siento culpable nuevamente porque no quise confundirla así.
—No sabía que salías con alguien Yeonwoo. Mira, quiero decir... ¿De quién?
Cuando pregunta con cautela, suena un timbre oportuno en la puerta principal. Miro hacia atrás casualmente. Emma también parece sorprendida.
—Espera un minuto.
—... ¿Quién es? —murmurando para mí mismo, me levanto de mi asiento.
Emma se lleva el café a la boca a toda prisa, como si tuviera sed. Incluso hasta que abro la puerta, no tengo idea de quién es el visitante. Como si fuera difícil esperar un poco, el visitante impaciente vuelve a tocar el timbre.
Respondo: "Sí", y abro la cerradura de la entrada.
Un sonido de traqueteo se extiende y la visita, espera... Cuando finalmente abro la puerta, lo primero que siento es un leve aroma. Y tan pronto como aparece su rostro, digo su nombre sin darme cuenta.
—... ¿Keith?
Capítulo 11
Me sorprende la inesperada visita. Keith me está mirando con un rostro inusualmente pálido.
¿Por qué este hombre se encuentra aquí?
Inclino mi cabeza casualmente. Keith, que me mira a la cara sin decir una palabra, luego abre la boca:
—... ¿Estás bien?
—¿Sí?
Me sorprende nuevamente la repentina pregunta.
Me observa por un momento, solo parpadea y suspira. Se pasa los dedos por el pelo como si estuviera cansado y abre nuevamente la boca:
—¿Por qué no contestaste el teléfono?
—¿Teléfono? —repito sus palabras como un tonto.
Keith frunce el ceño como si estuviera molesto por mi reacción.
—Bueno, quién...
Emma, que se acerca a la puerta de entrada preguntándose qué está pasando, se sorprende y suelta un grito. Keith pasa por encima de mi cabeza en silencio y la mira. Emma habla primero:
—¿Por qué el Sr. Pittman está aquí...?
De repente se da cuenta de algo. También me percato de que Emma encuentra la respuesta a la pregunta que hizo justo antes de que sonara la campana. Por supuesto, lo negaría
inmediatamente, sin embargo, necesito habilidades de actuación de las que nadie dude. No puedo garantizar que pueda negar de manera calmada.
Afortunadamente, Emma no dice nada al respecto. Todo lo que hace es vernos por turnos a Keith y a mí. De nuevo se cierne un pesado silencio. Una vez más, abre la boca primero:
—Bueno, me retiro. Yeonwoo, hablemos de esto nuevamente la próxima vez. Le preguntaré a mi hermano.
—Ah gracias. Emma. Espero que...
Me doy cuenta de la presencia de Keith mientras hablo. Me veo obligado a apartarme y pedirle que entre.
—Te veré en un momento.
Lo digo a espaldas de Keith, pero él no mira hacia atrás. Cierro la puerta y bajo el edificio con Emma. El camino está bordeado de autos familiares. Me detengo para ver a Whitaker parado en la calle fumando un cigarrillo.
—... ¿Dónde está el auto?
Emma, ante mi pregunta, sin decir nada señala al otro lado de la calle. En silencio caminamos uno al lado del otro. No fue hasta que llegamos al frente del auto que Emma abre la boca:
—No sabía que tenías tal relación con el Sr. Pittman... Es del Sr. Pittman, ¿no es así?
Se a lo que se refiere, aunque no lo diga claramente. Digo que sí y asiento con la cabeza.
—Ya veo —murmura Emma con una mirada amarga.
Abre la puerta del auto y me mira antes de sentarse en el asiento del conductor.
—No le diré a nadie sobre esto hasta que Yeonwoo lo diga directamente.
Sonrío amargamente.
—Confío en ti Emma. Emma sonríe.
—Lo que preguntaste antes, se lo preguntaré a mi hermano y te lo haré saber. Es difícil decírselo ahora porque tengo que comprobar cuándo tiene día libre.
—Sí, gracias.
—De nada. —Ella habla de manera entrecortada—. Somos amigos.
Ante las palabras de Emma, sonrío alegremente. Cuando le doy un ligero abrazo como despedida, ella también me da una palmada en la espalda.
—Bueno, vete a casa sana y salva.
—Sí, Yeonwoo.
Se sienta fácilmente en el asiento del conductor y cierra la puerta. La veo encender hábilmente el auto. No es hasta que el coche de Emma desaparece de mi vista que cruzo la calle y me dirijo a casa. Whittaker, que me reconoce tardíamente, levanta la mano para saludarme. Mientras subo las escaleras, mi mente gradualmente se vuelve pesada.
¿Qué demonios está haciendo Keith aquí? ¿Por qué me llamó?
¿Pasó algo? No es algo normal que venga a mi casa después del trabajo, pero Whitaker y otros guardaespaldas parecían demasiado relajados.
¿Sucedió algo que no se me ha informado?
Abro la puerta principal sintiendo la complejidad de mi cabeza. Keith está sentado en el sofá de la sala de estar. Fue hace un rato que Emma y yo estábamos sentados allí. Camino en silencio y despejo tazas vacías y postres que estaban en la mesa.
—... ¿Puedo traerte algo de beber?
Keith niega brevemente con la cabeza mientras le ofrezco la invitación. Respiro hondo y me paro frente a él con la mesa en el medio.
—¿Qué está pasando? Si tienes tanta prisa, algo grande debió suceder...
Keith abre la boca, después de una pausa dice:
—¿Por qué estás aquí?
Me las arreglo para soportar la pregunta obvia. Gracias a eso, respondo con calma:
—Porque es mi casa. ¿No es obvio?
Keith aprieta la mano en el muslo y la abre lentamente. Sus dedos hacen de nuevo un sonido débil golpeando su muslo.
—Fuiste a mi casa.
—Sí, para recoger mi auto.
La velocidad de los dedos aumenta.
—¿Por qué Emma estaba aquí?
—Yo la invité. Tenía algo que preguntarle... De repente frunzo el ceño.
Pero ¿por qué tengo que hablar de esto? Es mi vida privada.
—Entonces ¿por qué estás aquí? ¿Le pasó algo a la empresa?
—pregunto con frialdad, y puedo ver a Keith vacilar, cuando el ritmo de sus dedos que cambia de Moderato a Allegro y se detiene de repente.
—... ¿Qué?
Esta vez Keith vuelve a preguntar. Me molesta que no parece concentrarse en lo que digo. Me cepillo el pelo y frunzo el ceño.
—Si vienes hasta aquí, porque no contesté el teléfono, debió ocurrir un gran problema, ¿verdad? De lo contrario no hay razón para hacerlo en este momento.
Espero una respuesta después de decirlo, pero Keith sigue en silencio. De alguna manera hace una pausa y abre la boca:
—... El cálculo está mal.
Parpadeo ante el comentario inesperado.
—¿Qué? ¿Qué cálculo?
—El número de espectadores, la suma ha estado mal durante dos semanas.
Por un momento me quedo sin palabras.
—¿Es eso lo suficientemente urgente como para venir hasta aquí?
Keith guarda silencio de nuevo. Sus dedos palmean nuevamente su muslo. Es Allegro desde el principio.
—De todas formas... —De repente, Keith detiene sus dedos y cambia el tema—. Prepárate, vamos a mi casa.
—¿Por qué?
Su respuesta es simple.
—Porque lo quiero.
Lo miro a la cara. Abro la boca cuando vuelvo a sentir que surgen todos los sentimientos negativos.
¿Y si no lo hago?
Keith entrecierra los ojos. Me doy cuenta de que da la respuesta que esperaba. Al mismo tiempo, Keith se pone de pie. Doy un paso atrás sin darme cuenta. Lentamente se me acerca, suelto un pequeño gemido y me apresuro a retroceder. No hay lugar para correr en esta casa estrecha. Pronto mi espalda toca la pared y mi retirada es bloqueada. El hombre que camina hacia mí, se detiene con calma.
No hay aroma de feromonas en este hombre al que solo le quedan unos pocos pasos hasta llegar a mí; sin embargo, siento un aroma sofocante. Me siento como el perro de Pavlov. La mera visión de este hombre me hace sentir calor y percibir olor. Es tan injusto que casi lloro. Entonces el hombre abre la boca:
—Yeonwoo. —Lo observo con los ojos borrosos. Keith dice en voz baja—: Prepararte.
Alza la mano. En el momento en que sus dedos tocan mi mejilla, suelto un gemido. Keith, que me contempla mientras me encuentro endurecido y sin poder moverme, me vuelve a acariciar la mejilla.
—Ven conmigo.
—...
—Yeonwoo.
Llama mi nombre otra vez.
Este hombre me conoce bien. Con solo decir mi nombre suavemente ya ha calculado que estoy obligado a volverme infinitamente débil. Cierro los ojos con un profundo suspiro. Siento que sé muy bien lo que este hombre piensa de mí. Cuando abro los ojos otra vez, ya he tomado una decisión.
—Sí.
✤✤✤✤✤✤
En el auto, él y yo no decimos una palabra. Apoyo mi cabeza contra la ventanilla y solo miro el fondo de la noche que pasa sin sentido. Keith vuelve a golpear su dedo contra su muslo, muy despacio esta vez. En lugar de fumar, parece tener un nuevo hábito. Ni siquiera huelo el regusto leve del cigarrillo. Al deshacerse de las feromonas, ya no puedo oler ningún aroma de Keith, excepto por el aroma fresco de su piel. Me siento extraño. Todavía hay un ligero aroma a feromonas en el coche, pero este también se desvanece lentamente. Así como si la memoria se desvaneciera.
—¿Has estado en el hospital?
A la pregunta de Keith, todavía miro por la ventana y respondo:
—No.
—Voy a hacer una cita... El hombre... ¿Ya lo arreglaste?
Después de un momento, vuelve a preguntar. Echo un vistazo, Keith, como yo, está mirando por la ventana.
—No. —Solo ante mi respuesta, Keith me mira. Hablo nuevamente, aun observando por la ventana—. Todavía lo estoy pensando.
—¿Qué?
—De qué manera debería arreglarlo.
Keith no responde por un momento. Puedo darme cuenta que está desconcertado sin tener que mirarlo. Por supuesto, no estaba en sus cálculos que hiciera estos comentarios picantes, pero esto solo es el comienzo.
—Todavía no has encontrado al Omega que dejó la marca,
¿verdad? Hasta entonces hablaré sobre si lo voy a arreglar o no.
Keith pregunta como si estuviera atónito.
—¿Me estás comparando a mí y a ese hijo de puta?
Era natural estar perplejo. ¿Cómo se atreve alguien más a jugar así contra este hombre? Es imposible sin estar tan loco como yo. Me rio cínicamente.
—Ni siquiera recuerdo cómo fue tener sexo contigo, pero
¿hay alguna razón por la que yo deba arreglarlo con el hombre primero?
Tengo curiosidad por la expresión de Keith, pero no me molesto en comprobarla. Todavía miro por la ventana y digo casualmente:
—Podrías cambiar de opinión cuando aparezca el Omega que dejó la marca, así que será mejor que hablemos de eso entonces. Ni siquiera podemos olernos de todos modos,
¿verdad? Soy un gato en celo, así que no sé cómo reaccionaré si huelo a otro Alfa y tú hueles a tu Omega...
—No me importa.
Me dice Keith bruscamente. No tengo más remedio que mirarlo.
—No importa cuál sea el aroma de las feromonas. Sería mejor si pudiera olerte, pero me siento atraído por ti, incluso cuando eliminaste el olor de todos modos.
Inesperadamente, lo admite con frialdad. Parpadeo de asombro, porque nunca pensé que lo diría con su propia boca. Pero Keith, más bien, inclina una esquina de la boca como si mi reacción fuera graciosa.
—¿Te lo dije? Habría dormido contigo antes si fueras mujer.
Keith se acerca a mí en silencio. Toca mi mejilla lentamente y murmura para sí mismo:
—Si hubiera admitido que podía hacerlo incluso con un hombre, no habría perdido tanto tiempo.
Se hizo el silencio. Keith no miente. No hay forma de cambiar de tema, sin embargo, el problema es que su sinceridad es claramente su propio punto de vista, que puede ser diferente de los demás.
Como me equivoqué. Soy yo el mentiroso. Pienso. Diré muchas mentiras este día y en el futuro a este hombre.
Nos estamos mirando, pero el silencio no es pesado. La mano de Keith envuelve mi mejilla y su pulgar acaricia mi labio inferior sin apretar. Separo mis labios sigilosamente, los dedos de Keith entran en mi boca. Muerdo suavemente el pulgar con mi diente. Mi mirada sigue sobre Keith. Nos miramos el uno al otro sin siquiera parpadear. Coloco el dedo entre los dientes para que no le doliera, y secretamente levantó mi lengua. Los ojos de Keith se entrecierran mientras acaricio su dedo suavemente con la punta de mi lengua. Keith deja fluir sus feromonas. Hay un ligero aroma. Él está emocionado. Siento el olor incontrolado fluir, y envuelvo el dedo con la lengua y lo chupo con los labios, como si estuviera acariciando su pene. Keith también lo nota. Es
obvio que la parte delantera del pantalón tiene una erección. Keith gira su mano alrededor de mi cabeza y tira de ella. Soy arrastrado como él quiere, sin resistir.
—Ah.
Keith suspira profundamente y cierra los ojos. Está tratando de besarme. Justo antes de que nuestros labios se toquen, susurro:
—Encuentra al Omega primero.
Keith abre los ojos. De inmediato nuestros ojos se encuentran. Sonrío levemente, mirándolo directamente.
—No dormiré contigo hasta entonces.
Poco a poco el coche baja la velocidad. El poder desaparece de la mano de Keith, que me sostiene. Me hago un poco hacia atrás, aun así, mi mirada todavía sigue fija en Keith y él no la esquiva. La cara de Keith está febril, y simplemente no tiene expresión.
Me gusta mucho esa cara.
✤✤✤✤✤✤
—Han pasado cuatro meses. ¿Es este su primer diagnóstico hospitalario?
Mirando el rostro inexpresivo del doctor, inadvertidamente trago en seco.
—... No, lo obtuve de otro hospital y me preguntaba si era un diagnóstico erróneo...
—Estás embarazado.
El médico aún mira el monitor de una manera meramente profesional.
Está hablando de los resultados de las pruebas y la condición actual, pero no puedo escuchar correctamente. Solo oigo mientras estoy en blanco, las últimas palabras del médico me llaman la atención.
—Incluso si es tu primer embarazo, estás en muy mal estado.
¿Estás tomando algún medicamento?
Es difícil responder de inmediato. Respondo con una respiración profunda de por medio.
—El inhibidor... Consumo un poco más que la cantidad normal.
—Oh, no.
El doctor pronto frunce el ceño.
Después de hacer preguntas detalladas sobre cuánto tiempo y cuánto era la cantidad, se rasca la mejilla con la punta de un bolígrafo.
—Detén todos los medicamentos. A este ritmo, la vida del niño está en peligro. ¿Por qué tiene que tomar inhibidores cuando está embarazado? ¿Tiene una pareja?
Hay muchos Omegas que tienen hijos solos, sin un cónyuge establecido. Echo un vistazo a la vertiginosa mirada.
—No le he dicho todavía.
—Entonces ve a hablar con él de inmediato. Te sentirás mucho más relajado si grabas la marca. Si no puede, te recetaré temporalmente otro inhibidor. Esto es temporal, así que no puede consumirlo continuamente. Y no consuma
nada más que la dosis recetada... —agrega, diciendo esto y aquello—. ¿Hay otros inconvenientes?
Pienso por un momento y luego abro la boca:
—Es difícil dormir. Quizás es por eso que me siento peor...
—Suele pasar más si es tu primer embarazo. Te recetaré una pastilla para dormir.
Le pregunto con cautela, mirándolo hacer la receta.
—No soy un tipo al que las medicinas le hagan mucho efecto, así que... ¿Tienes alguna medicina fuerte?
El doctor suelta un "uhm" y se acaricia la barbilla.
—Debido a que estás embarazado, es difícil usar el medicamento sin cuidado... Solo tómelo cuando tenga insomnio muy severo. Y básicamente, el alcohol no está permitido, más bien está absolutamente prohibido, especialmente cuando se toma este medicamento. Si se mezcla con alcohol, la gente común simplemente se despierta en tres días. Hay estudios que lo comprueban. No hay otros efectos secundarios graves. Es básicamente malo para el niño, así que, si no vas a someterte a una cirugía, nunca lo tomes conjuntamente con alcohol. ¿De acuerdo?
—Sí.
Asiento como si lo estuviera prometiendo.
✤✤✤✤✤✤
Paso por la farmacia, tomo mi medicina y vuelvo a la calle. Hay un parque bastante famoso en la zona donde se encuentran los hospitales. De repente quiero comer pudín, así que paso por una tienda cercana. Cuando me doy cuenta, he sacado todos los pudines del refrigerador. Se derretirá.
Estoy preocupado, pero no puedo renunciar a ninguno de ellos. Finalmente, compro todo y salgo de la tienda. El empleado me mira a la cara con extrañeza, pero lo ignoró.
Sentado en un banco vacío, saco uno, abro el paquete y paso cuidadosamente en la esquina con una cuchara. El pudín frío y suave se aplasta en mi boca. Comiendo lentamente un bocado a la vez, pienso en ello sin comprender. La dulzura que se extiende en mi boca se asemeja al dulce sabor de la sangre que probé cuando grabé la marca. La emoción de esa vez revive y me pone la piel de gallina.
Me como uno y saco otro. Normalmente no me gustan tanto los dulces, pero estos días como demasiado. Ahora que lo pienso, cuando termino mis comidas, busco dulces para el postre. No solo eso, sino que es realmente extraño que esté sentado en un banco y comiendo pudín. ¿Es por el niño? Inadvertidamente miro mi vientre. Todavía es poco irrealista, pero está claro que hay un niño. No puedo negarlo más.
“Si no tiene intención de dar a luz, tendrá que decidir rápidamente. No hago abortos, así que busque otro hospital que pueda hacerlo y programe una cita”
Recordando la advertencia del médico, como mi pudín. Tuk.
Un trozo de pudín cayó sobre mi pierna, pero lo dejo así.
No me muevo, aunque sé que el bulto suave me moja la pierna. Entro en razón porque de repente alguien me habla.
—Oye, ¿estás bien? ¿Está todo bien?
Me sorprende la repentina voz del hombre.
Parpadeando con los ojos en blanco, abre la boca con un breve suspiro.
—Oh, no te desmayaste. Eso es un alivio. ¿No te sientes bien?
¿Debería llamar al 911?
—Oh, no... Estoy bien.
Mientras habla, sacudo la cabeza. Es familiar, pero ¿dónde lo viste? Sonríe como si tuviera la misma idea.
—¿Nos hemos visto en alguna parte?
—Bueno... —murmura aturdido y tardíamente encuentro auriculares envueltos alrededor de sus orejas.
Me sorprendo y escupo sin darme cuenta.
—Dijiste que eras un guardaespaldas... Josh. ¿Eres Josh?
—¡Oh!
También se acuerda de mí.
Su rostro fresco, que había visto en la noche oscura, brilla a la luz del sol.
—Es un placer verte de nuevo, Yeonwoo. ¿Te sentiste bien luego?
Extiendo la mano y me da la suya. Josh se sienta a mi lado naturalmente y habla:
—¿Qué haces aquí? ¿No son horas de trabajo?
—Tenía que ir al hospital hoy... ¿Qué haces aquí?
—Ah, tengo trabajo que hacer en un hospital cercano.
Cuando iba a preguntarle dónde, la voz del niño de repente me interrumpe.
—Papi, papi.
—Oh.
El niño se tambalea y se queja con Josh como si estuviera aburrido. El hombre pronto dirige su atención al niño y sonríe suavemente. El niño se parece a él, pero es algo diferente. Es obvio, pero pienso que probablemente se parece a su otro padre... ¿Dónde lo has visto? Ladeo la cabeza de repente.
La cara del niño, que veo por primera vez, parece extrañamente familiar. Mientras miro quieto, Josh levanta hábilmente al niño, pone sus pies en una mano y se encoge de hombros en el aire. El niño parece asustado, pero con la emoción, sus ojos se iluminan y el equilibrio es difícil. Pero no dura mucho.
—Uh. Huh.
—Ah-ah-ha-ha.
El hombre lo agarra, tan pronto como el niño tambalea.
Mientras observo la figura pacífica del niño que estalla en risas y el hombre sonríe, mi mente se vuelve increíblemente compleja. Sin darme cuenta, acaricio mi estómago, Josh se voltea hacia mí.
—Él es Pete, mi tesoro. Vamos, Pete. Di hola.
—Woo woo...
El niño me mira, chupándose el pulgar. Lo saludo con una sonrisa.
—¿Hola, Pete? Soy Yeonwoo.
El niño todavía me mira y de repente sonríe y entierra su rostro en el hombro de Josh.
—Este chico es tímido. Se ríe Josh en voz alta. Sonrío torpemente.
El niño en los brazos de Josh me mira. Cuando nuestros ojos se encuentran, el niño vuelve a reír y oculta su rostro. En ese momento su cara se me hace familiar.
—¡Ah!
Josh me mira maravillado mientras exclama inconscientemente.
Su reacción en un abrir y cerrar de ojos es muy natural. Las palabras que había escuchado sobre el hombre en mi cabeza rápidamente pasaron de largo.
—Oh, yo... ¿Tal vez tengas una hermana menor...? Llamada Emma.
Ese comentario hace un cambio repentino en la cara que había estado sonriendo hasta ahora.
La cara del hombre que me observa es terriblemente fría.
—¿Quién eres tú?
Trago saliva en seco, es una pregunta natural. No puedo creer que este tipo sea Omega. Solo entonces comprendo la razón de su hermosa apariencia.
¿Este hombre también consume inhibidores? Porque no puedo sentir ningún olor proveniente de él.
Mi mirada se vuelve hacia el niño que sostiene. Es un Omega, quien dio a luz a un hijo solo. Apenas abro la boca, soportando la sensación de lágrimas.
—Bueno, yo trabajo para la misma compañía que Emma... — continúo soltando palabras con dificultad—. Emma dijo que tú también tenías un bebé...
El hombre frunce el ceño.
—¿Tú también...?
Me muerdo los labios y confieso.
—Creo que yo también debería tenerlo.
Se sorprende por la confesión que pronuncio con un aliento bloqueado y permanece en silencio por un momento.
El hombre mira el reloj en su muñeca y me abre la boca, bajando la cabeza y mordiéndose los labios.
—Podré dedicarte otra media hora más o menos —dice rápidamente—. Lo haré mientras quieras que te escuche, si no te importa.
Por supuesto que está bien. Siento que mi corazón explotará si no le cuento a nadie sobre esto.
—Escuché de Emma y le pregunté si podía conocerte. No tengo a nadie con quien hablar. Pero no sabía que eras el hermano de Emma...
Resulta que se parecen. Por supuesto, el lado de Emma es mucho más suave, así que no pensé en eso.
—Oh.
Y Josh parecía recordar algo.
—Entonces por eso me envió un mensaje preguntando cuándo iba a descansar. No sabía que estaba pasando... De todos modos, el resultado es el mismo.
Josh abraza cómodamente a Pete y se endereza.
—Hablemos. Entonces ¿por qué quieres conocerme?
Logro sacar las palabras de mis labios temblorosos. Solo escucha en silencio mientras yo hablo.
—... Entonces ¿estás regresando de un examen médico? — pregunta Josh, que había escuchado más o menos y asiento con la cabeza.
Josh dijo que él estaba regresando de un pediatra cercano debido a la vacuna de su hijo.
Solo confesé que me acosté con mi jefe y quedé embarazado.
—¿No se lo vas a decir? O el Alfa no quiere un niño. Tu compañero debe ser Alfa, ¿verdad?
En un punto realista, me tomé un momento para responder.
—No lo sabe. Sigo pensando que es un diagnóstico erróneo...
—¿Ni siquiera piensas decirle? Josh pregunta bromeando.
Casi me echo a reír nerviosamente. Mirando a Pete dormitando en los brazos de Josh, abro la boca con dificultad.
—¿Debería tener un hijo?
—Bueno, esa es la elección de Yeonwoo. La respuesta obvia regresa.
Le pregunto a Josh, incapaz de quitarle los ojos de encima.
—... ¿No te daba miedo? Escuché que tenías un bebé por tu cuenta.
Josh mira a Pete.
El niño ya está profundamente dormido. Sin embargo, Josh bloquea los oídos de Pete con sus grandes manos y dice:
—Cuando lo supe, ya era demasiado tarde para la cirugía. No tuve más remedio que dar a luz. —Mira al niño con una sonrisa amarga—. Pero después de nacer, no pude evitar amarlo. ¿Qué hubiera pasado si hubiera tenido una cirugía? Es terrible imaginarlo.
No puedo decir nada. No me di cuenta de que tengo un hijo en el vientre y no me di cuenta de que tengo que decidir si dar a luz o no.
—Será mejor que tomes la decisión rápidamente. Porque el tiempo pasa y se vuelve irrevocable. —Señala Josh con frialdad. Solo digo que sí con dificultad. Josh me mira así y abre la boca—: Estoy seguro que el médico ha tratado con muchos Omegas y los ha ayudado de muchas maneras a sentirse "aliviados" respecto a dar a luz o no.
Parece disimular sus palabras a propósito. Sin mencionar a Pete, me temo que el niño en mi vientre podría escucharlo y lastimarse. Ni siquiera estoy seguro de su existencia todavía. Estoy sin palabras porque mi cabeza está confundida, así que Josh se toma un descanso y pregunta:
—... Trabajas para la misma compañía que Emma, ¿verdad?
¿Puedo preguntarte algo?
Asiento apresuradamente ante las palabras de Josh.
—Sí, cualquier cosa. A menos que sea una disposición secreta...
—¿Cuántos hombres hay en la oficina?
—¿Qué?
Abro mucho los ojos ante la repentina pregunta. Josh lo pregunta seriamente otra vez.
—Bueno, ella dice que trabaja en la oficina de secretaría.
¿Cuántos empleados hay? ¿Cuántos hombres hay?
No sé por qué me pregunta esto, pero respondo honestamente:
—El único hombre que trabaja en el departamento de secretaría soy yo, el líder del equipo. El resto son todas mujeres. Incluida Emma, hay tres de ellas.
—... ¿Qué?
Josh distorsiona su rostro y escupe palabras duras. Estoy sorprendido y parpadeo.
¿Por qué estás haciendo eso? ¿Qué pasa?
Espero a que diga lo siguiente, pero Josh no abre la boca. Me mira el rostro durante mucho tiempo con su cara aún fruncida.
—... Ah. Emma, Emma.
—... ¿Qué?
Cuando lo veo sacudir la cabeza llamando al nombre de su hermana, no puedo resistir mi curiosidad.
—¿Qué está pasando? ¿Por qué... algo malo le pasó a Emma? Quiero ayudar en todo lo que pueda.
Quería ayudar en todo lo que pudiera. Mientras daba un paso de manera entusiasmada hacia adelante, Josh me mira de reojo y pregunta de repente:
—¿Qué opinas de Emma?
Respondo honestamente sin dudar a la pregunta abrupta.
—Es una querida amiga. Siempre estoy agradecido con ella.
—Ahhhh...
Josh echa la cabeza hacia atrás con un suspiro inusualmente largo.
Estaba avergonzado viendo el cielo lejano con una mirada en blanco en mi rostro. Josh, que guarda silencio por un momento, saca su teléfono celular. Abre la boca preguntándome:
—Número.
—¿Qué?
Cuando se lo preguntó sin entender las palabras repentinas, Josh, a diferencia de antes, parece molesto.
—Dame tu número, te mostraré el hospital al que fui. Solo dame tu número y te lo diré. Tendrás una cirugía de mitad de período, pero no dejes que sea demasiado tarde.
—Oh... eso está bien. Yo lo averiguare...
Yo estoy reacio por alguna razón y trato de negarme, así que me mira con el ceño fruncido. Bajo la presión tácita, me veo
obligado a llamar a su número. Josh guarda el número en silencio y me envía un mensaje. Después de escuchar una recepción monótona, Josh dice:
—Guarda mi número y contáctame si tienes alguna pregunta. Mantendré en secreto lo de hoy, así que no te preocupes.
—... Gracias.
Me mira una vez más con una expresión compleja y mira el reloj en su muñeca.
—Tengo que volver pronto. ¿Estarás bien?
Josh pronto mira a su alrededor y pregunta. Cortésmente lo rechazo.
—Sí, gracias, pero está bien.
Josh me mira de nuevo con una expresión extraña. Parecía querer decir algo, pero finalmente se encoge de hombros, luego levanta su cuerpo.
—Fue un placer conocerte. Cuídate y vete a casa luego.
El hombre, se despide, ligeramente se levanta mientras sostiene a Pete en un brazo y se levanta.
Miro inexpresivamente la espalda de Josh quien se fue dejando una breve despedida, vuelvo a mirar el teléfono celular. Mi cara se refleja en la pantalla negra. De alguna manera parezco cansado. Parpadeo e intento recuperar el sentido.
De repente suena el teléfono. Verifico el número y es Keith. Después de un momento de vacilación, se corta y el teléfono comienza a sonar nuevamente. Doy un suspiro y presiono el botón de llamada.
—... Sí.
Tan pronto como respondo con voz cansada, Keith dice:
—¿Dónde estás? Escuché que la cita ya terminó. Me quedo atónito.
—¿Has consultado en el hospital?
Keith no responde mi pregunta, deja un breve espacio y luego pregunta de nuevo:
—¿Dónde estás? Respondo sin energía:
—En un banco del parque, cerca del hospital.
—Ya voy.
La línea se corta de inmediato. Miro el teléfono celular cuya pantalla se había oscurecido.
Capítulo 12
Keith llegó un poco más de 30 minutos después.
A sus familiares guardaespaldas los vi primero, así que tuve el presentimiento de que aparecería pronto. Como esperaba, las expectativas fueron correctas.
—¿Qué estás haciendo aquí? —pregunta Keith fácilmente, sentándose en el asiento donde antes se había sentado Josh.
Respondo con indiferencia:
—Solo estaba pensando.
—¿Qué?
—Solo esto y aquello.
Es verdad, es una respuesta sincera. Cuando se corta la conversación, Keith se queda en silencio por un momento.
—¿Qué es eso?
Vuelve a preguntar señalando la bolsa junto a él. Respondo de nuevo:
—Pudín.
—¿Pudin?
Como está perplejo, sostengo la bolsa en silencio y se lo entrego, Keith mira dentro y se sorprende.
—¿Todo esto era pudín?
—Sí.
Asiento suavemente. Hay muchos contenedores vacíos en la bolsa. Keith se da cuenta y no puede creer que comiera tantos pudines solo. Digo fingiendo no saberlo.
—La cantidad fue poca.
Keith me mira desconcertado por un momento e intenta cambiar de tema.
—¿Qué dijo el doctor?
—¿No le preguntaste?
Cuando pregunto sarcásticamente, frunce el ceño.
—Todo lo que le pregunté fue si tu tratamiento había terminado, eso es todo. No pregunté nada más, porque es tu vida privada. Y si es un buen médico, no hablará con otras personas sobre los registros médicos de su paciente solo porque alguien se lo pregunte.
Por supuesto, eso es cierto, pero si este hombre se viera obligado a usar su dinero, nadie podría resistir mucho. Afortunadamente parece no haberle preguntado al médico sobre el tratamiento. Por supuesto así es la personalidad de Keith. No es el tipo que se entromete en los asuntos de otras personas y prefiere preguntarle a la persona directamente.
—No me dijo mucho. Solo hizo unas pruebas simples... — Dejo de hablar. ¿Qué tan lejos debo llegar? Mientras estoy angustiado, Keith espera. Poco tiempo después concluyo mis palabras con indiferencia—. No había nada especial.
—...
Simplemente me mira sin decir nada y luego cambia de tema.
—Todavía no has comido, ¿cierto? ¿Esto es tu almuerzo?
Pronto sacude su cabeza con el ceño fruncido.
—Por supuesto que no —contesto y de repente siento hambre.
Justo a tiempo Keith se levanta y pregunta:
—Vamos a almorzar. ¿Hay algo que quieras comer? Una cosa pasa por mi mente.
—Carls Jr.
—¿Qué?
Keith vacila. Pero lo digo en serio.
—Quiero agregar pepinillos y cebollas a la hamburguesa teriyaki, papas fritas y un batido de fresa.
—...
—¿No puedo?
Keith me mira sin decir nada.
✤✤✤✤✤✤
Hay cada vez menos personas en el parque justo después de la hora del almuerzo. Al abrir el paquete de la hamburguesa que el guardaespaldas me compró, pienso que es un alivio. En el banco, Keith y yo nos sentamos uno al lado del otro con una hamburguesa en la mano. No muy lejos, Whittaker y otros guardaespaldas también toman su lugar para almorzar con hamburguesas en sus manos. El grupo se dividió y algunos comen primero, mientras que otros están en guardia. No tiene que preocuparse por la seguridad, de repente lo pienso y pronto recuerdo aquel incidente, cuando Keith fue atacado. Los Alfas dominantes siempre están
expuestos al peligro. Me siento mal después de recordar. El olor de la hamburguesa fresca me llena la boca, pero no puedo comer porque mi corazón se siente pesado.
—¿Qué? ¿Qué pasa? —pregunta Keith. Respondo con cautela:
—No, pensé que debería haberme ido a casa... El Sr. Pittman no quiere estar expuesto a este espacio abierto. Podría haber paparazzi, podría haber ataques...
De repente, Keith levanta la mano mientras juega con la hamburguesa a medio desenvolver. Dice inesperadamente:
—No te preocupes, también me gusta el parque —agrega Keith, indiferente como siempre—. Ya es hora de tomar sol.
—¿En el parque?
Me rio inconscientemente y él también sonríe.
—¿Vamos a Miami?
Ahí está la playa privada de Keith. Por supuesto, sé que Keith suele pasar sus vacaciones allí a veces. Nunca he estado allí antes. No tengo conocimiento de que haya llevado a alguien alguna vez. Si voy, seré la primera persona a la que lleva o al menos eso creo. En silencio me llevo el batido a los labios y succiono. Una bebida dulce pero fría se introduce en mi boca. Después de humedecer mi garganta seca, muerdo la hamburguesa.
—Uhm.
Sale una exclamación sin saberlo. Keith me sonríe.
—¿Delicioso?
—Sí.
Asiento francamente, tomando un bocado de nuevo. Keith vuelve la cabeza y comienza a comer su hamburguesa él mismo.
—Mmm.
Verlo asentir brevemente me hace sentir un poco a gusto.
—¿... Uh?
De repente, siento una extraña sensación en el vientre. Dejo de masticar y miro mi estómago. No hay forma de que se moviera o de que pueda hacerlo ya. Pero ciertamente se sintió desconocido. Lentamente comienzo a masticar la hamburguesa de nuevo. Ya no puedo sentir la sensación, pero la emoción permanece.
✤✤✤✤✤✤
Después de terminar la comida, Keith inesperadamente me lleva a una calle llena de tiendas de lujo. Es una calle a la que a menudo venía a comprarle regalos a la pareja sexual de Keith, así que estoy un poco familiarizado con ellas, pero no sabía que este hombre me traería aquí.
—Voy a comprarle todo lo que necesita el niño —dice Keith casualmente, tirando de mi mano. Me sorprende una vez más.
—No sabes si es una niña o un niño —respondo sin dudar.
—Puedo comprar ambos.
—Podría elegir al hombre, no a ti.
A mi advertencia, se detiene por primera vez. Sin mirarme, habla después de quedarse unos segundos en silencio.
—Tómalo.
—¿Qué pasa si no lo quiere? Es posible que desee comprarlo él mismo.
—¡Entonces tíralo, maldita sea! Por fin escupe una maldición.
También estoy aturdido y me endurezco con asombro. Keith exhala, suavizando su discurso.
—Me ocuparé de eso más tarde, entra por ahora.
Keith es obstinado. No tengo más remedio que ir a la tienda con él.
—Bienvenido, Sr. Pittman. Me han contactado y avisado de su visita.
El gerente viene y nos saluda en persona. Al mismo tiempo, el obturador se baja con un sonido mecánico a mis espaldas. De repente me siento atrapado sin ningún lugar a donde correr.
—No tienes que hacer esto. Le susurro en voz baja.
Keith me mira y dice casualmente:
—Lo hago porque quiero.
¿Quizás ya lo sabe? Me pongo nervioso y lo miro. Keith frunce el ceño, como si me hubiera descubierto.
—No te preocupes, no te enviaré una factura a ti, ni a ese hombre.
Aún no lo sabe. Estoy aliviado. Pero, aun no entiendo. ¿Por qué me está haciendo esto?
—Si crees que me acostaré contigo...
—Yeonwoo. —Keith me interrumpe. Se frota la frente con cansancio cuando duda—. No quiero nada de ti. Solo déjame hacer lo que quiera. Eso es todo lo que tienes que hacer. ¿Está bien...?
Keith me mira porque no digo nada. La presión no expresada me obliga a responder que sí.
—Siéntate aquí, por favor. ¿Te gustaría algo de té? ¿O café?
Primero Keith, sentado en el sofá, me mira. Vacilante me siento a su lado. Cuando veo a Keith pidiendo café, me quedo un momento perdido en mis pensamientos.
—¿Hay algo que quieras comer? —pregunta Keith. Cuando vuelve los ojos hacia mí, agrega como una broma—: ¿Pudín?
No puedo responder. Solo parpadeo y Keith se echa a reír. Como si hubiera mirado mi corazón, habla con el gerente.
—Dele a Yeonwoo un pudín con un batido de fresa. Sonríe y asiente.
—Está bien. ¿Quiere un cigarrillo? ¿O puro?
—No, está bien —dice Keith después de un momento breve—. Espero que no huela a nicotina... porque no me gusta.
—Está bien, tendré cuidado.
Keith se echa hacia atrás sin prisa después de que el gerente desaparece. Miro hacia abajo y él está golpeando lentamente su muslo con su dedo. Noto sus pensamientos y abro la boca:
—Si quieres fumar, no tienes que...
—Lo deje. No me lo recuerdes. Keith escupe bruscamente.
Silenciosamente cierro la boca. Al menos está claro que tiene paciencia. Es extraño que Keith haga esto por los demás e incluso por mí.
¿Tanto así quieres sexo conmigo? ¿Cómo reaccionaría este hombre si le dijera que me casaré, pero no tendré sexo? Todavía no puedo ni besarlo. Aun así, Keith sigue siendo amigable conmigo. Es tan amable que temo volver a caer en una ilusión. No tengo ni idea de lo que este hombre quiere de mí. Pero estoy seguro de lo que quiero. Mantengo mis manos con fuerza sobre mis rodillas. Nunca olvidaré lo que este hombre me hizo. En el momento en que lo olvide, volveré a ser el mismo.
✤✤✤✤✤✤
Keith me lleva a otra tienda después de comprar todo tipo de cosas, es como si fuera a vaciar todas las tiendas. Allí me dice que compre todo lo que quiera.
—Dicen que el embarazo en los Omegas no cambia mucho la forma de su cuerpo, pero será mejor que compres algunos atuendos por si acaso —dice Keith con una sonrisa—. Si comes tu Pudín con ese impulso, pronto notarás que estás embarazado.
Justo cuando estoy comiendo pudín de leche, me avergüenzo y me detengo.
—Es broma, come todo lo que quieras.
Se ríe Keith y vuelve a acariciarme la cabeza.
Alguien que no lo conoce, se confundiría, pensando que este hombre está interesado en mí. Así me equivoqué antes, pienso cínicamente. Efectivamente el gerente se turna para mirarnos a Keith y a mí y rápidamente muestra su negocio.
—Este es nuestro nuevo producto, hecho de tela especialmente procesada para mujeres embarazadas. Algunas personas tienen piel sensible. De hecho, se utilizó en todos los productos algodón orgánico, teniendo cuidado de no provocar alergias...
Cuando presentaba el producto con fluidez, iba a decir que sí.
Pero Keith fue más rápido que yo.
—Todas.
—Gracias, pero no necesito tanto. Probaré uno y luego... — digo apresuradamente, pero Keith solo me mira.
Para mantenerme callado, no tengo más remedio que llevarme el pudín a la boca en silencio. Después de eso, lo mismo sucede repetidamente. El gerente busca esto y aquello y Keith acepta incondicionalmente sin pensar mucho. Tengo miedo de pensar si podré llevar todas esas cosas en mi auto.
—¿Por qué no compras toda la tienda? —digo rápidamente, exhausto y gruñendo.
Incluso pienso que ha venido a tirar su dinero con el pretexto de mi embarazo. Justo a tiempo, el gerente trae un nuevo artículo. Mirando las corbatas alineadas en la mesa, agrega una explicación fluida de nuevo. Abro la boca antes de que Keith diga todos nuevamente.
—¿Puedo elegir?
Cuando Keith se da la vuelta, sonríe levemente.
—Como quieras.
Levanta ligeramente la mano, pero su mirada de satisfacción es evidente.
Pongo el resto del pudín en mi boca y vuelvo los ojos hacia una corbata. Hay una serie de lazos con todo tipo de diseños, desde elegantes hasta decentes, pero nada deja de ser llamativo. Elegir uno de estos puede ser una tortura. Si le preguntas a Keith, por supuesto, él dirá: Compra todo. Y por supuesto que no quiero ir tan lejos. Echo un vistazo serio y elijo uno de ellos.
—¿Te gusta?
Ante la pregunta de Keith, asiento con la cabeza, luego llevo sin decir nada y pongo la corbata doblada sobre su camisa
—Por favor usa esto —digo mirando a Keith—. Es tuyo.
Por un momento, Keith parece sorprendido. Es sorprendentemente lindo que un hombre cansado muestre una emoción tan pura.
Hablo sonriendo sin darme cuenta.
—También debería comprar algo para ti, porque has estado comprado cosas para mí... ¿Te gusta?
Keith recoge su corbata sin decir nada. Agrego cuidadosamente mientras mi mirada permanece baja.
—Si no te gusta...
—No. —Me dice, observando los numerosos lazos en la mesa—. Me gusta.
—...
—Bien.
Keith mira la corbata y me mira a mí. Sonríe suavemente.
—Lo estoy comprando con tu dinero.
—Lo sé. —Y vuelve a mirar la corbata—. Pero tú lo elegiste
—dice Keith, que solo ha visto lo que tengo en la mano durante un tiempo sin decir una palabra, de repente agarra su corbata y la desata. Luego extiende su mano y dice—: Dame la corbata.
La corbata que elegí no coincide con el traje que lleva puesto.
Mirando alternativamente una corbata azul oscuro brillante y un traje marrón oscuro, digo con cautela:
—No encaja bien con el traje.
—Está bien —insiste—. Rápido.
Me veo obligado a colocarle la corbata. Después de poner la corbata sobre la cabeza de Keith, no digo nada mientras realizo un nudo familiar. Puedo notar que su mirada está fija en mi cara, pero finjo no saberlo.
—Hazlo despacio.
Puedo sentir a Keith riéndose. El nudo se retuerce a toda prisa. No tengo más remedio que desatar la corbata y comenzar de nuevo. Logro terminar esta vez sin fallar.
Cuando intento alejarme después de arreglar el nudo, Keith de repente me toma la mano y la besa mientras me mira
dudar por un momento. Sus suaves labios tocan el dorso de mi mano, contengo el aliento sin darme cuenta. Los labios suavemente presionados retroceden lentamente y Keith sonríe.
—Gracias.
Estoy sin palabras. No puedo creer que me haya dicho eso. Por primera vez, me siento un poco culpable por dejar una marca en este hombre.
Debe haber regresado hacia mí porque desea tener relaciones sexuales. Además, siempre está reteniendo feromonas. No tienes que esperar por mí, porque de todos modos pronto me marcharé. No te lo esperas, ¿verdad?, ¿Qué pasa si digo que no dormiré contigo nunca más? Entonces ¿me obligarás a abrazarte de nuevo?
Me trago saliva seca y rápidamente retiro mi mano. Mi boca se seca, así que me apresuro a traer el batido a mis labios. Casualmente, está vacío. El gerente desaparece de inmediato debido al sonido del vaso vacío. Reaparece con un nuevo batido.
—... Gracias.
Aunque estoy lleno, sostengo un sorbo completo en mi boca para ocultar la incomodidad. La bebida que se filtra a través del popote está fría, pero no puede calmar mi estómago ardiente.
✤✤✤✤✤✤
—¿...?
La sensación de algo temblando despierta mi conciencia. Me doy cuenta vagamente de que me había quedado dormido. Logro levantar mis párpados, pero mi visión no es clara y me
giro casualmente. La persona que me sostiene susurra en voz baja:
—Está bien, descansa un poco.
Conozco al dueño de esta voz.
Estoy cansado y vuelvo a cerrar los ojos. De repente siento un toque cálido en mi frente, suspiro quedamente y me inclino. Me siento tan cómodo después de mucho tiempo que pronto me duermo.
✤✤✤✤✤✤
Con la ayuda de la luz de la luna, la memoria finalmente jugó un papel apropiado. Parece que he regresado a la mansión de Keith. Ahora que lo pienso, me quedé dormido en el auto... Ni siquiera pensé en quién me trajo aquí. Tengo hambre. Bajo de la cama tambaleando. Por un tiempo, el imaginarme comer algo, ni se me cruzaba por la cabeza, y ahora quiero comer como un loco, como si fuera una mentira. ¿Se supone que debe ser así? Tengo curiosidad, pero decido buscar en internet una vez que coma algo.
Abro la puerta con cuidado. Por supuesto que no hay nadie en el pasillo vacío. Camino en silencio. En mi cabeza, pienso en la ubicación de la cocina. ¿Alguna vez me he preparado algo aquí? Estaba pensando en sacar los ingredientes y hacer algo por mi cuenta.
—¿A dónde vas?
La repentina voz me asusta hasta la muerte y miro hacia atrás.
Keith está de pie en el pasillo. ¿Estabas despierto a esta hora?
¿O lo desperté? Lo miro avergonzado. Keith lleva una cómoda
prenda de punto y pantalones de algodón. De repente, me pregunto cuánto tiempo ha pasado.
—Oh... acabo de despertar, pensando que me gustaría algo de comer.
—Vuelve a tu habitación. —Keith dice con indiferencia—. Les pediré que preparen la comida. ¿Hay algo que quieras comer?
—Está bien, yo lo haré...
—Entra. —Keith me interrumpe como siempre. Añade irritado—. No me hagas decirlo dos veces.
Me veo obligado a darme la vuelta.
Al abrir la puerta, Keith pregunta. ¿Hay algo en especial que quieras comer? Pienso por un momento y sacudo mi cabeza.
—Come un bocadillo mientras esperas —dice y entra en su habitación.
Tal vez está tratando de llamar a Charles. Más que eso, me pregunto qué quería decir. ¿Estás diciendo que mientras espero coma un bocadillo? Pronto sé el significado. De vuelta en la habitación, encuentro algo que no había visto antes. Es una nevera pequeña. Está en una mesa junto a la pared, para que no tenga que inclinarme. Cuando abro la puerta del refrigerador, está lleno de todo tipo de postres. Entre ellos, por mucho, el que más hay es pudín.
¡Oh Dios mío! No puedo hablar por un momento, con la puerta abierta. ¿Qué demonios es todo esto...? Dudo y saco un pudín, me sorprende nuevamente ver la fecha y el nombre escritos allí.
No era uno, sino muchos tipos de pudin. Los ingredientes principales también están escritos brevemente. Una vez que
saco el que tenía en la mano, sostengo una de las cucharas preparadas a su lado. El pudín casero es mucho más suave y sabroso que el que compre para comer. Pronto pruebo uno, dudo y saco otro. Esta vez es pudín de chocolate. La dulzura suave que mantiene mi boca cerrada, me hace feliz, pero, por otro lado, hace que mi corazón se sienta pesado.
Estoy seguro de que Charles lo hizo, llego a esa conclusión dentro de mí. Keith nunca es el tipo de persona que da tanta consideración y, aun así, no puede darme esa consideración. Estoy seguro de que Charles lo hizo por su cuenta. No sé por qué el refrigerador está tan lleno, pero decido que tal vez es solo una coincidencia.
Cuando saboreo el tercer pudín en mi boca, escucho un golpe y un momento después la puerta se abre. Mientras me pongo de pie, Charles arrastra su carrito transportista y coloca los platos uno por uno en la mesa vacía.
—Lo siento, es tarde —respondo de manera casual, mientras me disculpo.
—Es mi trabajo, no tienes que preocuparte. —Y añade Charles, abriendo la tapa—. Si no tiene suficiente o necesita más, por favor llámeme. El chef dijo que era tarde, así que hice poco...
—Oh, sí, eso es suficiente.
Charles pregunta, limpiando la lata de pudín vacía sobre la mesa.
—¿Cómo estuvo la merienda? ¿Quieres más pudín? ¿O hay algo más que quieras?
—Oh... todo estuvo bien. Gracias, estuvo muy delicioso. Todo. Le agradezco su amabilidad.
—Por favor, dile a la persona que lo hizo que lo disfruté. Tú también, Charles, gracias por tu cuidadosa atención.
Cuando digo gracias, Charles señala con una cara inexpresiva.
—Solo seguí las instrucciones. El agradecimiento debe hacerse al Sr. Pittman.
Mi cara está rígida. Charles sigue hablando sin compasión.
—Es verdad. Ayer, el Sr. Pittman trajo a Yeonwoo, que estaba dormido. También me dio instrucciones de colocar una nevera.
—...
—Incluyendo instrucciones para hacer mucho pudín. Lo miro con una cara reacia y digo:
—Ah.
Charles deja de intentar salir y dice:
—Oh, dijeron que habían tomado el ADN.
—¿ADN?
Cuando pregunto por la historia repentina, sin entender lo que significa, Charles habla:
—El ADN del Omega que dejó una marca en el Sr. Pittman. Parecen haber encontrado una cantidad muy pequeña y les resultó difícil.
Mi cabeza se queda en blanco. Estoy asombrado y lo miro. Está diciendo algo, pero no hay sonido. Finalmente me doy cuenta de lo que dice.
—¿Qué...? ¿No dijiste que no quedaban rastros? También descartaste su ropa.
—Sí, luego lo tiré todo, pero afortunadamente, después de rastrear, encontré la ropa del Sr. Pittman. Un hombre sin hogar lo llevaba puesto.
Charles sacude la cabeza una vez, mostrando compasión por el pobre hombre sin hogar.
—No pensé que habría algún progreso porque estaba contaminado y lavado bajo la lluvia, pero fue casi un milagro... Se encontró mucho ADN y solo uno de ellos fue de Omega.
Sin querer trago saliva seca.
—Entonces... ¿Lo encontraste? ¿Quién es?
Antes de que Charles pueda responder, por un corto tiempo mi cabeza se vuelve un campo de batalla. Cálmate, si lo supiera, todo habría terminado. No hay forma de que Charles pueda hablar con tanta naturalidad. Contengo la respiración y Charles habla seco como siempre.
—No, todavía no. Desafortunadamente, no está en la base de datos... Pero lo he registrado, así que lo encontraré algún día.
Es demasiado pronto para descansar. Me las arreglo para hablar.
—Incluso si lo encuentran... ¿Cómo sabrán qué ese ADN le pertenece al Omega que dejó la marca?
—Hay una marca, por lo que será fácil de descifrar. Simplemente encerrándolo durante unos días, sin tomar el medicamento y naturalmente olerá la feromona.
—...
—Si el Sr. Pittman pudiera oler al Omega... ¿No sería el criminal?
Abro la boca con dificultad.
—... Sí.
Sonrío, intentando de alguna manera dar aires de indiferencia.
—Lo bueno es que encontré una pista —dice Charles, da un breve saludo y luego sale de la habitación.
Cuando me deja solo, me quedo allí sentado un rato.
Trato de ser racional y pensar fríamente. Está bien, no sabemos cuándo nos atraparán. Venga, tienes que limpiar el alrededor rápidamente. Sin embargo, la razón me dice que huya ahora mismo, pero la emoción es todo lo contrario.
Sin saberlo, mis ojos se vuelven hacia el refrigerador. Al principio, solo estaba pensando en escaparme. Pensé que sería suficiente con huir. Sin embargo, las cosas se me están yendo de las manos.
¿Está bien huir así? ¿Le importará si me escapo así? Me pregunto a mí mismo. ¿Es eso suficiente para satisfacerme? El odio dentro de mí sigue susurrando. Solo está buscando a alguien que no sabe quién es. Me muerdo los labios y pienso una y otra vez. Tarde o temprano, su interés desaparecerá y volverá a su antigua vida. ¿Entonces vas a dejar todo?
Todo lo que puedo hacer es organizar mis pensamientos con calma. ¿Qué es diferente de antes? Keith me ha tratado tan amablemente antes. Así me equivoqué y el precio fue alto.
¿Es lo suficientemente tonto utilizar el mismo truco de nuevo? Por supuesto no lo es.
Inadvertidamente miro las cajas de regalo apilada a un lado. Estos son los artículos que Keith compró para mí. Ni siquiera desaté la cinta. Siempre ha sido generoso. Siempre suele presentar joyas caras a la pareja que pasa una noche con él, pero nunca ha comprado un producto él mismo, qué yo sepa, esto es ciertamente inusual. Además, no puedo creer que llevaras a alguien a comprar un regalo y le dijeras que escoja lo que le gusta. No tiene sentido proponerle matrimonio a alguien con quién solo quieres dormir en primer lugar. Si... Tomo una respiración profunda.
Si este hombre siente algo por mí...
El bistec frente a mí se está enfriando, pero ni siquiera lo toco. Mirándolo sin sentido, pienso.
... Probémoslo.
