Capítulo 1
Mi corazón latió frenéticamente, tanto que creí que había dejado de respirar.
¿Qué demonios había dicho?
Me había repetido tantas veces que esto era suficiente. Estaba loco por hacer cosas tan presuntuosas. Era evidente que había perdido la cabeza. De otra forma, cómo me había atrevido a hacer una confesión tan ridícula.
—Bueno, eh...
Apenas abrí la boca, pero mis palabras no salieron.
¿Qué debía hacer?
Tenía curiosidad por su expresión, pero el miedo me detuvo. No tuve el coraje. Keith quizás estaba enojado conmigo y de seguro me gritaría, era claro que mi confesión había apagado su libido. Estaba confundido.
Oh, Dios.
Sin embargo, cuando sus labios se superpusieron a los míos, me quedé en blanco, no sabía lo que sucedía. Su fogosa lengua se balanceó en toda mi boca.
¿Qué era lo que significaba esto?
Estaba confundido, el beso se prolongó y no pude preguntar. Keith apoyó su cuerpo sobre el mío antes de que siquiera pudiera llegar a pensar en algo. Me sentía avergonzado así que traté de levantarme.
—... Ugh.
No hubo ningún tipo de sonido después, sin embargo, un gemido sofocado salió de mi boca, aunque a Keith no le importó, continuó besándome una y otra vez, sosteniendo mi cabeza con su mano, entrelazando su lengua con la mía y
soportando mi espalda con su otro brazo, imposibilitando mi movimiento.
Mi interior se sacudió violentamente mientras mi desbordante saliva fluía de mi boca a la suya, sin afectarle.
Fue un beso demasiado intenso. El aliento me faltó, aun así, Keith no se detuvo. Su pene entró y salió bruscamente mientras sostenía mi cintura para evitar que no me moviera en lo absoluto. Keith abrió todavía más mis piernas y yo solté un largo gemido; parecía no detenerse. Cada vez que lo metía, mis lágrimas fluían a través de mi rostro. Mi entrepierna se empapo de nuestros fluidos.
—¡...!
Luego de un rato, Keith continuó sosteniendo mi cabeza mientras mantenía presionados nuestros labios, de pronto, la sensación de un fluido caliente llenando mi estómago me invadió, estaba eyaculando. Me estremecí. Sentí que la cantidad vertida era mayor a la habitual porque continuaba fluyendo y empapando mi interior, infiltrándose en lo más profundo de mí.
Fue entonces, cuando un aroma apareció en la punta de mi nariz. Era la fragancia de sus feromonas. Rápidamente me di cuenta de que el olor del semen que fluía dentro de mi cuerpo era ligeramente diferente.
Cerré los ojos y probé, pensando en que el aroma de sus besos también sería desigual.
¿Cuál era su identidad? ¿De dónde provenía? ¿Por qué de repente se sentía tan diferente?
Keith soltó mi cabeza tan pronto como termino de hacerlo, no obstante, su brazo aún seguía en mi cintura. Apenas y levanté la vista, jadeé. Keith me miró y sonrió suavemente mientras mi mirada estaba en blanco.
Su brazo que sostenía mi espalda bajo para tocar mi trasero, lo masajeo lentamente, parecía disfrutar de la textura, lo cual no era muy agradable para mí, ya que cada vez que Keith lo acariciaba, mi orificio se abría y su semen mezclado con mi fluido corporal se bajaba poco a poco. Estaba tan avergonzado, mi interior estaba empapado de su semen.
—... Ah.
Me encontraba tan impresionado por su intensa eyaculación. Sin darme cuenta, Keith comenzó a frotar mi entrada con sus dedos. La sensación de su caricia sobre mi agujero me dejó sin aliento. Mi campo de visión se hizo borroso así que traté de inhalar por la boca mientras Keith continuaba frotando.
—Oh, ah... Ah.
Mi cuerpo tembloroso reaccionó a sus toques, no eyaculé, pero el placer se sentía similar, incluso los dedos de mis pies se doblaron por el placer que sentía.
Esa tarde Keith no respondió a ninguna de mis confesiones. Lo recuerdo muy bien, pero pensé que no importaba.
Realmente no.
✤✤✤✤✤✤
—¿Estás diciendo picnic?
Sus palabras me sorprendieron.
—Sí —dijo desde el otro lado de la línea con una voz amable—. Le pregunté a algunas personas sobre sus preferencias, pero la mayoría respondió positivamente al picnic.
Posteriormente, me envió una lista de personas que dijeron que “sí” irían, eran nombres que conocía. Algunos de ellos habían sido alumnos y compañeros de la universidad. Eran diez miembros que pertenecían al mismo grupo social desde que se unieron a clubes cuando eran novatos, incluido Keith,
quienes se frecuentaron incluso después de la graduación y crearon diferentes reuniones, incluyendo el club de Polo.
Hubiera sido agradable jugar al Polo en aquellos días.
Una vez que lo pensé, colgué después de decir que lo comunicaría.
Los informes de personas que sufrieron las consecuencias de los huracanes en un estado cercano hace unos días, fueron difundidos por periódicos y noticieros todos los días.
Era común patrocinar una fiesta de donación, por lo que esta vez íbamos a donar a través de organizaciones relacionadas. Sin embargo, actividades al aire libre como picnics eran inesperadas.
Después de tocar la puerta, ingresé en la oficina e inmediatamente entregué el informe.
—Iré.
Su reacción inesperada, me asombró.
—¿Estás seguro? La lista de asistentes aún no se ha decidido... Aunque la mayoría ya respondió que asistirá.
Keith se rio y habló:
—Debe ser una lista obvia, pero… ¿tienes que esperarla?
—... No —respondí después de un rato.
Por suerte, Keith solo se rio brevemente, justo como si hubiera hecho una broma. Me sentí tranquilo. Sutilmente movió una mano para indicarme que fuera hasta donde estaba. Al mismo tiempo, mi corazón se estremeció. Había estado en la cama con él todo el fin de semana así que sabía lo que este pequeño gesto significaba.
Me quería ahora mismo.
Observé a mi alrededor, nadie estaba cerca, pero me sentía
ansioso. Después de susurrar palabras sin sentido, me giré. Mi mano tembló débilmente al cerrar la puerta, fue entonces cuando un sonido pesado y frío golpeó mis oídos con fuerza. Mientras me daba la vuelta, Keith todavía me estaba mirando. Caminé hacia él, paso a paso, sin apartar la mirada.
A medida que la distancia se fue acortando, mi corazón comenzó a doler. Finalmente, rodeé el escritorio y me paré a su frente.
Me sentía herido.
Keith continuó en silencio. Extendió una mano y yo me acerqué y la tomé.
—Ah.
Tan pronto como sentí su temperatura corporal, espontáneamente unos suspiros fluyeron, este hombre me excitaba con tan solo tocar mi mano.
De pronto... tiró de ella y mi cuerpo cayó sobre sus brazos e inmediatamente sus labios se superpusieron a los míos, nuestras lenguas se enredaron como si estuvieran ansiosas. Luego, Keith acarició mi espalda hasta llegar a mis pantalones. Cuando su mano llegó a ellos, no lo dudó y la metió dentro. De repente, vi que frunció su ceño. Pronto supe la razón.
—Te dije que no los usaras, me molesta.
Se refería a mi ropa interior, no sabía si estaba asustado o avergonzado por ello así que intenté evitar su mirada, pero pronto puede sentir un calor que recorrió mis mejillas.
—Tengo que usarlo... —Keith me miró en silencio. Me sentía ansioso, quería besarlo, pero en su lugar, dije—: Con la boca...
¿Puedo hacerlo?
Eso era algo que nunca diría libremente en otro tipo de situación. Sin embargo, ahora ese nivel de vergüenza había desaparecido.
—Creo que sería razonable.
Keith me tomó de la barbilla. Mi boca se abrió con solo presionar mis labios con su pulgar. Sus ojos se entrecerraron. Me arrodillé en el suelo, no era la primera vez que lo hacía, la última vez había sido en el baño de Keith mientras el agua caliente caía por todo nuestro cuerpo. Comencé a recordar como tomé su pene entre mis manos y lo coloqué dentro de mi boca.
Mi interior palpitó. Solo Dios sabe cuán desesperados estuvimos durante el fin de semana. Me emocionaba el recordarlo. Coloqué mi cabeza entre sus piernas abiertas y bajé cuidadosamente la cremallera de su pantalón. Mis nerviosos dedos temblaron mientras él tenía su mirada puesta sobre mí.
Cuando saqué su pene, un suspiro se escuchó.
—... Ah.
Coloqué su pene en mi boca y respiré lentamente, de pronto sentí una presión sobre mi cabeza. Al levantar la vista pude observar la mano de Keith acariciando mi cabello.
—Oh...
Por encima de mí, Keith soltó un suspiro lleno de satisfacción.
Acomodé mis labios sobre su miembro y empecé a lamerlo, mi mano la había utilizado para estimular las partes en donde mi boca no alcanzaba. Froté su pene hasta la base, y el líquido que salió se mezcló con mi saliva. Su mano continuó acariciando mi cabeza, de repente, Keith ejerció un poco de fuerza sobre su toque y me presionó contra su entrepierna. Por un momento dejé de respirar, tuve que tragar todo su pene una y otra vez mientras mi boca era penetrada salvajemente, solo cuando por fin eyaculó, Keith aflojó su agarre. Su semen escurrió por mi barbilla, era bastante.
Retiró su mano de mi cabeza y sacó su miembro de mi boca. Vi su pene mezclado con semen y saliva.
Quería lamerlo de nuevo.
Keith sacó unos pañuelos y se limpió mientras que yo permanecí apoyado contra uno de los cajones del escritorio. Sentí que mi cara estaba manchada de fluidos, sin embargo, no le tomé importancia hasta que él me observó y se acercó para limpiar mi rostro, puso uno pañuelo en mi barbilla para que escupiera el semen de mi boca, pero no lo hice, al contrario, lo tragué. Keith me miró asombrado.
—Ven.
Me extendió sus brazos amorosamente.
Entonces supe lo que significaba. Pero en lugar de aceptarlo, moví mi cuerpo que aún estaba en el suelo, me puse entre sus piernas y apoyé mi cabeza sobre sus muslos.
—¿Es más fácil para los orientales sentarse en el suelo? Me preguntó sonriendo.
No era posible sentarse en su regazo sin terminar teniendo sexo. Keith contempló cuidadosamente mi cara sin decir nada, solo acariciaba mi cabeza. De repente, su mano bajó a mi cara para frotar mis mejillas. Dirigí mi mirada hacia él, él también me miró, tenía una sonrisa suave en su rostro. Sabía que iba a besarme. Cerré los ojos y estiré mi cuerpo. Pronto, nuestros labios se tocaron. Keith me besó tiernamente, como si me felicitara.
—Estar dentro de ti es lo mejor.
¿Realmente estaba diciendo eso?
Keith sonrió satisfecho.
Si me dijera que lamiera su pene de nuevo, lo haría. Yo podría hacer cualquier cosa por él, solo para complacerlo.
Pero lo único que atiné a hacer, fue apoyar mi cabeza sobre su muslo. Eso había sido todo, contuve el aliento y cerré los ojos. Sus manos continuaron acariciaron mi cabeza con ternura. Por alguna razón, me sentí triste…
✤✤✤✤✤✤
—... Huh
Cuando desperté, lo hice con la sensación de unos besos que estaban siendo esparcidos en mis pezones, cuello y hombros.
Keith sonrió a mis espaldas, parpadeé inexpresivamente y lo saludé:
—... Buenos días —dije un poco tímido.
Pero Keith, en lugar de responder, bajó su mano a mi muslo y me levantó una pierna. Naturalmente, cerré los ojos y dejé escapar un breve gemido cuando su grueso pene me perforó.
Desde el día en que me confesé, había estado durmiendo en su cama; aunque era mejor decir que me quedaba dormido después de tener relaciones. Era muy difícil volver a mi habitación al amanecer porque sus grandes músculos permanecían siempre alrededor de mi cuerpo, además, si tenía éxito, su humor al día siguiente no era tan desastroso.
Cuando la hora de ir a trabajar llegaba, Keith solía golpear mi trasero o penetrarme violentamente.
Era muy difícil para mí no emocionarme al ser besado por él. No podía evitar despertarme y tener sexo, parecía que le gustaba hacerlo por las mañanas. Siempre me despertaba a causa de sus besos y mordidas en mi cuerpo. Con las más triviales de sus caricias, mi cuerpo se calentaba y, por supuesto, mi interior se humedecía.
Keith se introdujo en mi interior, como si lo hubiera esperado.
—Oh... Ah.
Me estremecí por el repentino movimiento.
Él mordió mi hombro y hundió su nariz en mi cuello para poder percibir todavía más mi aroma.
—Sí...
Keith eyaculó profundamente dentro al mismo tiempo en que emitió un largo gemido de placer. Me besó por detrás, entrecortando nuestras respiraciones. Sus labios tocaron mi cuello y orejas. De pronto, encogí mis hombros ante la sensación, fue en ese instante cuando solté una breve sonrisa y mi parte inferior volvió a palpitar.
—Ah.
Keith suspiró.
Él todavía se encontraba en mi interior cuando su mano repentinamente se movió hasta llegar a mi pene. Me sorprendió su tacto, tenía miedo, pero lo tocó con suavidad, como si estuviera jugando con su mano.
—Hay un evento de caridad hoy.
—Ah...
Solté un gemido.
Él continuó acariciando mi pene mientras sus labios se apoderaban de mi cuello, su respiración en mi piel me estremeció.
—¿Valdrá la pena un millón de dólares? Apenas moví la cabeza, Keith habló:
—... Eso es lo que estoy donando.
—Ah.
Liberé un grito por la excitación. Todo mi cuerpo estaba caliente y temblando, finalmente Keith retiró su mano. Lo
había hecho a propósito. Lo miré con ojos resentidos, pero él solo me besó.
—Whoo.
Siempre dejaba mi cuerpo como quería, no solo el frente, sino todo mi cuerpo.
Casi habíamos pasado una hora en la cama.
Al final, sacó su pene de mi interior y mi entrepierna se empapó de su semen.
Esta mañana había sido más larga que otras porque hoy era festivo. Keith se había levantado ya así que pensé que sería bueno dormir toda la mañana, mi cuerpo estaba muy agotado.
De pronto sentí que unos brazos me envolvían.
—¿...?
Mis ojos brillaron por un momento. Keith me miró a la cara.
—Tú también deberías lavarte.
—¿También voy a ir yo?
Keith agregó con el ceño fruncido:
—No iré sin una pareja.
—Oh no... Por supuesto.
Mi expresión todavía era de sorpresa, parpadeé un par de veces para terminar de entender la situación.
—Pero… ¿Yo, como pareja...? ¿De Verdad?
Keith citó con una mirada fría:
—Entonces… ¿Quién irá conmigo?
Él tenía razón. No tenía una compañera, tampoco le había buscado una. En otras ocasiones lo hubiera hecho con anticipación, pero esta vez yo era su compañero. Por supuesto, él pensó en mí como su compañero. El cuerpo me dolía, incluso me era difícil mover un dedo, aunque pronto sentí que me llené de energía.
Un susurro suave salió de mis labios hinchados:
—Gracias...
Keith me respondió con una sonrisa burlona:
—De nada.
Luego me volvió abrazar y se dirigió al baño.
Estaba tan feliz, parecía un sueño.
✤✤✤✤✤✤
—Ah... Sí, sí, sí. —gemí una y otra vez por los constantes besos.
Keith lamió la saliva que fluyó de mi boca con su lengua, y luego volvió a colocar sus labios sobre los míos. En ese momento estaba expulsando feromonas deliberadamente.
Keith había comenzado a besarme tan pronto como subí al auto. La avalancha de feromonas era una locura. Lamentablemente, eso había sido todo. Estaba excitado y no podía soportarlo. Sentí húmedo mi agujero. Ahora parecía un niño que se colgaba y se aferraba a él, queriendo que le bajara los pantalones.
También fue gracias a su represión que no sucedió. Nuestros labios apenas se separaron luego de que el conductor nos informará a través del intercomunicador que llegaríamos a nuestro destino pronto, luego se calló.
Estaba jadeando.
Apoyé mi cabeza en su hombro y él enterró su nariz en mi cuello para respirar profundamente mi aroma. Mientras sus feromonas continuaban siendo vertidas sobre mi cuerpo, Keith se rio con júbilo. Fascinado, contemplé su rostro sonriente. Incluso después de que el auto se detuvo tardamos un tiempo en salir. Después de regularizar mi respiración, ordenar mi cabello y acomodarme la ropa, tuve que esperar a que mi rostro ruborizado volviera a la normalidad.
Era muy difícil no tener una convulsión en esta situación así que, no fue hasta que tomé la medicina que Steward me había dado de antemano que pude salir. Pensé que debía tomar inhibidores, aunque no tenía tiempo para hacerlo. En eso recordé que Keith no quería que los tomará, pero de todas maneras siempre los llevaba conmigo.
Iba a estar bien, aunque estuviese lejos de Keith. Me animé y lo seguí apresuradamente.
El clima era infinitamente tranquilo. Me quedé a su lado lo más cerca posible mientras miraba a mi alrededor. La lista de personas que iban a asistir a la fiesta me había sido enviada con antelación. Algunos de ellos eran a los que había visto el día de la orgía. Sabía que cuando los volviera a ver, me quedaría tranquilo. Pero, realmente… ¿Podría hacerlo? No podía garantizarlo.
“Esta es la última prueba restante”.
Con las palabras de Steward en mi mente, respiré hondo. Solía hablar en serio.
“Si pasas la etapa, podremos pensar que has mejorado”.
Pensé que no harían algo raro en este lugar. En ese momento fue una situación diferente, se malinterpretó y carecí de precaución.
Pero si sucedía lo mismo… ¿Keith me diría lo mismo otra vez? Mi cuerpo se enfrió instantáneamente.
De repente, el teléfono sonó. Era una llamada del organizador para confirmar nuestra asistencia.
—Sí, el Sr. Pittman ha llegado, también estoy aquí...
Eché un vistazo a Keith. Estaba hablando con otros asistentes a pocos metros de distancia. De nuevo me concentré en la llamada.
—Después de la competencia, asistiremos a la entrega de premios y a la recaudación de fondos... Sí, ha donado alrededor de un millón de dólares...
Los organizadores estaban preparando varios eventos infantiles. Uno de ellos había sido el escondite.
Tal vez realizaban este tipo de juegos para que se conocieran y pudieran hablar naturalmente unos con otros. Si Keith hubiera venido solo, tal cosa nunca podría haber sucedido. Incluso fue imposible encontrarle en este momento un compañero. Me alegraba tanto que me hubiera pedido venir con él. Una inusual fiesta benéfica, era quizás solo un evento de apariencia.
Giré la cabeza y miré a Keith. En esos momentos sentí mi corazón palpitar y como mi sangre comenzaba a ponerse caliente. Dios, solo lo estaba mirando. Exhalé profundamente para calmar mi respiración temblorosa.
—¡Ugh!
De pronto, alguien me agarró del hombro, solté un grito, sorprendiéndome de más cuando reconocí a aquella persona. Ahí, un hombre con una sonrisa bastante familiar se me quedó mirando.
—¿No eres Yeonwoo? ¿Cómo estás? Era Grayson.
Abrí mucho los ojos cuando sentí su dulce aroma. Lo miré
sorprendido por un momento. Grayson habló con una sonrisa en su rostro:
—Me dolió mucho la última vez. ¿Cómo pudiste escapar tan pronto me viste?
Estaba bromeando como siempre. Lo sabía, lo tenía claro en mi cabeza, pero de todas maneras no pude evitar que mi respiración se entrecortara. Había tomado la medicina. Me las arreglé para soportar el impulso de abrir el frasco de medicina y vaciarlo en mi boca.
Está bien, estaba bien.
Incluso yo lo sabía. Miré hacia atrás, Keith seguía ahí, como antes. Giré solo un poco mi cabeza para no ser muy obvio, quería confirmar que se encontraba cerca. Su presencia me hacía sentir aliviado.
“Eres molesto”.
De repente, sus palabras frías volvieron a mi mente. No debería molestarlo...
—¿Yeonwoo?
Grayson todavía me estaba hablando. Me observaba en silencio mientras yo parpadeaba de nuevo.
—¿Estás un poco más tranquilo ahora? Me preguntó, pero apenas pude respirar.
Aún tenía miedo de él así que lo saludé manteniendo una expresión seria para que mis emociones no fueran reveladas.
—... Sí, lo siento. ¿Cómo ha estado, Señor Miller?
—Grayson —corrigió ligeramente mis palabras y volvió a preguntar con una sonrisa—: Tengo la suerte de encontrarte aquí. ¿Viniste con Keith?
—Sí.
Di una respuesta fría. No había nada más que decir porque era la respuesta correcta.
Grayson dijo liviano:
—Oye, ten la seguridad de que no voy a hacerte nada de repente. —Luego se echó a reír—: Ni siquiera traje a Alex hoy.
Lo miré sin expresión. A veces, estar demasiado alerta era peligroso. Respondí que "estaba bien", fingiendo ser de lo más inofensivo posible. De repente, el viento sopló y el aroma de Grayson se sintió aún más intenso. Tanto el aroma de Keith como el aroma de Grayson eran dulces para mí. Si embargo, dependiendo de quién se tratará, yo podría cambiar de opinión.
De pronto recordé que Grayson sabía que Keith me gustaba así que levanté la barbilla lo más descaradamente posible. Las cosas ya habían pasado de todos modos, Keith conocía mis sentimientos, sin embargo, no había dicho nada respecto a mi confesión... aunque no importaba. Mi confesión talvez había sido un error.
Estaba aterrorizado en ese momento, pero gracias a Grayson, podía ser un poco más atrevido. Entonces, abrí la boca con una expresión convincente, no obstante, Grayson interrumpió mis palabras para preguntarme con una actitud diferente:
—Keith… ¿Encontró una nueva compañera?
—Sí.
Nuevamente di mi misma respuesta.
Por supuesto, nunca iba a decirle quién era. La reacción de Grayson fue difícil de predecir por lo que no quise que supiera algo. De nuevo hubo silencio. Escuché el ruido desordenado de la gente, pero misteriosamente, me sentí desolado. Él y yo nos miramos en silencio, un silencio en
donde incluso podíamos escuchar la respiración del otro. Mantuve la boca cerrada, esperando a que él hablará primero. Pensé en rendirme, pero Grayson, contrariamente, preguntó con una sonrisa en su rostro, sin ningún cambio:
—¿Quién es?
Le respondí sin rodeos.
—No tiene nada que ver con el Sr. Miller.
Grayson se inclinó. Me sorprendió su acción inesperada.
—... ¿Qué está haciendo?
Bajó la cabeza y hundió su rostro en mi cuello. Me tomó desprevenido y grité. Él solo sonrió:
—¿No eres Omega? —Fruncí el ceño ante su repentina pregunta. Grayson todavía sonrió aún más—. ¿Cuánto tiempo tendrás el olor de un Alfa dominante impregnado en ti?
Al instante, retiró su rostro. En el auto en el que habíamos llegado, Keith vertió descaradamente sus feromonas sobre mí mientras besaba y tocaba mi cuerpo; y ahora era que lo recordaba, las feromonas siempre se conservaban. Me sentí avergonzado.
—Soy el secretario del Sr. Pittman.
Apenas fingí ser casual, pero mi voz dejó de filtrarse. Grayson sonrió de una manera extraña mientras tosía apresuradamente y me miraba mientras aclaraba su voz. Estaba irritado.
¿Cómo podía salir de este lugar?
Grayson preguntó:
—¿Terminó con Naomi?
—Fueron las instrucciones del Sr. Pittman. Con una respuesta simple dijo:
—Oh. —Luego escupió con pesar—: Pobre Naomi. Debería consolarla como su amigo. Vino conmigo. ¿Te gustaría saludar? Pobre Srta. Parker...
Inadvertidamente abrí la boca:
—No sabía que tenías una relación con la Srta. Parker.
En esos momentos recordé el día en que salí huyendo de la casa de Naomi a causa de él.
Grayson espetó con una sonrisa:
—Toda belleza en el mundo es mi amiga.
—Tiene una relación muy profunda con la Srta. Parker. Va a... Le pregunté mientras observaba su rostro, pero Grayson me interrumpió y me preguntó con una sonrisa burlona:
—¿Cómo pasaste el RUT?
—¿RUT? —pregunté sin comprender.
No sabía cómo era que lucía en esos momentos, pero Grayson se rio de mí porque obviamente estaba avergonzado. Sus largos dedos barrieron lentamente su rubia cabellera.
—Sí, era el RUT de Keith. ¿No fue particularmente malo esta vez? ¿Cómo te fue?
Fue difícil adivinar la intención de su pregunta por lo que permanecí en silencio, pero de repente su voz irrumpió mis pensamientos.
—No sabía que el celo de un Omega podía causar cambios en el RUT de un Alfa dominante.
Inesperadamente, se echó a reír. Solo después de que terminó de hablar me di cuenta de que tenía algunos comentarios que Keith le había hecho. Grayson sonrió aún más.
—Oh, Dios mío. No estudiaste, Yeonwoo. El ciclo de calor de los Omega es una bendición para los Alfa.
Hablaba sin rodeos, con los brazos abiertos, como si rezara en una catedral.
—No existe el autoestudio. Solo te dije lo que dijo el Sr. Pittman.
Luego de ello, permanecí en silencio, porque sus palabras eran ciertas. Todavía sonriendo me dijo:
—Pero es cierto que, en el período del RUT, las cosas empeoran de muchas maneras.
En silencio, trataba de ordenar todo lo que él me había dicho. Sin dejar de sonreír, Grayson añadió:
—Si no elimina las feromonas correctamente durante su período del RUT, será difícil —dijo—: Incluso escuche que los recuerdos pueden desaparecer.
Grayson habló sin rodeos, luego volvió a reírse.
—Escuché que no ha estado con Naomi por mucho tiempo. Las feromonas se acumularon y me pregunté si algo había sucedido. ¿O es que te apuraste para encontrar una nueva compañera y solucionarlo? No hubiera sido fácil.
—... ¿Por qué?
Me lamenté tan pronto como lancé la pregunta. Sus ojos se entrecerraron mientras bromeaba:
—¿Yeonwoo, eres su secretario desde hace años y no has visto a Keith pasar su RUT? — Luego agregó—: Siempre te pierdes los momentos especiales. Ja, ja, ja.
Grayson carcajeó alegremente.
—Pero creo que este RUT fue especial. A Keith nunca se le habían acumulado tantas feromonas. ¿No es así? —inquirió, sonriendo deliberadamente.
¿Qué era lo que este hombre quería preguntar exactamente?
Grayson parecía tener curiosidad, era como si esperara a que me confesara. Hasta donde sabía, Keith había estado acostándose con Naomi hasta que me pidió que finalizara la relación. Sin embargo, cuando su RUT llegó había acumulado demasiadas feromonas y a causa de esto terminó perdiendo temporalmente una parte de sus recuerdos. Tenía curiosidad de preguntarle a Grayson si él sabía algo al respecto, pero me avergoncé de mi propia curiosidad.
Grayson silbó brevemente y luego abrió la boca:
—No eres divertido Yeonwoo.
Cuando escuché eso, de repente recordé lo que no quería. El aroma de mis feromonas se extendió por todo el lugar, eran más oscuras de lo habitual.
—Lo vi en la fiesta del yate... El Sr. Pittman no parecía participar en la fiesta con las demás personas.
Esa fue la primera vez que vi una orgía de Alfas dominantes, hasta ese entonces solo había escuchado historias. La mayoría de las fiestas a la que Keith siempre asistía eran sociales por lo que me fue difícil imaginar que aquella fiesta sería diferente.
—No le gusta tener sexo con varias personas. Por eso se mantuvo alejado de la fiesta y reservó una habitación para él y su compañera.
Las palabras de Grayson de repente me hicieron sentir aliviado ¿Por qué me había tranquilizado? A Grayson no le importaban mis sentimientos.
—Pero Keith es un buen hombre... Bueno, aunque yo prefiero a los Betas. A mi hermana le gusta jugar con Omegas sin importar si son mujeres u hombres.
Grayson se rio ligeramente y sacudió la cabeza, saco un cigarrillo y se lo puso en la boca, murmurando para sí mismo.
—Algún día mi cerebro se romperá y voy a morir estúpido. No tenía nada que decir a eso así que me callé. Más tarde, Grayson escupió el humo mientras yo lo observaba en silencio. Hablé:
—Tengo una pregunta.
Grayson levantó una ceja ante mis palabras. Dudé en preguntar, aun así, lo hice:
—Ese día... ¿No me advertiste sobre que tuviera cuidado? Pero... ¿Por qué no me dijiste sobre la fiesta...?
Las últimas palabras sonaron con resentimiento. Grayson debía saber lo que sucedería, pero… ¿Por qué no me lo había advertido?
Era cierto que me salvó más tarde, pero en primer lugar si me hubiera dicho, seguramente no hubiera pasado, de alguna forma habría encontrado una manera de prevenirlo. Me preguntaba qué estaba pensando. Su respuesta fue muy simple:
—Era difícil decirte de antemano, y si te escapabas, la fiesta no hubiera continuado.
Como si fuera natural, sonrió. Qué malvado era este hombre. Podía sonreír y decir algo como esto. Era un hombre que te haría daño con usarte. Respiré profundamente para borrar la creciente ira. A comparación de este hombre, Keith... No, lamente hacer una comparación, él al menos no escondía sus intenciones. ¿Por qué este hombre era un cuervo inteligente? En el momento en que lo pensé, tuve miedo de él.
—Oh, Yeonwoo. Ha sido un tiempo.
—Srta. Parker.
Cuando le salude, se abalanzó a mis brazos.
—¿Cómo estás? No sabía que te encontraría aquí.
—Sí... ¿Cómo está?
Le pregunté torpemente, ella solo sonrió y me miró.
—¿Se están llevado bien? No sé si Grayson cometió un error la última vez...
No pude responder.
Grayson sonrió brillantemente en su lugar, con los brazos abiertos de par en par:
—Hice lo mejor que pude para acercarme. Ahora, ¿me vas a recompensar? Estoy esperando, es urgente.
Naomi sonrió y empujó a Grayson. Los dos no eran simples amigos. Tenía curiosidad y pregunté:
—Bueno, desde cuándo ustedes dos... Naomi sonrió y añadió:
—¿Lo conoces antes que al Sr. Pittman? Entonces se echó a reír.
Estaba confundido.
—Ha pasado mucho tiempo desde que Keith me llamó. Ya era hora de romper, y conocí a Grayson en una fiesta.
—Sí... —respondí dudosamente.
Entonces recordé que no le había dado el mensaje de despedida. En un apuro por hablar sobre el asunto, Naomi abrió la boca primero:
—Revisé los regalos que me dejó. Pero esa película… ¿De verdad podré hacerlo? No creo que mi imagen vaya muy bien con el papel.
El papel que le habían dado en la película era la de una mujer que extrañaba a su esposo que se había perdido por el resto de su vida. No era un papel que fuera con la imagen de Naomi.
Por lo tanto, dije exactamente lo que Keith había dicho:
—El Sr. Pittman dijo que tiene buenas habilidades de actuación, por lo cual le irá bien en la película, además invertirá en su imagen.
—Estoy tan agradecida de que Keith elogiara mi actuación. Era la primera vez que tenía una ruptura tan atmosférica. ¿Era porque se encontraba con Grayson?
Naturalmente continuó aferrándose al brazo de él, me sentí poco familiarizado con su rostro sonriente. Naomi prosiguió:
—Firmé el papeleo así que lo enviaré a la oficina. He tenido muchos problemas, Yeonwoo.
Estiré mi mano para estrechar la suya, luego la sostuve ligeramente.
—Espero con ansias la película. Naomi se rio y le preguntó a Grayson:
—Mi compañero de actuación es Chase Miller. ¿Podré hacerlo?
Grayson se rio en voz alta ante sus palabras, lo que no parecía una broma en absoluto.
—Por favor, lo harás —dijo con una sonrisa—. Me alegro de que seas una Beta. Es difícil dejar una marca.
—¿Por qué? —preguntó Naomi. Grayson se rio de nuevo.
—Por supuesto, tienes que diferenciar entre una pareja sexual y una pareja de matrimonio.
Yo era el único que sabía cómo se sentía Naomi en este momento. Pocas personas habían escuchado tantas palabras arrogantes de parte de los Alfas dominantes.
¿Podría la noticia de la muerte de Grayson Miller aparecer en el periódico mañana por la mañana?
Junto con mi espeluznante imaginación, surgió un pequeño título, como: "El testimonio del secretario de Pittman en la escena”.
Tenía prisa por alejarme a una atmósfera más tranquila y fresca. De repente, alguien me abrazó por atrás. Me sentí
aliviado por el dulce aroma que reconocí de inmediato. Era Keith.
—¿Que están haciendo todos ustedes?
—Keith.
Grayson sonrió y lo saludó mientras que Naomi a toda prisa trató de voltear la cabeza, su rostro estaba distorsionado.
—Ah... Estabas saludando a dos personas después de mucho tiempo. El Sr. Brown es quien organiza el evento, vamos a saludarlo. Entonces Sr. Miller, Srta. Parker fue bueno verlos otra vez.
Después de despedirme, salí apresuradamente de ahí junto con Keith, estaba preocupado por lo que había pasado con Grayson y Naomi, pero no era momento de preocuparme por los demás.
Pocos pasos después Keith se detuvo y preguntó con voz aguda:
—¿Estás bien?
—¿Ah?
Keith me miró seriamente. Asentí.
—Estoy bien. Tomé la medicina...
Dudé por un momento y luego evité su mirada.
—Yo no estaba nervioso porque el señor Pittman estaba cerca... Se que me habría ayudado de inmediato.
Extrañamente, Keith no respondió. Me sentí avergonzado, entonces pregunté:
—¿No es así?
Keith guardó silencio por un minuto. Lo miré con valentía. En ese instante pude ver lo estúpido que era sin mirarme al espejo, mi cara estaba enrojecida, pero él no se rio de mí. En lugar de hacerlo, inclinó la cabeza y me besó. Abrí los ojos.
—Sí —dijo con una suave sonrisa, su voz tenía un tono de credulidad.
En este momento, una confianza ciega hacia él surgió de dentro de mí. Lo abracé. Cerré los ojos y escuché el sonido de su corazón, se oía irregular y se sentía un poco rápido. Estábamos conteniendo la respiración lejos del evento, ocultos en un pequeño escondite de conejo. Lo único que escuchaba era el sonido de su corazón. Eso era lo único que ahora existía para mí en el mundo. No había razón para esconderse. Lo pensé vagamente.
La dulce ilusión de que él y yo quedáramos solos en el mundo, me calentó sin cesar. Keith, que guardó silencio por un momento, susurró:
—¿Estás excitado?
Una voz suave llegó a mis oídos. Dudé y levanté la vista. Su rostro medio iluminado me estaba mirando, y su sonrisa, en su cara no fue tan diferente a la usual. Hablé después de tragar saliva seca:
—... Sí —dije un poco apenado.
Pude ser audaz en este momento porque Keith y yo éramos los únicos que quedábamos en este mundo.
Sí, realmente lo era. Keith era el único en mi mundo y él se sentía igual que yo. De lo contrario, ¿cómo era que podía besarme así?
Me abracé a su cuello y lo besé. Cada vez que mis labios chocaban con los suyos se emitía un sonido húmedo. Sus
labios estaban lamidos y mordidos. El beso fue infinitamente dulce. De repente una sonrisa salió de sus labios.
—¿Por qué?
En lugar de responder, mordí su labio inferior. Keith me volvió a besar. Solo se detuvo cuando puso su mano dentro de mi pantalón. Inmediatamente separó nuestros labios y me miró. Mi cara estaba caliente.
—... No te lo pongas.
Cuando apenas habló con su voz ronca, se echó a reír. Me pregunté por un momento, qué significaba eso, pero Keith movió nuevamente su mano dentro de mi pantalón.
—... Huh.
Solté un pequeño gemido y su frente se distorsionó.
—Bien hecho —susurró en mi oído.
De pronto, sus dedos buscaron mi lugar más íntimo, fue entonces cuando levanté la cintura para pudiera moverse con mayor facilidad. Pronto, sus dedos fueron directamente a mi entrepierna. Respiré profundo cuando uno de sus dedos frotó mi agujero. Repentinamente caímos al suelo, el musgo en el piso se adhirió suavemente a nuestra piel. La camisa salió por sobre mi cabeza, mis pantalones se arrugaron sobre mis tobillos y luego quedaron en el piso. Keith puso su cuerpo sobre el mío, desnudo.
Desesperadamente traté de desabrocharle los pantalones.
—No es justo.
—¿Por qué?
Keith sonrió como si fuera divertido, luego mordió ligeramente la punta de mi nariz. No me dolió en absoluto.
—Solo yo estoy desnudo... —hablé con una voz tímida. Keith separó mis piernas.
—Tienes muchos lugares para tocar.
—¡Ah!
Liberé un largo suspiro mientras su pene se movía lentamente en mi interior.
—Estas muy mojado —dijo y comenzó a moverse más rápido.
Gritaba cada vez que Keith entraba. Mi interior estaba húmedo. El sonido de nuestros cuerpos resonaba en todo el pequeño escondite. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello. No podía estar satisfecho simplemente con el contacto de su pene en mi entrada. Quería todo de él.
—Quiero comerte todo.
Keith mordió mi cuello y yo apreté el interior con un breve grito. Su frente se distorsiono cuando me soltó.
—Duele.
Se quejó, golpeando ligeramente mi frente.
—También me duele —respondí.
—Estoy siendo paciente.
¿Paciente? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera sido paciente?
¿Él realmente me hubiera comido?
Sentí una emoción temerosa y desconocida. Keith se rio.
—Sí, podría comerte algún día. En estos días, realmente... estoy muy loco. —Keith murmuró para sí mismo y suspiró—
: Sólo pienso en ti. ¿Puedes creer que estás todo el día en mi cabeza?
Parecía una declaratoria de rendición. Me sorprendí y abrí los ojos.
—Solo pienso en hacerte esto todo el día. Dios mío. ¿Qué me has hecho?
Parecía culparme aunque, por el contrario, se rio agradablemente.
No podía creer lo que estaba escuchado, pero era real. Keith frotó sus labios contra los míos.
—...Yo también.
Mi voz salió entrecortada.
Keith me miró de una forma amigable y yo me confesé una vez más.
—Yo, todo el día... solo pienso en ti.
Él se rio nuevamente, luego susurró mirándome:
—No tanto como yo.
Poco después, Keith me besó de nuevo y comenzó a moverse.
—¡Ah! —gemí ante sus movimientos.
Mi corazón latió presuroso. Fue en ese instante en que lo pude ver, este hombre nunca me lo había dicho, pero yo ya lo sabía.
Keith me amaba.
Fuegos artificiales resonaron en mi cabeza y todo mi mundo brillo. Este hombre me amaba como yo a él. Apresurado, me abrace de su espalda mientras él entraba y salía, las yemas de mis dedos se resbalaban, de pronto Keith se sacó la camisa por la cabeza. Presioné las puntas de mis dedos sobre los músculos tensos de su espalda, mis uñas lo arañaron. Mordí su hombro y rodeé su cintura con las piernas.
«Oh, Dios mío. Este hombre me ama».
Estaba lleno de emociones locas, mis quejidos se desbordaron, pero él no se detuvo. Sus gemidos resonaron en mis oídos uno tras otro con una respiración agitada mientras esparcía besos por toda mi cara.
—Oh, ah... Ah. ¡Keith...!
El sonido de mis gritos se oyeron por todas partes. No podía soportarlo, rodamos juntos por el suelo. Cambiamos de posición y terminé encima de él. Miré hacia abajo y pude ver su rostro mientras me penetraba violentamente, grité. La posición cambio nuevamente, Keith se puso ahora sobre de mí.
—¡Ah...!
Solté un largo quejido. Mi mente voló lejos por la cantidad de fluidos que llenaron mi interior. Su cuerpo tembló sobre de mí y yo rodeé su cintura con mis piernas para presionarlo aún más.
¡Quería que me llenara todo!
Keith respiró hondo hasta que terminó de eyacular.
¿Por qué tenía una expresión tan hermosa?
Cerré los ojos y lo besé, él empujó su lengua dentro de mi boca mientras yo me abrazaba a su cuello.
✤✤✤✤✤✤
Era tarde por la noche cuando volví a la mansión con un traje desordenado. El evento benéfico no quedaría en mis recuerdos, sin embargo, había hecho una donación. Después de eso pensé que no era necesario regresar. No era solo Keith el único loco. Yo tampoco podría estar del todo cuerdo. Todo su cuerpo estaba caliente y su aliento agitado. Keith continuó besándome en el coche y solo hasta antes de llegar a la mansión fue cuando me dejo ir.
Me tomó entre sus brazos y se bajó del auto. Entramos a la mansión como era de esperar, con los brazos envueltos sobre su cuello para poder sostenerme. Debido a la sensación abrumadora que sentía, enterré mi cara en su hombro tanto como me fue posible. Por lo tanto, tan pronto como entramos a su habitación, Keith cerró la puerta y caminó hacia la cama.
Cuando me recostó, me colgué de él y lo besé. Lo abracé del cuello y él separo mis piernas. Su cremallera no estaba del todo cerrada al igual que la camisa que no estaba abotonada. Fácilmente me quitó los pantalones. De repente, el aire frío rozó mi piel, pero antes de que pudiera frotarme los hombros, Keith se abalanzó sobre mí. Ya estaba lo suficientemente húmedo y no había razón para esperar. Sin embargo, no lo estaba haciendo fácil.
—Por favor...
—Por favor, ¿qué?
Me preguntó mientras dejaba de frotar mi entrada húmeda con su pene.
Keith sonrió brevemente, le gustaba mi reacción. Sin descanso, enredo sus labios con los míos. Pronto, su miembro erecto entró en mí, respiré profundamente. Keith me besó y me acaricio lentamente un pezón mientras me agarraba una nalga al mismo tiempo en que entraba y salía constantemente. El sonido de nuestros cuerpos chocando, se hizo más violento todavía.
—Ah...
Finalmente, Keith dejó de moverse con un profundo suspiro mientras vertía sobre mi interior su semen, apreté con fuerza para no perderme nada. Él terminó sin ningún esfuerzo, fue entonces cuando sonrió y besó mi mejilla como si me estuviera felicitando. Abrazó mi cuerpo y me giró sin salirse para ponerme sobre su cuerpo. Pensé que lo haríamos de nuevo, pero Keith permaneció quieto. Me acosté sobre su pecho y me quedé dormido, por supuesto no fue muy cómodo para mí, pero estaba claro que a él si le gustaba. Y una vez más, solo dejé que lo disfrutara.
—Ah...
Keith suspiró satisfecho con los ojos cerrados mientras succionaba suavemente mi boca. El pulso que sentía dentro de mi cuerpo era tan intenso que mi mente se quedó en blanco. Keith acarició mi mejilla en silencio. Yo solo lo miré después de que abrí mis ojos. Mi interior se hinchó poco a poco y el pene de Keith comenzó a erguirse de nuevo. Respondí al beso y esperé a que se endureciera por completo. De repente, tuve un mal pensamiento.
Keith preguntó:
—¿Qué sucede?
—No, nada. Solo pensé en algo.
—¿Qué?
Le contesté mal:
—Obviamente había alguien que dijo que no les gustaba el sexo, pero siento que últimamente es todo lo contrario.
—Estabas tentándome. Protesté:
—¿Sabes que no tuve tiempo para hacer eso?
—Lo hiciste —dijo Keith, agarrando mi trasero—. Tu cuerpo lo dijo todo, querías dormir conmigo.
El hecho de saber que este hombre me quería me daba mucha confianza. Keith sonrió y agregó:
—He caído en la tentación. De repente pregunté:
—Dijiste que no te acostabas con hombres. ¿Y ahora te ha tentado uno?
Keith se rio a carcajadas.
—Sí. ¿Por qué no me acosté contigo en primer lugar? — susurró, luego me besó, yo simplemente cerré los ojos mientras sentía el viento frío sobre mi piel expuesta.
Mientras temblaba, Keith me abrazó y preguntó:
—¿Hace frío?
—Sí.
Mi voz vibró débilmente.
Keith me abrazó más fuerte y yo me quedé quieto con la cabeza recostada sobre su hombro, fue entonces cuando él comenzó a moverse de nuevo.
—Ah...
Suspiré profundamente.
—Sí, no hace mucho calor. —Keith suspiró y me colgué de su cuello—. Oh, Dios mío. Esto es realmente increíble...
Keith gimió mientras continuaba penetrándome, él estaba más emocionado que nunca. Lo abracé fuerte e intenté satisfacerlo lo mejor que pude. Al darse cuenta me abrazó. Quería hacerlo por más tiempo, pero un escalofrío estalló por todo mi cuerpo.
—Oh...
Respiré hondo y todo mi cuerpo se estremeció.
Era claro que la fiebre estaba a punto de aumentar. Me pregunté si quizá sería un resfriado, pero él no notó nada, mi cuerpo continuó temblando por dentro, estimulando el suyo. Keith estaba completamente fuera de razón.
—... ¡Maldición, Dios!
Él estaba tan emocionado, pero mis mareos y escalofríos se hacían cada vez más evidentes así que todo lo que podía hacer era abrazarlo con todas mis fuerzas. Debido al frío, todo mi cuerpo se tenso. Mi condición no estaba siendo comprendida, mi cuerpo temblaba porque no me sentía bien, pero él pensaba que lo estaba tentando, dando como resultado sus violentas embestidas. Cerré los ojos y luché por superar los mareos hasta que, finalmente eyaculó dentro de mí, su fluido se sentía mucho más caliente.
El frío no se detuvo y mi fiebre continuó subiendo, aunque Keith estaba muy satisfecho con eso. Me quité de encima suyo y me recosté de lado; fue entonces cuando él levantó una de mis piernas mientras me abraza por la espalda, entró y salió de nuevo, yo levanté el trasero para que su pene tuviera mayor movilidad, sin embargo, los escalofríos continuaban. Hacía demasiado frío, sentía mucho dolor; aunque Keith parecía estar más excitado que nunca. Quería decirle que parara, pero no pude hacerlo porque en ese instante me besó.
—Creo que tengo un resfriado... —dije cuando nuestros labios se separaron.
Él solo respondió insignificantemente:
—Está bien. Me gusta, porque tu cuerpo está caliente. Luego unió nuestros labios.
«¿Y si se enferma?» pensé.
Estaba preocupado, pero no pude hablar. Mi mente seguía alejándose y el sonido que intentaba emitir no salió. Creo que lo llame por su nombre, aunque no estaba seguro. Me desmayé.
✤✤✤✤✤✤
Cof, cof, cof.
Mis lágrimas fluyeron de mis opacados ojos cuando mi cabeza fue perforada por una fuerte tos. Tenía calambres en todo el cuerpo. Mis manos y pies estaban fríos y mis huesos dolían.
—No llores o el calor subirá.
Me encontraba un poco inconsciente cuando una voz tranquila me habló. Quería abrir los ojos, pero no era tan fácil como pensaba. La voz continuó:
—No he visto a gente que tenga un resfriado tan malo.
¿Estará bien? Puede ser neumonía.
¿Acaso era la voz de Charles?
Alguien le contestó:
—Bueno, por ahora le daré un medicamento. Debe mantenerlo hidratado. Es grave si la fiebre continúa hasta mañana.
Parecía ser otro de los médicos de Keith. ¿Cómo se llamaba? Intenté recordar, pero mi cabeza no funcionaba bien. Un temblor salió de mi cuerpo.
—Yeonwoo, ¿me escuchas? El calefactor está configurado, así que calentara pronto la habitación. Por ahora resiste un poco más.
Su voz no era tan diferente a la habitual, pero me preocupaba por alguna razón.
Cuando intenté dormir de repente pensé en Keith.
Tenía curiosidad de saber por qué él no estaba aquí, aunque no era de extrañar, debía estar en el trabajo.
¿Qué hora era? ¿Cuál era el horario de hoy?
No creía que hubiese algo importante. Emma se ocuparía de eso.
Solo esperaba mejorar pronto para ir al trabajo, y si me era posible, sería mañana...
✤✤✤✤✤✤
Una sensación de "frío" en mi cuerpo, me despertó. Parecía que alguien tocaba mi frente para controlar la fiebre. Levanté
los pesados párpados con dificultad, fue una cara familiar la que apareció ante mi vista borrosa.
—... Keith.
Traté de llamarlo, aunque mi boca estaba seca.
Keith se dio la vuelta, quería atraparlo, pero no pude mover los dedos. Entonces lo vi sirviendo un vaso con agua y volviendo hacia mí. Cuando me di cuenta de que estaba tratando de traerme agua, mi expresión se ablandó. Me senté para beber el agua cuando lo vi a mitad del camino. Debido a la fiebre, mi boca estaba caliente y mi garganta seca, y no fue sino hasta que terminé de beber todo el vaso que pude hacer algo de ruido.
—Gracias.
Keith aceptó el vaso vacío en silencio.
—¿Quieres más?
Pensé por un momento y luego asentí. Sin esfuerzo hizo otro viaje de ida y vuelta. Me sentí cómodamente en la cama, era como si estuviera soñando.
—Ah.
Suspiré.
Fue solo después del segundo vaso que solté un suspiro lleno de alivio. Keith colocó el vaso en una mesa auxiliar y examinó mi cara. Como siempre, él estaba vestido con un traje perfectamente equipado. Constantemente miré a Keith, que era maravilloso. Él sonrió e inclinó la cabeza, quería besarme así que lo evité debido a que no quería contagiarlo. Tristemente, él frotó sus labios en mis mejillas, frunciendo su ceño.
Avergonzado le dije:
—Puedo contagiarte...
—Cómo si no pudiera soportar un resfriado.
Sus labios cubrieron los míos. Debido al calor, mi cabeza estaba completamente aturdida. Cerré los ojos y acepté que su lengua entrará a mi boca, la cual acarició mi interior.
—Todavía está caliente...
—Sí...
Su mirada estaba fija en mis labios. De repente, me di cuenta de lo que Keith estaba pensando.
—¿Puedo hacerlo con mi boca...? Keith frunció su ceño.
¿Había dicho algo malo?
Se cepilló el pelo en silencio y después hablo:
—No me animes. ¡Maldita sea!
—Lo siento. Me disculpé.
—Descansa.
Keith suspiró brevemente y salió de la habitación.
—¡Keith!
Lo llamé urgentemente.
Él se detuvo y miró hacia atrás. Fue después de que sentí sus ojos sobre mí que me di cuenta de que lo acaba de llamar por su nombre, aunque él no cambió su rostro. Me sentí extraño cuando lo vi de pie, esperándome. Cuidadosamente, dije:
—Yo, la empresa... ¿Está bien? De repente me ausenté así que no pude hablar con Emma de antemano.
Era posible que hubiese cometido un pequeño error. Incondicionalmente pensé que tenía que terminar de hablar, pero él me respondió sin mucha expresión:
—Está bien.
Dejé de hablar ante su corta respuesta y un silencio incómodo fluyó en la habitación.
Keith inesperadamente abrió la boca:
—¿Cuándo vas a mejorar?
¿Acaso alguien sabía eso? Incluso un médico no podría responder correctamente. Pero tenía que hacerle una promesa urgente.
—Mañana estaré mejor. Entonces... haremos lo que quieras. Tenía fiebre y la cara me ardía, pero ni siquiera podía imaginar si me estaba mirando con su expresión enojada, porque tenía la cabeza muy caliente.
—¿Cómo sea?
Keith sonrió mientras levantaba la cabeza sin que yo me diera cuenta. Parecía burlarse de mí por alguna razón, pero yo había hablado en serio.
—Sí.
Keith se rio brevemente.
—Estoy deseando que llegue.
Quería correr y abrazarlo, pero todo lo que podía hacer era sonreír. También quería preguntarle cómo había estado su día, sin embargo, Keith ya se había ido así que no tuve más remedio que esperar a Charles.
Después de un tiempo Charles llegó, me había traído sopa y medicinas como lo había hecho durante el día. Él era quien me alimentaba porque yo no tenía el poder para levantar una cuchara.
—Lo siento por las molestias...
Mientras murmuraba en voz baja, él me contestó inexpresivo como siempre:
—Este es mi trabajo también, así que está bien. Sin embargo, fue un poco mejor que en la mañana.
«Tomar medicamentos me mejorara para mañana», pensé para mí mismo. Luego recordé que había besado a Keith.
—Yo, a Keith... Creo que necesitará tomar un medicamento.
—¿El Sr. Pittman? ¿De qué medicina estás hablando? Me preguntó.
—Medicina para el resfriado... Puede haberse enfermado por mi culpa... Estuvo en mi habitación hace un rato.
Estaba teniendo problemas para seleccionar las palabras porque mi cabeza no giraba correctamente. Charles inmediatamente entendió lo que estaba diciendo.
—No tienes que preocuparte por eso. Es imposible para un Alfa extremo tener un resfriado. ¿No lo sabías? Los Alfas dominantes rara la vez se enferman. Entonces, incluso si alguien está enfermo, no lo sienten.
Charles me dirigió una mirada significativa. Me avergoncé.
—No solo es un resfriado. Debes controlar las veces que tienen relaciones.
Estaba siendo demasiado informal por lo que dudé de lo que estaba escuchando, pero Charles todavía me hablaba con una cara inexpresiva:
—También debes evitar tener contacto con él hasta que te cures del resfriado. Sanar es lo primero. Yeonwoo, en el futuro, es mejor rechazar moderadamente. Si lo acepta todo de manera incondicional, esto volverá a suceder. Básicamente, no es razonable que las personas tengan la resistencia de un Alfa dominante.
Su voz era la normal mientras continuaba hablando:
—El Sr. Pittman dijo que era extraño que Yeonwoo no se
despertara por la mañana. Tenía una fiebre de más de 40° Celsius, pero solo pensó que su cuerpo estaba un poco caliente. Incluso no reconoció que tenía fiebre, porque nunca lo había experimentado antes.
No pude responder. Sus palabras eran correctas, aunque naturalmente, solo tuve las agallas suficientes para asentir con la cabeza. Todo lo que podía hacer era obligarme a comer la sopa que me estaba dando, luego tragar la medicina y volver a dormir. Eso era todo.
Iba a recuperarme pronto.
✤✤✤✤✤✤
Había estado durmiendo por mucho tiempo, pero mi condición aún no había cambiado. Después de comprobar mi temperatura corporal, Charles me pidió que no me levantara de la cama tanto como me fuera posible, aunque de vez en cuando le preguntaba por Keith cuando entraba a mi habitación. Tenía dolor de cabeza y sufría de dolores palpitantes por todo mi cuerpo, pero solo esperé a dormir rápidamente.
«¿Qué día es hoy...?» pensé mientras me iba quedando dormido.
Se suponía que Keith iba a hacer un viaje de negocios a Boston. Necesitaba estar listo para un viaje de negocios. El hotel era un gran lugar para alojarse. Debía verificar que la reservación estuviera bien así que tenía que llamar a Emma.
—¿...?
Abrí los ojos ante la sensación de que barrían mi cabello. Estaba tan emocionado por el tacto que apenas parpadeé. Mi visión borrosa tomó forma solo después de varios esfuerzos.
—... ¿Keith?
Mi voz era débil.
Él me miró y preguntó en voz baja:
—¿Aún estás enfermo?
Pensé en la respuesta por un rato. De repente, las palabras de Charles me vinieron a la mente. Aposté porque que Keith penaría a que iba estar mejor hoy, pero no estaba a la altura de las expectativas. Por alguna razón lo sentía, así que dije con franqueza, como Charles me había aconsejado:
—Sí... Aún tengo fiebre.
Tosí. Keith no dijo nada por un momento. Después los dolores de cabeza y mareos volvieron. Él me dio un vaso de agua mientras yo estaba jadeando para poder respirar. Di las gracias y después de apenas tomarlo, él me dio la espalda sin decir nada. La habitación estaba llena de sol. Keith parecía haber pasado por mi habitación antes de ir a trabajar. Además, quería hablar con Emma, pero en un instante, mi conciencia se alejó y no se escuchó ningún sonido hasta que oí la puerta cerrarse.
Abrí los ojos nuevamente solo cuando Charles me trajo la medicina, apenas le hablé:
—Llama a Emma... Tengo que... Entonces él me interrumpió:
—¿Es por el viaje de negocios? El Sr. Pittman llegó ayer a Boston y está trabajando acorde al horario. No parece un problema particular.
—Ah...
Parpadeé sin comprender.
¿Acaso había dormido tanto tiempo?
Charles me entregó una píldora con un vaso con agua.
—Emma está bien, Yeonwoo olvida todo e intenta mejorarte. El Sr. Pittman volverá en 3 días.
No hablé. Me sentía impotente de no poder ayudar. Me tomé la medicina y me quedé dormido. Más tarde, Charles me despertó para comer y me volvió a dar más medicamento, luego volví a dormir.
Me sentí aturdido.
✤✤✤✤✤✤
—¿Dijiste que el horario del Sr. Pittman se retrasó un día? Después de revisar el horario, me sorprendió escuchar las palabras inesperadas de Charles. Él dijo que “sí”.
—Originalmente, debía regresar ayer, pero cambió el horario y se quedara un día más.
Mirando la fecha, tenía razón. Sorprendido por el hecho de que había estado enfermo durante tanto tiempo, me pregunté cuál era la causa de su horario repentino. Pensé en ello, pero no pude entenderlo. Era común que Keith cambiara los horarios de repente. Emma debía estar perdiendo la cabeza por lo que pensé que tenía que ir a trabajar y aliviarle la carga.
—No te excedas, Yeonwoo. Me dijo Charles, preocupado.
Le conteste con un “sí” y lo tranquilice. Después de un largo tiempo al fin salía de la cama, terminé dándome una ducha, comí y me cambié. Todavía tenía mareos, pero estaba bien, solo debía caminar despacio y con cuidado. Por otro lado, quería que Keith supiera que estaba mejor y que no necesitaba preocuparse. Al fin podría besarlo tanto como quisiera, mi corazón comenzó a acelerarse. Esta era la primera vez que mi corazón latía con tanta fuerza.
Realmente me gustaba demasiado.
Después de mucho tiempo pensando en verlo, la sonrisa que tenía en mi rostro no desapareció.
Salí de la mansión sin él y me dirigí a la compañía, realmente requería de un gran coraje, pero el miedo fue momentáneo. Ya no estaba enfermo. Todo en lo que podía pensar, era en ver a Keith.
✤✤✤✤✤✤
—¡Oh, Yeonwoo! ¿Estás bien? Tuviste un resfriado muy fuerte. Dios mío, estás pálido. Emma habló apresuradamente, su tono demostraba preocupación.
—Gracias por preocuparse, he mejorado mucho. Perdón por irme tan de repente. ¿Todo estuvo bien?
Emma me tranquilizo.
—Sí, el evento terminó. No había nada de qué preocuparse, Yeonwoo.
—Me alegro.
Sonreí, pero de repente me sentí amargado.
Keith nunca me llamó. Fue a un viaje de negocios así que debió estar ocupado y, de todos modos, yo seguía tomando medicamentos y durmiendo por lo que no habría podido responder, incluso si él hubiera llamado.
—Me alegro, me había preocupado por la agenda, estaba pensando en cómo programarla.
Emma estaba fascinada por lo que había dicho. Su cara me miró como siempre.
—Debió ser difícil para todas, así que tomen turnos para irse de vacaciones. Le pediré permiso al Sr. Pittman...
—¿Puede hacer eso?
Rachel, que miró a Jane, abrió los ojos y dijo con ansiedad:
—Pero Yeonwoo, acabas de volver a trabajar, ¿verdad? Aún es muy pronto para hablar de vacaciones. Debes mejorarte.
Gracias, pero estamos bien, así que lo tomaremos más adelante.
—Sí. No es urgente. En cambio, desearía que me den dos bonos más cuando me vaya de vacaciones —agregó Emma, juguetonamente.
Prometí hacer lo mejor posible.
—Voy a ir al aeropuerto. ¿A qué hora es su llegada?
—A las 5 de la tarde. ¿Estás bien, Yeonwoo? Sonreí y asentí.
—Si, está bien, Gracias. Pero es mi trabajo —dije, luego pensé en si Keith ya estaría en el avión.
Después de mucho tiempo lo vería.
Luché por calmar mi entusiasmo con los horarios ocupados, llamadas e informes de eventos que habían ocurrido durante mi ausencia.
Había sido mucho tiempo.
✤✤✤✤✤✤
El aeropuerto como siempre estaba agitado. Había mucha gente llegando y personas esperando para saludarlos. Unas personas me guiaron a la sala VIP y solo después de identificarme, me permitieron pasar. Me miré en el espejo varias veces, pero aún no me sentía a gusto con mi apariencia así que fue al baño que estaba en la sala, me revisé en el espejo un par de veces y salí.
Quería verlo pronto.
Me preguntaba si Keith se sorprendería.
¿Se alegrará? ¿Saltaría y me besaría?
Mi cara se tiño de rojo, estaba avergonzado, mi mirada parecía lujuriosa.
No tenía que esconder que lo quería, sin duda alguna, él respondería a mis deseos.
No lo habíamos hecho desde hace días. Estaba tan triste aquella vez en la que solo nos besamos. De pronto reí, las imágenes de nosotros recorrieron mi mente.
¿Le gustaría hacerlo como prometió? ¿Podrá esperar hasta que llegáramos a casa? ¿No sería un desperdicio hacerlo en un lugar como este?
¡Oh, quería verlo pronto!
No pude evitar que mi corazón se emocionara con tan solo pensarlo, nunca hubiera imaginado que el deseo me cegaría tanto. De pronto, escuché el sonido de la puerta abriéndose desde afuera. Una brillante sonrisa apareció en mi rostro. Podía sentir un olor a feromonas saliendo de mi cuerpo, mi feromona de Omega lo iba a seducir.
De repente, su aroma llegó a mi nariz, lo absorbí profundamente.
Abrí la puerta. Me preguntaba si se sorprendería al ver mi rostro o si estaría tan feliz como yo.
—Keith...
Lo llamé mientras sonreía brillantemente.
Sin embargo…
Lo primero que sentí al abrir la puerta fue un olor familiar, sus feromonas eran tan dulces, luego, lo siguiente vi fue a Keith, quien no estaba solo; alguien estaba sentado en su regazo, en un sofá grande, con un uniforme medio despojado. Solo entonces me di cuenta de que se trataba de una azafata. Era posible que la hubiese conocido en el aeropuerto. Tal vez habían estado viajando juntos por el viaje de negocios, en realidad no lo sabía, aunque de lo que sí estaba seguro, era que, en cualquier caso, Keith la estaba besando.
Él estaba tocando a otra mujer frente a mis ojos.
Capítulo 2
Tenía la cabeza vacía, no se me ocurría nada. Abrí la boca, pero ni siquiera pude pronunciar un sonido. Apenas y respiraba. No, ni siquiera podía hacer eso. Sentía el pecho apretado, solo entonces me di cuenta de que estaba conteniendo la respiración.
—Sí, ah, ah, sí...
El alto y agudo gemido de la mujer perturbaba mis oídos. Ni siquiera sabían que estaba parado allí. Las manos de Keith tocaron su cuerpo, espalda, piernas y pecho. La vista fue impresionante, retrocedí e hice un ruido al golpear la puerta. Fue entonces cuando Keith levantó la cabeza; al mismo tiempo, nuestros ojos se encontraron. Por un momento no dije nada. Mi cabeza estaba hecha un lío. Keith parecía llamar mi nombre, pero no era como si lo estuviera escuchando, solo salí corriendo de la sala de espera.
También parece que vi Whittaker junto a un conductor que estaba con él, pero no tampoco era como si los estuviera viendo realmente. Estaba aturdido, me volví loco y salí del aeropuerto.
—Ah... Ah... Ah.
Solté varios suspiros.
El aire frío que soplaba cubría mi cuerpo, mi corazón dolía. Me senté en la calle, agarrando mi pecho mientras jadeaba, mi respiración era pesada.
Era un sueño.
Llevé mis manos temblorosas hacia mi cabello. Esto era ridículo, había visto mal.
No había sido Keith. Había sido otra persona.
¿No era Grayson? ¿No era el Alfa dominante al cual le había mordido el pene? Entonces, ¿quién estaba ahí?
Era un Alfa de ojos morados, con pelo oscuro y un olor terriblemente dulce.
—Yeonwoo.
De repente, alguien me llamó y me agarró por los hombros. Me asusté. Mientras continuaba sentado en el suelo frío, miré hacia arriba sorprendido, aquel hombre me miró. Era el mismo que había estado esperando, pero que no quería ver ahora. Era Keith.
—¿Qué pasó? ¿Tienes frío? —preguntó casual.
Realmente no me lo podía creer, incluso sentía que había visto mal. Keith se acercó a mí, luciendo confundido. Me agarró un brazo para levantarme y frunció el ceño por un corto tiempo, luego sacudió mi ropa y dijo:
—Estas sucio.
Todavía estaba perplejo, parpadeando mientras lo veía. Keith me abrazó de inmediato, como si pensara que mi condición era extraña.
De repente me cargó, mis pies flotaron en el aire, giró su cuerpo y caminó con una gran calma. El auto en el que viajaba no estaba muy lejos de nosotros, a lo lejos también se veían los guardaespaldas que estaban alrededor. Keith entró en el auto sin dudarlo, sosteniéndome, después cerró la puerta y al cabo de unos minutos arrancó el coche.
Keith no espero demasiado. Inmediatamente después de que entramos puso sus labios y empujo su lengua en mi boca. Acabe aceptando su hábil beso, chupó mis labios y acaricio mi paladar. Keith continúo besándome mientras yo estaba perplejo mirándolo.
—Ah…
Keith soltó un profundo suspiro lleno de satisfacción.
—¡He pensado en esto, todo este tiempo!
Traté de decir “yo también”, pero el sonido que salió de mi boca, fue diferente.
—¿Quién es ella?
Keith no respondió en el momento. No era una evasión, simplemente no sabía de quién estaba hablando, así que estaba tratando de recordar. Espere pacientemente su respuesta. Fueron solo unos segundos de silencio, pero el tiempo estaba siendo tortuoso.
—Bueno, no he visto la etiqueta de su nombre.
Hablaba tan casualmente mientras intentaba besarme, pero mi cabeza estaba un poco más confundida que antes.
¿Y luego qué pasó? ¿Estaba diciendo que solo paso por ahí y la beso? ¿Cuándo y cómo la conoció? ¿Por qué lo estabas haciendo allí? ¿Estabas planeando hacerlo con ella?
Tenía tantos pensamientos en la mente que no sabía qué decir. Era la primera vez que estaba tan confundido. Entré en pánico, y un mal pensamiento penetró mi mente, causando un desastre. Keith continuaba besándome, pero lo alejé. Él frunció el ceño ansiosamente y me miró.
¿Por qué haces esto? Quería preguntar, pero no puedo hacerlo. Era muy aterrador.
—¿Por qué...?
Mi voz agrietada apenas fluyó de mi garganta, necesitaba tomar agua, pero no podía. Mi boca parecía arder así que traté de hablar con mucho esfuerzo:
—¿Por qué regresó hoy? ... Emma dijo que debió regresar ayer... pero aumentó un día más al horario del viaje.
Las palabras continuaron saliendo sin dudar. Keith no tenía ninguna intención de evitar mi pregunta, aunque yo ya sabía cuál sería su respuesta.
—Tuve una fiesta.
Retiró su mano de mi rostro y yo me apresuré a retroceder. Inmediatamente mi espalda golpeó la puerta del auto. ¿Acaso era este auto tan estrecho? Sin embargo, no sentí ni el dolor ni la incomodidad. Solo miré a Keith con un rostro de sorpresa.
¿Fiesta? ¿Qué fiesta? ¿Era verdad? ¿Realmente había ido ahí?
¿No era una mentira?
Quería hablar, pero ninguna palabra salía. No, ni siquiera sabía si lo había dicho, aunque ya sabía la respuesta. Sabía que tipo de fiesta había sido…
—¿Por qué...?
Una terrible y temblorosa voz salió de mi boca. Mis oídos comenzaron a vibrar por el sonido de mi corazón adolorido. Al mismo tiempo, mi rostro se distorsiono, la cabeza me dolía.
—¿Por qué tener una fiesta así... y quedarte un día más? Keith me miró con el ceño fruncido. No tenía idea del por qué había hecho esa pregunta. Realmente no lo entendía en lo absoluto.
—Tú y... Estamos durmiendo juntos —proteste de forma miserable. Tenía derecho a hacerlo, al menos eso pensé, incluso en este momento lo creía.
Solía pensar que no había forma de que este hombre pudiera traicionarme.
—Ah.
Keith suspiró profundamente, como si pensara que era patético.
—No estabas en condición de tener sexo conmigo.
Me quedé perplejo por un momento. Lo que había dicho era cierto. Era un punto muy bueno, pero no era la respuesta que esperaba.
—¿No es así?
Pensé que tenía que hablar con calma de alguna manera, pero mi cuerpo no estaba tan dispuesto. Sostuve mis manos temblorosas firmemente sobre mis rodillas.
—Fue solo una semana.
Keith mantenía una sonrisa en su rostro mientras me miraba, no podía hablar ante la sorpresa.
—¿Entonces debería haberte esperado hasta que te mejoraras? ¿Cuánto tiempo?
Se rio brevemente, como si hubiera sido absurdo.
—Es una locura.
Mi mente pareció alejarse, mi cabeza estaba vacía. Numerosas preguntas y resentimientos aparecieron. Keith todavía estaba frente a mí. Lo estaba mirando y él me miraba. Nada había cambiado, pero mi mundo estaba desapareciendo sin dejar rastro.
No podía creer la realidad por la que ahora estaba pasando.
De pronto, el coche desacelero. Habíamos llegado a la mansión. Keith miró por la ventana y dijo:
—Será mejor que puedas hacerlo la próxima vez.
Me tomó un tiempo entenderlo. El sonido de su risa cuando el auto se detuvo inundo el interior.
Keith abrió la puerta del auto, pero fue completamente diferente. Mi campo de visión estaba distorsionado y mi corazón adolorido. Después de destruir mi mundo, él sonrió con la misma cara de siempre. Extendió su mano hacia mi mientras yo permanecía inmóvil, no la tomé por lo que él se
acercó a mí y me agarró del brazo, luego me cargó sobre sus hombros.
—¡...!
No era de extrañar que quisiera abrazarme. Ante la idea, todo mi cuerpo se endureció. Sin embargo, él no parecía preocupado así que siguió adelante. Forcejé para salir de su agarre.
—Espere un minuto.
—¡Ten cuidado! Está vez, lo dejaré pasar. Keith me detuvo con una voz aguda.
Lo miré con un rostro frío.
—... Por favor, déjeme. Espere...
Keith cerró la boca. Sus intenciones eran obvias. El lugar al que nos dirigíamos sin ninguna duda era su habitación, el mismo lugar donde ya había mezclado mi cuerpo con él varias veces.
Incluso en esos momentos, todavía tenía una real esperanza. Si hablamos de nuevo, estaba seguro de que él lo entendería. Le diría lo dolido que estaba y del por qué tenía una buena razón para estarlo.
Volví mi mirada temblorosa hacia su rostro, él solo sonrió brevemente mientras me veía. De repente, tuve ganas de llorar. Estaba enojado, pero estúpidamente solo quería perdonarlo.
Sin conocer mi complicada mente, Keith entró a la habitación y me recostó en la cama sin desnudarme. Aquel lugar que me era tan familiar de repente se sintió extraño. El dormitorio lleno de feromonas estaba recién ventilado y ordenado.
Keith se subió encima de mí para intentar besarme. Lo esquivé y lloré.
—¡Keith... espera, espera, espera!
Él frunció el ceño. Su razón de disgusto había sido obvia, parecía estar ansioso por abrazarme, su pene excitado que presionó mi vientre, lo demostró y, su aroma de feromonas que había sido sutil desde un inicio se hizo más fuerte. Me estaba volviendo loco por el olor.
—De Verdad... ¿Te acostaste con alguien más solo porque no tuve sexo contigo? Estaba enfermo...
Mientras hablaba, gradualmente me di cuenta de la realidad. Sentí como mis ojos se calentaron.
—¿Cómo pudiste hacer eso?... No es como si se acumularan tantas feromonas en una semana. Si hubieras pensado en mí, podrías haber esperado un poco más... Al menos por mí.
¿Acaso habría sido diferente si lo hubiera hecho? ¿Podría haberle dicho que lo hiciera porque estaba bien? Sé que no puede evitar acumular feromonas. No podía hacer suposiciones sobre lo que no sucedió, pero al menos quería sentir lástima por mí mismo.
—¿Por qué debería hacer eso? Keith habló con el ceño fruncido.
De repente me quedé sin palabras, parpadeé. Keith solo se rio cínicamente, como si yo hubiera dicho algo fuera de lugar.
—No te debe importar con quién tenga sexo. ¿Por qué debería decírtelo? ¿En qué estás pensando? Incluso si me gustas, solo estoy teniendo sexo contigo.
Inesperadamente su voz llegó a mis oídos con tanta claridad. Todo lo que podía escuchar era su brillante voz.
—Te quiero... Te dije que te quería... Ni siquiera piensas en mí. —Apenas dije.
Esa había sido mi última esperanza.
Si él me hubiera dicho que me amaba, yo lo hubiera olvidado todo. Podría haberlo besarlo y abrazado... solo si no negará
mis sentimientos, pero… fue su risa corta la que me sorprendió.
—¿Qué significa decir algo “así” durante el sexo?
Eso había sido todo. Intenté hablar, pero las palabras no salieron. Él continuó hablando:
—... No tiene sentido, ¿no?
¿Acaso todas las palabras tan dulces que había dicho eran solo porque estábamos teniendo sexo? ¿No tenían sentido? Pero... yo lo había creído. Estaba cegado por sus palabras, por él.
—Pensé que estábamos saliendo...
Keith murmuró al tiempo en que soltó una breve risa:
—¿Parece que estoy saliendo con toda la gente con la que tengo sexo?
Aunque era poco probable que tal sueño se convirtiera en una realidad, perdí totalmente mis esperanzas ante sus palabras. Todas sus palabras y acciones que pensé que habían sido porque me amaba, en un instante llegaron a un final completamente diferente. Este hombre solo quería tener sexo conmigo. Le gustaba mi cuerpo y solo disfrutaba teniendo sexo conmigo. Había sido mi error. Yo había sido solo una de sus muchas parejas sexuales con las que él se acostaba. La brutal realidad me golpeó la cabeza. Al fin podía verlo claramente. Todo lo que había pensado era mi fantasía. Este hombre no me había dado una respuesta porque mi confesión no había significado nada para él, solo había sido como un gemido durante el sexo que desapareció en el aire.
Solo entonces me di cuenta de la realidad y dolió...dolió demasiado.
Este hombre nunca me había amado.
—¡Detente...!
Empujé su cuerpo con mis manos. Pero Keith, que esparcía besos alrededor de mi cuello, de pronto alzó la mirada asombrado por mi repentina negativa.
—¿Qué sucede?
Parecía irritado de mi constante rechazo. Sin embargo, no podía dormir con este hombre ahora. Tenía que organizar mis ideas y me era imposible si estaba ahí con él. Con urgencia intenté salir debajo de su cuerpo, pero Keith presionó mis hombros otra vez.
—Déjame ir... No, no lo haré.
—¿Qué estás haciendo? Cálmate un poco. Keith se molestó y me atrapó.
Traté de salir, pero fue imposible así que finalmente comencé a rogarle.
—Por favor, Keith... Señor Pittman. Ahora no puedo hacerlo. Me sentí tan miserable que las lágrimas comenzaron a fluir cuando me di cuenta que él solo me veía como un compañero sexual; y que yo no valía tanto para él como creía. Pero, él no me entendía en lo absoluto. Con un breve suspiro, Keith intentó besarme de nuevo mientras yo trataba de evitarlo, agarró mi barbilla y aplastó por la fuerza sus labios contra los míos. Lo empujé y golpeé su hombro con fuerza, aunque fue en vano así que utilicé el último recurso que tenía.
—¡...!
Keith apartó sus labios y retrocedió un poco. En cambio, yo solo pude sentir el sabor a sangre en mi boca. Lo miré con lágrimas en los ojos y dije con voz temblorosa:
—No... No lo hagas. No tengo ganas ahora... Ya no voy a hacer esto con el Sr. Pittman.
Apenas podía hablar. A esas alturas, pensé que lo aceptaría. Él no era del tipo de hombre que obligaba a un compañero a hacerlo. Solo era uno de sus muchos compañeros sexuales.
Traté de levantar mi cuerpo pensando que no continuaría con esto, pero de repente me derribo de nuevo, poniéndome boca abajo. Lo miré sorprendido. Él solo me miró con una mezcla de disgusto y ansiedad.
—¿Qué estás diciendo?
Su voz sonó tan intimidante.
Keith parpadeó un par de veces y amargamente suspiró, luego habló con una voz tranquila:
—No te preocupes. Querrás hacerlo tanto como yo.
De repente, sus ojos morados se colorearon en oro junto al aroma de sus feromonas que se espesaron tanto que mi cabeza se confundió.
—No, detente... ¡Para! —grité con urgencia, aunque él no se detuvo.
Intenté dejar de respirar a toda prisa, pero me fue imposible.
—Ah.
Tan pronto como aspiré una bocanada, una feromona oscura me envolvió, mareándome al instante.
¿Qué estaba haciendo?
Mi cabeza estaba borrosa y mi cuerpo impotente. Sentí mi cerebro derretirse lentamente, como si fuera una clase de pudín. Pero a diferencia de mi voz que gritaba que se detuviera, mi entrepierna se humedeció a causa de sus feromonas.
Keith sonrió brevemente al revisar mi entrada.
—¡Keith, por... favor!
Él solo me observó mientras rogaba, luego desató su corbata, me quito la camisa, se desabrochó el cinturón y lo tiró al piso, sin prisas ni impaciencia, con naturalidad. No podía huir ya, estaba empapado. Keith extendió su mano y bajo mis pantalones mojados.
—¡No...!
Lloré, eso fue lo único que pude hacer.
Keith introdujo su pene en mi agujero sin ninguna dificultad. Mi cuerpo tembló.
“Puck, puck”
Varias veces se escuchó el sonido del golpe de nuestras carnes hasta que pronto, Keith llegó hasta el fondo.
Por un instante se detuvo. Siempre se detenía para disfrutar de la estrechez de mi interior. Tocó mi cuerpo, parecía disfrutar del verme temblar, sostuvo de nuevo mi cintura y entró y salió lentamente para luego aumentar la intensidad.
—Ah, Ah, Ah —gimió encima de mí mientras movía violentamente su cintura.
Yo simplemente me retorcí, dejando que hiciera lo que quisiera. Sus movimientos continuaron.
Estaba mojado.
Había reaccionado tanto a sus feromonas que mi cuerpo ya no respondía a mi voluntad. Su pene entraba fácilmente y mi interior lo recibía para hacerlo sentir bien.
Todo mi cuerpo parecía haberse convertido en un órgano sexual.
Mis lágrimas continuaron cayendo, y ya ni siquiera podía entender que estaba pasando, solo quería que terminara. Keith gimió y eyaculó dentro de mí. Podía sentir como un fluido espeso invadía cada rincón de mi interior y…
Era terrible.
✤✤✤✤✤✤
No fue sino hasta el amanecer que Keith me dejo ir. Fue sorprendente darme cuenta de que mi ciclo de calor no llegará a pesar que él expulso una gran cantidad feromonas. Eventualmente, la razón desapareció por completo y lo acepté, colocando mis brazos alrededor de su cuello mientras mi cuerpo lo recibía plenamente, independientemente de mi voluntad e incluso, me subí sobre él. Cada vez que Keith eyaculaba, mi estómago vibraba de felicidad. Finalmente, después que él resolviera su lujuria, su feromona que había estado derramando sobre mi cuerpo se desvaneció. Sin embargo, aun podía sentir el semen que había derramado en mi interior. Fue entonces cuando recordé que era un Omega.
Mi corazón ardió por la desilusión y el odio. Me sentí aturdido. Whittaker y Steward se habían burlado de que los Alfas dominantes eran como animales, pero en realidad, los animales eran los Omegas. Como yo. Estaba aturdido por las feromonas y las había aceptado.
Me había transformado en una bestia loca por el apareamiento.
De pronto, miré la cara de Keith con un campo de visión nublado, tenía el aliento agitado mientras me miraba. Me sonrió. Puso su mano sobre mi cabello, tan dulce como siempre, luego, se inclinó. Sabía lo que sucedería después y así como lo esperé, me besó. Fue como si me diera un premio, pero cuando sus labios se separaron lo abofeteé. El sonido fue tan fuerte e impotente. Todo lo que pude hacer fue golpear su mejilla con la palma de mi mano por que ni siquiera pude tener el poder de apretar el puño.
—... ¿Qué haces?
Keith había sido el primer hombre al que había golpeado en la mejilla. Me estremecí y lo miré.
—Yo... Si vuelves a soltar tus feromonas sobre mí... Te mataré. Fui más sincero que nunca. Me apoderé de toda mi fuerza restante y lo empuje hacía atrás. Su cuerpo retrocedió un poco, pero fue suficiente para mí. Salí de debajo de él. Cuando caí al costado, tragué involuntariamente un aliento áspero. Mi corazón palpitó y sentí como mis lágrimas se acumularon en mis ojos, pero apreté los dientes y lo soporté.
—Espera... ¿Qué estás...? Keith me agarró por el brazo.
Intenté zafarme con todas mis fuerzas, pero él no me dejo ir. Por un momento perdí la razón.
—¡Déjame, no me toques! ¡Déjame ir, no me toques! ¡No, no, no...! —grité y luché.
Fue sorprendente ver mi propia determinación.
Keith, quien me vio llorar, finalmente me dejo ir. Por primera vez, se dio cuenta de que hablaba en serio. El silencio se hizo presente. Respiré hondo y lo miré. Keith no dijo nada, solo me miró sorprendido.
—Al amanecer, saldré de la mansión.
Mi voz se quebró, las palabras no salían correctamente, sin embargo, hablé sobre el dolor de las cuerdas vocales:
—Gracias por su consideración. Pronto, le buscaré a su nueva compañera Sr. Pittman.
—... ¿Qué?
Keith respondió como si no entendiera de lo que estaba hablando, pero yo no tenía la intención de explicar más.
—Esta es la última vez. En el futuro, no dormiré con usted Sr. Pittman. Si me obligas entonces...
—¿Fuiste forzado?
Keith no me dejo terminar, tenía una expresión escandalosa ya que ni siquiera entendía lo que había hecho. Después de todo, él creía que yo había abierto mis piernas a voluntad porque lo aceptaba. Sin embargo, él ignoró los hechos. Respiré brevemente hasta que apenas hablé con una voz normal:
—Muchas gracias.
—Espera un minuto. Quédate ahí.
Él intentó retenerme, pero yo solo recogí mi ropa y salí del dormitorio. Eso era todo lo que necesitaba para mantener mi orgullo. Tan pronto como cerré la puerta, mis rodillas se doblegaron; y el semen que se derramó a través de mi entrepierna, escasamente cayó a través del pasillo cada vez daba un paso, pero yo ya no me sentía avergonzado. Después de todo…
Ya estaba hundido hasta el fondo.
Capítulo 3
—...Todos los horarios han sido reprogramados. Compruébelo por si tiene algún cambio, por favor. Este es el material de la reunión de la tarde. Compruébelo también antes del almuerzo e informaremos antes de la reunión. Aquí hay una referencia.
Puse un archivo grueso en el escritorio y lo empujé hasta el fondo. Era el mismo escritorio donde una vez estuve acostado y tuve sexo con Keith. Poco después coloqué un archivo delgado con imágenes, él levantó la vista.
—Busqué algunos perfiles de acompañantes acorde al gusto del señor Pittman. Mírelos y elija, nos pondremos en contacto con la elegida.
—Oye.
Keith me llamó.
Me vi obligado a parar y a esperar sus siguientes palabras. Él frunció el ceño y le dio unos cuantos golpecitos al escritorio con las yemas de sus dedos.
—¿Qué estás haciendo? Respondí fríamente:
—He informado de la agenda de hoy y le he entregado un archivo sobre la reunión, también le he dejado un archivo de compañeras para que pase su tiempo libre. —Luego añadí sin cambiar mi expresión—: ¿Cuál es el problema?
Después de salir de la habitación de Keith, me salté el desayuno y limpié mi habitación. No dormí y me preparé para el trabajo.
Tampoco dije una palabra cuando subí al auto, él tampoco dijo mucho. Quizás pensó que era un poco caprichoso y no me equivoqué. Ahora su expresión era la prueba.
—¿Qué demonios es esto ...? Ah, está bien. ¿Puedo elegir uno de estos?
Keith tomó el archivo y lo acercó a él con una actitud silenciosa, pero no me importo. Reviso las fotos y luego señalo una, la cual empujó hacia mí.
—Entiendo. Me podre en contacto con usted luego. ¿Le gustaría conocerla hoy? ¿Reservo el hotel?
Él levantó las manos con un gesto para que yo hiciera lo que creía más conveniente. Tomé el archivo y dije:
—No tenemos horario esta noche, así que le diré que venga al hotel a las 7:00. ¿Desea cenar? ¿Puedo tener una habitación lista?
Keith solo mantuvo en sus labios una maldita sonrisa. Para él, todo parecía una completa broma. Era como si un gato dócil se hubiera rebelado ante su dueño. Por supuesto que no era mi amo. Era solo mi empleador.
—Está bien.
Me di la vuelta para salir de la oficina, pero me detuve por un momento. Abrí el maletín y saqué la caja que había traído. Keith miró hacia arriba. No sabía lo que estaba pensando, pero no quería adivinar. Caminé derecho y puse la caja en su escritorio. Inmediatamente, reconoció el objeto y frunció su ceño para después hablar:
—... ¿Qué es esto?
Con una voz tranquila, respondí de manera profesional.
—Este es el reloj que me dio. Se lo devuelvo.
—¿Por qué?
Era la primera vez que alguien le devolvía un regalo. Me sentía sucio por tener ese reloj conmigo, pero era evidente que Keith nunca lo entendería.
Contesté sin expresión:
—No acepto regalos de parejas sexuales.
—¿Ah?
Keith inquirió confundido, luego empujo la caja con la punta de los dedos provocando que retrocediera. Él se detuvo a una distancia no muy lejos de mí.
—Yo te lo regalé, así que tómalo.
—No me gusta. —Negué—. Disfrutamos el uno del otro, pero ya no hay razón para que me dé algo. No hay razón para recibirlo.
—Tómalo ahora mismo. Me exigió.
Era muy desagradable para mí rechazarlo así que pensé por un momento, luego abrí la boca:
—Está bien.
Dicho eso, no recogí la caja, en cambio, saqué una chequera de mi bolsillo del traje. Keith frunció el ceño. Mientras él me observaba, yo levanté un bolígrafo y escribí un número en la chequera. Él no dijo nada mientras yo llenaba los espacios en blanco. Era obvio que no podía adivinar nada en lo absoluto.
—Aquí está.
Empujé el cheque firmado directamente delante de él. Keith lo miro. El monto era exactamente $20,000. Me observó sin comprender.
—Es el precio por tener sexo conmigo. Me pagó con un reloj, pero no hice tanto como el señor Pittman. Y excluí el último sexo, porque fue contra mi voluntad.
Keith ni siquiera me entendió. Volvió a mirar el cheque con una expresión avergonzada. El motivo del pago estaba claramente escrito: “Sexo”.
—¿Ahora me estás pagando por tener sexo?
—No puedo hacer nada si piensa que el monto no es suficiente, para mí la cantidad es excesiva.
Keith apretó el puño en el escritorio. Sus manos temblaron. Ahora estaba colosalmente enojado, tanto que hasta podría golpearme. Como prueba de ello, sus feromonas eran oscuras. Me disguste conmigo mismo por distraerme con su dulce aroma. Keith abrió su mano y en lugar de golpearme, recogió el cheque y lo rompió, produciendo un sonido agudo. No fue sorprendente porque ya lo esperaba. De todas formas, no tenía $20,000 en el banco. Él solo continuó mirándome mientras rasgaba el cheque.
Observé con un semblante serio como los pedazos del papel quedaban esparcidos por el suelo.
Keith levantó las manos a la ligera, como si no importara. Recojo la caja con el reloj del escritorio y delante de él lo tiró a la basura.
—...
“Tang”
Se escuchó un sonido abrupto, seguido de un silencio helado. Keith no dijo nada. Mantuve una postura firme y hablé:
—El cálculo ha terminado, así que saldré.
Después de un breve saludo, salí de la oficina. Keith me llamó, pero esta vez lo ignoré. Tan pronto como llegué a mi escritorio llamé a la oficina de secretariado.
Después de decirles brevemente qué hacer, Keith envió por correo electrónico información general sobre la persona que había elegido. Los secretarios ahora se encargarían de las joyas a regalar y también de contactarlas.
¿Acaso debería elegir una joya o un regalo para mí también?
Estaba siendo cínico.
Pronto volví a trabajar con una expresión seria.
✤✤✤✤✤✤
Cuando salí por la mañana, la habitación estaba arreglada. Durante mi estadía en la mansión, mis pertenencias aumentaron, pero dejé todo lo que me compró Keith. Todo lo que tomé fue mi maletín y el traje que llevaba puesto. Para que fuera más fácil tirar las cosas que había usado, lo había arreglado antes de marcharme. Lo único que había decidido sacar de la casa había sido un inhibidor y analgésicos del armario del baño.
Deseaba verter un frasco entero de pastillas en mi boca, pero por día solo debía tomar la cantidad máxima que cabía en la palma de mi mano. Después de tragarlas, me sentaba en la cama por un rato y esperaba a que la droga hiciera su efecto. Era normal que mi cabeza se quedara en blanco y mi cuerpo se sintiera pesado. ¡Malditas feromonas! Si pudiera volver a ser Beta nuevamente, podría hacer cualquier cosa. De repente, pensé en Steward.
¿No estaba haciendo un experimento como este?
Pensé que era especial para Keith, pero era mi ilusión. Estaba cegado por el amor y pensaba tan arbitrariamente. Él no era diferente de otros Alfas dominantes.
Sin darme cuenta, salió el sol mientras apoyaba la cabeza contra la pared, luego miré por la ventana.
Debía ir al trabajo. Quería renunciar de inmediato, pero la realidad era indolente. Tenía que volver.
Si me quedaba desempleado tan rápido sería un problema para mí extender mi visa mientras buscaba un siguiente trabajo, y la verdad no tenía la suficiente confianza de
regresar a Corea para encontrar un nuevo empleo. La mejor opción era ir a trabajar hasta conseguir otro. Además, si se agregaban las restricciones a los extranjeros, las opciones se reducían aún más. La buena noticia era que Keith no podía despedirme, al menos no por el momento.
Cuando lo pensé, la respuesta fue obvia. Tenía que soportarlo de alguna forma.
Ahora tenía que andar y trágame el orgullo.
✤✤✤✤✤✤
—Emma, ¿estás ocupada hoy?
Deliberadamente fui a oficina de secretariado y le pregunté: Al desocupar su asiento, me miro dudosamente.
—No, no estoy ocupada. ¿Hay algo más que hacer?
Rachel y Jane lucían preocupadas, parecía que pensaban que iba a pedirles horas extras así que dije con una sonrisa:
—No es eso, me preguntaba si puedes llevarme a casa. Si está bien, te invito a cenar.
—¡Oh!
Jane grito y pronto Rachel la golpeo con el codo.
—Entonces nos iremos a casa primero.
Rachel levantó rápidamente su bolso y habló. Jane también se despidió apresuradamente. Emma simplemente agitó su mano para despedirse y dirigirme su mirada otra vez.
—Por supuesto. Está bien vamos, Yeonwoo. Pero no tienes que pagar la comida.
—Quiero pagarlo.
—Bueno, si ese es el caso. De hecho, estoy muy cansada de ver al Sr. Pittman porque lo vi durante todo el viaje de negocios.
Emma, que sacudió la cabeza con un suspiro, habló de nuevo:
—Por cierto. ¿Ya no te quedas en la casa del Sr. Pittman?
—No —respondí—. Ahora estoy bien. Todo está mejor.
—Oh, gracias a Dios —dice Emma con notable alegría—. Entonces ¿nos vemos en el primer piso? Sacaré mi auto.
—Sí, gracias.
Después de despedirme, regrese a la oficina. Cuando abrí la puerta vi a Keith poniéndose la chaqueta de su traje. Hablé sin expresión:
—Todos los preparativos están listos. Solo vaya directamente al hotel. Tengo asuntos que resolver, así que me retiro.
Keith se detuvo, pero yo salí de la oficina poco después de que terminé de hablar.Tan pronto como subí al elevador, tomé la medicina que Steward me había dado. Esta vez no había sido un placebo. Cuando el elevador descendió respiré hondo, y calmé mi mente.
—Yeonwoo.
Whittaker, que estaba esperando en la puerta principal me saludo como siempre.
—El Sr. Pittman vendrá pronto.
—¿Qué? ¿Por qué viniste solo hoy? ¿Pasó algo? —Me preguntó perplejo.
Sacudí la cabeza y respondí:
—No, yo me retirare primero porque tengo una cita. Como te informe por teléfono el Sr. Pittman ha programado reunirse con su nueva compañera en el hotel, luego debe volver a su casa. ¿De acuerdo?
Whitaker se sorprendió, parecía no entender lo que decía. Me despedí de él y caminé hacia el estacionamiento.
Mientras caminaba recordé la vez en que había tenido un ataque de pánico, pero me había tranquilizado en esos momentos gracias a la ayuda de Keith. Desde entonces, esta era la primera vez que me subiría al auto de otra persona. Era algo extraño. Sacudí mi cabeza a toda prisa, tenía una sensación desconocida y solitaria que me afligía. Poco después, el coche de Emma llegó así que me dirigí hacia la puerta de copiloto.
—¿Está bien la cocina italiana? Conozco un buen lugar. Emma se rio y asintió.
—Me gusta mucho. Estoy deseando llegar.
—Me alegro.
Poco después, hábilmente ella manejó el auto para irnos. A primera vista, Keith apareció en el espejo lateral, pero pronto su silueta se fue haciendo menos visible. Tenía miedo de tener una convulsión, pero inesperadamente, el tiempo posterior paso tranquilo después de comer juntos y hablar de diversas cosas.
Regrese a casa con la ayuda de Emma. Aún no tenía el coraje de tomar un taxi, pero estaba planeando conducir al trabajo por la mañana de alguna manera. De forma preventiva, tenía conmigo las medicinas que Steward me había dado.
Incluso, en el peor de los casos, si tenía una convulsión, el aroma de las feromonas de Keith ya no funcionarían para mí así que ahora realmente tenía que soportar esta situación por mí mismo.
✤✤✤✤✤✤
Keith llegó a trabajar al día siguiente, y expresando un estado de ánimo malhumorado paso de mi escritorio y entro a su oficina. Llamé a su puerta exactamente 10 minutos después de recoger los documentos que había preparado. Keith estaba sentado en una silla, fumando. Di un paso hacia adelante y me encontré con su mirada aguda de inmediato.
Me paré frente al escritorio y anuncié la agenda del día con voz clara, él me miró todo el tiempo, sin decir una palabra.
—... Eso es todo. ¿Tiene algo más que pedir?
Le pregunté en un tono extremadamente profesional, pero Keith solo me miró y guardó silencio. Miré el reloj en la pared, había pasado exactamente un minuto, por lo que abrí la boca:
—Si no tiene...
—Tú.
Me habló por primera vez. Inevitablemente respondí:
—¿Ah?
Pero Keith ya no volvió hablar, solo me miró con el ceño fruncido, el humo de su cigarrillo llegó a mi nariz. Finalmente, habló después de un rato:
—¿Qué quieres?
—No entiendo qué trata de decir.
Cuando respondí, él escupió una breve exclamación:
—Estás haciendo esto por qué quieres algo, ¿verdad? Bien, ahora dime qué quieres. ¿Es una isla?, ¿un avión?, ¿un yate?
¿Te gustaría que comprara Las Vegas entera? ¿Qué demonios quieres?
Keith me miró y rechinó los dientes. No esperaba que este hombre intentara hacer un acuerdo para acostarse conmigo, pero eso no significaba que estuviera impresionado.
—No hay nada que quiera del Sr. Pittman. Simplemente dormí con usted porque quería, y ahora ya no. Así que de ahora en adelante no dormiré con usted nunca más.
—¿En serio?
—Es decisión del Sr. Pittman si me cree o no. Simplemente no me acostaré con usted.
Keith entrecerró los ojos, parecía estar tratando de descifrar mi mente, pero fue absolutamente imposible. Este hombre ni siquiera sabía porque me había acostado con él en primer lugar.
Permaneció en silencio por un tiempo y de pronto se rio.
—No creerás que voy a aferrarme a ti, ¿cierto? Le respondí sin dudar:
—¿Es posible? Más bien, creo que se rendirá a la ligera.
—...
Keith se quedó sin palabras y por primera vez, el cinismo desapareció de su rostro. Me quedé allí un rato, luego abrí la boca:
—Bueno… ¿Puedo salir? Porque tengo que empezar a trabajar.
No volvió a decirme nada. Me despedí brevemente y di la vuelta.
✤✤✤✤✤✤
El tiempo pasó sin problemas. Keith y yo éramos al menos como antes. Me ignoraba y ocasionalmente era sarcástico por lo que solía no darle importancia a sus palabras. Keith no me había tocado ni con las yemas de sus dedos desde ese día y tampoco había mencionado asuntos personales. Él había vuelto a dormir continuamente con diferentes compañeras, me ordenaba buscar a una nueva cuando se cansaba y yo me ocupada de eso, dándole una nueva lista con las posibles nuevas compañeras sexuales. Como él había dicho, me aseguraba de que estaba “comprendiendo el tema”. Después de todo… Ya habíamos terminado.
Cené con Emma unas cuantas veces después. Ella es una compañera cómoda para conversar. Emma, que había estado viviendo con su madre enferma durante mucho tiempo, no había podido permitirse el lujo de conocer amigos ni tener tiempo personal. A veces quería ser un amigo que le diera su
propio espacio para respirar, también yo lo necesitaba. Habíamos estado trabajando mucho tiempo juntos.
—¿Tu hermano tiene un hijo?
Le pregunté el fin de semana mientras nos sentamos a cenar en un restaurante recién abierto. Ella dijo que “sí”.
—¿Te dije que mi hermano está aquí por trabajo? Así que mi sobrino está con nosotras en casa, siento que lloraré por querer verlo, no puedo evitarlo. —Pronto sus ojos se pusieron brillosos—. ¿Te puedo mostrar una foto? Es muy lindo.
Me reí y asentí.
Rara la vez sonreía alegremente cuando hablaba de privacidad.
—Wow.
Cuando vi la foto, la admiré sin darme cuenta. Era un niño tan encantador, ahora entendía porque Emma se sentía tan orgullosa. Tenía una cabellera rubia y sonreía ampliamente, era más bonito que cualquier niño que hubiera visto. Pregunté de manera dudosa:
—¿Es niño?
—Sí.
Tan pronto como la vi dejando su teléfono celular, pregunté insignificantemente:
—¿Dijiste que era Omega? ¿No fue difícil cuando tuvo el bebé?
—Yo no sé —dijo inesperadamente—. Ni siquiera sabía que estaba embarazado, un día ya no supimos de él y de repente apareció con un niño en sus brazos. Su trabajo es muy difícil así que a menudo no veía su cara y perdíamos contacto. Así que pensé que se había ido a trabajar de nuevo.
Una curiosidad emergió. ¿Podía preguntarle algo como esto? Después de un momento de duda, Emma habló primero:
—Josh es una persona muy minuciosa, fue mariscal de campo en la escuela secundaria, siempre obtuvo sobresalientes "A". Sin embargo, tuvo un bebé, y no sabe quién es el Alfa.
Un Omega a menudo pierde la cabeza en el ciclo de calor y puede pasar la noche con una pareja desconocida e incluso quedar embarazado. En ese caso, sería bueno que la otra persona se encargará de la anticoncepción. El hermano de Emma no tuvo esa suerte, pero talvez no sea tan malo, tenía un niño tan encantador.
—¿Cómo es tener un hijo? —murmuré sin querer. Emma levantó la vista.
—Mi sobrino es muy lindo, el amor de Pete por Josh, simplemente lo ayuda. Si están juntos no pueden ver a su alrededor. Eso es…
—...Ya veo.
Todavía me sentía confundido. Me era difícil imaginarme con un bebé, tendría que esperar al menos unos cuantos años más para dar a luz a uno. Cuando el postre llegó, cambiamos de tema. El tiempo paso rápidamente.
—¿Nos vamos?
Ya era bastante tarde. Me despedí de ella y me fui a casa. Las calles estaban vacías por la noche. Además, era un largo camino desde la zona residencial de Emma hasta mi casa. Me sentía cansado y continué conduciendo, las farolas escasamente iluminaron el camino.
—Ugh.
De repente, un coyote apareció en la vía, el accidente casi resulto fatal. Apenas pude evitar la terrible situación. El
coyote se fue ileso, pero me vi obligado a detener el coche. Mientras me recostaba con el aliento agitado, por un momento recordé la foto del niño que había visto antes. Era un niño bonito, quería preguntar si tenía alguna intención de ser actor en un futuro.
¿Qué había de bueno de tener y criar a un niño?
De repente me sentí desolado. Un rincón de mi corazón afligió. Repentinamente, me acordé de las palabras de mi madre. Podía conocer a alguien, casarme y tener un bebé, pero... ¿Con quién?
Me pregunté mientras estaba sentado, observando la constante oscuridad.
Capítulo 4
“Ouch”
Había estado tomado inhibidores como un hábito por las mañanas, de repente sentí un dolor en el estómago. Inconscientemente fruncí el ceño y presioné mi abdomen, pero el dolor agudo duró por unos segundos más.
¿Qué era esto...?
Estaba desconcertado por el dolor que acababa de sentir. Tal vez había estado tomado demasiados inhibidores. Mientras estaba en una relación con Keith, dejé de tomar medicamentos, pero desde que comencé a ingerirlos de nuevo, he estado tomando el máximo permitido todos los días, como solía hacerlo.
Nunca más volvería a caer en las feromonas de nadie. No habría un efecto secundario, ¿o sí?
Me consolé a mí mismo pensando que estaría bien, pero, por otro lado, tenía miedo. Era posible que no pudiera tener hijos, pensé vagamente. Antes, tenía más miedo de estar loco, pero, extrañamente, cuando pensaba en que podría ser estéril, mi mente colapsaba.
¿Qué era más doloroso?
Pensé y respiré hondo. El dolor disminuyó, pero fue solo después de un tiempo que mi cuerpo se movió.
✤✤✤✤✤✤
—Buenos días Sr. Pittman.
Como de costumbre, Keith abrió la puerta y apareció. Paso por mi asiento sin mirarme mientras se dirigía a su oficina. Deliberadamente me tomé el tiempo necesario para tocar la
puerta y pasar. Keith estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia afuera mientras encendía un cigarrillo. Se dio la vuelta y aspiro lentamente una bocanada. La punta del cigarrillo se tornó roja y de pronto se volvió gris. Por un momento, nuestros ojos se encontraron mientras exhalaba el humo, evité su mirada y me dirigí al escritorio.
—Es el horario de hoy. Consulte el memorando adjunto. El Sr. Brightman, que se suponía que se reuniría a la hora del almuerzo, cambió rápidamente su cita. No cancelé la reserva en el restaurante, así que me gustaría que le echara un vistazo a la propuesta mientras almuerza.
Dejé los documentos y enderecé la espalda.
Hasta entonces, Keith no había dicho una palabra. No pensé mucho, porque había sido así hasta ahora. Traté de salir después de contar internamente hasta diez, como de costumbre.
—...Tú.
De repente, Keith abrió la boca.
Fue un comentario breve, pero dudó, no dijo más. El silencio reino de nuevo. Keith aspiró el humo y exhaló lentamente. Continuaba mirándome en silencio. Tampoco dije nada mientras esperaba a que él hablara, pero al final no pude soportarlo y hablé primero:
—¿Sr. Pittman?
De repente Keith parpadeo ante la furtiva pregunta. Tardíamente note que estaba distraído. No podía creer que estuviera pensando en otra cosa después de llamar a alguien. Estaba internamente molesto, pero fingí no saber y dije:
—¿Puedo salir si no tiene nada que decir? —pregunté cortésmente, pero soné sarcástico.
Efectivamente, Keith frunció el ceño. Pero, aun así, no hablo. En lugar de preguntarle qué demonios estaba haciendo con alguien esperando de pie, intente salir. Entonces Keith ordenó:
—La mujer, cámbiala.
Noté el significado de inmediato. Había sido menos de una semana y ya estaba cambiando de compañera. Solo la había llamado dos veces al hotel. De todas formas, solo habían sido 6 días, pero si hubiera sido buena no me estaría pidiendo que la terminara. Llegué a una conclusión razonable. Parecía dormir con todas las mujeres de América. No tenía nada que ver conmigo. Pensé internamente, ¿no podía no acostarte con nadie?
—De acuerdo.
Me despedí brevemente y me di la vuelta.
Esta vez ni siquiera se despidió. Los hombres deberían ser más considerados. Pensé mientras cerraba la puerta.
¿...Eh?
Tardíamente me di cuenta de que algo andaba mal. Oh, por un momento me preocupe. Solté un grito ante la sorpresa. No olía a feromonas. El aroma dulce y fragante siempre era el mismo, pero dentro de la oficina solo quedaba un leve rastro. El cuerpo de Keith no olía a nada.
¿Había sido eliminado deliberadamente?
No había más respuesta que esa. Pero aún no era convincente.
¿Por qué?
No podía encontrar la respuesta a eso.
✤✤✤✤✤✤
—Oh, solo me conoció por una semana, pero ¿ya…?
En respuesta a la reacción de la mujer, que era una mezcla de arrepentimiento y conmoción, hablé en un tono profesional, como de costumbre.
—Son seis días. Hemos preparado un regalo como agradecimiento por sus esfuerzos.
Los regalos se habían simplificado en los últimos años debido a la corta duración.
Cuando abrí la caja y mostré el conjunto de joyas dentro, lo admiró, pero pronto pareció triste.
—Me pondré en contacto con usted la próxima vez que haya una buena oportunidad.
—Sí, por favor hazlo. Quería saber un poco más de Pittman.
Era solo una simple frase que siempre decían, pero cada vez que escuchaba estas palabras, mi corazón se aceleraba.
✤✤✤✤✤✤
“Whoo”
Después de sentarme en el asiento del conductor y cerrar la puerta del auto, cerré los ojos y suspiré. A veces, aún recordaba el día en que me subí al auto y mi cuerpo se endureció. Una sensación terrible de miedo me invadió, mi tez se volvió pálida y se me dificulto respirar. El miedo que sentí en este momento fue tan aterrador que me tembló todo
el cuerpo de solo pensar en tener otro ataque. Me apresuré a buscar para tomar la medicina. Había tomado demasiados medicamentos recientemente, pero no podía evitarlo.
Comenzaríamos reduciendo la dosis mañana.
Cerré los ojos, prometiéndome a mí mismo.
Podía descansar unos diez minutos. El trabajo había terminado antes de lo que pensaba, así que todavía tenía algo de tiempo libre. La hora del almuerzo sería pronto, así que podía tomarme una hora extra... Cerré los ojos y respiré hondo por un rato. Poco a poco, encontré tranquilidad y me relajé. Antes de darme cuenta, me quedé dormido, así que no estaba preparado para nada cuando se produjo un accidente.
“¡Bang!”
Se sacudió todo mi cuerpo con un sonido tremendo.
—¡Argh!
Me tomó algún tiempo darme cuenta cuál era la situación después de gritar. Cuando vi el espejo retrovisor tardíamente, observé un auto que desapareció a toda velocidad. Solo entonces me di cuenta de que alguien había goleado mi auto y escapó. Debí mirar la situación del accidente, pero no tenía valor para salir. De todas formas, no había rastro del automóvil en las calles. Más tarde miraría la caja negra, pero ahora debería llamar a la compañía de seguros y...
“Hoo-hoo”
Fue solo después de varias respiraciones profundas que salí del auto.
La parte trasera del automóvil estaba abollada, pero no hasta el punto de no poder conducir. Mire hacia atrás en la
dirección en que la que había desaparecido el automóvil, pero no tenía sentido. Tenía que ir a trabajar primero. Mirando la hora, estaba lo suficientemente cerca como para llegar al final de la hora del almuerzo. Fue realmente una suerte que fuera en la parte trasera.
“... Ouch”
Un lado de mi frente palpito después de sentarme delante del timón de nuevo. Revisé mi rostro en el espejo retrovisor y observé el área por donde fluía la sangre.
—Ah.
Saqué mi pañuelo pensando y presioné la herida.
Cuando descubrí que estaba herido, el dolor y los mareos llegaron al mismo tiempo. Estaba seguro de que podía superar mi fobia con mi fuerza mental. Tenía el tiempo libre para pensar en eso, pero no había tiempo para pasar por el hospital. Si presionaba bruscamente la herida, la sangre se detendría. Debía lavarme la cara más tarde.
Ahora que lo pensaba... ¿Keith se habrá retirado los puntos del brazo...? Cuando salí del auto, de repente lo recordé. Charles había dicho que se encargaría de eso, pero pensé que debería comprobarlo. Es mi trabajo.
✤✤✤✤✤✤
Hice una parada en el baño antes de volver a la oficina. La sangre se detuvo en el camino. Me lavé la cara e intenté cubrir la herida con mi cabello. Afortunadamente no parecía ser tan grande como para necesitar puntos. Después de ocultarla moderadamente, me di cuenta de que no solo terminó la hora del almuerzo, sino que ya habían pasado 20 minutos adicionales.
¿Cuál había sido hoy la cita para el almuerzo de Keith?
Pensé mientras me dirigía a la oficina, en ese momento recordé que la cancelé.
—Ah.
Un profundo suspiro salió de pronto.
Esperaba a que Keith volviera tarde, pero eso era algo que no iba suceder. Me tomé un poco de tiempo antes de tocar la puerta de la oficina. Cuando abrí, él estaba sentado en su escritorio fumando. Cerré la puerta y rápidamente avancé hacia él, que me miró mientras me detenía a unos pasos de distancia.
—Terminé la relación con su compañera. ¿Buscamos a la siguiente persona?
De repente se me ocurrió algo.
—...Si me dice su gusto, buscaré en el lado masculino.
La frente de Keith se distorsionó. Acomodé mi cabello rápidamente.
—Si no lo piensa, procederé a buscar a una mujer como suelo hacerlo.
Keith no dijo nada. Solo entonces me di cuenta, tardíamente de que su mirada estaba fija en un lugar en específico. De repente se movió.
—¿...?
Keith me agarró el brazo y tiró, atrayendo mi cuerpo hacia él, mis ojos se abrieron por la sorpresa. Instintivamente evité caer en sus brazos, levanté la cabeza e inmediatamente me
encontré con sus ojos. Antes de que pudiera decir algo, él abrió la boca:
—¿Qué es...? Esto es...
Lo que Keith señalo fue el cuello de mi camisa. Parecía estar perplejo.
—¿Es sangre? ¿Qué pasó?
Me di cuenta tarde. No había notado la mancha en la camisa así que no tuve más remedio que confesar.
—Ah, tuve un accidente... Está bien, no me duele mucho.
—¿Qué accidente?
La voz de Keith se volvió aguda.
No había ninguna razón para dar más detalles y tampoco tenía ganas, pero sabía que no me dejará ir sin responder. Dije con un pequeño suspiro de por medio:
—Estaba sentado en el auto y lo golpearon por detrás... como solo estaba sentado no me puse el cinturón de seguridad y me golpeé en una esquina. No estoy gravemente herido. Estoy un poco...
Estaba hablando cuando de repente Keith sostuvo mi rostro y lo observo por todos lados mientras parpadeaba asombrado, finalmente levanto mi cabello y encontró la herida que había intentado esconder. Inmediatamente su tez se tornó pálida. Estaba avergonzado e intente nuevamente cubrirme con mi cabello. Fue entonces cuando sus feromonas comenzaron a salir.
Estaba enfadado.
—¿Quién fue? —dijo, rechinando los dientes.
—¿Quién fue?
Estaba asombrado por su reacción. ¿Por qué estaba enojado?
Era yo el que había resultado herido.
No entendía la ira de Keith, pero lo más importante, eran las feromonas. El olor se duplicó, las feromonas que estaban siendo suprimidas fluyeron. Sin un momento para prepararme, el dulce aroma se impregno profundamente en mi respiración. El miedo aumentó con la excitación sexual. Cuando recordé la cara del hombre que vertió sus feromonas sobre mí y me forzó a tener sexo, mi corazón se enfrió rápidamente. Traté de reprimir mi miedo instintivo y tragué saliva.
Estaba bien. Me susurré a mí mismo otra vez. Estaba bien, estaba realmente bien. Estaba mejor. Luego me despertó la fría realidad. Ahora Keith ya no podía ayudarme, porque este hombre no era diferente a otros Alfas.
—¡Déjame ir, déjame ir!
Me las arreglé para que las palabras salieran. Lo fulminé con la mirada sin ocultar mi disgusto y miedo.
—Feromonas... es doloroso. Deshazte de ellas o déjame ir.
El sonido de mi voz aumentó gradualmente, y por fin dejé escapar un nuevo grito.
Keith vaciló mientras jadeaba y apretaba los dientes. El olor disminuyo en un instante. Fue mucho más fácil respirar, pero eso no significaba que me dejará ir.
—¿Este es el único lugar donde estás herido? Me preguntó con voz apagada.
Parecía estar suprimiendo sus sentimientos, no lo entendía. Respiré con un suspiro.
—Sí.
Keith miró una y otra vez mi herida, y de repente recordé algo que había olvidado.
—¿Te has quitado los hilos de la herida de tu brazo? Ya pasó tu fecha para ir al hospital.
—¿Por qué diablos estás hablando de eso?
La voz de Keith, que se volvió aguda, se detuvo de nuevo.
—Lo siento. Pensé que era mi trabajo.
—Maldición.
Maldijo en voz baja.
Su semblante, que había estado mirando mi herida por un tiempo, estaba extrañamente distorsionado. Yo había sido el que resultó herido, pero ¿por qué parecía que este hombre era el herido? No podía entenderlo.
—Entonces...
—Ve al hospital.
—¿Qué?
Le pregunté sin darme cuenta.
Keith todavía sostenía mi brazo cuando ordenó:
—Ve al hospital con Whitaker ahora mismo. Necesitas ver a un médico... ¿Cómo está el auto?
Dije la verdad:
—La parte trasera está un poco rota, así que... Puedo conducir sin dificultad...
Mientras hablaba, Keith levantó el teléfono con la mano izquierda. Tan pronto como presionó la marcación rápida, salió la voz de Whitaker.
—Lleva a Yeonwoo al hospital... —Keith volvió a posar sus ojos sobre mí y preguntó—: ¿Qué pasa con la caja negra?
Yo respondí torpemente:
—Todavía no la he verificado.
—Echa un vistazo a la caja negra en el auto de Yeonwoo y encuentra al conductor que huyó y cuando termine el tratamiento, llévalo a casa.
En esos momentos colgó para después decir algo inesperado:
—Deja el auto y compra uno nuevo.
—Todavía tengo cuotas que...
—Cómpralo —dijo entre dientes—. Deja de decir tonterías y ve a comprar un auto con Whitaker. Cárgalo a mi cuenta.
Fue generoso como siempre, pero me negué.
—No.
—¿Cómo?
Keith parecía tan feroz como si fuera a golpearme.
Sin embargo, fue sorprendente que logra controlar sus feromonas mientras me hablaba con una voz fría.
—Ya ni siquiera tengo sexo con el Sr. Pittman, así que… ¿Por qué debería darme un regalo?
—Eso es...
Keith tartamudeó por primera vez hoy.
Lo miré extrañamente mientras se endurecía por un momento, como si estuviera avergonzado. Después de unos segundos en silencio dijo:
—Porque eres mi secretario. —Luego agregó de inmediato—: No puedo permitir que llegues tarde al trabajo. Cállate y tómalo.
Quería decirle que podía tomar un taxi, pero lo dejé pasar. De hecho, todavía no tenía la confianza de tomar uno. Aun así, la razón de bondad de este hombre era extraña, no quería aceptarla, pero Keith dijo dudando:
—Beneficio.
—...
—Esto es solo un beneficio para el empleado, para suavizar las cosas.
Fue un impulso, pero me sentí conmovido. Aunque había muchas formas de pensar en sus acciones. Finalmente, suspiré y asentí.
—...Entonces, solo hasta que el auto esté arreglado.
Mi corazón todavía estaba pesado, pero le di las gracias.
—Gracias por su consideración.
Fue un saludo tan superficial, sin una pizca de sinceridad para mis oídos, pero Keith no dijo nada.
—Ve al hospital.
Me ordenó otra vez.
Respondí brevemente que “sí” y luego salí de la oficina.
“Tak”
Cerré la puerta a mis espaldas y me incliné un rato.
¿Por qué era tan dulce conmigo ahora?
Desearía que me ignorara. Nunca volvería a tener esa ilusión de nuevo. Respiré profundamente temblando y mordí mis labios suavemente. Nunca olvidaría lo que me hizo.
✤✤✤✤✤✤
—Oye, Yeonwoo. El auto estaba muy dañado. ¿Cómo condujiste todo el camino?
Solo entonces sonreí amargamente delante de Whitaker.
—Fue difícil conducir porque la parte trasera estaba rota.
—Eres un hombre muy arriesgado. La caja negra la revisaré después. ¿Podemos ir al hospital y luego buscamos el auto?
Whitaker me abrió la puerta del asiento del pasajero. Me senté y le agradecí.
—Que oportuno porque necesito conseguir un nuevo auto para el Sr. Pittman, así podré pagarlos ambos a la vez.
—¿El auto del Sr. Pittman?
Le pregunté de nuevo. Whittaker miró al frente y respondió:
—Sí, señor —dijo—. En estos días, el auto se descompuso muchas veces. Así que me pidió que comprara dos nuevos.
—¿Qué quieres decir con que está descompuesto? ¿Podría...?
Entonces recordé el último ataque que sufrió Keith y mi cuerpo se tensó.
Whitaker hablo:
—No, no es así. Es solo que las feromonas causan una anormalidad. Es extraño, el Sr. Pittman nunca ha acumulado feromonas. Tiene citas como antes, pero no sé por qué tienes tantas feromonas. Me alegro de que no nos viéramos afectados...
Whittaker, sacudió la cabeza como si no tuviera nada más que decir, y pronto cambió la expresión de su rostro por una seria.
—Eso no significa que no nos podamos ver afectados. Es un gran problema si mutas, por lo que todos son cuidadosos. Otros dicen que después de la pubertad, estamos casi seguros, pero existe esa posibilidad toda nuestra vida.
Los Gamma tienen sus propias dificultades como Gammas. Como están expuestos a sufrir cambios inesperados, pocas personas pueden entenderlos tanto como yo. Además, la mutación en los Gammas es potencialmente mortal. La transición de Beta a Omega puede ser algo insignificante en comparación.
Dije de forma sincera:
—Debes estar preocupado de muchas maneras. ¿El Sr. Pittman está reteniendo muchas feromonas? Apenas lo sentí en la oficina...
—¿En serio? Entonces debes abstenerte Yeonwoo, porque eres un Omega.
Casi me eché a reír sin darme cuenta. Dios, ¿Qué tontería era esta? Whittaker continuó hablando conmigo, pero no pude
decir nada porque apreté los labios con fuerza para contener la risa.
—No lo sabía porque no podía olerlo, pero el auto se detenía con frecuencia. Resulta que las feromonas del Sr. Pittman se han acumulado y si no las expulsa con regularidad saldrán en una gran cantidad. Charles está preocupado de que su RUT llegue en cualquier momento.
—Tiene una compañera constante... Señalé en un tono muy desconfiado. Whitaker también asintió.
—Cierto... Bueno, aunque últimamente está durando menos que antes.
Mientras estaba perplejo, Whitaker añadió descuidadamente:
—Solía tardar unas dos o tres horas, pero en estos días son 30 minutos como máximo. Algunas dicen que en realidad no lo hicieron, y no estoy seguro. —Whittaker suspiró brevemente—. También me preocupa, porque puede dañar su cerebro.
Fue difícil encontrar un grupo de Alfas dominantes tan educados. Por el contrario, Keith es un empleador "muy bueno" en comparación a otros Alfas dominantes, que a menudo suelen atacar y maldecir, y hubo muchas situaciones en las que no les dicen nada ni tampoco a qué atenerse. Pero él, es muy generoso, gasta mucho dinero en bonos y subsidios, así como en salarios anuales. La mayoría de los Alfas dominantes son extremadamente ricos, pero muchos de ellos tratan de reducir costos. Por lo tanto, protegerlos no garantiza necesariamente un alto ingreso. En muchos de estos aspectos, proteger a Keith Pittman es muy beneficioso.
Sin embargo, era la primera vez que Whitaker decía algo tan preocupante de esta manera.
—El olor de las feromonas es tan fuerte que incluso nosotros lo hemos percibido. Pensé que sería peligroso, así que le di unas vacaciones rápidas a unos cuantos guardaespaldas. Por el momento, nos turnaremos.
No respondí ante las palabras de Whittaker, él solo atinó a soltar un suspiro.
✤✤✤✤✤✤
En el hospital simplemente desinfectaron la herida. Estaba avergonzado porque la herida era tan insignificante como para venir acompañado.
—Entonces te dije que no era necesario venir.
—A veces es mejor asegurarse. Muchas personas mueren por heridas leves. Un chico que conocía antes...
Whittaker comenzó a hablar como si lo hubiera esperado.
Hasta ahora, no era muy diferente de lo que se esperaba. El problema fue nuestro próximo destino. Me sorprendió saber que Keith había llamado a la tienda donde solía comprarle sus autos. El gerente, quien reconoció mi rostro tan pronto como entramos, me dio la bienvenida y me dijo:
—Recibí una llamada del Sr. Pittman de antemano. Pero llevará algún tiempo enviar el auto. En cambio, te preparé un auto temporal. Por supuesto, es del mismo tipo que el auto que ordenó. Si lo usa hasta que se lance oficialmente, se acostumbrara a la operatividad.
El auto que me mostró era del mismo tipo que el de Keith.
—Tiene las mismas opciones.
Me quedé sin palabras. Girando la cabeza hacia el elegante sedán nuevamente, el gerente me dijo:
—Puedes pedir el color que quieras. ¿Te gustaría probarlo? Avíseme si deseas agregar o realizar más cambios. Comenzaremos la producción de inmediato, pero no podemos cambiarla para un día o dos. Sabes mi número, así que puedes contactarme por separado.
Me dijo sin interrupción.
Pero yo era el único que se quedaba sin palabras. Whittaker hizo una solicitud a otro gerente como si fuera natural, y eligió un color que le gusta.
—El Sr. Pittman no me dio ninguna instrucción en especial, así que la elegiré a mi gusto. Me hace sentir como si fuera mi auto.
En esos instantes el gerente soltó una gran carcajada y yo no pude evitar reír.
✤✤✤✤✤✤
El cielo había estado nublado desde la mañana. Era poco probable que lloviera, no me preocupé mucho porque solía haber nubes oscuras. El problema fue más bien un incendio forestal. Mientras conducía el automóvil, vi demasiado humo negro elevándose. Hoy había venido a trabajar escuchando los informes sobre los incendios forestales, y en un auto de lujo desconocido, el cuál intenté estacionar varias veces con cuidado.
—Buenos días, Yeonwoo —dijo Emma, con quien me encontré en el ascensor. Ella me saludo con una sonrisa.
—¿Has llegado recién a trabajar? Vi otro incendio forestal en el camino hacia aquí.
—Lo sé, es un gran problema porque hay muchos últimamente. Por supuesto, ya es hora de que llueva.
Estamos teniendo una conversación informal, empezando con la historia de que no había llovido en mucho tiempo, cuando sentí un aroma ligeramente familiar con un aire extraño, volteé la cabeza y vi a Keith caminando hacia nosotros. Era raro verlo frente a un elevador camino al trabajo.
Dejando atrás a la sorprendida Emma, di un formal saludo matutino:
—Buenos días, Sr. Pittman.
Él no respondió. Curiosamente, sus ojos estaban puestos en Emma. Whittaker y otros guardaespaldas alineados detrás de él también dejaron de caminar, sin embargo, Keith se quedó de pie en el amplio salón y solo miró a Emma.
—Emma, ¿subirás al elevador? Yo voy a ir con el Sr. Pittman, luego bajaré a la oficina.
—Sí, está bien. Entonces Sr. Pittman, Sr. Whitaker —dijo Emma, quién se despidió alternativamente para dirigirse con prisa hacia el otro ascensor.
Miré a mi alrededor y a Keith después de tomar un respiro profundo.
—Llegó temprano. ¿Vio el artículo sobre el incendio forestal hoy?
Los ojos de Keith, que seguían la espalda de Emma, se volvieron hacia mí cuando deliberadamente mencioné temas innecesarios, y llamé su atención. Podía ver que estaba muy disgustado a pesar de que su expresión no era muy diferente a la habitual. No sabía la causa. Keith paso por mi lado sin
decir nada y se dirigió al ascensor privado. Whittaker presionó el botón primero, y pronto se abrió la puerta. Dude un momento. Odiaba el hecho de que los dos estuviéramos solos en el ascensor, pero tampoco me gustaba que pareciera que me estaba escapando con otra excusa. Todos me estaban mirando, en unos pocos segundos me metí al ascensor. Whitaker y otros guardaespaldas permanecieron en el vestíbulo.
Cuando la puerta se cerró, me quede a solas con Keith.
El amplio ascensor se sentía ridículamente estrecho. Intenté dejar de respirar deliberadamente, y me di cuenta de que el aroma de las feromonas se había ido. Keith elimino conscientemente el olor. Casi lo miré sin darme cuenta, quería preguntarle si era intencional.
¿Por qué preguntaría eso? Definitivamente era solo un capricho.
El ascensor de alta velocidad subió a la planta superior en un instante sin emitir sonido. Yo solo observé los números cambiar rápidamente. Keith, de pie frente a mí, se reflejó en la puerta del ascensor y entro en mi campo de visión. En un momento dado, nuestros ojos se encontraron. Hice una pausa reflexiva, pero no podía evitar su mirada. Keith tampoco se molestó en mirar hacia otro lado. El ascensor subió rápidamente, pero el aire en el interior parecía detenerse. El silencio incómodo era desalentador. Me las arreglé para encontrar unas palabras para intentar aligerar el ambiente.
—Bueno, gracias por el auto... Lo devolveré tan pronto como termine la reparación.
Apenas terminé de hablar. Quería bajarme rápido. Keith me miró y respondió con indiferencia:
—Sigue manejándolo.
Cuando Keith le daba un regalo a alguien, el propósito siempre era el mismo. Así que esta vez era desagradable para mí, incluso si no era por esa razón. No quería nada de él. Iba a devolverlo, aunque Keith no quisiera. Cuando pensé en eso y miré casualmente hacia adelante, encontré el reflejo de mi rostro con el ceño fruncido.
Keith de repente abrió la boca:
—Viniste con ella, ¿verdad?
Me llevó un momento descubrir su significado. Pronto me di cuenta de que estaba hablando de Emma. Respondí con una voz clara. Afortunadamente, mi voz salió suavemente, como de costumbre:
—No, la encontré frente al elevador —dije. Y de repente pensé en otra cosa.
¿Su pregunta era si Emma estaba en el auto conmigo?
Keith volteo la cabeza y me miró directamente. No tenía más remedio que levantar la cabeza y mirarlo. Su actitud de espera me hizo dudar y abrí la boca:
—Si quiere decir si vine a trabajar con Emma, la respuesta es no —agregué sin ninguna razón—: Ella vive en una dirección opuesta a la mía, maneja 30 minutos adicionales en coche...
Efectivamente, Keith arrugo la frente. Espere ansioso por saber que más diría. Por un momento nos quedamos mirando. Parecía tener algo que decir, pero no importaba cuánto tiempo esperara, Keith no dijo nada, solo atinó a mirarme. Me puse más y más nervioso.
—Yo...
Cuando no pude soportar más, la campana del ascensor sonó. Perdí la oportunidad de hablar, pero por un lado me alegré. Después de un suspiro de alivio, la puerta se abrió; luego Keith salió al pasillo. Me apresuré en seguirlo.
En el largo pasillo solo mis pasos, mezclados con los suyos, resonaron en el silencio. A veces pensaba que sería bueno tener música en el pasillo de la compañía. Ahora era el momento exacto, y aunque era un silencio natural, se sentía pesado. Keith lucía extraño.
—¿...?
De repente dejo de caminar y no se movió por un tiempo. Me detuve detrás de él. Espere por si tenía algo que decir u otra razón, pero él seguía sin moverse, ni decir nada.
Finalmente, me cansé de esperar, así que hablé primero:
—Sr. Pittman que...
Inesperadamente, me observó con una mirada en blanco, distante. Parecía que algo le ocurría, era como si sus sentidos no reaccionaran. Empecé a ponerme nervioso.
—Sr. Pittman, ¿qué está pasando? ¡Sr. Pittman!
Lo llamé de nuevo, pero no hubo respuesta. Me puse ansioso.
—¡Keith!
De pronto parpadeo. Inesperadamente, regresó en sí mientras miraba desconcertado a su alrededor. Sin embargo, lo que dijo fue aún más sorprendente, murmuró cosas sin sentido, como si no supiera hablar en inglés.
—... ¿Por qué estoy aquí?
Me quedé perplejo ante su pregunta. Fueron solo unos minutos, pero no lo recordaba. Por un momento no pude decidir cómo aceptar la situación que estaba pasando justo frente a mí, pero no tenía que hacer ninguna elección, porque Keith inmediatamente recuperó el sentido. Me miró con una cara pálida.
Fui cuidadoso cuando le pregunté:
—Sr. Pittman, ¿está despierto?
Keith no dijo nada, pero podía ver que estaba completamente consciente. Se quitó el cabello que ni siquiera le caía en la cara. Podía ver sus dedos largos y delicados temblando débilmente.
—Dile a Whittaker...
Luego repitió en voz baja como siempre:
—Dile que voy a ir a la fiesta hoy.
Capítulo 5
— Mi Alfa —
Estaba vertiendo café en una taza cuando escuché el rugido de un trueno afuera. Me asuste y deje de moverme. Es muy raro que llueva. Inconscientemente mire por la ventana oscura. Todo lo que podía ver en ella era el reflejo de mi cara pálida. La débil lluvia parecía mostrarse, pero no estaba clara.
Me lleve el café caliente a la boca y luego le sople. Cuando llegué a casa del trabajo, me di cuenta de que me estaba tomando un descanso. Después de salir de la mansión de Keith, todos los días eran como una guerra, mis nervios estaban de puntas desde el momento en que salía de mi casa hasta que entraba. Sin embargo, afortunadamente no se habían producido ataques, también era porque estaba tomando el medicamento que me había dado Stewart, aunque me sentía mucho más estable que antes.
Fue irónico encontrar estabilidad después de abandonar mis sentimientos por Keith. Parece que las personas solo aprendemos la lección después de experimentar una decepción. Me reí amargamente. Si este era el caso, pronto podría cortar completamente el medicamento. Tomé la taza y caminé. En la mesa encontré mi teléfono celular, así que verifico cuando será mi próxima cita.
Mañana debería dejar de llover.
Recordando un incendio forestal durante el día, vacío la mitad de mi café, lavo la taza y la volteo. Quizás debido a la lluvia el aire se siente frío. Es difícil sacar una manta gruesa.
✤✤✤✤✤✤
De repente me desperté debido a los violentos golpes que provenían de la puerta. Estaba tan sorprendido que casi me caí de la cama.
¿Quién es? Entré en pánico.
Cuando miré mi reloj ya era pasada la medianoche.
¿Quién demonios venía a esta hora?
El ruido violento continuo. Estaba nervioso y salí apresuradamente de la habitación.
Al mismo tiempo que la idea de ser una molestia para quienes me rodean surge, también lo hace el miedo. No había nadie aquí para protegerme si entraba una persona no identificada. Era la primera vez que lamentaba no haber comprado un arma. Por otro lado, hay un pensamiento racional de que cualquiera que llamará tan fuerte a la puerta no era un criminal. Sin embargo, contrariamente a la razón, las emociones aún despiertan mi ominosa imaginación.
—Quién, ¿quién...? —pregunté con voz temblorosa y revisé cuidadosamente el exterior a través de la mirilla.
En el momento en el que vi el rostro familiar de la persona allí parada, tragué mi aliento por la sorpresa.
—¿Keith? —exclamo sin darme cuenta.
Él se detuvo por un momento, pero luego volvió llamar a la puerta. Volví a mis sentidos tarde y apresuradamente solté la cerradura de la entrada. Mientras desbloqueo los tres cerrojos y grilletes, él llama frenéticamente a la puerta.
Cuando finalmente la abrí casi me golpeó. Su mano, intentando de golpear la puerta, vaciló en el aire. Keith quien me miró, está empapado.
¿Por qué?
Tardíamente me di cuenta de que continuaba lloviendo afuera. Pero eso era todo lo que pensaba. Me observó aturdido. Sus labios temblaban débilmente, parecía tener frío. Me apresuré a dejarlo entrar a la casa sin pensarlo un momento. Afortunadamente, no había nadie en el pasillo. Keith entró y cerré la puerta con prisa.
¿Por qué había venido aquí en este momento? Esto era tan repentino.
—Sr. Pittman...
Me di la vuelta gritando su nombre.
No puse cerrojo a la puerta por si Whittaker lo seguía.
Keith volverá pronto, así que todo estará bien. Estaba pensando eso cuando de repente Keith me miró y respiró hondo.
Por un momento, su pálido rostro reveló una profunda oscuridad a la luz de un rayo.
—¿...? De repente Keith agarró mi brazo y tiró de mí. Sin un momento de sobra, me empujo directamente contra la pared. Al mismo tiempo, la fuerte tormenta eléctrica seguida de luces brillantes vibro en todas partes. El cuerpo empapado de Keith se pegó al mío. Me sorprendí e intenté alejarlo.
Pero Keith se aferró a mí. Posteriormente trato de frotar sus labios contra los míos para besarme, traté de evitarlo girando la cabeza, sus fríos labios empapados por la lluvia se deslizaron por mis mejillas y bajaron hacia mi cuello.
—Keith, ¿qué...? ¡Detente! ¡Basta! —grité a toda prisa.
Pero no había nadie para ayudarme. Estaba atrapado entre la pared y Keith, así que simplemente revoloteo sin ningún sentido.
—Por favor, ¿por qué estás haciendo esto? Te estoy diciendo que pares. Para...
Me lamento...
No puedo entender por qué este hombre vino tan de repente.
¿No hemos terminado? ¿Keith no entendió eso?
Me ordenaste que cambiará tu compañera tantas veces. ¿Por qué ahora?
Mis ojos se calientan. Como era de esperar, este hombre solo piensa en mí como una pareja sexual.
De repente vienes a mí, quieres abrazarme y luego que tus deseos estén satisfechos me abandonarás nuevamente. No te importa para nada mi bienestar.
Incluso ahora, está derramando feromonas en mi casa. Aunque le dije que no lo hiciera.
Lo supe desde que abrí la puerta principal. Estaba derramando intensas feromonas por todo su cuerpo. Ya he perdido mi fuerza para resistir. Incluso la determinación de matarlo se desvanece. Cada vez que los besos continúan y los labios se superponen, mi mente gradualmente se queda en blanco.
Prometí que no volvería acostarme con este hombre.
Todavía me queda el último orgullo.Tengo que alejar a Keith. Me las arreglo para salir de sus brazos y escapar a la habitación, pero soy atrapado a unos pocos pasos. Tropiezo
y ruedo por el suelo, él también cae sujetándome en sus brazos.
—¡Déjame ir, déjame ir!
Me revelo tan fuerte como puedo. Lo golpeo en el hombro y arañó su cara. Pero Keith, despreocupado, toca mi cuerpo, frota sus labios contra los míos y derrama más feromonas.
¿Por qué este aroma es tan dulce?
Mi mente se pone en blanco. Como lo experimenté antes, se cuál será el resultado.
Perderé. La derrota ya decidida me hace llorar.
¿Hay algún punto en revelarse?
Trato de golpear a Keith, pero no tengo fuerzas para hacerlo en absoluto, solo gruño torpemente. Keith me besa y mezcla su lengua con la mía. Cada vez que la feromona incrementa su intensidad y se vierte sobre mí, dificulta mi respiración.
Este hombre está loco.
Un destello atrae mi atención. Desde el momento en que llamó por primera vez a la puerta, no, tal vez antes de eso, este hombre ya había perdido la razón. Las feromonas desbordantes, los ojos dorados, dicen la verdad. Recuerdo tardíamente lo que dijo Whitaker. Su RUT está aquí.
Al final, me rindo. Esta es la realidad. No puedo vencer a esta jodida feromona mientras sea Omega. Desdichado, bajo las extremidades y lo dejo hacer lo que quiera.
Keith me quita el pijama y me acaricia el interior del muslo. Mis ojos se humedecen, un sollozo se escapa y me doy cuenta de que estoy llorando. Siento un escalofrío repentino en mis
mejillas. Cuando lentamente abro los ojos, Keith me está mirando. Sus ojos dorados brillan intensamente.
—Yeonwoo —susurra mi nombre.
Me siento sofocado. Continúa acariciando mi mejilla y dice:
—... ¿Por qué lloras?
No puedo soportar más las lágrimas. Jadeo mientras me tapo la boca con las manos. Keith besa el dorso de mi mano y murmura:
—No llores. Sollozo en voz alta.
¿Puedo amarte de nuevo? ¿Cómo puedo volver a enamorarme cuando estoy tan angustiado?
—Uh, uh... Ah...
Lloro y abrazo su cuello. Keith entra en mí. La fuerte presión detiene mi respiración, por primera vez en mucho tiempo abro la boca e inhalo ante la sensación. Keith se mueve lentamente y me besa. Con cada beso susurra mi nombre.
—Yeonwoo.
Llama mi nombre una y otra vez.
Tan dulce, tan triste. ¿Habrá otro día en que mi nombre moleste tanto a mis oídos?
Me desespero chupando sus labios y enredando su lengua con la mía. Toda mi vida estaré solo. No puedo amar a nadie más. Incluso si me caso y tengo hijos... ¿Se volverá a llenar mi alma? Justo como el día en que creí que este hombre me amaba.
En este momento se despierta el odio mortal que siento hacia este hombre, puedo sentir su carne en mi boca mientras un increíble y dulce olor a flores fluye de mi boca. Él, que sigue entrando en mí, se endurece, pero no me detengo y muerdo su oreja violentamente. Chupo con avidez el rebosante dulce sabor de sangre.
Suelto un gemido ante un dolor intenso.
—¡Ah...!
Me duele el estómago de repente. He tenido mucho sexo con Keith, pero nunca antes había sentido este tipo de sensación. El pene de Keith se hincha y me llena. Cada vez que entra y sale, grito de dolor. El fondo está a punto de rasgarse. Es la primera vez que su pene me lastima tanto. Lo abrazo con todas mis fuerzas y mi interior se siente extraño. Tiemblo de miedo y agonía, incapaz de respirar adecuadamente.
El dolor parece continuar sin cesar. Esto ya no es sexo, es solo un acto de conquistar y saquear. Este hombre está tratando de poseer todo lo que tengo. Lo tomara todo y no dejará ni el cascarón. No seré nada. Estoy asustado. Cuando me doy cuenta, instintivamente Keith gime con intensidad, golpea con fuerza mis entrañas y eyacula. La cantidad de fluido que entra es diferente a la de un usual RUT, pero el semen que vierte es caliente como si quemara todo mi estómago, el cual aprieta su miembro dificultando el movimiento, por tal motivo no lo puede retirar. Keith gime constantemente mientras sigue llenándome.
Ni siquiera puedo moverme hasta que todo su semen es absorbido por mi interior. Respirando con dificultad, me mira. Los ojos de Keith siguen siendo dorados, y las feromonas fluyen sin cesar. Su pene se mantiene erecto en interior. Keith sigue eyaculando una y otra vez sin salir de mí. Curiosamente, ni fluidos corporales ni semen se desperdician. Él derrama todo en mí interior.
Cuando la llovizna para, Keith apenas se detiene. El sol sale tenuemente en la distancia. Acaricio la cara de Keith a la luz del amanecer. Sus orejas rozaron la punta de mi dedo. La marca se nota claramente en la oreja izquierda.
Susurro llorando.
—Mi Alfa.
Me inclino hacia Keith y superpongo mis labios sobre los suyos mientras cierro los ojos. El beso es tan dulce. Repetidas veces mezclo mi lengua, chupo sus labios y los uno nuevamente con los míos.
Me besó de todo corazón, con tanto amor, una y otra vez. Pero, yo sé, que este hombre me abandonará de nuevo. Sin embargo, dejé una marca en él. Me da una satisfacción maliciosa. En este momento, pienso que todo será mejor ahora.
Keith es mío hasta que muera.
Capítulo 6
—Uh...
Lentamente abro los ojos y dejo salir un leve gemido. Logro levantar mis pesados párpados, pero mi visión aún está borrosa. Me quedo acostado por un rato y reflexiono sobre mis memorias.
¿Keith?
Termino de despabilarme con un susto, y junto a un grito caigo de nuevo en la cama. Tengo un terrible dolor en el estómago. Me quedo sin aliento y espero a que el dolor desaparezca. Después de tener sexo duro durante toda la noche, hubo ocasiones en las que la parte inferior de mi cuerpo dolía y no podía juntar mis piernas, aunque es la primera vez que duele como si el interior del estómago estuviera roto. Tardíamente, recuerdo lo que Keith me hizo la noche anterior. Obviamente fue diferente del sexo que habíamos tenido hasta ahora.
¿Qué está pasando?
Mientras desciendo lentamente de la cama y me siento en la orilla, trago mi aliento. Es tan doloroso que es difícil respirar. Al mismo tiempo, siento que quiero morir, colocó una mano temblorosa sobre mi estómago y la mantengo ahí por un largo tiempo.
Haa, haa.
Me las arreglo para moverme, y respiro con dificultad. La casa está vacía como era de esperarse. No quedan rastros de él, así que podría creer que el día anterior fue un sueño si no hubiera sido por el dolor en mi cuerpo.
Miro fijamente a la puerta principal, que ni siquiera está cerrada.
¿Cuál fue la prisa por irse?
Tarde en recordar lo que había hecho. Poco a poco, la sensación de realidad viene a mí. Cuando me doy cuenta que le hice una marca, dejo de respirar. Mis manos tiemblan. No lo puedo creer.
¿Qué hice para...?
Mis rodillas tiemblan y casi me desplome. Me duele el estómago otra vez porque me estoy tambaleando, pero prefiero superarlo. Quiero olvidar completamente la realidad con el dolor, pero es inútil. Las cosas ya han sucedido y no pueden deshacerse. Tengo miedo incluso de atreverme a imaginar lo que sucederá en el futuro.
Solo hay un pensamiento en mi cabeza.
Tengo que huir.
Keith no me dejará en paz si encuentra la marca.
Tenía que esconderme en alguna parte, pero ¿a dónde?
No puedo pensar en nada. Trato de levantarme a toda prisa, aunque colapsó nuevamente y grito. Me las arreglo para mover mi cuerpo y comenzar a empacar mis cosas.
Pasaporte, pasaporte. ¿Dónde está?
Cuando las lágrimas se acumulan por el dolor y el miedo, suena el repentino ringtone de mi teléfono móvil.
Hugh...
Giro la cabeza tragando saliva. El tono de llamada continúa. La voz de la cantante, que generalmente es relajada, suena particularmente grotesca hoy. No puedo moverme, mi cuerpo comienza a temblar. El ringtone se detiene después de sonar durante mucho tiempo, pero no hay lugar para el alivio, la música vuelve a sonar. Finalmente, me muevo titubeando, buscando el teléfono móvil. El tono de llamada se interrumpe un par de veces más y luego continúa nuevamente antes de que pueda contestar.
—Hola.
Cuando logro abrir la boca con voz entrecortada, del otro lado me llega una voz de alivio.
—¿Yeonwoo? ¿Qué pasó? Estaba preocupado por qué no cogías el teléfono.
—Charles.
Sé quién es, pero eso no significa que mi ansiedad disminuya. Respondo con cuidado:
—Me acosté tarde... Debo haberme quedado dormido. ¿Qué está pasando? ¿Qué hora es en este momento...?
—Oh, está bien. Puedes llegar tarde al trabajo hoy.
Charles alivia mis preocupaciones, sin embargo, lo siguiente que dice es inesperado:
—De hecho, hubo un accidente anoche. Como Yeonwoo sabe, se suponía que el Sr. Pittman debía ir a una fiesta, pero su auto se descompuso repentinamente en el camino. Todos se bajaron para arreglarlo, y el Sr. Pittman decidió mudarse a otro automóvil, pero la cantidad de personas ha disminuido recientemente... La seguridad se vio comprometida. El Sr. Pittman desapareció de repente y todos lo estaban buscando.
Pero esta mañana lo encontré acostado hecho un desastre cerca de la mansión, empapado por la lluvia de anoche.
¿Dónde y qué ha estado haciendo toda la noche...?
Charles suspira, pero pienso en otra cosa mientras lo escucho.
¿Entonces Keith vino caminando a mi casa ayer? ¿E intentó regresar caminando a la mansión?
Su comportamiento extraño el día anterior puede que tenga algo que ver con su repentina visita y el sexo, así que pregunto cuidadosamente:
—¿Se desmayó?
—Sí —continúa Charles—. Primero lo traje y lo lavé, y ahora está durmiendo. No ha podido sacar las feromonas recientemente, es probable que se acumularan y de repente apareció su RUT... Aún no era momento para que le llegará... De todos modos, me temo que estará inconsciente durante aproximadamente uno o dos días.
Sin querer contengo el aliento. Charles entiende mal mi respuesta silenciosa.
—Sé lo que Yeonwoo está pensando. También estoy preocupado por eso... Se despertó dos veces y abrió los ojos, pero estaba completamente loco. No importa lo que digas, no entiende y vuelve a dormir.
Charles hace una pausa. Inconscientemente me pongo nervioso por el extraño silencio. Entonces vuelve a abrir la boca:
—Parece que tiene un trastorno de memoria.
—...
—Estoy seguro de que lo sabremos cuando se despierte por completo, pero no tiene ningún recuerdo de las horas en que se perdió. El médico dijo que aún hay muy pocas posibilidades de recordar después de que despierte.
Todavía no digo nada. Charles concluye:
—Estaba preocupado por su repentina desaparición, pero me alegra que haya vuelto sin problemas. De todos modos, te llamo para comunicártelo.
—... Sí.
Me froto con fuerza la garganta y hago un sonido.
—Está bien, tendré cuidado.
Intercambio algunas palabras más y termino la llamada.
Whoo
Un profundo suspiro rompe el silencio. Me siento en un rincón tranquilo de la habitación y parpadeo sin comprender.
¿No te acuerdas?
Mis dedos hormiguean con nerviosismo.
Si es así, no tengo que huir a toda prisa.
También es una posibilidad organizar los alrededores y observar la situación con calma.
“Es bueno que haya regresado sin problemas”.
Las palabras de Charles pasan por mi mente.
No importa, pienso con malicia. No han encontrado ninguna señal todavía. A nadie se le ocurriría mirar cerca de sus oídos.
Siento que me han dado un período de gracia hasta que Keith despierte. Pero tengo que estar preparado para cualquier emergencia. Cuando Charles descubra la situación estaré listo para ocultar mis huellas en cualquier momento. Me tambaleo por la casa y hago un gemido. Tengo que resolverlo. Mientras busco mi tableta, dejo de caminar varias veces y me siento.
Al final, no pude hacer nada ese día y me enfermé.
✤✤✤✤✤✤
He venido a trabajar a la hora habitual. Hago mi propio café molido y vierto agua. Respiro hondo el aroma profundo mientras le doy un sorbo. Cuando miro el reloj en la pared, el momento se acerca gradualmente. Keith aparecerá hoy a la misma hora de siempre. Regreso a mi escritorio con la taza de café y me siento en mi silla.
Ugh
Me tiemblan las manos y terminó derramando un poco del café en el suelo. Afortunadamente, la ropa no se ensucia. Limpio la mancha de la alfombra con un pañuelo y me inclinó, de repente surge un escalofrío en mi cintura.
¡Pom!
Cuando la puerta se abre con un fuerte estruendo, casi grito por el asombro. Finjo ser lo más indiferente posible y miro en la dirección del sonido. Quién abre la puerta es la persona con la que tuve sexo ardiente hace solo dos días. Me levanto de mi asiento y me inclino cortésmente, como siempre. A pesar de mi intento de actuar normal descuidadamente trago en seco.
—Sr. Pittman. ¿Hay algún problema?
Incluso si no respondiera ya sé la respuesta. Siento como mi corazón late frenéticamente e intento fingir calma y controlar mi expresión. Keith, que me mira, tuerce la boca y se ríe brevemente.
—Ah... Por supuesto, hay un gran problema. Sostiene una de sus orejas y la aprieta.
—Una perra me marcó.
Sin darme cuenta, casi me caigo gritando: Lo siento. Pero en la realidad solo suelto un pequeño suspiro. Keith me dirige una mirada desagradable, como si no le gustara mi reacción.
—¿Qué? ¿Eso es todo?
No pasa mucho tiempo antes de que comience a gritar. Es su reacción natural.
¿Quién se atrevió a dejar una marca en un hombre tan arrogante sin permiso? Tan orgulloso.
—¿No recuerda quién le hizo la marca?
Keith, que golpea la pared con fuerza mientras intento hablar con voz tranquila, me mira con una cara aterradora.
Bueno, si él supiera eso, no estaría aquí ahora. Tengo miedo, pero también siento un poco de alivio.
Qué vergonzoso sería si este hombre supiera que fui yo.
De repente me las arreglo para contener mi risa nerviosa. La marca que dejé tan claramente, permanece en su oído. Un rastro de posesión que nunca se perderá en la vida. Eso nunca desaparecerá hasta que muera.
Además, Keith nunca tendrá hijos de nadie más que no sea yo. Ni siquiera podrá percibir el aroma de otro Omega, excepto el mío.
Bajo la mirada para ocultar la maliciosa satisfacción.
¿Quién fue capaz de marcar tan audazmente el cuerpo de Keith Knight y desaparecer?
Él nunca lo sabrá.
Después de derramar un huracán de ira contra mí, Keith suspira y abre la boca:
—Llama a Whitaker.
Me sorprendí al escuchar el nombre del líder del equipo del guardaespaldas personal de Keith.
—... ¿Está tratando de encontrarlo?
—No. —dice, luego agrega antes de que me sienta aliviado—
. Lo voy a matar.
Su dulce sonrisa asesina, mientras barre su cabello hacia atrás me parece una sentencia de muerte. Pero al mismo tiempo, nunca olvidaré la cruel alegría que surge en mi interior.
