Capítulo 1
Desde temprano, el lugar estaba atestado de gente. Los camarógrafos se disputaban a codazos los mejores lugares, mientras las multitudes se apiñaban detrás de la larga fila para las fotos, gritando emocionadas ante la expectativa de las celebridades que pronto llegarían.
Aunque la lujosa marca italiana ya había presentado varias colecciones de temporada, este evento en particular era especial. No solo había generado gran revuelo al anunciar una nueva colección masculina, sino que la lista de invitados era simplemente extraordinaria. Entre ellos, una estrella acaparaba toda la atención: un actor enormemente popular, conocido por cobrar de los sueldos más altos. A pesar de su fama, casi nada se sabía de su vida privada. Ni siquiera los paparazzi, que de costumbre lograban conseguir fotos furtivas costara lo que costara, ni los reporteros de revistas de chismes, expertos en desenterrar cualquier secreto, habían logrado averiguar nada sobre él.
La razón era simple: todos apreciaban su vida. Aunque la tentación de un gran pago por una primicia era fuerte, de nada servía si no vivías para gastarlo. Un paparazzi que una vez logró tomarle una foto desnudo casi muere en el intento. Sobrevivió, pero quedó postrado de por vida. El actor, a través de su abogado, pagó una fuerte indemnización a la familia y prometió cubrir los gastos médicos.
Pero, en el fondo, ¿qué importaba eso? Desde ese incidente, nadie más se había atrevido a jugarse la vida por una foto suya. De vez en cuando algún temerario o ingenuo lo intentaba, cegado por la codicia, pero esos raros intentos solían acabar igual. Con el tiempo, ya nadie se lo planteaba siquiera. Así que la única oportunidad de verlo o de saber algo de él era en eventos oficiales como este.
—Increíble. El equipo de seguridad la va a pasar mal —murmuró un camarógrafo que ya había asegurado su lugar y estaba listo para disparar. Un reportero cercano, que esperaba para hacer entrevistas, respondió:
—Claro. Hoy todos vinieron preparados. ¿Viste la lista de invitados?
—¿A qué hora llega? —preguntó alguien más. Otra persona preguntó con desgano:
—¿Quién?
—Ya sabes quién.
Yoon-sung resopló:
—Chase Miller.
Justo entonces, un sedán elegante se detuvo, y la multitud estalló en gritos. Los que estaban cerca asintieron reconociendo en silencio la voz de Mark. El auto se detuvo por completo y la puerta se abrió.
Los gritos eran ensordecedores. Josh se sobresaltó, abrumado, y Henry, a su lado, abrió los ojos de par en par por la sorpresa. Henry masculló algo obsceno, pero nadie entendió las palabras, ni siquiera el propio Henry, seguramente por el ruido. Josh se ajustó el audífono justo cuando la voz de Mark se escuchó.
[«¿Me escuchan? Cuidado, todos».]
Apenas se oía entre el bullicio, pero era audible. Josh asintió. Henry, junto a él, murmuró algo con el rostro pálido; todos supusieron que era otra maldición. Mientras se volteaba a inspeccionar la zona, el jefe del equipo de seguridad habitual abrió la puerta del auto donde iba Chase.
Josh percibió a Chase antes de verlo; su dulce aroma siempre lo delataba. Incluso entre semejante multitud, ese aroma se colaba en el aire y le entumecía los sentidos. Por un instante, ese aroma fue lo único que Josh pudo registrar.
Debí haber tomado más medicación.
El arrepentimiento llegó tarde. Josh sacudió la cabeza con fuerza para recobrar la concentración. Cualquier descuido en un lugar así podía significar un desastre. Ya había visto lo que pasaba cuando los fans enloquecidos se abalanzaban como horda de zombis.
La energía de la multitud hizo que todos se paralizaran un instante. No solo el equipo de Josh; hasta los guardias más experimentados se estremecieron visiblemente. Y entonces Chase apareció frente a ellos.
¿Cuándo fue la última vez que lo vi en persona?
Josh trató de recordar, pero no pudo. Si alguien más le hubiera preguntado algo así, habría resoplado con desdén. Pero ahora, ni siquiera podía sonreír.
Chase había conservado el cabello negro de su papel. Durante el rodaje solía llevar lentes de sol y lentes de contacto de color para ocultar sus ojos violetas, pero ahora, salvo por el cabello, era completamente Chase Miller. Vestido con un traje especialmente diseñado que le había regalado un diseñador, era imposible no mirarlo.
Justo entonces, Chase se echó el cabello hacia atrás con sus dedos largos. Los gritos se intensificaron, y los guardias de seguridad intercambiaron miradas de alarma.
Maldición.
Incluso entre la neblina de sus sentidos, Josh sintió que la irritación crecía.
Quiero encerrarlo.
No bromeaba: de verdad quería secuestrar a Chase, llevárselo a algún lugar desconocido y mantenerlo encerrado. Con un collar al cuello y sin nadie más que esperar salvo Josh, tal vez entonces por fin podría estar tranquilo. Probablemente todos ahí pensaban lo mismo. Josh añadió otro pensamiento:
¿Por qué no lo secuestré antes?
Josh apartó la mirada. Si no lo miraba, tal vez podría mantener el control. De lo contrario, terminaría haciendo algo delictivo.
Contrólate, Joshua Bailey.
Furioso y frustrado, Josh apretó los puños con tanta fuerza que Isaac, a su lado, se sobresaltó. Pero Josh se dio la vuelta, ignorando su reacción.
Su tarea era clara: Chase posaría para las fotos, respondería algunas preguntas de los reporteros y luego entraría. Después de eso podrían respirar tranquilos. Sacarlo de ahí más tarde sería otro problema, pero ya tenían un plan. A menos que algo saliera mal, y realmente esperaban que no fuera así.
Con la multitud rugiendo, Chase avanzó por el camino preparado. Los flashes estallaban desde todos los ángulos, y los reporteros se apresuraban a lanzar preguntas. Los fans gritaban y lo grababan con sus teléfonos.
Los reporteros competían por captar su atención, haciendo las preguntas esperadas sobre su película y su vestuario, junto con las típicas preguntas sin mayor sentido.
—¿Pasó algo especial durante el rodaje? Como… ¿tal vez conocer a alguien?
Preguntas así eran, en su mayoría, inútiles. Que los rumores fueran ciertos o no daba igual: al público le gustaba más el chisme que la verdad. Los escándalos de Chase siempre se habían tratado de la misma manera, y esta vez no sería diferente.
Un reportero, claramente buscando obtener algo, alzó la mirada hacia Chase. Él no confirmó ni negó nada, solo los miró un instante desde arriba.
Pero las cámaras lo captaron: la sonrisa apenas insinuada, la suave curva de sus ojos. Estaba recordando algo. Eso solo bastaba para que los medios fabricaran una historia, pero no lo hizo para satisfacer al reportero.
El periodista abrió la boca para insistir de nuevo, pero la atención de Chase ya se había desviado hacia otro lado.
El reportero siguió su mirada, esperando ver a otra celebridad, pero solo encontró a fans gritando y a los guardias tratando de contenerlos.
¿Qué está pasando?, pensó, confundido. Pero Chase no se movía. Seguía con la mirada fija.
No puede ser que solo le interesen los fans…
Mientras el reportero seguía desconcertado, Chase se movió de repente.
—¡¿Chase?!
—¿Señor Miller?
—¿Qué está pasando?
La gente gritaba, conmocionada, pero nadie podía detenerlo. De pronto una barricada cedió, y Chase echó a correr. Los gritos se intensificaron, dejando a todos pasmados.
—¡Josh! ¡Bloquea ese lado!
Antes de que Isaac terminara de gritar, Josh ya se había movido para contener a la multitud.
—¡Atrás! ¡Ahora!
Alguien le tomó fotos a Josh, pero a él no le importó. Se concentró en su tarea.
La gente le sacaba todas las fotos que quería. Los gritos se mezclaban en un caos total. Enterradas entre los alaridos, algunas voces apenas llegaban a los oídos de Josh.
«¿Quién es ese? ¿Un actor nuevo? ¿Modelo?»
«¡CHASE! ¡CHASE MILLER! ¡TE AMO!»
«¿Es de seguridad? ¿O algún artista?»
«¡Muévanse! ¡No veo nada, carajo!»
«¡Sácate una foto conmigo!»
«¡CHASE!»
Josh los ignoró a todos, haciendo solo lo que debía: impedir que cruzaran la línea.
Chase solo tiene que entrar. Eso es todo.
Pero el tiempo se estiraba. Las preguntas no cesaban. Los flashes no dejaban de disparar. Cada segundo pesaba más que el anterior.
Entonces…
—¡Mierda! ¡Ey!
Mientras luchaba contra la multitud, Josh oyó un golpe seco. Se dio vuelta y vio a Isaac tambaleándose. Un asistente trató de ayudarlo, pero no fue suficiente. La multitud volvió a arremeter, y el caos se repitió.
¿Dónde está Chase?
Josh se giró y vio algo increíble.
Chase venía corriendo hacia él.
No. ¡Detente!
Josh trató de gritar, pero los alaridos de la gente ahogaban su voz. La barricada cedió por completo, y la multitud lo engulló.
—¡Joshua!
Chase gritó y extendió la mano hacia él. Josh empujó a la gente hacia atrás, gritando:
—¡Ve! ¡Entra! ¡AHORA!
Gritó una y otra vez, pero su voz se perdía en el rugido. En medio del caos, Chase logró sujetarlo. La multitud enloqueció aún más, la locura ya imparable. El lugar se convirtió en una zona de guerra.
Chase, pálido y desesperado, luchaba como un loco por sacar a Josh de ahí.
Capítulo 2
Los alrededores estaban extrañamente silenciosos. Resultaba casi desconcertante preguntarse adónde se habían ido los gritos y el caos de antes. Un leve zumbido aún resonaba en los oídos de todos, pero sabían que era solo la secuela del incidente. El primero en hablar fue Henry, completamente agotado.
—¿Cuándo carajo va a empezar ese desgraciado a escucharnos?
Su voz, inusualmente apagada, hizo que Mark carraspeara con una tos seca. Tras una breve pausa, dio la respuesta que todos ya sabían.
—Ese día nunca va a llegar, Henry…
—¡Mierda!
Henry maldijo de inmediato y se tironeó el pelo con frustración. No era el único que se veía hecho un desastre. El equipo de Josh estaba destrozado, y el equipo de seguridad habitual no estaba mejor. Los trajes rasgados eran lo de menos; algunos habían perdido los zapatos, a otros los habían asfixiado con sus propias corbatas, y unos cuantos casi terminan aplastados. Irónicamente, ciertos rasgos físicos resultaron ser ventajas inesperadas.
—A mí me agarraron de la cabeza, pero como soy calvo, ¡la mano se le resbaló al toque! ¡Ja!
El guardaespaldas que reía a carcajadas mientras se frotaba la cabeza rapada tenía largos rasguños visibles en el cuero cabelludo expuesto. Ahí se acababan las buenas noticias. No hubo una sola persona que saliera ilesa. Al menos el equipo de seguridad original parecía estar acostumbrado a este tipo de caos: solo negaban con la cabeza, resignados.
—Que el señor Miller haga estas cosas es el pan de cada día.
Dijo el capitán del equipo habitual, antes de quedarse en silencio. Pero la situación no era buena: dos de sus miembros habían resultado gravemente heridos y habían sido trasladados al hospital. Que esto pasara justo cuando acababan de volver, dejando más puestos vacantes, dejó atónito al equipo de Josh. Pero los miembros originales se mantenían tranquilos.
—Cuando cuidas al señor Miller, este tipo de cosas pasa seguido.
Añadió otro guardaespaldas, aunque no ofrecía mucho consuelo. Aun así, agradecían tener refuerzos como el equipo de Josh. Tras decir eso, los guardias restantes volvieron a sus puestos, dejando solo al grupo de Josh en la sala de descanso.
Apenas habían logrado escapar de la escena del caos y habían corrido de vuelta al estudio. A uno de los guardias heridos lo llevaron directo al hospital, mientras que los demás recibieron atención del personal médico ya destinado en el set de filmación. Después de una revisión rápida, el grupo de Josh se sentó en círculo, en silencio. Seth, que se había quedado, no dijo nada al verlos en ese estado. En cambio, le dio un par de palmadas en el hombro a Isaac como gesto de consuelo.
Mientras todos suspiraban profundamente, alguien tocó la puerta, y Laura asomó la cabeza.
—Disculpa la interrupción, ¿Josh?
Le hizo una seña, y él se levantó con curiosidad para seguirla. Los demás solo se quedaron mirando su espalda, en blanco, demasiado agotados como para preguntar qué pasaba. Seth empezó a levantarse, pero Josh le hizo un gesto para que se quedara y salió de la sala.
—El señor Miller te llamó. No sé bien de qué se trata.
El tono indeciso de Laura delataba su preocupación, tal vez temiendo que Chase fuera a desahogarse con Josh en privado. Pero Josh ya tenía bastante claro qué quería Chase.
—Bien. Yo también tenía algo que decirle.
—¿Algo que decirle?
Ella lo miró confundida, y Josh respondió con firmeza mientras caminaba.
—Le voy a advertir sobre lo que pasó hoy.
Laura pareció sorprendida por un momento, pero luego se recompuso. Sabía que Josh no diría algo así sin una buena razón. Después de todo, ya había pasado algo parecido antes. Pensando en eso, lo acompañó hasta el tráiler de Chase.
Como de costumbre, algunos guardaespaldas estaban apostados alrededor del tráiler, y probablemente había más patrullando cerca.
—Hay cambio de turno en dos horas.
El líder del equipo le avisó a Josh: fuera lo que fuera la conversación, que la terminara antes de eso. Normalmente, dos horas serían más que suficiente. Normalmente.
Josh solo asintió y entró. Miró hacia atrás y alcanzó a ver el rostro angustiado de Laura a través de la puerta que se cerraba, antes de darse la vuelta.
El tráiler estaba impregnado de un aroma dulce: eran las feromonas de Chase. Según su estado de ánimo, podían intensificarse o debilitarse, y estaba claro que ahora no estaba de buen humor. Josh se detuvo frente a la puerta del dormitorio, frunciendo el ceño sin darse cuenta. Las feromonas le nublaban la mente, y no podía permitirse perder el control. Sacó rápidamente una pastilla y se la tragó sin agua. Tras una respiración profunda, extendió la mano para tocar la puerta, cuando esta se abrió de golpe.
Josh retrocedió por instinto. Por supuesto, era Chase.
—¡Joshua!
En cuanto lo vio, gritó y lo abrazó con fuerza. A pesar de su contextura delgada, Chase tenía brazos sorprendentemente fuertes. Una vez que envolvía a alguien, era casi imposible escapar. Josh contuvo la respiración mientras Chase lo apretaba, tratando de no perder la cabeza ante ese aroma abrumador.
Esperó con paciencia, obligándose a no respirar demasiado hondo. Sin la medicación, podría haberse desplomado ahí mismo. Chase le besó el cuello y los labios una y otra vez antes de hablar finalmente, con voz temblorosa.
—Estaba preocupado por ti.
Josh sabía que a Chase ya debían haberle avisado que estaba a salvo, pero el hecho de que hubiera mandado a Laura a buscarlo en persona mostraba lo ansioso que había estado. Ahora, viendo a Josh con sus propios ojos, por fin se relajaba. Pero Josh no sentía lo mismo.
Mientras Chase lo olfateaba el cuello como un sabueso, claramente decepcionado, preguntó:
—¿Te tomaste tus medicamentos?
Las feromonas de Josh no se percibían, y eso desanimó a Chase. Aun así, no era momento para calmarlo con un «no tuve opción, es trabajo». Al mirarlo, Chase notó la expresión sombría de Josh y se tensó de inmediato.
—¿Qué pasa? ¿Estás herido?
Su rostro palideció de preocupación. Josh casi estalló.
—¿De verdad tienes que preguntarlo?
Apenas logró contener que su voz se alzara, cerró los ojos y suspiró. Chase lo soltó de inmediato, y Josh no perdió tiempo en encararlo.
—¿Tienes idea de cuánta gente salió herida por tu culpa? ¿Por qué no te quedaste donde debías?!
Chase abrió la boca, tratando de explicarse.
—Podrían haberte hecho daño…
Pero Josh no estaba dispuesto a escucharlo.
—¡¿Qué clase de cliente arriesga su vida tratando de salvar a su guardaespaldas?!
Chase se quedó callado. Tenía mucho que decir, pero nada de eso cambiaría cómo se sentía Josh en ese momento. Sabía que se había desviado del plan original y que Josh tenía todo el derecho de estar furioso. Aunque dijera «estaba preocupado por ti», no iba a servir de nada.
—Tú tienes tu papel, y yo el mío —continuó Josh—. Pero lo arruinaste todo. ¿Sabes cuánta gente salió lastimada porque saliste corriendo así, sin pensarlo…?
Josh se detuvo en seco. El rostro cabizbajo de Chase, cargado de tristeza, apareció ante él. Sus largas pestañas temblaban, y una lágrima brillaba en la comisura de su ojo.
Esos ojos violetas se encontraron con los suyos, y una lágrima rodó en silencio por la mejilla de Chase.
Ese rostro, llorando sin hacer ruido, se superpuso con la imagen de aquel Chase que alguna vez había llorado al confesarle sus sentimientos. Tras un largo silencio, Chase susurró:
—Lo siento.
Eso fue todo. Pero Josh no pudo seguir enojado. El rostro de Chase bañado en lágrimas era desgarradoramente hermoso.
Suspiro…
Al final, Josh cedió. Se llevó las manos a la cabeza, se pasó los dedos por el pelo y volvió a suspirar. Aunque su enojo se había enfriado un poco, eso no significaba que lo hubiera perdonado todo.
—Si esto sigue así, ya no voy a poder protegerte.
Lo dijo con firmeza. Chase abrió la boca para protestar, pero Josh lo interrumpió.
—Mi trabajo es protegerte. Pero si no vas a cooperar ¿Qué se supone que haga? Voy a tener que renunciar.
—Pero…
—Cállate. Solo respóndeme. Si vuelves a hacer algo así, renuncio. Y también me lo voy a repensar eso de casarme contigo. Tiene sentido, ¿no? Si estoy cerca, te lanzas directo al peligro, pero si no estoy, tal vez seas más cuidadoso.
—¿Y bien?
Chase parecía haberse tragado una piedra. Aunque Josh sabía lo mal que lo estaba pasando, tenía que mantenerse firme. Esta vez tuvieron suerte, pero quién sabe qué podría pasar la próxima. Alguien podría salir gravemente herido, o algo peor.
Josh lo miró fijamente hasta que Chase finalmente asintió, un gesto pequeño y derrotado. Su rostro estaba lleno de arrepentimiento, y la expresión de Josh se suavizó.
—Es peligroso. Si te lastiman, claro que me voy a preocupar —respondió Chase por fin, en voz baja. Mientras Josh le acariciaba suavemente el borde de la oreja, pensó:
Hasta las orejas las tiene lindas.
El Chase de antes jamás habría aceptado posponer la boda ni «esperar a ver». Habría hecho un berrinche, gritado, incluso arremetido contra él. El hecho de que ahora lo aceptara con calma resultaba, de alguna manera, conmovedor.
—Dejemos una marca linda aquí después de casarnos —murmuró Josh, frotando la oreja de Chase.
Chase volvió a asentir, dócil como un corderito, y Josh lo atrajo hacia sí para besarlo. Cuando Chase buscó su cintura, Josh cortó el beso primero y susurró:
—Baja un poco las feromonas, ¿quieres? Me marean.
—Bueno.
Josh asintió.
—Puedes controlarlas, ¿no? Desde hace rato estoy completamente ido. Ahora que sabes que estoy bien, tranquilízate.
Entonces Josh se detuvo de golpe. La reacción de Chase fue... rara.
—Puedes controlar tus feromonas, ¿verdad? No es que no puedas.
—¿Por qué?
Chase evitó responder y le devolvió la pregunta. Josh se mantuvo tranquilo.
—No inundes el lugar con ellas cada vez que se te antoje. Es un problema para mí.
—¿Por qué?
Esta vez Chase respondió aún más rápido. Josh frunció el ceño.
—¿No lo entiendes? Tus feromonas me hacen perder la cabeza.
Le sacudió levemente la oreja marcada. La mirada de Chase se posó ahí un momento, y luego volvió al rostro de Josh. Josh esperaba una respuesta sincera, pero lo que vino después fue otra cosa por completo.
—Pero... si no hago eso, ¿no vendrán otras feromonas detrás de ti?
Al darse cuenta de que Chase no tenía ninguna intención de parar, Josh puso mala cara, pero enseguida se relajó.
—Aunque vinieran, de todas formas no funcionaría. Y además eres el único Alfa en el set.
Chase parpadeó. Josh alzó una ceja, instándolo a responder:
—¿Estás reaccionando porque te dejé una marca?
—A menos que alguien más me marque, sí.
Josh lo dijo con tono despreocupado, pero luego frunció el ceño con más seriedad.
—¿No lo sabías?
Chase dudó, y luego preguntó:
—¿Igual reaccionas, aunque tengas una marca... verdad?
—Normalmente no. Pero tus feromonas son fuertes, así que ten cuidado.
Josh sonrió con picardía y lo molestó:
—Te acostaste conmigo antes de saber que era un Omega. ¿No te pareció raro que me mojara?
—¿Eh?
Un momento, no me digas que pensó que era solo, porque él era muy bueno.
Tomado por sorpresa ante la confusión de Chase, Josh se quedó pasmado por un instante. Chase titubeó, y luego confesó:
—Escuché que a los Beta a veces se les moja cuando se excitan…
Josh sintió la tentación de decir «no con tu nivel de técnica», pero se contuvo. No quería aplastar la poquita confianza que Chase tenía. Y, para ser sincero, no habían sido solo las feromonas: Chase de verdad lo había excitado.
—Eso solo pasa cuando están acostumbrados a eso. A los Beta no se les moja tan fácil.
Chase parpadeó, confundido. A Josh le pareció adorable. Y en ese momento, se dio cuenta de algo...
Nunca, ni por un segundo, había dudado que yo fuera un Beta.
Capítulo 3
El sonido metálico golpeó sus oídos, y Chase se quitó el cinturón por encima de la chaqueta que Josh había arrojado. Al bajar la cremallera de su pantalón, quedó a la vista su pene hinchado bajo el calzoncillo. Josh, respirando con dificultad, acercó sus caderas, y su miembro ya caliente rozó el cuerpo de Chase. El simple roce hizo que la parte baja del cuerpo de Chase doliera de deseo.
—Joshua —susurró Chase con voz entrecortada.
—Me mordiste
Josh se tensó cuando una mano grande se metió en su calzoncillo y le agarró el trasero.
—Lo sé.
Su respiración se aceleró aún más en lugar de calmarse. Josh alcanzó hacia atrás y tomó la mano de Chase, que le acariciaba el trasero.
—Me pusiste así.
Presionó la mano de Chase contra su trasero, lo que hizo que se le escapara líquido preseminal entre las piernas. La sensación de humedad en la parte interna de sus muslos hizo que la respiración de Josh se volviera aún más agitada. Chase entrecerró los ojos mientras lo observaba, con el rostro enrojecido, y se quedó sin palabras.
—Me refería a los pezones.
Josh quedó momentáneamente aturdido. Le tomó unos segundos entender lo que había dicho. Chase sonrió y mordió con picardía el pezón de Josh.
Josh gimió sin querer, luego contrajo el rostro. ¿Este novato se atrevía a provocarlo?
—Ja.
Se le escapó un suspiro de incredulidad. Chase lo miró desde abajo y sonrió, entrecerrando los ojos. Josh, sin darse cuenta, ladeó la cabeza y lo besó.
Se dio cuenta de su error demasiado tarde, pero sus labios ya se habían tocado. Ya que había comenzado, Josh continuó el beso, recorriendo profundamente el interior de la boca de Chase con la lengua antes de apartarse y susurrar:
—Chase.
Con una voz susurrada continuó:
—Eres un chico muy malo.
Chase se detuvo y miró hacia arriba a Josh. Josh entrecerró los ojos, mirando hacia abajo su mirada vacilante.
—Di «me equivoqué».
Chase no respondió por un momento, pero su mirada excitada bastaba para hablar por él. Josh observó con los ojos entornados cómo los labios húmedos de Chase se entreabrían lentamente.
—Me equivoqué —confesó Chase en voz baja, mezclada con su aliento. No terminó ahí. Era, de verdad, un alumno excelente.
—Castígame.
Con esas palabras, Chase rodeó la cintura de Josh con los brazos y lo atrajo hacia sí. Sus caderas se juntaron de inmediato, y su miembro hinchado y excitado se frotó contra el perineo de Josh.
—Ah —suspiró Josh, soltando el aire, y tomó suavemente el rostro de Chase entre sus manos. Acercó su cara como para besarlo, y luego susurró con intimidad, jadeando con fuerza—: Entonces tendrás que ser castigado.
Antes de que Chase pudiera agarrarlo, Josh se apartó de él. Mientras Chase parpadeaba confundido, Josh se quitó de inmediato el pantalón y el calzoncillo que tenía a la altura de las caderas. Josh, que había estado observando hasta entonces, enderezó la espalda y le ordenó a Chase:
—Sígueme.
De inmediato tomó a Chase en sus brazos y lo llevó al baño. Josh recostó a Chase contra la pared de la ducha, apretó su cuerpo contra el suyo, acercó el rostro y preguntó:
—¿No tienes curiosidad? ¿De qué tipo de castigo te voy a dar?
—¿Cuál es? —preguntó Chase sin dudar. Parecía tranquilo, pero sentía tanto miedo como excitación. Como prueba de ello, su pene, que ya estaba erecto desde antes, estaba tenso y llevado al límite.
Josh bajó la mirada y se agachó. Podía sentir que Chase contenía la respiración. Josh extendió la mano y agarró la cintura de Chase, tomando su cinturón. El sonido metálico resonó en las paredes del baño, agudizando aún más su oído. El sonido de desabrochar y bajar la cremallera fue todavía más intenso. El roce del metal fino mezclado con su respiración agitada resultaba aún más obsceno. Mientras esperaba el minuto escaso que tardó en bajarle el pantalón, la boca de Josh se secó de anticipación. Finalmente, en el momento en que le bajó la ropa interior junto con el pantalón, el enorme pene de Chase quedó al descubierto ante sus ojos.
—Ah… —a Josh se le escapó un profundo suspiro de admiración. No podía creer que algo así estuviera normalmente oculto, tan dócil, dentro de su pantalón. Josh apenas resistió el impulso de abrazarlo y hundir ese miembro largo y magnífico dentro de su propio cuerpo. En su lugar, se agachó y con los labios rozó la punta del miembro, lo besó suavemente como un pájaro.
Chase se detuvo cuando escuchó aquel un sonido de "beso" que venía de abajo. Josh podía saberlo sin siquiera mirar. Sabía que Chase esperaba lo que vendría después, con el rostro enrojecido y respirando con fuerza.
Josh abrió la boca y succionó suavemente la punta del pene erecto. El glande tembloroso pronto quedó húmedo. Sacó la lengua y presionó sobre la hendidura, y Chase reaccionó de inmediato.
Chase logró contenerse justo antes de correrse sobre el rostro de Josh. En su lugar, confió su pene completamente excitado a Josh y extendió la mano para acariciarle lentamente el cabello. Josh volvió a estremecerse cuando ese contacto íntimo le rozó las orejas y luego bajó desde la nuca hasta el cuello. Le costaba resistir el impulso de devorar el pene de Chase, ya fuera con la boca o de otra forma. Pero Josh tenía algo que hacer primero. El vello púbico dorado y suave que cubría el hueso de la pelvis de Chase lo tentaba.
Josh, que había succionado con suavidad el glande, se lamió los labios. Mientras recorría con la mirada el pene erecto y de un rosa bonito, apareció ante sus ojos el vello dorado que cubría la parte baja. Josh fijó la vista en él por un momento, luego levantó la cabeza, y Chase lo miraba desde arriba con el rostro excitado. Josh se lamió los labios, quitándose el líquido preseminal con la lengua.
—Chase, ¿estás listo? —preguntó Josh con voz baja e íntima. Chase solo dijo "sí" brevemente. Sin siquiera saber de qué se trataba, Chase habría asentido sin importar qué propuesta descabellada le hiciera Josh en ese momento. Aunque no debería haber estado liberando feromonas por el efecto del medicamento, Chase parecía completamente embriagado por Josh. Era como si su cerebro se hubiera derretido por las feromonas de Josh.
Josh estiró la mano hacia el lugar que había marcado antes de arrodillarse frente a Chase. Allí tenía preparados espuma de afeitar y una navaja. Por suerte, Chase usaba una navaja de afeitar recta y brillante en lugar de una eléctrica. Era casi como si hubiera estado esperando este momento, pero, claro, no era así.
Josh agitó el envase y sacó la espuma. También había preparado materiales para hacer la espuma él mismo, pero no tenía la calma mental para eso en ese momento. Hasta ese instante, Chase no tenía idea de lo que Josh intentaba hacer. Josh levantó la cabeza, le sonrió brevemente a Chase, y luego le aplicó la espuma en el bello púbico.
—¿Qué, qué estás haciendo? —Chase, dándose cuenta de repente de lo que pasaba, gritó sorprendido y retrocedió. Gracias a eso, un poco de espuma blanca cayó sobre parte de su pene rosado y erecto. Josh, que en secreto deseaba que fuera crema batida, decidió probar eso la próxima vez y levantó la mirada hacia él.
—Te voy a afeitar, aquí.
—¿Por qué, por qué? —el color desapareció del rostro de Chase, que se veía claramente alterado.
Josh levantó la mano, todavía con espuma, y la llevó hasta la parte baja de Chase. La palma, que rozó con suavidad esa zona tensa, acarició despacio el vello púbico, y el pene, que se había calmado por un momento, recuperó su firmeza. Josh se quedó mirando el pene de Chase por un instante, hipnotizado. Su propio cuerpo también palpitaba tanto que sentía que iba a morir. Al final, incapaz de resistirse, Josh tomó con una mano el grueso pene de Chase.
Pudo sentir cómo Chase se estremecía entre sus dedos mientras jadeaba. En ese estado, Josh simplemente respondió a su pregunta:
—Porque es un castigo.
Al levantar la vista, se encontró con los ojos de Chase, que lo miraba desde arriba con el rostro aterrado. La cuchilla filosa que normalmente afeitaba su mentón ahora reflejaba una luz fría sobre su pene bien formado. El rostro de Chase, mirándolo con los ojos temblorosos, respirando con fuerza, estaba pálido y tembloroso, mezclando sospecha, confianza en Josh y miedo.
Probablemente ni siquiera sabía qué había hecho mal. Si lo preguntaba, Josh podría responder sin dudarlo.
—Tu rostro bonito, tus labios dulces, tu pene bien formado, tu trasero hermoso y tus dedos elegantes, todos son culpables.
Pero Chase ni siquiera podía preguntar. Solo podía mirar a Josh con los ojos temblorosos.
—Ah —Josh suspiró, ardiente. Sintió un cosquilleo en la cintura y un escalofrío recorriéndole la espalda al mirar el rostro de Chase que lo observaba desde arriba. Chase, aterrado y con el rostro contraído, pero manteniéndose firme y mirándolo hacia abajo solo con confianza en Josh, le resultaba adorable. Quería abrazarlo y cubrirlo de besos.
Pero el deseo frente a sus ojos era tan fuerte como su cariño por Chase. Si lo prolongaba más, sentía que se correría antes que Chase. Josh tampoco podía rendirse.
Aflojó el agarre sobre el pene de Chase y en su lugar llevó la lengua hasta el glande. Lo frotó suavemente, y el grueso pene se puso ligeramente más firme. Fuera por el miedo, el pene, que se había ablandado, intentaba recuperar su fuerza.
Josh movió la mano mientras lo mantenía en la boca. Chase se estremeció cuando la navaja fría tocó su vello púbico, que aún tenía espuma blanca. Josh, que se había quedado paralizado sin poder sorprenderse demasiado, mordió levemente el pene que tenía en la punta de la lengua y abrió la boca.
—Mantente así, o te vas a lastimar.
Probablemente no había nadie en el mundo capaz de tener una erección en esa situación, con la cuchilla tan cerca de la base de su pene. A menos que se orinara encima.
Pero, a pesar de esa orden descabellada, Chase no protestó. No estaba claro si pensaba que Josh podría cortarle el pene tal como estaba, o si eso significaba que había entendido. Lo que sí era seguro es que miraba fijamente la mano de Josh con el rostro pálido, respirando con dificultad, sin siquiera parpadear. El corazón de Josh parecía que iba a estallar de lo enamorado que estaba de él
—Ah, algún día quizás me lo coma entero a este tipo.
Pensó para sí mismo, y a regañadientes volvió la mirada hacia el pene que tenía frente a él. Estaba a medio ablandarse, en una posición ambigua, como una serpiente venenosa. Josh lo mordió levemente con los labios y acarició con suavidad la punta con la lengua. No tenía ninguna intención de lastimar a Chase. Solo quería saborear el pene que tenía delante mientras lo ayudaba a mantenerse erecto y lo afeitaba al mismo tiempo. Era beneficioso para ambos. No era algo para tomarse tan en serio.
Tal como pensaba, el pene de Chase no se ablandó del todo y siguió manteniendo esa altura ambigua. El peso que sentía sobre los labios también aumentó. Josh movió la mano mientras hacía girar lentamente el glande redondeado con la lengua. Él mismo nunca se había dejado crecer el vello ahí desde la secundaria. Seguía manteniendo la piel suave, y la razón era simplemente que, una vez que empezaba a cortárselo, se volvía difícil dejarlo crecer de nuevo.
Chase probablemente sería igual en el futuro. Pensar que confiaría en él regularmente para afeitarle el vello púbico de esa manera hizo que su propio cuerpo, que apenas se había calmado, volviera a excitarse de inmediato.
—Ah... —a Josh se le escapó un suspiro tembloroso. Su estómago vibraba con fuerza porque quería que lo penetrara con ese pene de inmediato. Chase también se dio cuenta. Movió las cejas y abrió la boca.
—Joshua, ¿estás excitado?
Su voz baja sonaba extrañamente ronca. Era una voz mezclada de miedo y excitación. Chase susurró en un tono aún más bajo:
—Huelo feromonas.
Josh repitió sus palabras sin pensarlo. El efecto del medicamento había desaparecido hacía rato. Había estado completamente erecto y a punto de correrse desde que lo besó en la cama. Su mente ya estaba llena de deseo por Chase. En lugar de responder, Josh succionó el glande y presionó los labios contra él.
Chase respondió de inmediato. Su miembro se endureció, y sintió un fluido resbaladizo en la boca de Josh. Ladeó la cabeza, acariciando la punta del pene con los labios, moviendo la navaja lentamente. El vello dorado oscuro, mezclado con la crema de afeitar, cayó al suelo. A medida que la navaja se acercaba más a su pene, Chase se tensó visiblemente. Sintió cómo su miembro se ponía rígido dentro de la boca de Josh.
—Ah.
Chase inhaló bruscamente. Josh, con la boca bien abierta, se había metido el pene hasta el fondo de su garganta. No llegaba ni a la mitad, pero cuando su garganta suave envolvió el glande, Chase casi se corrió.
Apenas logró contenerse, porque Josh calculó el momento perfecto con la navaja. Cuando el filo tocó la base de su pene, el semen que había subido casi hasta el punto de la eyaculación retrocedió.
—¡Maldición!
Chase no pudo evitar maldecir, frotándose el rostro con fuerza con ambas manos. Pero no terminó ahí. Josh movió la garganta, estimulando el pene. La sangre volvió a bajar con fuerza, pero la navaja firmemente apoyada le impedía eyacular. Chase apretó los dientes y aguantó, pero cuando Josh movió los labios y succionó con fuerza el semen, finalmente gritó su nombre.
—Joshua.
Su voz temblorosa era una mezcla de deseo y frustración. Si no podía correrse esta vez, sentía que iba a enloquecer. El dulce aroma de las feromonas se intensificó varias veces, y el fluido resbaladizo en la boca de Josh se desbordó, mezclándose con la saliva y goteando hacia afuera.
Josh movía la garganta con cuidado y lentitud, para no sobreestimularlo, pero manteniendo su excitación. Cada vez que tragaba el fluido, su garganta rozaba suavemente el glande de Chase, y los jadeos de arriba se volvían más fuertes.
El aroma de las feromonas en su boca parecía revolverle el cerebro sin control. Josh sintió por un instante el miedo de poder traicionar la confianza de Chase y cortarle su... no, esto dependía de Chase, pero como era posesión de Josh, su preciado pene. Al mismo tiempo, estaba erecto al límite.
Trago.
Sintiendo un vértigo de miedo y excitación juntos, Josh tragó el fluido que le llenaba la boca y levantó la cabeza. Miró hacia arriba a Chase, con los hombros agitados por la respiración entrecortada y los ojos tan húmedos como su parte baja.
—Ya está.
En cuanto arrojó la navaja a su estuche, Chase le agarró el trasero.
Antes de que pudiera recuperar el equilibrio, lo empujó contra la pared. Chase entonces metió la mano entre las piernas de Josh y le levantó una pierna. Su cuerpo quedó atrapado entre Chase y la pared, y el glande que Josh acababa de acariciar con la garganta tocó su parte baja, empapada. Y lo penetró de una sola vez.
—¡Haa...!
Un gemido largo y profundo resonó en el baño. Era el límite. Por un momento, su visión se nubló. Poco después, su vientre ardió con fuerza, y un dulce aroma a feromonas se esparció desde lo más profundo.
—Aah, ah, ah, aaaaah
Chase, que había eyaculado apenas lo penetró, apoyó la frente en el hombro de Josh y jadeó con fuerza. Supo vagamente que Josh estaba en la misma situación, a juzgar por la humedad que sentía por delante.
Después de recuperar el aliento por un momento, Chase reacomodó la pierna de Josh que descansaba sobre su cintura. Tras enredarle las piernas en la cintura, de inmediato la punta volvió a hincharse dentro de él.
—Eek.
Un gemido se le escapó a Josh de la boca sin querer. Por supuesto, no era por placer. Era casi una proeza acrobática mantenerse apenas de pie sobre la punta de un pie, apretado entre la pared y el cuerpo de Chase, mientras además sentía el nudo formándose en su interior. Pero a Chase no le importó y lo llenó por completo, dejándolo fijo en su lugar.
—Ay.
De pronto, Chase quitó las manos de su trasero y le levantó la cintura. Josh se sorprendió y contuvo la respiración por reflejo, enredando las piernas alrededor de la cintura de Chase y entregándose a él por completo. Chase, sosteniéndolo con fuerza, caminó apresurado hacia la habitación.
Por lo violento de los pasos, la zona firmemente unida se sacudía sin piedad, y el pene de Chase entraba y salía superficialmente entre los glúteos que se balanceaban de Josh. Josh sintió que iba a morir por ese grueso pene que rozaba una y otra vez sus pliegues. Finalmente, cuando Chase cayó sobre la cama con él en brazos, Josh soltó un grito breve.
El peso de Chase aplastó el cuerpo de Josh, que había sido arrojado sobre el colchón y había rebotado. Apretado con fuerza, Josh jadeó y apretó los dientes.
—Maldito pervertido ¿Dónde aprendiste esto?
—¿Aprender?
Preguntó Chase, respirando con dificultad. Josh soltó un suspiro de incredulidad. ¿No lo había aprendido, sino que lo hacía por instinto?
Pero incluso en medio de su desconcierto, sus mejillas sonrojadas, su ceño fruncido y su rostro mirándolo con genuina confusión, como si no supiera de qué le hablaba, eran tan hermosos que Josh no pudo evitar soltar un gemido profundo.
—Maldito idiota.
Junto con el insulto, de inmediato le rodeó la nuca a Chase con los brazos y lo atrajo hacia sí. Sus lenguas se enredaron con desorden, tan entrelazadas como las partes bajas de sus cuerpos, unidas entre sí.
—Uh, aah, ah, aah
—Haa, haa haa haa.
En medio de los gemidos ásperos y las respiraciones agitadas, se mezclaba un sonido pegajoso. Cada vez que el pene conectado a su cuerpo se movía, el semen acumulado en su interior formaba burbujas blancas con los nuevos fluidos y se desbordaba, creando un extraño remolino. Aunque sus oídos estaban ensordecidos por sus propios gemidos y jadeos violentos, ese sonido a veces atravesaba con claridad los oídos de Josh y lo golpeaba. Estaba fuera de sí, pero en esos momentos sentía una vergüenza pasajera. Era un sonido obsceno que agudizaba su oído tanto como su vista. Chase, que miraba el rostro de Josh, momentáneamente turbado de nuevo, sonrió levemente. El significado de esa sonrisa quedó claro de inmediato.
Chase puso las manos sobre las rodillas de Josh y las empujó hacia arriba.
En un instante, Josh jadeó como si gritara y abrió los ojos de par en par. Su cuerpo, sostenido por dentro de las rodillas y empujado al límite, se elevó en el aire como si estuviera haciendo acrobacias. Su cintura se curvó, y su pene erecto quedó a la vista, agrandado hasta un punto desconcertante. Si su cuerpo hubiera sido un poco más flexible, sentía que podría haberlo lamido él mismo. Mientras estaba desconcertado, las manos grandes de Chase sujetaron con firmeza ambas rodillas. Poco después, Chase comenzó a embestir con violencia entre sus piernas bien abiertas.
—¡Ah, aah, ugh, aah!
Chase penetraba una y otra vez con su pene el cuerpo de Josh, que estaba semi tendido en la cama con las piernas bien abiertas. Incluso sintió el temor de que sus rodillas, así suspendidas, terminaran por tocarle el rostro.
Incluso en medio de todo esto, Chase observaba fijamente el punto de unión entre ambos. Le gustaba esta posición, porque podía ver con claridad el rostro sonrojado de Josh, sus pezones erguidos, su pene levantándose hasta el ombligo y humedeciéndose, e incluso su propio miembro entrando y saliendo del cuerpo de Josh. En cambio, Josh sentía que iba a morir.
—P-para, creo que me voy a m-morir.
Cada vez que Chase embestía, se quedaba sin aliento. Su cuerpo estaba doblado como si hiciera yoga, y sentía la garganta apretada, pero Chase no se detenía ni por un momento. Incluso Josh, que confiaba en su resistencia, a veces se quedaba aturdido. Así que, de forma inusual, suplicó. Ni siquiera sabía qué estaba diciendo, pero Chase solo se rió como si estuviera atónito.
—¿Tu boca de arriba y tu boca de abajo están diciendo cosas distintas?
Chase continuó entre respiraciones entrecortadas.
—Mira, estás apretando tan fuerte, ¿no estarás intentando cortármelo por completo? ¿Eh?
—Ugh.
Con esas últimas palabras, Chase empujó su pene con violencia hacia dentro y dejó caer la cabeza, deteniéndose ahí. En medio de su mente confundida, Josh parpadeó y frunció el ceño. El rostro sonrojado de Chase se puso aún más rojo. Josh se dio cuenta con su propio cuerpo de que el pene que le calentaba el vientre se había hinchado y que Chase estaba aún más excitado. Después de respirar hondo, los ojos de Chase parecieron abrirse más también, pero pronto perdieron el enfoque y se nublaron.
Chase empujó la cintura una vez más, hundiéndose por completo dentro del cuerpo de Josh, y luego se retiró un poco y volvió a detenerse. Su mirada nublada permaneció fija, sin moverse. Chase observó el punto de unión respirando con dificultad. El orificio que lo sostenía se hinchaba notablemente al ritmo de cada respiración de Josh. No se estaba moviendo en absoluto, pero los pliegues internos lo envolvían, lo acariciaban y se movían por su cuenta, como una boca. Chase, absorto mirando la escena, abrió la boca.
—¿Alguna vez comiste un plátano tan largo así?
¿De qué está hablando?, pensó Josh incluso en medio de su confusión. Tal vez su expresión de fastidio se notó, porque Chase, que había estado mirándole el rostro, sonrió con la respiración entrecortada.
—Estás chupando mi plátano con tu boca de abajo, ahora mismo.
A Josh se le escapó una risa sin querer, más cercana a una exclamación desinflada:
—Já.
—No te atrevas a compararte con un plátano. Eres una baguette.
—¿Tan duro?
Chase ladeó la cabeza. Josh sintió casi un arranque de enojo, pero el rostro ligeramente inclinado, mirándolo con las mejillas sonrojadas, era tan hermoso que solo murmuró un "sí" sin pensar. Entonces Chase estalló en risa y lo consoló con dulzura.
—Por eso dije plátano largo, tonto.
Josh se quedó callado ante esas últimas palabras, pero no terminó ahí. Chase fue un paso más allá y añadió:
—No se chupan las baguettes, Joshua inocente.
Esta vez no pudo dejarlo pasar. ¿Este novato inexperto se atrevía a llamarlo inocente? ¿Aunque nunca lo había hecho con nadie más que con Josh?
Pero Josh no era tan tonto como para decirlo en voz alta. ¿No debería mostrar un poco de generosidad ante el pequeño orgullo del gran descubrimiento de un virgen sin experiencia? Él era cinco años mayor que Chase, y había acumulado una experiencia incomparablemente mayor en diversos terrenos. Especialmente en ese ámbito, ni siquiera valía la pena discutirlo. Que alguien así lo llamara inocente… Chase debía de haber malentendido el significado de la palabra. Sin embargo, no quería hacerlo despertar a la realidad de golpe y destruir ese raro orgullo de Chase. Si se lo decía, seguramente quedaría decepcionado.
……¿Qué tan tierno sería eso?
Un deseo sádico de ver la cara de decepción de Chase se despertó brevemente, pero Josh se esforzó por ignorarlo y simplemente se rió, como dándole la razón. Entonces Chase sonrió más radiante que nunca. El rostro de Chase mirándolo era dulce como un caramelo bañado en miel. Al verlo, Josh pensó que había hecho bien en no decepcionarlo. Por esa sonrisa angelical, sentía que podía perdonarle generosamente cualquier cosa, aunque lo llamara tonto o inocente y siguiera divagando a su antojo. Por supuesto, la parte baja de ese ángel estaba lejos de ser reverente.
De pronto, Josh se mordió la lengua y gritó ante el violento embiste de la cintura de Chase. Podía ver el pene largo y grueso entrando y saliendo bajo el vientre musculoso. Chase observaba fijamente el vientre de Josh mientras movía el cuerpo con rapidez. Al ver cómo el vientre de Josh se abultaba levemente, se hundía y volvía a subir según sus movimientos, Chase no pudo evitar soltar un gemido profundo. Con las rodillas de Josh bien abiertas, sosteniendo ambas rodillas, y apoyado ligeramente sobre la cama, entraba y salía con rapidez. De esa manera, podía ver con claridad el orificio jadeante de Josh y el pene que se hundía en su vientre.
—Aah
Al confirmar visualmente la profundidad que alcanzaba su pene, se le escapó una exclamación sin querer. Sentía que perdía la razón por la actividad. Las feromonas que emanaban de todo el cuerpo de Chase por la excitación se intensificaron aún más. El enfoque desapareció de los ojos de Josh, consciente de ese aroma, y la fuerza abandonó su cuerpo tenso y musculoso. Chase también se quedó sin aliento ante esa reacción.
—Haa haa.
Quería atravesarlo por completo. Chase sintió que su pene era pequeño. Si fuera más grande y más largo, podría hundirlo por completo, ese era su deseo sobre Josh, y su huella quedaría marcada en todo su interior.
Después de imaginar hasta ese punto, le resultó difícil contenerse. Chase frunció el ceño y se mordió el labio, pero no pudo evitar del todo que el semen se filtrara lentamente de su miembro hinchado. No es que estuviera decepcionado. Eyacular todo de una vez tenía su propio placer satisfactorio, pero prolongarlo así, goteando poco a poco, solo maximizaba el placer que vendría después. Nuevo semen se derramaría sobre el que ya había salido, y su interior volvería a llenarse. Solo con pensar en eyacular dentro de Josh sentía que podría correrse cien veces al día.
Chase se inclinó todavía más, soltando las curvas de Josh y apoyando ambas manos sobre el colchón. Como resultado, Josh, doblado con las rodillas en alto, dejó escapar un gemido ahogado. Al verlo apretar los dientes y soltar un "ugh", Chase rió brevemente antes de inclinarse y recostarse sobre él. De inmediato empezó a mover las caderas.
—¡Ah! ¡Ahh! ¡Ah! ¡Ah!
Los gemidos de Josh, parecidos a gritos, brotaban de su boca ante los movimientos violentos. Chase movía solo las caderas, llenándolo y entrando y saliendo con rapidez.
—Joshua, vamos, Joshua.
Entre respiraciones entrecortadas, Chase lo animaba, casi como si lo regañara.
—Joshua, ¿ves? Hasta dónde llego, dentro de ti, ¿lo ves?
Su mirada, temblando sin control, se dirigió hacia el vientre de Josh. Debido a su espalda arqueada, tenía su parte delantera justo frente a los ojos. El pene de Chase presionaba con firmeza el interior de su vientre, haciendo que su abdomen tenso se abultara de forma notoria. En el momento en que sus ojos se abrieron de par en par, algo caliente cayó de repente sobre el rostro de Josh.
—Ugh, ¿qué, qué es esto?
Josh gritó sin darse cuenta. Un fluido blanco brotó de su pene, muy excitado. Abrió con retraso los ojos, que había cerrado con fuerza por reflejo, pero seguía desconcertado. Se quedó tendido un momento, respirando con fuerza. Antes de poder entender qué pasaba, percibió un aroma desconocido. Era el olor de sus propias feromonas. Como su aroma solía ser débil, rara vez lo notaba a menos que estuviera en celo. Solo había una razón por la que se sentía tan intenso ahora. La sensación de agotamiento e impotencia que se extendía por su cuerpo era algo que conocía bien. Josh pronto se dio cuenta: había eyaculado sobre su propio rostro.
Já.
Un sonido parecido a un suspiro escapó de él, cargado de consternación e incredulidad. Con el cuerpo arqueado al límite, su pene, que se había levantado hasta casi rozarle el rostro, había disparado semen directamente sobre su rostro. Ni siquiera había podido darse cuenta de que había eyaculado. Era increíble, pero Chase, en cambio, parecía extasiado mirando el rostro húmedo de Josh.
—Te amo, Joshua.
Lo confesó con una voz increíblemente dulce, pero Josh solo miraba a Chase, desconcertado. Habría sido mejor que lo hubiera salpicado el semen de Chase. Se sentía realmente asqueroso tener su propio semen por toda la cara.
De pronto, tragó saliva y notó un sabor desconocido en la boca. Al mismo tiempo, la ira le subió hasta la cabeza.
—...Ah, mierda.
Josh, que estaba a punto de frotarse el rostro con enojo, se detuvo. Podría terminar untándose todo el semen por la cara. Y con sus propias manos. Estaba a punto de maldecir de nuevo, sin poder hacer nada, cuando Chase de repente le tomó las manos y se las apartó, dejando su rostro al descubierto. Sin dudarlo, le succionó los labios y lo besó.
Chase lamió con cuidado el semen que había entrado en la boca de Josh, entreabierta sin querer, arrastrándolo con la lengua junto con su saliva. Vació su boca, con la nuez subiendo y bajando notablemente, y luego separó los labios y empezó a lamerle el rostro. Recorrió con la lengua sus labios, sus mejillas, los lóbulos de las orejas, la frente, la nariz, el mentón, y siguió bajando por todo el cuello. Era como si un enorme golden retriever se le hubiera pegado encima, moviendo la cola y lamiendo por todos lados.
Ahora que lo pienso, este también es rubio, pensó Josh sin poder detenerlo. Ahora se tiñó el pelo de negro, ¿entonces será labrador? Edad: 2X años, raza: Golden Retriever o Labrador, característica del macho: la baguette entre sus piernas es rosa.
Castración… no está planeada.
Mientras recordaba en silencio ese perfil, Chase, que ya había lamido todo el semen de Josh, levantó la cabeza. Su rostro, sonriéndole radiante, estaba más rojo que nunca. Josh abrió la boca, incrédulo.
—¿Estuvo bueno?
No pudo evitar preguntarlo, al ver su expresión tan satisfecha como si hubiera comido el postre más delicioso del mundo. Chase asintió con entusiasmo hacia Josh.
—Todo de ti es delicioso.
Antes de que pudiera sentirse avergonzado, el beso continuó. Las respiraciones agitadas, que aún no se habían calmado, se mezclaron dentro de la boca de Josh. ¿Esto por fin se acabará?, pensó Josh, agotado. Estaba orgulloso de haber aguantado hasta ahí. Por otro lado, también rebosaba de cariño por Chase, y quiso devolver ese último beso con todo el corazón, así que puso especial empeño en el movimiento de su lengua. Era una técnica que solía usar cuando exploraba la entrepierna de Chase, pero acariciar así con la lengua también resultaba efectivo de inmediato para excitar al otro.
Y en cuanto ese efecto se hizo notar, Josh se arrepintió.
—Espera, ¿qué estás haciendo? ¿No se había terminado?
Al sentir que el pene se hinchaba dentro de él, gritó con horror, pero ya era demasiado tarde. Chase sonrió y abrió la boca.
—Me sedujiste.
—No fue eso lo que quería hacer-
Iba a elogiarte, negó Josh, pero Chase de inmediato retiró su pene, le agarró las piernas, lo giró de costado y cambió de posición. Como si la conversación hubiera terminado, Josh, que rápidamente había quedado a cuatro patas, cerró los puños y golpeó el colchón con fuerza varias veces seguidas.
—¡¿Hasta cuándo vas a seguir con esto, bastardo?!
Al verlo maldecir así, acompañado del golpe sordo, a Chase le recorrió un cosquilleo por la espalda. Tal vez porque se había vuelto costumbre por el niño, era extremadamente raro que Josh maldijera. Por eso, cada vez que lo escuchaba, sentía orgullo de haber logrado que Josh perdiera la razón hasta ese punto.
Al verlo maldecir así, acompañado del golpe sordo, a Chase le recorrió un cosquilleo por la espalda. Tal vez porque se había vuelto costumbre por el niño, era extremadamente raro que Josh maldijera. Por eso, cada vez que lo escuchaba, sentía orgullo de haber logrado que Josh perdiera la razón hasta ese punto.
Josh se estremeció al oír el susurro de Chase. Como preguntándose qué iba a decir, se dio la vuelta y vio a Chase con el rostro sonrojado. Un escalofrío le recorrió la espalda a Josh. Entre sus muslos, el pene de Chase, cubierto con los fluidos y el semen de Josh, estaba hinchado y erecto. Chase sonrió con dulzura a Josh, que se había puesto pálido, y volvió a exigir:
—Hazlo más a menudo.
De inmediato, un grito brotó de la boca de Josh. Chase le agarró la cintura y se hundió por completo dentro de él de una sola vez. Su interior se sentía lleno y se quedó sin aliento. Su vista se oscureció por un instante y luego regresó lentamente. Esta vez sí que iba a morir. De verdad iba a morir así. Josh estaba al borde del colapso por la sensación desagradable de que todos los huesos de su cuerpo crujían, por el mareo y por la respiración pesada que lo ahogaba.
Voy a escapar.
Siempre había pensado que huir era cosa de cobardes, pero eso dependía de la situación. Si no huyes cuando tu vida está en peligro, eso sí que es de tontos. Y ahora era el momento de demostrar que no lo era.
Pero todos en el mundo tienen cosas en las que son buenos y cosas en las que no. Josh, que hasta ese momento había pensado que no tenía debilidades, se dio cuenta por primera vez de que no se le daba bien huir.
No dejó pasar el momento en que Chase retiró su pene, e intentó arrastrarse rápidamente por la cama, pero de inmediato lo agarraron de la cintura y lo jalaron hacia atrás. En ese instante, Josh cambió de estrategia. Decidió hacer lo que se le daba bien.
Justo cuando estaba por lanzar un golpe, se dio cuenta: el lugar hacia donde iba su puño era el rostro de Chase.
Ante eso, Chase sonrió tan radiante como la luz del sol. Como si hubiera notado la vacilación de Josh, este se detuvo un momento ante esa sonrisa refrescante. Y Chase no dejó pasar la oportunidad: de inmediato superpuso su cuerpo sobre el de Josh y lo derribó.
—Detente.
Josh gritó con horror, pero Chase lo ignoró y de inmediato bloqueó sus protestas con un beso.
Clic.
El jefe del equipo de seguridad, que había girado la cabeza sin querer al oír el sonido de la puerta, se sobresaltó. Josh salió con aspecto demacrado, con el rostro reducido casi a la mitad de lo que era cuando entró. Revisó el reloj en su muñeca por reflejo y volvió a sorprenderse. Los guardaespaldas solían ser muy puntuales, y Josh no era la excepción, pero en esa ocasión apareció exactamente dos horas después. ¿Qué demonios había pasado?
Se movía lentamente, con el rostro mucho más cansado que cuando había entrado, preguntándose qué habría estado haciendo ahí dentro durante dos horas. El jefe del equipo se acercó rápidamente a Josh y le preguntó, preocupado:
—¿Estás bien? ¿Pasó algo con el señor Miller? ¿Te golpeó?
Justo cuando pensaba eso, sonó el teléfono. Josh levantó la mano pidiendo comprensión y luego revisó quién llamaba. Al revisar vaciló y luego se llevó el celular al oído.
Aunque ya había visto el nombre, Josh preguntó con cierta incredulidad. ¿Qué razón tendría Dane para contactarlo? Entonces una voz grave y particular fluyó desde el otro lado.
[¿Sigues en California?]
Josh se puso un poco nervioso ante la pregunta, hecha incluso sin saludo previo. ¿Habría pasado algo? Pensando que haría todo lo posible si había algo en lo que pudiera ayudar, asintió.
—Sí…
Tosió mientras hablaba. Su garganta reseca le raspaba dolorosamente. Al recordar la razón, se le calentaron las orejas. Josh disimuló que no se había dado cuenta, bajó la cabeza y se disculpó formalmente:
—Perdón.
—Pero ¿qué pasa? ¿Por qué llamas de repente?
[Nada en especial.]
Dane continuó como de costumbre, tal como dijo:
[Estaba pensando en verte alguna vez esta semana.]
—¿Cuándo?
Ante la pregunta de Josh, Dane hizo una pausa breve, como revisando su agenda, antes de responder. Josh confirmó la fecha y enseguida asintió.
—Bien, ¿almuerzo?
[Como sea.]
La reacción indiferente lo tranquilizó, pero, por otro lado, la inquietud aún no desaparecía del todo. Josh preguntó una vez más:
—¿De verdad no pasa nada?
[No, nos vemos ese día.]
Dane
Capítulo 4
A medida que se acercaba el final del rodaje de "The Shoot", las escenas de Chase disminuyeron, al igual que el trabajo de los guardaespaldas. Ellos tenían más días libres, y Chase también pasaba más días encerrado en su caravana sin hacer nada.
Gracias a esto, los guardaespaldas tenían mucho más tiempo libre. Se turnaban para salir, pasar la noche fuera o tomarse descansos más largos que antes, prácticamente desapareciendo. Durante los últimos días, habían estado viviendo cómodamente, como si estuvieran de vacaciones. Solo deseaban una cosa: que esta paz continuara hasta el final del rodaje. Ya habían hablado de pasar un mes en Miami para relajarse antes de regresar a la Costa Este una vez terminado el trabajo. Todos esperaban con ansias ese día, disfrutando de sus días con tranquilidad.
Después de que Josh y Soon-bin se fueran a su turno, los demás se reunieron en el alojamiento para pasar el rato. Tras unas horas de descanso, tendrían que volver a salir para su turno. Aun así, mientras disfrutaban de la tranquilidad que los rodeaba, cada uno estaba disperso, haciendo lo suyo, cuando Isaac, que llevaba un rato mirando fijamente por la ventana sin expresión, habló.
“¿No crees que Josh se ha estado comportando de forma extraña últimamente?”
Ante el repentino comentario, la mano de Seth, que estaba resolviendo un crucigrama en el periódico, se detuvo, y Mark, que estaba limpiando cuidadosamente su tabla de surf, frunció el ceño y levantó la vista. Henry fue el que quedó inesperadamente desconcertado. Con una taza de café en una mano y lanzando cacahuetes al aire para atraparlos con la boca, entró momentáneamente en pánico y calculó mal la dirección.
“¡Tos, tos!”
Mark, nervioso, le dio unas palmaditas en la espalda, y Henry, que casi se atraganta con el cacahuete, apenas logró recuperarse. Tras sobrevivir al momento crítico, la ira lo invadió. Inmediatamente miró con furia al hombre que lo había provocado, con los ojos inyectados en sangre.
“¡Qué carajo! ¡¿Qué fue eso de repente?!”
Al ver a Henry con los ojos llenos de lágrimas, Isaac entró en pánico y se disculpó.
—Oh, lo siento. ¿Estás bien? No quería asustarte así.
Sabiendo que no era gran cosa, Henry se sintió aún más furioso. Ignorando la expresión de Seth, que parecía compadecerlo, y la reacción de Mark, que claramente lo miraba con desdén, el mayor problema era lo despistado que era Isaac. Le había confesado que le gustaba, pero de su boca había salido el nombre de Josh, y ahora ni siquiera tenía idea de qué había hecho mal. ¡Maldito desgraciado!
Lo que más lo enfurecía era no haber podido disimularlo con calma y haber dejado ver sus verdaderos sentimientos. El problema era que nadie más que él conocía la gravedad de la situación. Como prueba de ello, Isaac lo miraba con su habitual cara de inocente, Seth negaba con la cabeza mientras observaba a Isaac como diciendo «cuéntame más», y Mark solo le dijo que tuviera cuidado antes de volver a su puesto.
—¿Raro? ¿En qué sentido?
«Soy un idiota por gustar de ese tarado despistado», pensó Henry. Le repugnaba su propia contradicción: quería molerlo a golpes y llenarlo de besos al mismo tiempo, y temía caer en el autodesprecio. Seth abrió la boca.
Mark también observó a Isaac con curiosidad, y Henry le lanzó una mirada furiosa, rechinando los dientes. Con la atención de todos puesta sobre él de golpe, Isaac se rascó la cabeza, avergonzado.
—No, no es que haya algo particularmente importante...
Ya que había empezado, no podía simplemente decir «no es nada», así que continuó con esfuerzo.
—Se podría decir que es un poco raro... ¿No desaparece seguido? No es que falte a sus turnos, pero se podría decir que solo cumple con su trabajo y no se deja ver mucho.
Ante las palabras de Isaac, Seth ladeó la cabeza.
—¿En serio?
Isaac respondió con convicción.
—Sí.
—¿Y tú cómo sabes eso? ¿Lo estabas acosando o qué? Asqueroso.
Isaac, mirando a Henry con desconcierto mientras este lo criticaba como un loco, pronto giró la cabeza hacia Seth y Mark. Henry apretó el puño ante esa actitud de ignorarlo por completo, pero no tuvo oportunidad de usarlo. Mark intervino:
—Ahora que lo mencionas...
—Ahora que lo pienso, Josh fue el único que faltó incluso en nuestro último día libre.
—¿Verdad?
Isaac pareció complacido, como si su opinión hubiera cobrado fuerza gracias al comentario de Mark. Henry bajó el puño, que ya no tenía adónde ir, y le lanzó a Isaac una mirada furiosa mientras esbozaba una sonrisa burlona.
—Seguro tiene algo que hacer. Si fueras él, ¿querrías quedarte encerrado aquí rodeado solo de un montón de tipos musculosos? Seguro anda por ahí tomando sol o algo así.
Ante esas palabras, Seth levantó la vista. No era mala idea. Él también necesitaba escapar de esos hombres taciturnos. Estaba a punto de empacar sus cosas e irse cuando Mark preguntó con seriedad.
—¿Algo que hacer? ¿Qué cosa? ¿Escuchaste algo de parte de Josh?
—Si lo hubiera escuchado, no estaríamos teniendo esta conversación —señaló Seth. El rostro de Mark se ensombreció.
Contrario a lo que esperaban —que volverían a sus puestos originales en cuanto regresaran los guardaespaldas originales de Jace—, su contrato se había extendido «hasta el final del rodaje» a petición del empleador, pero en realidad no había mucho trabajo que hacer. Los guardaespaldas originales se encargaban de vigilar durante todo el rodaje y de recorrer la zona, y ellos solo cubrían los huecos entre medio.
Por eso, la mayor parte del tiempo simplemente pasaban el rato con los demás guardaespaldas, un máximo de dos o tres horas al día, y a menudo se la pasaban sin hacer nada durante todo el día. Empezaban a preguntarse por qué los mantenían ahí pagándoles una suma tan grande. Claro que, para Chase Miller, sus sueldos costaban menos que el reloj de pulsera que llevaba puesto.
—Josh solía salir a ver a Peter cada día libre.
Ante el comentario de Seth, Isaac negó con la cabeza.
—Me refiero a que desaparece seguido incluso en los días en que no sale.
—¿Será que...?
Rompiendo el breve silencio, Mark abrió la boca.
—¿Será que Josh está planeando renunciar?
Ante esas palabras, todos se quedaron quietos por un momento. Isaac ahogó un grito, y Henry abrió la mano que tenía apretada. Seth también olvidó que estaba a punto de irse y se quedó parado con incomodidad. Mark continuó hablando.
—¿Desaparece tan seguido porque está buscando un nuevo trabajo? Eso tendría sentido. Por eso no nos dice nada por separado.
—Ahora que lo mencionas, él vino aquí porque necesitaba dinero —murmuró Seth para sí mismo, e Isaac negó con la cabeza, avergonzado.
—No es eso. Escuché que su madre está mejorando.
—Eso es solo temporal. No es una enfermedad que se pueda curar del todo, así que va a necesitar dinero en el futuro. Puede que necesite incluso más dinero.
El rostro de Mark palideció aún más ante el análisis frío de Seth. Henry le echó más leña al fuego, asintiendo con la cabeza.
—Bueno, tampoco es que lo tratemos tan bien.
—Yo hago lo que puedo —protestó Mark débilmente. Seth le dio un par de palmaditas en el hombro, como diciendo «sigue así». Isaac se apresuró a poner una objeción.
—Esa no es la razón. Josh es un tipo leal. No nos apuñalaría por la espalda de esa manera.
—Tal vez no de golpe, pero nos avisaría con uno o dos meses de anticipación —dijo Henry sin darle importancia, e Isaac volvió a quedarse callado. Mientras caía el silencio, Seth abrió la boca.
—Si Josh se va, tendremos que conformarnos con lo que venga.
Estaba a punto de agregar «no es seguro, así que no se preocupen tanto», pero Mark lo interrumpió.
—Sería realmente difícil si Josh se fuera. Piensen en lo valioso que es. Con sus habilidades y su experiencia, lo recibirían con los brazos abiertos en cualquier lado. Si las condiciones son increíblemente buenas, no vamos a poder retenerlo.
Mark ya había caído en un estado de delirio, como si Josh mismo le hubiera avisado que iba a cambiar de trabajo. Pensando que era mejor dejarlo así, Seth se dispuso a marcharse de nuevo sin decir nada. Pero esta vez, Isaac intervino.
—Puede haber otra razón. Yo confío en Josh.
—¿Qué razón? —preguntó Henry con sarcasmo, e Isaac respondió con seriedad.
—No es que haya pasado algo en particular que nos haya distanciado. Conociendo a Josh, si tuviera alguna queja o algún problema, nos lo habría dicho directamente. No se quedaría sufriendo en silencio. Creo que el problema está de nuestro lado, así que ¿cuál sería?
—¿Cuál sería?
Isaac se quedó sin palabras ante la insistencia de Henry. Tras poner en orden sus pensamientos durante unos segundos, abrió la boca:
«Espera un momento».
Henry lo interrumpió de inmediato. Mientras Isaac se detenía, Henry hurgó en sus bolsillos y puso algo sobre la mesa.
—Aquí tienes, apuesto 5 dólares.
Todos se sorprendieron al verlo sacar efectivo de repente y ponerlo sobre la mesa. Isaac preguntó, atónito.
—¿Qué es esto? ¿Estás tratando de hacer una apuesta con dinero? ¿Sobre la situación de Josh?
—¿Hay alguna razón por la que no debería? —replicó Henry, e Isaac volteó a ver a Mark como pidiendo apoyo. Pero lo que se encontró Isaac fue la imagen de Mark sacando 10 dólares de su billetera.
—Es solo por diversión. No hay nada más que hacer.
—Mark, tú también...
Lo dijo en tono de lamento, pero ya era 2 contra 1. Mark murmuró como quien suelta un suspiro.
—Espero perder.
—Vas a perder dinero, Mark —dijo Henry en tono zalamero, guardando «Mark, 10 dólares» en su teléfono, y luego se volvió hacia Isaac.
—Si descubrimos la verdad, no te la vamos a decir. Si quieres saberla, tú también tienes que apostar.
—Uf —gimió Isaac.
—Puede que Josh no diga nada —dijo Isaac en tono de lamento.
—Aunque Josh es de los que no sueltan prenda.
Cuando Seth, que hasta entonces solo había estado observando, se mostró de acuerdo, Henry también asintió a regañadientes.
—Ese tipo jamás revelaría un secreto ni bajo tortura. Por eso me siento tranquilo cuando está cerca.
Isaac pensó en secreto que ese era uno de los puntos que hacían genial a Josh, pero tuvo la prudencia de no decirlo en voz alta. Cayó un breve silencio, pero pronto Henry soltó como quien no quiere la cosa.
—Bueno, entonces. Digo, ¿y si lo hace? Seth, ¿entras o no?
Isaac pensó que Seth sin duda ignoraría una apuesta tan tonta. Pero, para su sorpresa, sacó un fajo de billetes sujeto con un clip del bolsillo del pantalón, separó uno y lo puso sobre la mesa. Con el marcador ahora en 3 contra 1, Isaac ya no tenía nada que decir. Dudó por un momento entre su conciencia y la curiosidad, pero finalmente sacó un billete arrugado de su bolsillo. Por accidente sacó uno de 20 dólares, pero antes de que pudiera cambiarlo, Henry se lo arrebató primero.
—No está cambiando de trabajo. Josh no es de los que sería tan desleal —dijo Isaac con énfasis, y Henry frunció el ceño.
—¿Eso es todo lo que tienes?
Ese era el límite de la escasa imaginación de Isaac. Henry no insistió más y anotó «No cambia de trabajo» junto a la apuesta de Isaac en su teléfono. Justo cuando estaba por escribir el comentario «Eliminado», Isaac abrió la boca.
—¿Será que está enfermo? Tal vez va al hospital a escondidas o algo así.
Nadie dijo nada. Henry escribió «Eliminado» sin dudarlo. Los 20 dólares de Isaac habían cumplido su papel como simple aporte a la apuesta. Antes de dar su opinión, primero le preguntó a Seth.
—¿Y tú qué dices?
Todos centraron su atención en Seth. Seth había sido el primero en darse cuenta de que Josh era un omega. Además, siempre había sido perspicaz y agudo, capaz de descifrar todo aquello en lo que nadie más había siquiera pensado. La única excepción era que se lo guardaba todo para sí mismo.
Todos esperaban que Seth, una vez más, dijera algo perspicaz. Isaac pensó que había sido una suerte haberse sumado a la apuesta, pero al mismo tiempo empezó a inquietarse por lo que Seth diría. Mark también pensaba que las palabras de Seth no necesariamente serían la respuesta correcta, pero deseaba que no dijera nada sobre un cambio de trabajo. Finalmente, Seth abrió la boca y habló.
—Está saliendo con alguien.
—¿Saliendo? ¿Con quién?
—¿No está cambiando de trabajo?
Henry, Isaac y Mark exclamaron casi al mismo tiempo. Seth frunció el ceño y continuó hablando.
—Esto es lo que pienso. ¿Qué otra razón tendría para seguir saliendo, incluso usando el trabajo como excusa, que no fuera estar con alguien? Además, si fuera a cambiar de trabajo sin decir nada, te lo habría dicho a ti primero, Mark. No es propio de Josh tomar una decisión tan importante sin hablarlo, ¿o sí?
Apartando la vista de Mark, que parecía satisfecho, Seth siguió hablando con calma.
—No es que Josh tenga mala suerte ni que le pase algo raro, pero da la impresión de que últimamente ha dado incluso más rechazos que antes. Además, se rumorea que le gustó una mujer del set, una de las más destacadas. Aunque estuviera saliendo con Hanna, no sería imposible, y su relación podría ser más profunda de lo que pensamos.
Seth se encogió de un hombro y agregó:
—De hecho, ya vi a Josh recibir una confesión.
—¿Qué? ¿Se le confesaron?
—¿Y? ¿Qué pasó?
Mark y Henry preguntaron uno tras otro, y él respondió con expresión indiferente:
—¿Qué pasó? Parecía ser una de las secretarias de Naomi. Josh la rechazó ahí mismo, y eso fue todo. No dije nada hasta ahora, porque es parte de su vida personal, y pensé que a ambos les daría vergüenza. Pero lo que nosotros «vimos» es solo la punta del iceberg.
Isaac asintió ante las palabras de Seth.
—Josh definitivamente es capaz de algo así. Uy, Rose se va a llevar una decepción.
Todos sabían que Rose, que trabajaba en la oficina, llevaba un tiempo con un flechazo por Josh. El solo hecho de que Josh fuera un omega ya sería un golpe enorme, pero si además se enteraba de que tenía pareja, podría llegar a enfermarse. Por suerte, todos habían acordado mantener esto en secreto dentro del equipo, ya que podría afectar su trabajo si disminuían las solicitudes. Así que era perfectamente posible que otras personas, incapaces siquiera de imaginar que Josh fuera un omega, estuvieran encaprichadas con él.
—Tal vez piense que es solo un romance pasajero de viaje de trabajo —dijo Seth, y Mark asintió de acuerdo. Esa también era una idea posible. Pero justo cuando todos estaban a punto de estar de acuerdo, Isaac puso una objeción.
—Pero Peter siempre es la prioridad número uno de Josh. Ni siquiera ha tenido nunca una aventura de una noche. ¿Y de repente un romance pasajero? Pensando en cómo es Josh, no tiene sentido.
—Mmm, es verdad —Mark volvió a darle la razón a Isaac. Henry los ignoró y se dirigió a Seth.
—Entonces, ¿estás «apostando a que Josh está saliendo con alguien»?
—Sí.
Seth asintió. Rara vez participaba en apuestas tan tontas. Pero la razón por la que hoy había tomado parte no era solo porque fuera una pequeña distracción surgida del aburrimiento. Sus compañeros eran todos de fiar y tenían muchas virtudes, pero había algo, su intuición, que era pésima. Sobre todo, porque todos eran igual de malos en eso.
Dejar pasar la oportunidad de sacarles dinero a esos incautos era algo que solo un tonto haría. Y Seth no era tan tonto. Henry, otro de los miembros con una intuición terrible, dudó un momento antes de hacer su apuesta.
—De verdad estamos apostando en serio.
Los otros tres pensaron lo mismo al mismo tiempo, pero no dijeron nada. Nadie creía en serio que realmente fueran a pagar dinero por esto, excepto Seth.
—Por eso siempre pierdes dinero.
Pensó Seth, mirando a Henry con lástima. Era realmente amargo que el incauto que siempre caía en las apuestas fuera su compañero.
—Pero, si está saliendo con alguien, ¿con quién es? ¿Quién es la pareja?
Preguntó Isaac con titubeo, y Henry resopló y se sumó.
—Bien, si adivinan eso también, duplico el bote. ¿Todos de acuerdo? ¿Eh?
Mark e Isaac también asintieron. No querían sacarle tanto dinero a su compañero, así que Seth dijo el nombre menos probable.
—C. M.
—¿Qué? ¿Miller?
—¿Ese C.M.? ¿El que yo conozco?
—¡Maldito desgraciado! ¿No puedes hablar en serio?
Un coro de gritos estalló al mismo tiempo, y Seth recogió sus cosas y se fue. Detrás de él, seguían lloviendo las burlas dirigidas a Seth. Él siguió caminando, disfrutando de la luz del sol que todavía se prolongaba. De repente, apareció en su rostro una sonrisa tonta.
—Chase Miller ¿Me pasé un poco?
Sin saber nada de ese chisme, Josh regresó a su alojamiento ya entrada la noche. Henry esperó con ansias para preguntarle sobre el resultado de la apuesta, pero se le pasó el momento, y cuando se despertó al día siguiente, Josh ya se había ido a trabajar.
Capítulo 5
El sol brillaba con más intensidad de lo habitual, y a pesar del viento frío, del suelo emanaba una sutil calidez. El restaurante todavía estaba concurrido pasada la hora del almuerzo, pero las mesas de afuera estaban vacías. Josh echó un vistazo hacia adentro antes de acomodarse en una de las mesas exteriores que tenía sombrilla.
—En un momento se me une alguien más. Gracias.
Se disculpó con la atenta empleada que se acercó a tomarle el pedido, y ella se retiró con una sonrisa, dejándole el menú plastificado de una sola hoja. Lo hojeó de un lado a otro para matar el tiempo, y no mucho después de la hora acordada, apareció su acompañante.
—¡Por aquí, Dane!
Josh, que ya tenía la mesa asegurada, distinguió a la figura familiar caminando a lo lejos y levantó la mano. Dane llevaba puesta una camiseta gastada y, como de costumbre, unos jeans arrugados. Con el pelo desordenado, bien podría confundirse con un indigente.
—Darling no se sentía bien, así que lo dejé en el veterinario.
Explicó Dane apenas se sentó, lo que hizo que Josh exclamara: «Ay, no».
—No es nada grave.
Darling era el gato que Dane criaba, ciego y sordo, pero que sin falla percibía la presencia de Dane y se recostaba contra él. Dane, que parecía indiferente a todo el resto del mundo, hacía una excepción con Darling. Esta vez también habló con una expresión más suave de lo habitual.
—No, es que parecía que le costaba hacer sus necesidades, y no había comido bien desde ayer, así que lo llevé al veterinario. Dijeron que no tiene nada en particular, que solo necesita suero.
—Qué alivio.
—Sí, lo es.
Josh asintió ante la respuesta de Dane, y luego dejó escapar las palabras.
—Entonces, ¿me estás viendo mientras a Darling le ponen el suero? ¿No tienes que volver?
Dane revisó su reloj y respondió de inmediato.
—Cierran a las seis, así que solo tengo que ir antes de esa hora.
—Bien. ¿Todavía no has comido?
Le pasó el menú que había recibido antes, y Dane lo hojeó sin apuro, eligiendo un sándwich de atún con papas fritas y una bebida.
—Tú también te ves cansado. ¿Tienes muchos turnos?
Preguntó Dane, devolviendo el menú. Como había dicho, Josh había estado desmayado en la cama hasta justo antes de salir, y solo pudo esbozar una sonrisa amarga.
No era solo un poco de sueño lo que le faltaba. Después de pasar todo un día revolcándose en la cama de Chase, Josh apenas había logrado colarse de vuelta a su habitación, donde había vuelto a desmayarse durante más de medio día, durmiendo como un muerto. Aun así, la espalda le seguía doliendo, tensa.
Luego, apenas despertó, se comió cuatro platos de bistec, terminó un tazón enorme de puré de papas, devoró una tarta de nuez entera, y remató con cinco panqueques bañados en una botella entera de jarabe de arce, antes de que la razón y la energía le volvieran, al menos en cierta medida. Incluso después de eso, durmió profundamente varias horas más antes de recuperar por fin las fuerzas. Por suerte, todos malinterpretaron la situación pensando que Chase lo había dejado agotado, así que le asignaron el último turno de guardia.
¿Cómo puede pasar todo el día así sin comer?
Josh se sentía intranquilo por dentro. Chase comía muy poco para su contextura. Nunca parecía tener demasiado interés en la comida, pero Josh no podría vivir así. Aunque se veía esbelto, Chase medía 1.96 metros. No tenía nada de grasa en todo el cuerpo, por lo que se veía delgado y fibroso, pero los músculos que cubrían su cuerpo alargado lo hacían bastante robusto. La forma en que volteaba el cuerpo de Josh a su antojo dejaba claro que su fuerza no era para subestimar. Si aprendiera artes marciales como corresponde, sería un rival formidable incluso para Josh.
Aun así, Chase perdía el interés en la comida en cuanto había comido las calorías justas y necesarias. Era algo inimaginable para Josh, que era de buen comer.
Pensándolo bien, ¿tendría alguna comida favorita?
Josh frunció el ceño ante ese pensamiento. Sería un problema si se ponía todavía más fuerte de lo que ya era.
—Es más bien que estoy agotado del trabajo.
Respondió de forma vaga, y luego pidió la bebida que ya tenía decidida de antemano. Dane no preguntó más y se puso un cigarrillo en la boca. Se sentaron uno frente al otro y almorzaron algo sencillo. Mientras charlaban de cosas triviales sobre lo que había pasado últimamente, la conversación derivó de forma natural hacia los incendios recientes.
—No pasa un día sin que haya un incendio.
Como no había llovido en todo un año, el aire estaba reseco y los incendios eran cosa común. Una vez, una rama que golpeó a otra por el viento provocó un incendio forestal.
Dane lo dijo como quien no quiere la cosa, pero era verdad. Había habido un incendio bastante grande hace poco. Seguramente había sudado la gota gorda tratando de apagarlo. Y en efecto, Josh notó tardíamente una venda bastante grande en el antebrazo de Dane y le preguntó qué había pasado. Tal como esperaba, respondió:
—Me arañé trabajando.
Josh parpadeó sorprendido, pero Dane le restó importancia diciendo: «No es nada». Pero considerando los frecuentes incendios forestales y el terremoto reciente, la herida parecía más seria de lo que decía. Josh se quedó mirando el brazo vendado y preguntó:
—¿Eso es todo? ¿No te lastimaste en ningún otro lado?
—Me chamusqué en un par de lugares, pero no es nada.
Respondió Dane con indiferencia, y luego, de repente, frunció el ceño. Parecía haber recordado algo desagradable, pero se encogió de un hombro y continuó.
—Me preguntaba si todavía seguías trabajando aquí. ¿No habías dicho que volvías pronto?
—Me extendieron el contrato.
—Ya veo.
Dane se llevó el café a los labios con indiferencia, pero Josh pronto entendió por qué lo había contactado de repente para verse. En resumen, quería verlo una vez más antes de que se fuera, por si no volvían a encontrarse.
Dane siempre había sido ferozmente independiente y un individualista de los pies a la cabeza, pero de vez en cuando mostraba este tipo de consideración. Claro que era algo poco frecuente y a menudo difícil de notar, así que la mayoría se lo perdía, pero cuando alguien lograba captarlo, se emocionaba el doble. Eso era exactamente lo que sentía Josh ahora.
—Puede que no vuelva.
Dane se detuvo, con la taza de café todavía en la mano. Tras un instante, la bajó y abrió la boca.
—¿Qué quieres decir con eso?
Sorprendido por la reacción, Josh se quedó intrigado por dentro y respondió con sinceridad.
—Estoy pensando en mudarme aquí. Mi madre también está preocupada.
—Ya veo.
Dane siguió mordiendo su sándwich con indiferencia y comenzó a masticar despacio. Josh lo observó y luego habló.
—Puede que me case pronto.
De repente, Dane dejó de masticar y miró a Josh. Hizo la pregunta después de tragar.
—¿Casarte? ¿Tú?
—Sí.
Josh asintió, y luego preguntó en tono juguetón:
—¿Por qué, no me crees?
Esta vez, Dane asintió. Josh se detuvo y le observó el rostro. Entonces, Dane continuó con su habitual actitud indiferente.
—La verdad, no pensé que fueras del tipo que se casa. Tú y yo simplemente conocíamos gente para pasar el rato. Lo más que has salido con alguien fue un mes o dos, ¿no?
—Una vez llegó a los tres meses.
—Lo que sea.
Dane ignoró la pequeña protesta de Josh y dijo:
—De verdad no pensé que te fueras a atar con algo tan formal como el matrimonio... Debe ser increíble, para tanto.
«Tú eres igual», pensó Josh para sus adentros, y entonces entendió por qué Dane reaccionaba así.
—Pensé que eras como yo.
Como si le hubiera leído la mente, a Josh de pronto le entraron ganas de molestarlo.
—Te vas a sorprender cuando la conozcas.
Dane pareció sentir algo de curiosidad y preguntó:
—¿Por qué?
No parecía pensar que la persona fuera alguien famoso. Pensando en Chase, los labios de Josh se curvaron en una sonrisa de forma natural, y respondió:
—Es increíblemente hermoso.
Dane mostró una reacción de sorpresa poco común en él. Era sumamente raro que Josh elogiara así el aspecto de alguien. Ahora que lo pensaba, normalmente solo decía «¿es linda?» o «es tierna», pero esta era la primera vez que presumía con una expresión tan enamorada.
—¿Qué tan hermoso es?
Dane, que parecía haber pensado en algo, habló de repente.
—¿Es ese tipo que me pediste que escondiera la última vez?
—¿Qué? ¿Yeonwoo? ¡Para nada!
Josh agitó las manos, alterado.
—Él ya tiene a alguien. No pensarás que yo haría algo así, ¿verdad? Me niego rotundamente a verme con alguien a escondidas.
Dane miró a Josh, que hablaba en serio, y dijo con naturalidad después de un momento.
—No tienes por qué verte a escondidas.
—Hay casos en que la gente tiene varias esposas o varios esposos a la vez. ¿No está bien si todos están de acuerdo?
Eso no estaba mal dicho. De hecho, se podría decir que era correcto. Simplemente no encajaba con el estilo de vida de Josh.
—No me gusta salir con varias personas a la vez, y no quiero compartir a mi pareja con nadie más.
Josh frunció el ceño después de decir eso.
—¿Con cuántas personas ha salido Dane a la vez?
Dane no respondió por un momento. Frunció el ceño y puso una expresión pensativa, claramente tratando de recordar. Josh negó con la cabeza de inmediato.
—No, olvídalo. No me lo digas.
Tarde, se dio cuenta de que los dedos de Dane sobre la mesa estaban doblados hasta llegar a tres. Ante la reacción seria de Josh, Dane volvió a extender los dedos, como diciendo que entendía, y se reclinó en la silla.
—No tengo ninguna intención de meterme con nadie de tu entorno.
—Ah, claro, por supuesto.
Josh le creyó de inmediato.
—Te lo agradecería mucho si excluyeras de esa lista a mi familia y a mi hermana.
—Aha.
Dane asintió un segundo después.
—La hermana que siempre te roba la coca cola.
—¡Solo no salgas con ella!
Josh apretó el puño de inmediato, y luego se detuvo. Dane lo miraba con expresión indiferente. Josh se pasó la mano por el pelo y continuó.
—De todas formas, tú no eres el tipo de Emma, así que no hay ninguna posibilidad de que te involucres con ella, pero no quiero pelear con mi amigo, así que ten cuidado, por favor.
—¿Cómo dijiste que era tu hermana, otra vez?
Josh respondió con simpleza a Dane, que fruncía el ceño como tratando de recordar.
—Se parece bastante a mí.
Esa fue toda la reacción de Dane. Pero fue suficiente para que Josh se sintiera inquieto.
—¿Qué es esa reacción?
Dane se encogió de hombros ante la insistencia de Josh.
—Si es idéntica a ti, entonces yo también paso.
Dane rió con indiferencia.
—La verdad, no eres mi tipo.
—Vaya, gracias.
Tras soltar una risa burlona de buena gana, Josh se llevó el sándwich de pollo a la boca. Cuando ya iba por la mitad de su comida, Dane preguntó:
—¿De verdad es tan hermoso? ¿De qué nivel estamos hablando?
Josh dudó y se quedó callado un momento, incapaz de pensar en alguien tan hermoso como Chase, ni siquiera parecido. En su lugar, ofreció un criterio distinto.
—¿Tan hermoso que no te atreves a regañar, aunque haya hecho algo realmente mal?
Dane cayó en una profunda reflexión. Claramente estaba tratando de entender qué significaba eso. Tras un momento de silencio, levantó la vista.
—Por ejemplo, si fuera un hombre, ¿querrías golpearlo pero no podrías?
Josh se sintió momentáneamente descolocado, con una extraña mezcla de estar de acuerdo y en desacuerdo a la vez. De repente recordó a Dane golpeando a un compañero que estaba pegándole a un perro callejero cuando estaban en el ejército. Cuando después un superior lo interrogó, su respuesta fue clara.
—Ese desgraciado le estaba pegando al perro.
El superior lo regañó por golpear a su compañero, pero la actitud de Dane no cambió.
—¿Para qué golpear a un perro pudiendo golpear a una persona?
Como resultado, a ambos los sentenciaron a dos días de arresto. Al otro tipo lo hospitalizaron casi un mes. El modo de pensar de Dane no parecía haber cambiado mucho desde entonces. Josh solía darle sermones serios, igual que se los daba a Peter o a Chase.
—No deberías golpear ni a las personas ni a los perros.
Dane frunció el ceño, pero Josh no dio más explicaciones y continuó.
—Sí le di una advertencia verbal, pero se puso a llorar y a decir que lo sentía, así que no pude decirle nada más.
—Já.
Dane soltó un sonido extraño. Josh reaccionó de inmediato ante esa exclamación claramente provocadora.
Dane entrecerró los ojos y esbozó una sonrisa burlona.
—¿Estás seguro de que no te engañó? Hay muchos casos de gente que finge estar arrepentida justo delante de ti.
Josh se quedó callado ante la palabra «actuar». Dane, al ver la reacción de Josh, continuó.
—La gente siempre está engañando a los demás, Josh.
Josh era muy consciente de la misantropía de Dane, pero no estuvo de acuerdo de inmediato. Sin embargo, tampoco pudo negarlo. Pensándolo bien, Chase era un actor premiado. Al recordar las habilidades actorales que elogiaban cada vez que hacía una película, empezó a sospechar tardíamente.
—No puede ser.
Negó con la cabeza como si fuera imposible, pero la sospecha ya había echado raíces. Al ver a Josh, Dane agregó con indiferencia.
—Ponlo a prueba la próxima vez.
Y, sin darle más importancia, se metió el resto del sándwich en la boca de un solo bocado.
Capítulo 6
El segundo equipo de seguridad estaba en plena actividad desde temprano por la mañana. Era el día en que Chase tenía programada su revisión periódica con Steward. Aunque se trataba de un examen de rutina, la seguridad se había reforzado aún más tras el reciente atentado terrorista.
—Es un alivio que haya más gente que la vez pasada.
A las palabras de Mark, Seth añadió:
—Seguramente no serán tan tontos como para usar el mismo método otra vez.
Josh estaba de acuerdo con Seth, pero de todos modos no estaba de más mantenerse alerta. Se movía en silencio siguiendo las instrucciones. Estaba ocupado revisando el auto y confirmando ubicaciones cuando Laura se le acercó y le habló.
—Josh, ¿puedo hablar contigo un momento?
—Sí ¿Qué pasa?
Laura, mirando hacia abajo con expresión confundida, respondió al poco rato:
—El medicamento que retiraste la vez pasada, Josh, fuiste tú quien lo recibió, ¿verdad? ¿Confirmaste la cantidad exacta en ese momento? Me refiero a la dosis de un mes.
Josh asintió.
—Sí, la cantidad debía ser menor que antes, ya que se había decidido reducir la medicación de forma gradual. ¿Falta algo?
Preguntó con gesto extrañado, y Laura negó con la cabeza.
—No. Es justo al revés. Sobra demasiado medicamento.
Sorprendido, Josh escuchó mientras Laura continuaba con expresión seria.
—Creo que Miller se está saltando la medicación. Haciendo un cálculo aproximado, parece que solo ha tomado la mitad. Entonces, ¿la cantidad de pastillas era correcta sin duda?
—Sin ninguna duda.
Tras responder con firmeza una vez más, ella dijo «está bien» y se quedó pensativa un momento. Al ver a Laura frotarse la frente como si le doliera la cabeza, Josh sugirió:
—Si Miller no ha tenido ningún problema en particular a pesar de saltarse así la medicación, ¿no deberíamos decirle a Steward que la suspenda por completo? Al final, él mismo dijo que iría reduciéndola poco a poco y que la suspendería tras observar la evolución.
—Debería mostrarle a Steward lo que sobra del medicamento y hablar también de eso.
Laura respondió algo distraída y se marchó, todavía con el ceño fruncido. Al quedarse solo, Josh volvió a su trabajo, pero su mente ya estaba llena de pensamientos sobre Chase y su medicación.
«Detenerla de golpe tampoco es bueno. Puede haber síntomas de abstinencia».
Al recordar la advertencia de Steward tras decidir reducir la medicación, sintió que todo se complicaba aún más.
«Le dije claramente que no se la saltara».
Josh, que había estado ligeramente molesto, recordó que Chase solía saltarse la medicación incluso cuando estaba con él. Al punto de que solo la tomaba si Josh se lo recordaba específicamente. Lo cual significaba, en otras palabras, que no la tomaría a menos que alguien se lo recordara.
«Seguro que no pasará nada grave».
Josh se consoló a sí mismo, aunque con cierta reticencia. Hasta ese momento ni siquiera sabía que Chase se estaba saltando la medicación, y además, los Alfas extremos no se volvían fácilmente adictos a las drogas.
Hasta entonces, no le había hecho ninguna gracia que Chase recibiera tratamiento de Steward, pero al enterarse de lo del medicamento, sintió una especie de impaciencia. ¿A qué conclusión llegaría Steward? ¿Suspendería la medicación, o…?
—Josh, vamos.
Al llamado de Mark, se apresuró hacia el auto. Chase ya se había subido, y un aroma dulce y tenue flotaba en el aire.
Sintiéndose algo emocionado, Josh subió al auto y, después de un rato, se dirigieron al hospital, dejando atrás a algunos guardaespaldas.
El hospital no era muy distinto de la última vez que habían ido. Después de que Chase terminara un examen sencillo y entrara a la sala de consulta con Laura, Josh esperó junto a los demás guardaespaldas en el pasillo, echando un vistazo al corredor del hospital donde se encontraba. Seguía siendo un lugar desolador. Incluso pasar unas pocas horas en ese silencio, donde no se escuchaba ni una respiración, parecía suficiente para volver loco a cualquiera, así que se preguntó cómo lograban soportarlo los empleados de ese lugar.
Ahora que lo pensaba.
Al recordar la última vez que lo había visto, Josh enseguida trajo a la memoria un rostro inquietante. Grayson no se había dejado ver desde entonces. Pensando en cómo lo había golpeado tras enterarse de lo de Chase en aquel momento, sintió curiosidad de repente.
«¿Estará tramando algo?»
El silencio era algo bueno, pero sospechaba que podía estar planeando alguna cosa. Al recordar que Chase había prometido secuestrarlo, Josh se puso a pensar seriamente.
«¿Debería invitarlo a la boda y encerrarlo ahí?»
No sería un mal regalo de bodas. Sin embargo, tomaría algo de tiempo, y sobre todo, ni siquiera habían decidido cuándo ni cómo celebrar la boda, ni qué le dirían a la gente de su entorno.
«¿Qué le diré a Peter?»
Justo cuando había llegado hasta ese punto en sus pensamientos, la puerta de la sala de consulta se abrió y apareció Laura. Todos esperaban que Chase saliera después, pero solo salió ella.
—Josh.
Recorrió con la mirada a los guardaespaldas una vez y luego fijó los ojos en Josh.
—¿Puedes entrar un momento? Steward dice que tiene algo que discutir contigo.
Ante las miradas confundidas de los guardaespaldas, Josh dijo con naturalidad:
—Fui yo quien recogió el medicamento la vez pasada.
Mark y los demás parecieron quedar convencidos y no dijeron nada más. Josh se movió de inmediato y entró en la sala de consulta.
Clac.
En el momento en que escuchó el sonido de la puerta cerrándose tras él, sintió de pronto como si el espacio hubiera quedado aislado. El silencio era el mismo, pero ¿por qué sentía una especie de alivio dentro de la sala de consulta, a pesar de ser el mismo espacio donde estaba ese sospechoso de Steward?
La respuesta llegó de inmediato. Chase, sentado en una silla, le sonrió. Josh, a propósito, le dio un saludo ligero y formal, tratando de no mostrar sus emociones. En cambio, Steward se levantó de su asiento y lo saludó con una expresión notablemente acogedora.
—Bienvenido, señor Bailey. Cuánto tiempo.
Extendiendo primero la mano para saludarlo, Steward continuó:
—¿Cómo ha estado? Me he estado preguntando qué pasó después de aquello.
—Igual que siempre.
Steward hizo una pausa ante su breve respuesta. Fue solo una vacilación de unos segundos, pero Josh pudo leerle el pensamiento. Sin duda quería preguntar por Grayson. Tras acariciarse el mentón con gesto serio, abrió la boca, tal como se esperaba.
—Alguien armó un alboroto en mi oficina hace un tiempo. Así que quería saber qué pasó después de eso.
—¿Por qué no le pregunta a la persona involucrada?
Josh volvió a evitar responder. No tenía nada que decir, y pensó que, si tanta curiosidad tenía, podía escucharlo de boca de Grayson. Entonces, Steward esbozó, de forma inesperada, una sonrisa amarga.
—Ojalá pudiera, pero no he logrado contactarlo desde entonces. Supongo que tendré que esperar hasta la próxima cita. Bueno, ¿volvemos a hablar de Chase?
Juzgando que seguir preguntando no tendría sentido, Steward cambió de tema de inmediato. Josh esperó en silencio a que hablara. Al mirar de reojo a Chase, este no parecía incómodo. Cuando la mirada de Josh volvió a desviarse, Steward abrió la boca.
—Lleva mucho tiempo sin tomar la medicación. Ni siquiera la ha tocado en los últimos tres días.
Josh, por reflejo, se giró a mirar a Chase. Este respondió con seguridad.
—Así es.
—Señor Miller—
Corrigiéndose rápidamente, Chase hizo una breve pausa y luego continuó, dirigiéndose a Steward.
—Ya no tengo problemas para dormir, y no siento ninguna molestia aunque no tome el medicamento. Entonces, ¿puedo dejar de tomarlo ahora? Al final, el plan era reducirlo poco a poco hasta suspenderlo, ¿no? Mire, estoy tan estable.
Luego, miró directamente a Steward y declaró:
—Ya no necesito una receta.
Josh se quedó mirando a Chase en silencio. Al escuchar esas palabras, comprendió que Chase había dejado de tomar la medicación de manera intencional. Steward probablemente también se había dado cuenta, pero no se molestó en señalarlo. Lo importante era qué hacer de ahora en adelante.
Había algo de verdad en sus palabras, pensó Josh. Aunque no hubiera sido planeado, si Chase estaba estable incluso después de suspender la medicación, ¿no debería dejar de tomarla de una vez? Nadie se había dado cuenta siquiera de que no la estaba tomando.
«Después de haber tomado tanto medicamento…»
Josh ni siquiera notó que su expresión se suavizaba mientras miraba a Chase hacia abajo. Steward, que lo había estado observando en silencio, abrió la boca.
—Eso no puede ser.
Ante las palabras firmes de Steward, no solo Chase sino también Josh se quedaron paralizados por un instante. Josh apartó la vista de Chase y miró a Steward. Su habitual rostro sonriente había desaparecido, y continuó hablando con una expresión inusualmente seria.
—¿No se lo dije? Suspender la medicación de golpe es demasiado peligroso. Puede haber síntomas de abstinencia, y si algo sale mal, podría morir por el shock.
—¿Está tratando de asustarnos?
Preguntó Josh, hablando en nombre de Chase, que permanecía en silencio. Chase solo miraba a Steward. Josh puso la mano sobre el hombro de Chase, como diciéndole que no se preocupara. Entonces, Chase levantó la mano y la sujetó. Sus dedos quedaron entumecidos por la fuerza excesiva, pero Josh mantuvo el rostro impasible. Como alguien que todavía albergaba sospechas sobre Steward, era natural que se mostrara tan cauteloso. Steward, supiera o no lo que sentía Josh, siguió hablando sin ninguna reacción en particular.
—En realidad, no estoy seguro. El riesgo es solo una posibilidad esperada. Sin embargo, los efectos secundarios del medicamento ya han quedado demostrados mediante experimentos, y no sabemos cuál será el resultado cuando todos esos efectos secundarios se combinen.
Después de decir eso con seriedad, sonrió de repente.
—Pero si insiste en comprobarlo con su propio cuerpo, no se lo impediré.
Josh apenas logró tragarse el gruñido que le subía desde el fondo de la garganta. Aprovecharse de la debilidad del otro para darle a elegir, qué tipo tan despreciable.
Chase, que había permanecido callado hasta entonces, abrió la boca por primera vez.
—Entonces ¿Qué se supone que debo hacer de ahora en adelante? ¿Está diciendo que tengo que seguir tomando el medicamento?
Ante su voz tranquila, las miradas de Josh y Steward se dirigieron hacia él al mismo tiempo. No había ninguna emoción en el rostro de Chase, así que era imposible saber qué estaba pensando. Steward fijó la mirada en el rostro de Chase y respondió.
—Así es. Debemos reducir la medicación gradualmente, tal como se planeó al principio, y monitorear su estado. Si aparecen efectos secundarios en el camino, tendremos que idear contramedidas. Eso significa que debemos actuar con ingenio paso por paso. Puede que ahora mismo esté bien, pero no podemos garantizar que lo vaya a estar en el futuro.
—El señor Miller ha dejado de tomar su medicación.
Incluso ante las palabras de Josh, no hubo mucho cambio en la expresión de Steward.
—El hecho de que hasta ahora no hayan aparecido anomalías visibles es solo buena suerte.
Justo en ese momento, sonó un golpe en la puerta, y un empleado entró y le entregó a Steward unos documentos. Tras un breve saludo, Steward observó los documentos. Durante el corto tiempo que tomó que el empleado saliera y él volviera a hablar, la mente de Josh se llenó de un sinfín de pensamientos y emociones.
Tras revisar los resultados de los exámenes por un rato, Steward finalmente levantó la cabeza. La sonrisa había vuelto a su rostro, pero Josh sintió que era como una máscara.
—Los resultados no están mal.
Steward comenzó a hablar con el rostro sonriente. Pensando que llevaba esa sonrisa puesta como una máscara, Josh esperó a ver qué diría a continuación. Steward fijó la mirada en Chase y continuó.
—Diría que es mejor de lo que pensaba. De hecho, ha mejorado en comparación con la vez pasada. Bueno, ahora ha llegado el momento de decidir. Si seguir tomando el medicamento y luego suspenderlo, o simplemente suspenderlo ahora y observar la evolución. Por supuesto, como he dicho hasta ahora, recomiendo lo primero, pero no puedo obligarlo. La decisión del paciente es lo primero.
—No soy un paciente.
Ante la observación de Chase, Steward preguntó con una sonrisa.
—¿Entonces debería llamarlo cliente?
No era exactamente incorrecto, pero tampoco era exactamente la expresión adecuada. Tras un momento de silencio, Josh abrió la boca.
—Parece que su opinión sigue siendo volver a tomar el medicamento y monitorear la evolución.
—Nunca ha existido un Alfa extremo que haya tomado tantos medicamentos a la vez, durante tanto tiempo.
Sonrió, levantando aún más las comisuras de la boca. Esta vez parecía sincero, pero justamente por eso Josh sintió un escalofrío.
—La verdad, tengo mucha curiosidad por ver cómo cambiaría el cuerpo de Chase si dejara de tomar el medicamento de golpe. Pero como médico, no debería decir eso.
Como si esperara a que le respondieran qué iba a hacer, Steward cerró la boca, pero lo único que siguió fue el silencio.
***
Tic
Al girar la cabeza hacia el sonido, Laura se sorprendió al ver a la persona que salía por la puerta.
—Señor Steward ¿Cómo está el señor Miller? ¿Salió bien el examen?
—Sí, Laura, he decidido que siga tomando la medicación.
Ante la respuesta del médico, Laura ladeó la cabeza, mirando la puerta que él había cerrado.
—¿Y el señor Miller? ¿Todavía tenía algo más que discutir?
Ante la confusión de Laura, el médico respondió con su habitual soltura.
—Dijo que tenía algo que discutir con el guardaespaldas, así que les di espacio.
—Ah, ¿de verdad?
Laura apartó rápidamente la mirada de la puerta, como dando por cierta la explicación. El médico continuó con naturalidad.
—Iremos reduciendo la dosis poco a poco, pero por favor tengan cuidado de no saltarse ninguna pastilla de ahora en adelante. Como ha habido pastillas omitidas por un tiempo, podrían aparecer efectos secundarios incluso con retraso. Si se siente mal o experimenta algún problema, por favor contácteme de inmediato.
Ante sus palabras de advertencia, Laura asintió con expresión tensa, diciendo «sí». Después de añadir más indicaciones con tono formal, el médico cambió de tema con sutileza.
—Por cierto, ¿qué hay de ese guardaespaldas? Escuché que era temporal, pero al verlo todavía trabajando, Chase debe confiar bastante en él, ¿no?
—Ah, sí.
Laura respondió sin pensarlo mucho.
—Tuvimos un atentado terrorista la vez pasada, y algunos guardaespaldas todavía no han vuelto, así que, como ya teníamos el contrato firmado, lo extendimos hasta el final del rodaje.
—¿Todo el equipo?
—Sí.
Mientras Laura asentía obedientemente, el médico parpadeó como si estuviera asombrado.
—Todo por uno solo, la familia Miller sí que gasta bastante.
—¿Perdón? ¿Qué dijo?
Ante la confusión de Laura, el médico le dedicó una sonrisa radiante.
—Solo hablaba conmigo mismo.
El silencio seguía llenando la sala de consulta. Incluso al quedarse solos, Chase no decía nada. Josh estaba igual. Aunque Josh le había pedido al médico que se retirara, no era fácil ser el primero en hablar. Pero ahora…
—Chase.
—Lo siento.
O si no, no tendría otra oportunidad. Tras suspirar, Josh se armó de valor y abrió la boca.
De repente, Chase se disculpó. Josh, que estaba a punto de poner la mano sobre su hombro, se detuvo cuando Chase continuó, todavía con la mirada baja hacia sus manos entrelazadas sobre las piernas.
—Fui impaciente. No me voy a saltar ninguna pastilla de ahora en adelante, así que…
Josh, que se había quedado con la intención de convencerlo, se quedó sin palabras. Llevó sus manos, ya relajadas, hacia la nuca, frotándosela mientras hablaba.
—Esperemos y veamos cómo va por unos tres meses. Pronto vas a estar bien.
Chase hizo una pausa y luego asintió brevemente. Josh, mirándolo desde arriba, añadió.
—Quería dejar de tomar la medicación cuanto antes.
—¿Por qué?
Ante la pregunta tranquila, Chase seguía sin tener respuesta. Solo un capricho suyo de siempre, pensó Josh. Esta vez no había pasado nada, pero como la vez anterior se había ido del equipo de seguridad sin permiso, decidió que debía volver a advertirle.
—Solo…
Tras una larga pausa, murmuró.
—Solo pensaste que no querías morir así. Por eso dije que lo dejáramos poco a poco, ¿no?
Josh preguntó, confundido, pero Chase cerró la boca. Josh esperó con paciencia a que volviera a hablar. Sin embargo, tras quedarse quieto un rato, Chase de repente se puso de pie de un salto y se giró a mirarlo como si nada hubiera pasado.
—El medicamento ya debería estar listo, ¿no? Vamos.
A Josh, que dudó por un momento, le prometió:
—Ya no me voy a saltar la medicación por mi cuenta.
Chase, que incluso le dio un beso ligero, sonrió como para tranquilizarlo. Viendo a Chase alejarse primero, Josh no pudo decir nada más y simplemente lo siguió detrás. De repente, le vinieron a la mente las palabras de Dane, que había olvidado.
—La gente siempre está engañando a los demás, Josh.
Josh frunció levemente el ceño, mirando la espalda de Chase. ¿Sería posible que Chase lo estuviera engañando?
¿Pero por qué?
Se lo preguntó, pero a menos que Chase mismo se lo dijera, no había forma de saberlo. Finalmente, con su curiosidad sin resolver, pasaron varios días, y Josh también lo fue olvidando, sumido en su ajetreada vida diaria.
Capítulo 7
—¡Chase! ¡Corre!
Al grito del director, el actor comenzó a correr a toda velocidad, como un corredor de distancias cortas. En el set donde se filmaba una sola escena, la gente contenía la respiración siguiendo los movimientos de los actores. Entre ellos, el que más destacaba era, por supuesto, el hombre que corría al frente de todos. La cámara falló en captar su carrera desenfrenada con esas piernas largas en dos ocasiones, y ante el grito irritado del director, volvía repetidamente a su posición inicial con paso frustrado.
Ha, ha.
El actor, que ya estaba filmando la misma escena por tercera vez, respiraba con fuerza, luciendo algo cansado. Pero incluso su rostro pálido y sus hombros que se agitaban levemente bastaban para cautivar la atención de todos.
La escena que se filmaba en ese momento era una toma en solitario de Chase, donde atraía a la policía que lo perseguía hacia un solo lugar y se encargaba de ellos. Justo a tiempo, Chase comenzó a prepararse para la siguiente toma, echándose hacia atrás el cabello despeinado. De aquí y de allá surgían suspiros de admiración al ver ese cabello suave enredándose entre sus dedos largos. Josh también detuvo por un momento en el aire la mano que sostenía un cigarrillo y se quedó mirando a Chase, absorto.
Llevaba un parche en un ojo, propio de la identidad del personaje que interpretaba, y lentes de contacto de color en el ojo descubierto. Incluso se había teñido el cabello de negro, así que a veces Josh sentía que era una persona completamente distinta, no Chase Miller. Pero era más llevadero cuando solo cambiaba el color de su cabello. Ocultar incluso esos particulares ojos violeta le provocaba una sensación extraña, por algún motivo. Sabía, racionalmente, que era Chase sin importar su aspecto, pero emocionalmente no lograba aceptarlo. No estoy siéndole infiel.
Así es. Josh volvió en sí apresuradamente e inhaló el humo del cigarrillo con rapidez. Sentía una culpa absurda, como si estuviera perdiéndose a sí mismo por alguien que no era Chase. Y era aún peor porque Chase, hacía poco, había sospechado de él y lo había regañado severamente.
No, de verdad no le estoy siendo infiel.
Justo cuando de repente sintió que era una injusticia, el director gritó:
—¡Acción!
Con la señal, Chase volvió a correr. La chaqueta del traje, desabotonada, ondeaba, y la corbata larga flotaba sobre su hombro. El hombre que estaba lejos apareció frente a él en un instante, y luego pasó rápidamente junto a Josh. Poco después, Chase se detuvo en el punto designado, y los hombres que lo habían estado persiguiendo lo rodearon. Entonces, tal como estaba planeado, los hombres se abalanzaron sobre Chase. Josh, que había gruñido por reflejo, se contuvo. Al recordarse enseguida que lo que veía era solo actuación, volvió a cruzar los brazos. Porque si no lo hacía, corría el riesgo de salir corriendo hacia allá.
Tal como se temía, en el momento en que vio un puño volando hacia Chase, Josh estuvo a punto de saltar por reflejo, pero volvió a contenerse y observó la siguiente parte de la escena. De inmediato, Chase giró el cuerpo y golpeó el rostro del hombre.
Estaba observando la sucesión de escenas cuando alguien de repente le habló.
—Josh, ¿estás bien? Te ves cansado.
Josh dirigió la mirada hacia esa voz baja y vio a Seth de pie ahí. Josh volvió a mirar a Chase y respondió.
—No dormí mucho.
Josh cerró la boca después de decir solo eso, pero la mirada de Seth permaneció fija en él. Pensándolo bien, había algo más extraño. Últimamente, Josh había estado particularmente cansado. Josh, que solía quedarse despierto toda la noche trabajando, últimamente se quedaba dormitando e incluso lucía un poco demacrado.
¿Será por las feromonas?
Aunque hubiera una marca, podía ser difícil soportar las feromonas de un Alfa. Seth solo había tenido experiencia directa con un Alfa a través de Chase, así que no tenía verdaderos conocimientos sobre los Alfas, y solo estaba especulando. No había ninguna razón para que Josh estuviera tan agotado.
O tal vez la persona con la que está saliendo ahora no es alguien común.
Al pensar eso, se sorprendió esta vez en otro sentido. Para dejar sin energía a alguien como Josh, que tenía tan buena resistencia, cuánto tendría que…
Independientemente del resultado de la apuesta, Seth había desarrollado curiosidad personal por saber quién era la pareja de Josh. Si algún día terminaban, incluso había pensado en encontrarse con él por una noche. Si era la elección de Josh, debía tratarse de alguien considerablemente atractivo, así que tenía motivos para sentir curiosidad.
Estaba buscando la ocasión adecuada para sondear con naturalidad, cuando la escena terminó y el director gritó: «¡Corten!». Se dio un breve descanso hasta la siguiente escena. Durante ese tiempo, Chase se arreglaría el vestuario y el maquillaje y revisaría la escena que había filmado. Mientras observaba a la gente dispersarse charlando de aquí para allá, Seth abrió la boca sin dejar pasar la oportunidad.
—Josh, ayer no te vi en todo el día. ¿Pasó algo? ¿O no fue nada?
Josh respondió con indiferencia. Por un momento, Seth pensó que quizás su suposición estaba equivocada. Pero enseguida cambió de opinión. No era posible que se hubiera equivocado, y esa reacción de Josh de fingir ignorancia con astucia para salir del paso no era nada nuevo.
—El día anterior a ese también hubo veces que desapareciste sin decir palabra, así que me preguntaba si habría pasado algo más.
Preguntó Seth directamente, sin rodeos. Era mejor así para sacarle una respuesta sincera a Josh. Tal como se esperaba, al no tener margen para evadir la pregunta, Josh se quedó callado un momento y abrió la boca.
—No es nada de eso, solo tenía asuntos personales. De todos modos es mi día libre.
Al ver que Josh insinuaba, sin decirlo directamente, un «no es asunto tuyo lo que hago», Seth se convenció aún más de su sospecha. Pero, en contrapartida, al ver esta reacción, también pensó que Josh no estaba saliendo con alguien de manera casual. El motivo para tratar de ocultarlo así era, o bien que se lo estaba tomando muy en serio con la otra persona, o bien que no podía revelarlo. Si era esto último, no respondería sin importar cómo se le preguntara. ¿Quién sería?
A Seth le nació una curiosidad genuina. Al punto de que ya ni le importaba el resultado de la apuesta.
Estaba a punto de abrir la boca para indagar más a fondo cuando Laura, la secretaria de Chase, habló de repente desde atrás.
—Seth, hola. Josh, ¿puedo hablar contigo un momento?
Gracias a Laura, que se llevó a Josh justo en el momento preciso, Seth no pudo hacer más preguntas. Seth se acarició el mentón con expresión seria mientras veía a los dos alejarse. No quedaba nadie entre los miembros del equipo que supiera hacer un buen interrogatorio.
Seth frunció el ceño.
—¿Qué tal si lo hago con…
Mientras escuchaba distraídamente las palabras de Laura, Josh estaba absorto en otra cosa. Podía saber con facilidad quién lo estaba mirando fijamente, sin siquiera necesidad de comprobarlo. Chase sin duda lo estaba fulminando con la mirada encendida, sospechando de Laura y de Josh. Le enviaba ese tipo de miradas con frecuencia y no bajaba la guardia en su vigilancia.
Eso significa que le gusto tanto, pero…
Josh suspiró e intentó prestar atención a las palabras de Laura, pero ella lo miró a la cara y preguntó con cuidado.
—¿Qué pasa? ¿No te sientes bien?
—Ah, no, estoy bien. ¿Eso es todo lo que querías decirme?
Al preguntar apresuradamente, Laura, todavía ladeando la cabeza, respondió.
—Sí, entonces cuento contigo. El señor Miller me indicó específicamente que pusiera a Josh en protección cercana. También se lo dije a Mark, pero Josh tendrá más horarios de trabajo que los demás miembros del equipo.
—Entiendo. Entonces prestaré más atención.
Josh externamente lo despachó con naturalidad, pero internamente admiró su propia rapidez mental. De hecho, casi había distorsionado su expresión, porque se había quedado sin palabras por un instante.
Es peligroso.
Pensó Josh con seriedad. Tampoco podía simplemente ignorar las palabras de Seth. Mientras tanto, había estado disfrutando de citas secretas con Chase evitando las miradas de los demás, pero había un límite para ocultar sus huellas en un espacio tan reducido. Todo podía salir a la luz pronto. Josh se preguntó si debería decirle a Chase que no se vieran por separado hasta que terminara el rodaje.
El problema era que él era el único que estaba preocupado por esto.
Mirar así tan abiertamente.
Laura volvió a sujetar a Josh justo cuando este estaba a punto de dirigir la mirada hacia Chase.
—Espera un momento, tengo algo más que preguntarte.
Ha, ha.
Chase…
Laura le había tomado el brazo sin pensarlo demasiado, pero el problema era la mirada que los observaba. Josh apartó suavemente su mano, poniendo la propia encima del dorso de la de ella, con cuidado de no herir sus sentimientos. Fue cosa de solo dos o tres segundos, pero bastó para que alguien malinterpretara la escena. Y fue entonces cuando ocurrió el incidente.
—¡Señor Miller!
—¡Por Dios, que alguien ayude!
Josh se sobresaltó ante los gritos repentinos y giró la cabeza. Entonces abrió los ojos como platos.
Chase…
Josh no fue el único sorprendido. El propio Chase parpadeó con los ojos muy abiertos y bajó la mirada hacia sus extremidades, cubiertas de la sangre que había derramado. Se notaba incluso por sus manos manchadas de sangre. En el campo de visión de Josh, que corría sin siquiera tener tiempo para pensar con detenimiento…
Pero eso no fue todo. Tras una tos ahogada, un grumo de sangre volvió a brotar de su boca. Su camisa blanca quedó completamente cubierta de sangre, y sus manos temblorosas se aferraron a su pecho.
La imagen de Chase mirando en silencio sus propias manos apareció ante su vista.
La sangre le salía de la boca con cada jadeo. Justo cuando pensó que el rostro, ya pálido de por sí, de Chase se había puesto completamente azul, este se desplomó hacia adelante.
Josh apenas logró atrapar a Chase antes de que cayera al suelo. Pero Chase ya estaba inconsciente, y Josh, que revisó su estado apresuradamente, se quedó momentáneamente paralizado al ver su rostro pálido cubierto de sangre.
***
Nota Lucy: Waaauuh estos extras están super interesantes, pero siento que estoy muriendo en el proceso de traducción son tan largos .-.
Me encantan Josh y Chase, ya quiero saber como reaccionarán los demás guardaespaldas cuando se enteren de su relación xD
