Prólogo | Extra N°3

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Sentí como una luz brillante pasaba a través de mi amplia visión, y mi cuerpo se levantó por un momento. Cuando su cuerpo fue arrojado al suelo, perdió el conocimiento por un tiempo. Luego se escuchó un débil sonido. Eso fue lo único que lo despertó, le costó mucho esfuerzo abrir los ojos. Cuando logró levantar los párpados, la luz del sol se hizo presente y golpeó con fuerza su tenue visión.

—…

Intenté levantarme, pero todo lo que pude hacer fue mover un poco los

dedos. Sus párpados, que apenas se habían abierto, pronto volvieron a caer. Más allá de su mente oscurecida, de nuevo con su visión, se las arregló para pensar.

…Spencer.

Aunque sus delgados labios se movieron, no salió ningún sonido de ellos. Esa fue la última vez.

✤✤✤✤✤✤

Mientras los hombres de traje negro rondaban por el pasillo del gran hospital, todas las personas que pasaban por allí los miraban con el rostro lleno de dudas. Varias de ellas, que reconocieron al hombre que iba delante de los guardaespaldas, susurraban sorprendidos, pero él los ignoró mientras caminaba rápidamente.

—Sr. Pittman, por aquí.

Whittaker, el jefe del equipo de seguridad, que rápidamente lo guió hacia la dirección de la habitación, continuó.

—El doctor está esperándolo para explicarle. Yeon-woo todavía está dormido, pero afortunadamente, dice que no tiene heridas graves.

—Espero que así sea.

Keith se revolvió el pelo con irritación. Justo cuando doblaba la esquina, un grupo de hombres apareció a su vista. El pequeño cuerpo de Spencer, que estaba siendo sostenido por unos grandes brazos, apareció y desapareció en un momento, entre la ráfaga de emociones que sentía en ese momento, se detuvo.

—¡Papá!

El rostro de Keith, que hasta entonces había estado endurecido, se suavizó de inmediato al ver al niño corriendo con lágrimas rodando por sus mejillas. Sin dudarlo, Keith sostuvo al niño entre sus brazos con delicadeza y le dió suaves palmaditas en la espalda.

—Papá, papá.

—Sí, Spencer. Está bien, no llores.

La suave voz tranquilizante hizo que Spencer llorara más fuerte. Esperando a que el niño se calmara, Keith se quedó ahí parado sin decir nada.

—Sr. Pittman.

Cuando giró la cabeza hacia la voz que lo llamaba, Whitaker abrió la boca.

—El médico lo está esperando. ¿Le gustaría hablar con él ahora?

—Hola.

—Buahh.*

*Onomatopeya de llanto.

Spencer intentó dejar de llorar con su cara enterrada en el hombro de Keith. Aunque el traje de Keith se arruinó debido a las lágrimas, la nariz que goteaba y la saliva de Spencer, no le importó. Lo que le importaba ahora no tenía nada que ver con su traje manchado.

Keith casi se desmaya cuando se enteró del accidente de Yeon-woo. En el momento en el que escuchó la noticia perdió la fuerza de sus rodillas, luego se sentó en una silla para poder seguir hablando por teléfono. Su corazón se sintió pesado, y en ese momento corrió al hospital para recibir un informe detallado de la situación.

[Perdió la conciencia después de golpearse la cabeza, pero afortunadamente, los exámenes salieron bien, así que dicen que no tiene que preocuparse demasiado.]

Se las arregló para relajarse, pero otras preocupaciones llenaron su cabeza. En el momento del accidente, Yeon-woo estaba con Spencer. El shock del niño será grande, ya que todo pasó ante sus ojos.

Por supuesto, los sollozos del niño se mantuvieron hasta que la explicación del doctor terminó. Poco tiempo después comenzó a dormitar, parecía estar agotado de tanto llorar. De todos modos, también parecía aliviado de ver a Keith. Dejo a Spencer en manos de Charles para que lo llevara a dormir, ya que era demasiado tarde, y Keith se quedó en el hospital. Iba a esperar hasta que Yeon-woo se despertara.

Contrariamente a las palabras del doctor, Yeon-woo parecía apenas estable. Mirando a Yeon-woo con el rostro pálido y los ojos cerrados, Keith le acarició lentamente la mejilla. Suspiró aliviado por la fortuna de sentir el calor de su rostro en la punta de sus dedos.

De repente, quiso fumar a pesar de que había dejado el cigarrillo, así que inadvertidamente metió su mano en el bolsillo interior de su traje y luego la dejó caer torpemente. En ese momento una mezcla de sentimientos lo invadieron.

Keith se sentó en una silla al lado de la cama, esperando a que los ojos de Yeon- woo se abrieran, y lo miró por un tiempo con los brazos cruzados. Sin saber nada acerca de los pensamientos y sentimientos más íntimos de Keith, Yeon-woo estaba dormido sin darse cuenta de nada de lo que pasaba a su alrededor. Al

pasar del tiempo, de repente Yeon-woo frunció el ceño. Keith pareció entrar en razón cuando vio a Yeon-woo soltar un pequeño gemido, entonces esperó pacientemente a que Yeon-woo abriera los ojos.

Un suspiro salió de sus labios, que se habían abierto ante los ojos de Keith. Poco después, sus largas pestañas temblaban y finalmente Yeon-woo abrió los ojos.

—…

Cuando vio el techo, miró lentamente hacia otro lado. A pesar de que Keith y yo hicimos contacto visual, se quedó en blanco, como si no supiera qué hacer en ese momento.

Luego de ver a Yeon-woo abrir los ojos, el rostro de Keith se relajó notablemente, y en su lugar apareció un ceño fruncido.

—¿Que tal dormiste? ¿Tuviste un buen sueño?

Un comentario sarcástico descontrolado fluyó casualmente de la boca de Keith. Hasta entonces, Yeon-woo, que había estado mirando fijamente a Keith con una mirada perdida, se sorprendió. A Keith le gustó la reacción en su rostro, pero aún no se sentía aliviado.

—¿Sabes lo asustado que estaba Spencer? Lloraba todo el tiempo, pero logró quedarse dormido hace un rato porque estaba muy cansado. ¿Qué estabas haciendo en las escaleras? ¿Por qué no usaste el ascensor?

Su enfado aumentaba más y más mientras hablaba. ¿Por qué diablos Yeon-woo está tomando riesgos innecesarios ahora?

—El guardaespaldas es quien debe proteger a Spencer o a ti si están en peligro.

¿No piensas que esa fue la razón por la cual les asigné uno? ¿De qué sirve un guardaespaldas si te vas a arriesgar así? Eres muy imprudente…

A pesar de sus críticas implacables, Yeon-woo se mantuvo en silencio. La ira de Keith se fue esfumando poco a poco cuando vio la expresión confundida de Yeon-woo, que sólo lo miraba con una mirada desconcertada.

—Así que quiero decir, piensa primero en tu bienestar de ahora en adelante. Lo entiendes, ¿No?

—Uh… sí.

Yeon-woo respondió torpemente a los comentarios de Keith. Había algo extraño en ello, pero Keith lo ignoró.

—Será mejor que te quedes en el hospital por un día o dos. Dicen que los resultados de las pruebas salieron bien, pero no hay que tomar riesgos. No tienes que preocuparte por Spencer. Te dejarán salir del hospital tan pronto como

descubran que no hay nada malo…

—…

—Yeon-woo, ¿Me estás escuchando?

Keith instó de nuevo. De repente se puso ansioso. No le gustó cuando Yeon-woo continuó viéndolo de esa manera. ¿Por qué me miras con una expresión tan extraña? ¿Estás seguro de que no hay nada malo? Mientras su nerviosismo seguía aumentando, Yeon-woo abrió la boca.

—Sí, Sr. Pittman.

Al principio Keith no lo entendió. Estaba perdido en sus pensamientos. Cuando se dio cuenta, pensó que había escuchado mal y se dio la vuelta.

Desafortunadamente, no fue así.

—Sr. Pittman.

Una vez más, Yeon-woo, mientras se tambaleaba, se levantó. Traté de decirle que siguiera acostado, pero antes de eso, Yeon-woo continuó hablando.

—Lo siento, pero no sé de qué estás hablando. Esto es… ¿Un hospital? ¿Qué?

¿Por qué estoy aquí? ¿Qué está haciendo el Sr. Pittman aquí?

Keith miró nerviosamente el reloj de su muñeca y comprobó la fecha. No era el Día de los Inocentes. Incluso si fuera el Día de los Inocentes, Yeon-woo no es bueno mintiendo. Keith conoce muy bien a Yeon-woo, y sabe que para él es difícil incluso contar pequeños chistes.

Pero, ¿Qué es esta reacción?

Esta vez Keith tenía una mirada perdida en su rostro.

—… ¿Estás bromeando?

Keith, que había estado hablando con una voz aguda, dudó por un momento.

No hay nada.

—¡Ah!

La violenta sacudida de su hombro asustó a Yeon-woo. Keith le revisó la oreja sin preocuparse de nada más.

No tiene nada.

Era lo mismo incluso si lo tocaba con las manos, no podía creer lo que veían sus ojos.

Estoy seguro de que la ví esta mañana.

Revisé varias veces, pero las orejas de Yeon-woo estaban limpias. No había nada más que una débil cicatriz que había dejado una marca hace mucho tiempo.

La marca ya no está.

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