Capítulo 30-40

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Capítulo 30

El sabor de la saliva mezclándose en el fondo de su boca y la fragancia de las feromonas dispersándose por su nariz le nublaban la razón. A Josh le pareció que en cualquier instante perdería la cordura.

Al tragar saliva, el aroma de las feromonas de Chase se extendió de inmediato por todo su cuerpo. Josh, aferrándose a la conciencia que se le escapaba, giró la cabeza. Sus labios se separaron y la lengua que había penetrado profundamente se retiró. Chase frunció el ceño y lo observó. Josh, entrecortado, habló:

—... ¿Qué es lo que quieres?

—¿Qué quiero?

Chase repitió la pregunta como si de verdad no la entendiera. Josh, entonces, comprendió la situación y esbozó una sonrisa irónica. Sus ojos rasgados y estrechos, de forma inesperada, lucían provocativos. Chase dudó y Josh continuó:

—¿No vas a matar a nadie?

Solo en ese instante Chase captó sus palabras. Acto seguido, soltó un suspiro de cansancio y, al notar su reacción, Josh volvió a reírse. Como cuestionando qué terminaría haciendo. Chase arrugó el rostro y luego suspiró.

—No hace falta eso.

—¿Ah, sí? No me agrada dormir sin obtener algo a cambio... En su lugar, ¿qué tal esto?

Josh sujetó la cabeza de Chase y la aproximó hacia él. Sus alientos cálidos se cruzaron y susurró:

—Tú sí puedes matarme.

Luego de decir aquello, Josh juntó sus labios de inmediato. La lengua que se abrió paso entre las bocas firmemente unidas tomó por la fuerza el interior y, en un instante, se enredó con habilidad con la de Chase. Chase, soltando un aliento caliente a modo de gemido, sujetó con fuerza el cuerpo de Josh.

El sonido de la respiración agitada se mezcló con el del mar, golpeando con fuerza en sus oídos. Le dio la impresión de que la cintura se le partiría en pedazos. Josh, de forma urgente, rodeó el cuello de Chase y movió desesperadamente su lengua.

—...¡...!

No supo quién dejó caer su peso primero. De pronto, Chase dio un mal paso e inmediatamente Josh lo empujó.

—¡Ah!

Chase soltó un breve grito. Sus cuerpos, entrelazados, rodaron juntos sobre la arena suave. Josh se colocó rápidamente encima de él y selló sus labios rojos con un beso. El grito pronto se transformó en gemidos y respiraciones agitadas, siendo absorbido por Josh.

—Huh, ugh, ha.

Josh, respirando con dificultad y entre gemidos mientras se besaban, empezó a quitarse la ropa con prisa.

«Ojalá me hubiera quitado la ropa antes de bajar, ¿por qué salí vestido con un traje completo?»

Josh se lamentó tarde. La fría temperatura del cuerpo de Chase, empapado, se transmitía por medio de la tela delgada. Sintió un escalofrío que le erizó la piel, pero también excitación, y le tembló la espalda.

Josh volvió a inclinar la cabeza y frotó sus labios contra los de Chase. Mientras tanto, sus manos se ocupaban de retirarle la corbata para arrojarla lejos, y después bajaron hacia el pantalón. Mientras desabrochaba con ruido el cinturón, de repente Chase pasó sus manos por detrás de la cintura de Josh, tomó su camisa y tiró de ella hacia arriba.

—Ah.

Al hacer contacto con la piel descubierta usando sus manos frías, Josh dio un respingo como si fuera a dar un salto y soltó un breve chillido. De inmediato, Chase atrajo su cabeza y lo besó de nuevo. Notó que los labios que lo tocaban sonreían. Fastidiado, Josh apretó los dientes y le mordió la lengua.

—Au, ¿qué haces?

Chase le dio una palmadita en el trasero.

SMACK.

Aunque se sorprendió por el golpe algo doloroso, el deseo llegó antes que el malestar. Chase también lo percibía mediante el contacto corporal. Él, que había echado una mirada hacia abajo, sonrió con picardía.

—¿Estás firme?

Josh inclinó la cabeza soltando una risa silenciosa.

—Lo he estado desde hace rato, torpe.

Uniendo sus labios otra vez, movió las manos con prisa. Necesitaba con urgencia juntar sus cuerpos, al borde de la locura, pero retirarse los pantalones resultaba más complicado de lo previsto. Deseaba besarlo, tocar su piel y además quitarse el pantalón, ¿acaso el sexo siempre requería tantas acciones? En medio de su inquietud, las manos se le resbalaron y no aguantó más.

—¡Maldita sea!

Sin querer, dejó salir un insulto en voz baja y Chase soltó una carcajada. Avergonzado y molesto, Josh le cubrió rápidamente la boca con un beso. La risa fue tragada otra vez por sus bocas y, mientras se besaban, Josh movió sus manos con desesperación, aunque no era sencillo.

—¡Carajo!

Estaba renegando por la hebilla que se resbalaba con ruido y lo desesperaba, cuando Chase sujetó el cinturón y jaló de ambos lados al mismo tiempo.

SNAP.

Josh observó sorprendido cómo la vieja correa se partía en dos.

Chase, que había lanzado lejos el cinturón inservible, lo miró. Como indagando qué venía después. Josh, desconcertado, no pudo evitar soltar una risa vacía. Pero gracias a eso, la situación se facilitó bastante. Bajó el cierre y se apuró a quitarse la camisa cuando, de repente, Chase estiró la mano.

—¡Ah!

Las manos que se extendieron desde atrás le sujetaron las muñecas cruzadas. De repente, con la camisa colgando de los brazos, Josh parpadeó, atascado como si estuviese amarrado. Iba a molestarse y preguntar qué intentaba hacer, cuando Chase inclinó la cabeza de pronto.

—...¡...!

En ese instante, Josh se dio cuenta de que no solo su miembro estaba firme. Cuando Chase envolvió con la boca su pezón sensible y erecto, notó de inmediato su temperatura húmeda. Josh no pudo evitar asustarse.

¡JADEO...!

Sorprendido, tragó saliva, pero no lograbatener espacio para retroceder porque sus brazos permanecían atrapados a la espalda. Chase apretó los dientes frente a Josh, quien se había quedado inmóvil. Presionó y mordió el pezón atrapado entre sus dientes afilados. La zona sensible protestó con molestia y tembló con fuerza, pero no pudo quitarlo de encima.

—Así que te gusta aquí.

Susurró Chase manteniendo los labios pegados. Cada vez que hablaba, la lengua y los labios en movimiento rozaban el pezón estimulado, haciendo que de la boca de Josh salieran gemidos parecidos a gritos.

—¿Eh? ¿Te agrada?

Chase volvió a consultar mientras movía los labios. Pero Josh no logró responder. Le resultaba imposible abrir la boca, solo giró el rostro, y Chase, observándolo de reojo, apretó el pezón inflamado entre los dientes y mordió con fuerza.

—...¡Ah, me duele! ¿Qué pretendes?

Asustado, estuvo a punto de golpearlo por inercia, pero Chase le sujetó las muñecas y no lo consiguió. Josh se asombró por la fuerza inesperada de Chase, a quien siempre consideró delgado.

«¿Acaso me debilité por las feromonas?» Confundido, Chase lo observó moverse encima de él y preguntó nuevamente:

—Te gusta este lugar.

—¡Maldición...! ¡No me gusta!

—¿De verdad?

Chase mostró una ligera sonrisa frente a Josh, que gritaba como si estuviera acorralado.

—Entonces no tendría que importarte.

A fin de cuentas, no era más que un detalle inútil en un hombre. Hasta el momento, Josh siempre lo había considerado de esa forma. Escuchó que algunos omegas incluso generan leche si tienen descendencia, pero en su caso, ni siquiera eso pasaba. Por ello, pensaba que solo era un adorno sin sentido, aunque al parecer no era así. En cuanto Chase apretó los dientes y mordió, Josh gritó lleno de desesperación.

—¡Infeliz! ¿Puedes parar...?

Notó que Chase sonreía suavemente. Algo tarde, Josh cayó en la cuenta de que lo había provocado, pero no tenía energía para enfadarse. De inmediato, Chase pegó los labios y succionó con fuerza el pecho suave. El roce áspero y la presión de la lengua y los labios húmedos llegaron directo al sensible pezón. En ese instante, Josh se puso rígido como si sintiera una descarga.

CHUP, CHUP.

Abajo, se escuchó un sonido evidente. Josh movió la cadera, pero no sirvió de nada. Con ambos brazos sujetados a la altura de la cintura, se hallaba indefenso, siendo dominado. Se trataba de la primera ocasión en que experimentaba semejante impotencia. Pero también era la primera vez que la mente se le nublaba con una sensación tan intensa.

—Ugh, hah, ugh....

Entre los dientes juntos, se escaparon gemidos difíciles de controlar. Apenas Chase retiró la boca, aunque la cosa no terminó allí. Su lengua frotó la punta del pezón. Sobre la zona cubierta de saliva, su lengua experta se movió para luego acariciarlo con suavidad. Josh, sin darse cuenta, comenzó a mover la cadera.

—Ah, haa, ha, ah.

Para ese momento, ya soltaba gemidos seguidos, aunque no lo notaba en absoluto. Chase, hacia Josh, que respiraba con dificultad y casi sin conciencia, habló entre pausas:

—¿Lo introduzco?

Sus oídos captaron la voz de Chase mientras parpadeaba aturdido.

—Aquí, ¿quieres que lo introduzca?

Una de las manos que sostenía las muñecas de Josh descendió y le sujetó el trasero. Sus dedos largos y cuidados frotaron justo ese punto sobre la prenda. Aunque se trataba de un roce muy suave, de su orificio húmedo brotó abundante fluido. Josh intentó alejar a Chase en ese instante, pero el otro actuó más rápido.

—...¡...!

En un segundo, sus posiciones cambiaron. Al parpadear, repentinamente el cielo de la noche azul ocupó su vista, y en medio apareció el rostro de Chase.

«Uh.»

Josh parpadeó otra vez. El rostro que lo observaba desde arriba lucía distinto, como si fuera la primera vez que lo contemplaba. Su piel, habitualmente pálida, estaba colorada en mejillas, orejas y cuello, y sus labios, mojados de saliva, lucían hinchados y más gruesos que de costumbre. Sus ojos púrpura, que siempre lo miraban fijo, estaban nublados por el deseo, con la mirada desenfocada, y sus hombros marcados se movían bastante por la respiración agitada.

Josh no podía quitarle la vista de encima. Solo observaba fijo y con los ojos abiertos, cuando Chase, sin desviarle la mirada, llevó las manos al pantalón. El trozo de tela inútil fue sujetado por sus manos y tirado hacia abajo junto con la ropa interior.

—Haa, haa. Haa, haa.

Le costaba distinguir si la respiración agitada era suya o del otro. Únicamente temblaba de anticipación en todo el cuerpo y se mojaba abajo. Josh alzó las manos liberadas y tomó los hombros de Chase, aunque él mismo no sabía si era para alejarlo o para acercarlo.

Chase, con la cara tensa, inclinó el cuerpo sobre él. Solo cuando la punta caliente tocó el orificio expuesto, Josh notó que había intentado acercarlo.

—...¡Ugh!

La presión al forzar el ingreso en el punto cerrado hizo que de la boca de Josh saliera un gemido bajo. Tal vez por haberse tensado de golpe, el miembro de Chase resbaló en la entrada. Frente a la sensación extraña, Josh sostuvo la respiración bruscamente. Chase, desesperado, tomó su propio miembro y lo empujó sobre la entrada de Josh. Falló de esa forma unas cuantas veces más.

—Estás... demasiado mojado.

Soltó Chase entre respiraciones agitadas. Su desesperación llegó directo a Josh. Él también se sentía inquieto y, notándose culpable sin saber por qué, susurró a modo de excusa:

—Es porque pasó mucho tiempo.

—¿Mucho tiempo?

Al notar que Chase se detenía, Josh pensó tarde: Uy. El rostro de Chase mostraba con claridad su asombro. Josh agregó rápido ante la mirada atónita de Chase:

—No es un lugar que use seguido para el sexo, soy beta.

Creyó que había dicho algo innecesario, pero era un arrepentimiento tardío. El color rojo desapareció de la cara de Chase y, en su lugar, surgió un frío silencio.

—...Tienes razón.

Cuando Josh abrió la boca para tratar de arreglarlo, Chase habló primero.

—Tienes razón.

Y le sujetó las nalgas. Sus dedos largos se agarraron a los músculos firmes, dejando al descubierto el orificio húmedo en su interior. Chase se inclinó sobre Josh, manteniendo la vista fija. La firmeza caliente de abajo hizo contacto, y Josh sostuvo la respiración, a la espera.

—¡...!

Esta vez, ni siquiera logró soltar un gemido apagado. Su miembro, totalmente firme, forzó el paso en la entrada cerrada, abriéndola para ingresar. De forma instintiva, intentó moverse para huir, pero Chase, sujetando su cuerpo, arruinó la intención.

Ante el dolor de que su interior, no preparado adecuadamente, fuera invadido sin cuidado, a Josh se le salió un quejido. Pero, pese a ello, su zona interna se mojaba de forma continua. Las paredes de adentro, pegándose y presionando de forma provocativa, hicieron que el aire de Chase volviera a sentirse agitado.

—Ugh, ughhh.

Sus movimientos se volvieron más rápidos. Movido por los impulsos continuos de la cadera contraria, Josh soltó sonidos ahogados. Abajo, se escuchaba un ruido húmedo y constante. Era el sonido de los fluidos de Josh, saliendo y cubriendo por completo el miembro de Chase.

Josh perdía la noción de si de verdad le dolía o solo fingía el malestar. La parte baja se sentía llena, la sensación de tener algo adentro le cortaba el aire, y aún así, el orificio contiguo presionaba con ganas. Incluso le daba la impresión de poseer otra boca abajo, recibiendo el miembro con ansiedad.

Chase no dejaba de observar la cara de Josh, que se movía atrapado por el momento. Aunque actuaba con fuerza abajo, su mirada continuaba fija en él, sin cambiar. Eso estimulaba aún más a Josh.

Buscó sus labios otra vez, y Josh acomodó sus piernas largas alrededor de su cintura, acercándolo. Abajo, siguió el ruido de piel chocando de forma constante. Josh elevó la cadera y apretó con fuerza el punto que lo recibía. Notó mucha satisfacción al ver cómo se alteraba el rostro del hombre que lo miraba desde arriba.

—Ah, haah.

Al tomarlo del brazo junto a un gemido, Chase empujó con fuerza la cadera al mismo tiempo. Sus labios se juntaron de nuevo y el ángulo en que el miembro entraba y salía cambió un poco. De pronto, Josh aguantó el aire. Chase pronto entendió el motivo.

Justo cuando notaba que le faltaba el aire, como si le atravesaran el cuerpo, todo su ser tembló con fuerza repentinamente. Percibió que Chase lo miraba en silencio. Algo tarde, Josh notó que había llegado al orgasmo.

—¿Quién va a matar a quién? —indagó Chase en tono de burla entre su respiración aún agitada.

—Yo a ti —contestó Josh, quien apenas recuperaba un poco la cordura.

Josh movió con fuerza la zona donde estaban unidos y la apretó bastante. Entonces, el miembro de Chase, que se había mantenido contenido, reaccionó al estímulo.

—¡......!

De inmediato, perdiendo el control y liberándose dentro de Josh, puso un rostro ido. A Josh le fascinó su cara totalmente desprovista de control. Entrecerró los ojos y le dijo despacio a Chase, que parecía haber perdido parte del sentido:

—¿Entramos y concluimos?

CLUNK.

Un sonido pesado resonó a sus espaldas. Por culpa de la puerta que cediós, Josh casi termina de espaldas en el suelo. Si Chase no le hubiera sujetado rápido la cintura, de seguro habría caído.

—Haah, haah.

Cada vez que los labios se separaban, salían respiraciones apuradas. El beso había continuado sin parar desde la playa hasta ese punto. Subieron directo a la habitación, sin ser vistos por nadie, usando la escalera en espiral conectada a la playa donde recién se habían encontrado.

La mano de Chase, que había recorrido rápido su piel descubierta, le tomó la cintura desde atrás y le sujetó las nalgas sobre el pantalón.

—¡...Ah!

Josh dio un brinco sin querer. La mano grande que le tomaba las nalgas firmes lo jaló con fuerza. De inmediato, las entrepiernas se juntaron y sus miembros firmes chocaron.

«¿Tan grandes eran las manos de Chase?»

La cara de Josh se enrojeció por la sensación de la mano grande que le sujetaba el trasero. Chase entrecerró los ojos. Al mismo tiempo, el miembro que chocaba entre las piernas se sentía muy evidente. Estaba firme y estimulado, como listo para ingresar en cualquier instante. Parecía haber recuperado la energía, pese a que no había transcurrido mucho desde su última liberación. Josh aguantó la respiración.

«Arde.»

El miembro de Chase daba la impresión de liberar todo ante el menor estímulo. Como prueba, al frotar un poco las partes que se tocaban, un gemido profundo salió de los labios de Chase y fue recibido por la boca de Josh.

Chase le sujetó la cintura con un brazo y con la otra mano empezó a tocarle rápido las nalgas. Josh también acercó el cuerpo descubierto de Chase. Todo su ser encajó sin dejar espacio de separación. Josh arrugó la frente mientras repetía el beso.

«Quiero devorar a este hombre.»

Lo deseaba de verdad. Era la primera ocasión en que sentía una necesidad tan fuerte de poseer a alguien. Incapaz de contener la gana, Josh soltó un suspiro tembloroso.

Chase inclinó la cabeza. Sus labios, ahora libres, le rozaron la mejilla y luego bajaron hacia el cuello. La sensación de sus dientes presionando la piel hizo que Josh casi gritara por inercia, aunque no era solo dolor.

—Ughhh.

Josh soltó un gemido profundo y sostuvo la cabeza de Chase. Chase metió un dedo entre sus nalgas y lo frotó contra el orificio húmedo. Por inercia, las piernas se le separaron, y notó que Chase ubicaba el dedo sobre el área estimulada. La punta firme frotó justo el punto que lo había recibido hace un momento. Enseguida, Josh se estremeció y todo su cuerpo tembló.

—Ugh, ughhh, haah.

Daba la impresión de que la mente se le nublaba por la anticipación y el deseo. Hacía rato que dejó de pensar. Desde la playa, desde que Chase lo besó, no, desde que salió caminando del mar, Josh solo esperaba este instante.

Únicamente que la lengua de Chase lo recorriera y su miembro grueso llegara al fondo de su interior.

«No basta», pensó Josh con desesperación.

«Por más que tome, no basta; aunque lo tomara todo, no resultaría suficiente.»

—Ah, haah, ha.

Su respiración agitada salía una y otra vez. Chase, sujetando con firmeza la cintura que cedía, continuaba tocando la zona sobre el pantalón. La prisa por los dedos que frotaban y tocaban suavemente por medio de la prenda delgada se volvía difícil de aguantar.

«Ojalá me penetrara ya. Ojalá me frotara ahí directo, ojalá me llenara por completo en este momento.»

La calma se le terminó y soltó una respiración fuerte.

Juntando los labios y presionando, movió la entrepierna. Al frotar con fuerza los miembros, Chase soltó un quejido que parecía salir desde el fondo de la garganta.

—¡......!

De repente, Chase alzó a Josh en el aire. Josh, asombrado, tragó saliva. Jamás pensó que terminaría cargado de esa manera. Pero Chase lo levantó sin esfuerzo y luego giró el cuerpo. Dio pasos largos hacia la cama y dejó a Josh sobre ella.

—¡Ugh!

Ubicado sobre el colchón, Josh solo logró soltar una respiración agitada mientras Chase se colocaba encima de él. De inmediato sus labios se juntaron y las manos recorrieron rápido el cuerpo de Josh.

La mano que bajó desde la cara, pasando por el cuello, la clavícula, el pecho, el abdomen tenso y más abajo, se detuvo un instante en el centro. Respondiendo al tacto suave que lo tocaba como si usara las teclas de un piano, el miembro de Josh se levantó firme y tembló un poco.

—...Haah —Chase soltó un suspiro estimulado. Su rostro, ligeramente rojo, se tiñó más a medida que la excitación crecía. Josh observó, atento, cómo se pasaba la mano con prisa por el cabello rubio despeinado. Al notar esa mirada, Chase inclinó la cabeza. Como indagando el motivo.

«¿Acaso este hombre no nota lo atractivo que es?»

Josh, sin poder evitarlo, soltó una risa. Extendió la mano, le sujetó el cuello y lo acercó. Chase se dejó llevar con facilidad. En el segundo en que los labios chocaron, un suspiro salió por sí solo.

La entrepierna le latía y entraba en calor. El aire agitado se mezcló en las bocas. Con prisa, Josh tomó la mano de Chase y la acomodó para frotar la entrepierna. Al juntar los miembros, totalmente firmes, la zona interna de las nalgas sintió una descarga, como si una corriente la cruzara.

Josh curvó la espalda, alistándose para recibirlo. Esta vez resultaría mucho más sencillo que la ocasión previa. El orificio ya se abría y cerraba como si tomara aire.

«Quiero que introduzca este miembro rápido. Quiero que me llene por completo.»

«Y que me haga llegar al límite.»

Mientras recordaba la sensación del fluido caliente saliendo en su cuerpo y la vista se le nublaba, de pronto Chase indagó:

—¿Qué es esto?

Frente a la voz inesperada de Chase, Josh giró el rostro, confundido. Al observar el objeto que Chase tenía en la mano, todo su cuerpo quedó helado. Sus labios, que habían recorrido su boca, cuello y oreja, le habían retirado el auricular.

Josh se quedó completamente petrificado.


Capítulo 31

El corazón le latía como loco. Un escalofrío le recorrió la espalda y todo el calor de su cuerpo se enfrió abruptamente. Aunque solo fueron unos segundos, a Josh ese momento le pareció una eternidad.

Lo extraño fue la reacción de Chase. Con una expresión más de perplejidad que de sorpresa, parpadeó y llevó su mano a la oreja de Josh. Josh, que se había sobresaltado, pronto entendió la razón. Podía sentir el calor de Chase a través de la cinta que cubría toda su oreja.

—¿Por qué haces esto? ¿Te lastimaste o algo?

La tensión se esfumó junto con un suspiro de alivio. Josh mintió con facilidad.

—Me duele si uso los audífonos por mucho tiempo, así que me puse esto.

—¿Ah, sí?

Su voz tenía un dejo peculiar. Era demasiado pronto para suspirar aliviado. De repente, Chase lo tomó en sus brazos y le dio la vuelta. Una vez más, sus posiciones se invirtieron. Cuando Chase inclinó la cabeza, Josh pensó que iba a besarlo. Su suposición fue errónea. El lugar donde enterró su nariz fue la nuca de Josh.

«...».

Justo debajo de él, se oyó el sonido de una inhalación profunda. Al instante, el cuerpo de Josh se tensó. Su pulso se agitó, aturdiendo sus oídos. Chase, completamente ajeno a su reacción, continuó moviéndose obstinadamente entre su cuello, su clavícula y detrás de sus orejas, buscando su aroma.

—Haah.

Cuando finalmente alzó la cabeza con un suspiro, Josh pensó que su corazón iba a estallar y que quizás ya estaba muerto. El rostro de Chase apareció en su visión nublada.

—Realmente eres un beta.

—Sí.

Josh apenas logró responder. Era un gran alivio haber pasado desapercibido, pero por otro lado, estaba desconcertado.

«¿Por qué parece decepcionado?» Josh preguntó, pretendiendo ser natural —¿Acaso es un problema que sea beta? Tú odias a los omegas.

—Sí, así era.

Parecía sumido en sus pensamientos. Siguió un silencio incómodo. Josh esperó a que dijera algo más, pero pronto Chase negó con la cabeza.

—No, no es nada.

Josh preguntó, perplejo.

—¿Por qué odias tanto a los omegas?

—¿Qué?

Chase frunció el ceño ante la pregunta inesperada. Josh repitió la pregunta.

—Digo, ¿cuál es la razón para odiar tanto a los omegas? Siempre has sido así.

Permaneció en silencio por un momento. Justo cuando Josh pensó que no obtendría respuesta, Chase habló.

—Los omegas no son de fiar.

—¿Por qué?

Frunció el ceño y respondió molesto.

—No es que les guste su pareja, solo están embrujados por las feromonas.

Josh se sorprendió por sus palabras inesperadas. Chase, aún pareciendo disgustado, continuó.

—Con solo desprender su aroma a feromonas, todos son iguales. Realmente no importa quién sea.

«...».

—Odio a los omegas.

Era sincero. Josh recordó cuando una vez Chase había comparado cínicamente a los omegas con los gatos. Esta vez, hizo la misma observación.

—Los alfas son iguales.

—Sí.

Como era de esperar, Chase dio la misma respuesta, pero lo que siguió fue diferente. Inesperadamente, sonrió y dijo.

—Me alegra que seas un beta.

Los besos continuaron nuevamente. Eran increíblemente suaves y cariñosos. Pronto se volvieron insistentes, pero Josh no podía concentrarse.

«¿Acaso las palabras de Chase significan que puede confiar en mí porque soy beta?»

De repente, una parte de su corazón se enfrió.

«Si se entera de que soy un omega...»

No hacía falta imaginar más. Una mano grande y elegante agarró firmemente sus nalgas tensas. Chase las acarició y masajeó con impaciencia, luego las tomó y las atrajo hacia un lado. Gracias a eso, su lugar más íntimo quedó expuesto, y el largo dedo de Chase lo tocó.

—...Ngh.

Sin querer, frunció el ceño y dejó escapar un gemido. Chase mostró los dientes contra el cuello de Josh y mordió suavemente.

—¿Duele?

Con los labios rozándole, Josh respondió honestamente que no. ¿Cómo iba a doler cuando su cuerpo palpitaba tanto de anticipación? Chase sonrió con los ojos entrecerrados. Al mismo tiempo, Josh sintió que su corazón iba a estallar.

En contraste con su rostro cariñoso, su feroz miembro tocó su interior. Reflejamente, Josh tensionó su cintura, pero Chase ignoró su débil resistencia y forzó su entrada.

—...Ha, ah.

Un profundo suspiro se escapó. Josh tembló levemente y ladeó la cabeza. Cuando Chase mostró los dientes contra su garganta expuesta, Josh mordió fuerte abajo, sintiendo al mismo tiempo el terror y la excitación de tener el cuello mordido por una bestia feroz. Inmediatamente, los hombros de Chase se tensaron y su miembro entrelazado se hinchó.

De repente, Josh se detuvo. La sensación que había olvidado revivió de golpe, e instintivamente intentó empujar a Chase. Pero, al igual que entonces, Chase lo abrazó por los hombros y embistió con todo su cuerpo, impidiéndole huir.

Sintió una inmensa presión y un dolor como si le estuvieran destrozando las entrañas. Esta vez, realmente le dolía, y Josh tragó saliva con dificultad.

—¿Q-Qué... estás haciendo?

Mientras el dolor le hacía saltar las lágrimas, Josh habló entre dientes. El hombre que había llenado su interior con su miembro alzó la cabeza. Aun en medio de todo, con su rostro tan hermoso, sonrió suavemente. Cuando Josh perdió momentáneamente el habla, Chase no perdió el tiempo e inclinó la cabeza para besarlo.

—¿Lo sientes, verdad?

—¡Eso no se dice! No hacía falta llegar hasta el anudamiento... Ugh.

Josh no pudo evitar gemir repetidamente. Cuando sintió que se le humedecían los ojos, Chase movió sus labios y besó sus lágrimas.

—Desearía que estuvieras embarazado.

Al instante, Josh sintió un escalofrío recorrer su espalda. Estaban demasiado cerca para pretender ser indiferentes. Por suerte, Chase malinterpretó su palidez.

—Lo sé, que eres beta. Eso no puede pasar.

—¿No odias a los omegas?

—Sí.

Una expresión compleja apareció en el rostro de Chase. Pero antes de poder entender su significado, él sonrió amargamente y volvió a besarlo. Todavía profundamente dentro de Josh, Chase llegó al clímax. Con el líquido caliente derramándose en su interior, Josh sintió placer y terror al mismo tiempo. Besándolo, Chase susurró.

—Puedo confiar en ti.

Josh, sin decir nada, le devolvió el beso. Sus jadeos se mezclaron, y Chase comenzó a moverse lentamente. Josh abrió las piernas de par en par para recibirlo.

***

Entre el sonido de las olas que se escuchaba tenuemente, se oía un suspiro profundo y bajo. Josh, con los ojos cerrados, aguzó el oído en silencio. El sonido de las olas era algo que había estado escuchando desde que llegó a esta mansión. Entre ese ruido natural como el aire, se mezclaba un sonido desconocido.

«¿Qué será esto?»

—...!

De repente, abrió los ojos de par en par. Tardíamente, se dio cuenta de que no estaba solo. Inmediatamente después, sintió el brazo que rodeaba su cintura, la piel desnuda pegada a la suya y las piernas entrelazadas.

Cuando alzó lentamente la mirada, descubrió el rostro de un hombre profundamente dormido. Era Chase.

De repente, los recuerdos volvieron a su mente, uno por uno. Lo que había hecho con este hombre justo antes de desplomarse y quedarse dormido. Al mismo tiempo, su rostro se sonrojó intensamente.

Chase, profundamente dormido, era dolorosamente hermoso. Josh, que le había acariciado la mejilla en silencio, ladeó la cabeza. Después de tantos besos, los labios de Chase estaban rojos e hinchados. Le recordaron a una cereza madura, y Josh pensó en morderlos y hacerlos estallar.

«¿Qué pasaría si lo hiciera?»

Al imaginar a Chase con los ojos llorosos por el dolor, la parte inferior de su cuerpo se sintió pesada. Aunque había eyaculado varias veces durante la noche y le tomaría tiempo erectarse de nuevo, en su lugar, un calor sin escape le hacía palpitar el hueso púbico y retumbar su interior.

Fue justo cuando, incapaz de contener la excitación, su parte inferior se contrajo involuntariamente.

—...Ugh.

Arrugando su delicada frente, Chase dejó escapar un gemido. Tarde, Josh se dio cuenta de que el pene de Chase aún estaba dentro de él y se sintió consternado. Después de hacerlo varias veces y de dormir abrazados durante la noche, se había acostumbrado y ya no sentía la extraña sensación. El pene, ahora duro y rígido dentro de su cuerpo, parecía recordarle a Josh su presencia a la fuerza.

Era su primera vez con una experiencia así, y Josh estaba desconcertado. El problema era que en ese momento se sentía más satisfecho que nunca. Y la razón estaba justo frente a sus ojos: ese hombre. Josh lo miró fijamente por un momento. Estaba a punto de morderse los labios para contener un grito.

De repente, entró en su campo visual una cámara de CCTV colgada en una esquina del techo. De pronto, un escalofrío le recorrió la espalda y el calor dentro de su cuerpo desapareció en un instante. Se había olvidado por completo de la existencia de las cámaras.

«Tengo que borrar las imágenes».

Intentó levantarse apresuradamente, pero se detuvo. El cuerpo de Chase envolvía el suyo por completo.

«¿Por qué sus piernas son tan largas y sus brazos tan fuertes?» Josh gimió en voz baja y con cuidado comenzó a despegar el cuerpo de Chase que descansaba sobre el suyo.

«Si Dane estuviera aquí, con gusto me ayudaría».

Al recordarlo de pronto, negó con la cabeza.

«Si fuera Dane, seguramente sugeriría cortarle las piernas a Chase». Pero Josh se habría opuesto primero. Si no fuera por esta situación, sus piernas eran tan perfectas que hasta le darían ganas de besarlas.

Y no solo sus piernas. ¿Había algún rincón del cuerpo de Chase que no fuera admirable? Josh lo recordó de nuevo: hasta sus uñas, con un tono rosado, eran hermosas.

Josh se esforzó por separar el cuerpo de Chase del suyo. El mayor obstáculo era su pene, que aún estaba dentro de él. Tal vez era una erección matutina prolongada.

«¿Qué importa?» Josh sacudió el pensamiento y retrocedió suavemente. Entonces, salió de manera natural.

—Uf...

Un gemido que había contenido hasta ahora se escapó de sus labios. Al sentir cómo ese objeto pesado que lo llenaba por completo se deslizaba fuera, experimentó una sensación de vacío y desconcierto, como si le hubieran arrancado algo. El pene largo y grueso, ahora duro y rígido, estaba empapado y brillaba por los fluidos de ambos. Al verlo, Josh sintió que su rostro se enrojecía de inmediato.

Al contemplar cómo ese hermoso y perfecto pene estaba manchado de manera lasciva, sintió nuevamente un latido en su parte inferior. Antes de montar a Chase, que aún dormía, desvió rápidamente la mirada. Este no era el momento para cegarse por el deseo.

«Debo ir a la sala de monitoreo lo antes posible».

«¿Quién está a cargo hoy?» Mientras caminaba tambaleándose por el pasillo, lo recordó. Habían mencionado repetidamente que la cámara de CCTV en la habitación de Chase no funcionaba bien. Incluso alguien le había insinuado que directamente la apagaran. «Ojalá esta vez también sea así».

CLICK.

Se puso lo primero que encontró y se dirigió lo más rápido posible a la sala de monitoreo. Al abrir la puerta, al ver la figura del hombre, relajó la tensión en sus hombros.

—Seth.

Este parecía haberse quedado dormido, ya que se sobresaltó y miró a Josh. Rápidamente, Josh revisó las pantallas y, al ver que el monitor que mostraba la habitación estaba apagado, sintió alivio.

—...¿Qué pasa? —preguntó Seth frotándose los ojos. Josh se apresuró a inventar una excusa.

—Ah, solo se me ocurrió de repente. ¿Qué haces? ¿Todo en orden? ...¿Decidieron no usar la cámara en la habitación de C?

Al añadirlo casualmente, Seth respondió sin darle importancia.

—Aunque la revisaremos, no es urgente... Laura dijo que preferiría tenerla apagada. Al fin y al cabo, nosotros tampoco queremos ver el cuerpo desnudo de C, ¿verdad? Lleva días apagada.

—¿En serio?

Josh se alivió en secreto.

«Al menos esta vez tuve suerte. A partir de ahora, no importa lo distraído que esté, debo tener cuidado con esto».

«¿A partir de ahora?»

La palabra que surgió de repente lo hizo detenerse.

«¿Voy a volver a dormir con él? ¿Con Chase Miller?»

Al mismo tiempo, sintió cómo su parte inferior palpitaba con incomodidad. Su corazón latía con fuerza y su rostro se sonrojó. Solo con pensar en Chase se excitaba de esta manera. La respuesta era obvia.

«Primero debería preguntarle su opinión, ¿no?»

Josh se recordó a sí mismo con frialdad la realidad. No importaba cuánto lo deseara, si Chase pensaba diferente, el asunto ya habría terminado. Que hubieran tenido relaciones varias veces durante la noche era aparte.

«Es común que las personas cambien de opinión con el tiempo».

—Entonces, Seth...

Justo cuando Josh, aliviado, se disponía a irse, se detuvo. Su mirada se dirigió directamente a la cámara que vigilaba el pasillo. En ese momento no había nadie allí. Pero hacía unas horas, no había sido así. De repente, un escalofrío recorrió su espina dorsal.

—¿Qué te pasa? —preguntó Seth, mirándolo con curiosidad antes de detenerse. Josh también se sobresaltó. Al seguir la mirada de Seth y bajar la vista, comprendió la razón: el vendaje en su brazo estaba hecho un desastre.

—¿Qué pasó con esto? ¿Te caíste en algún lado? —preguntó Seth, levantándose de un salto. Josh se sintió avergonzado por su agudo comentario. Recordó el trayecto desde la playa de arena hasta la habitación y regresó apresuradamente a la realidad. Mientras tanto, Seth observó el brazo de Josh y habló con seriedad.

—Primero, hay que hacer primeros auxilios. Si entra bacteria y contraes tétanos... Esto es increíble. ¿Qué es este desastre? Debes tener cuidado.

Seth movió la cabeza de lado a lado como si no pudiera creerlo. Inusualmente, cedió su asiento y fue personalmente a buscar el botiquín de primeros auxilios.

—Vigílalo un momento.

Después de decir eso, salió rápidamente de la sala de monitoreo. Josh no perdió la oportunidad y comenzó a revisar apresuradamente las pantallas. En el momento que encontró la escena que buscaba, un gemido escapó de sus labios.

Eliminó rápidamente las imágenes donde se veía tambaleándose al salir de la habitación de Chase y, por si acaso, revisó todas las escenas de antes y después. Afortunadamente, esa era la única escena comprometedora. Así, cuando Seth regresó, Josh fingía indiferencia mientras observaba las pantallas sin cambios.

—¿Cómo pasó esto? —preguntó Seth mientras aplicaba desinfectante en la herida rasgada y cubierta de sangre seca. Josh eligió sus palabras con cuidado para responder.

—Fui de patrulla hacia la playa y me caí por accidente. No es gran cosa... Au.

Seth ajustó firmemente el vendaje, haciendo que Josh soltara un breve grito. Seth añadió con su habitual indiferencia.

—Ve al hospital. A menos que quieras que te amputen el brazo.

—...Entendido.

Josh se arregló la manga y dijo: Gracias. Seth levantó una mano, como diciendo ya está.

Al salir de la sala de monitoreo y quedarse solo en el pasillo, Josh finalmente suspiró aliviado. Aunque el dolor en su brazo se sentía tarde, esto no era nada. Lo más sorprendente era que no se había dado cuenta de su estado hasta que Seth se lo señaló.

«Parece que no estaba en mi sano juicio».

Josh frunció el ceño de repente.

«Prometí que no volvería a acostarme con ese hombre para que esto no pasara».

Solo de pensarlo, sintió ardor en el estómago. El sexo con Chase, que le había proporcionado un placer más intenso que cualquier otro que hubiera tenido, lo asustaba. Le preocupaba volverse adicto.

«¿Siempre he sido tan lujurioso?»

Reflexionó seriamente. «Podría ser por las feromonas», pensó Josh con frialdad. «Probablemente sea por la marca».

Sin querer, se tocó la oreja. Una de las cintas adhesivas estaba desgastada. «En cuanto regrese a mi habitación, debo vendarla de nuevo».

«Sin la marca, no lo habría sentido tanto».

Al abrir la puerta de su habitación, suddenly se preguntó:

«¿Cómo habría sido el sexo para Chase sin la marca?»


Capítulo 32

Desde que volvió, la filmación no se detuvo ni un momento.

Tal como había escuchado de antemano, Chase tenía que estar ocupado con el rodaje prácticamente todo el día. Como se habían aplazado las grabaciones durante varios días, la agenda tan exigente era inevitable. Aunque el agotamiento se hacía evidente en todos, nadie podía expresar una queja. El único que mantenía su estado físico sin cambios desde el principio era Chase. Siempre lograba sacar las mejores escenas, pero hoy brillaba especialmente.

Incluso el director no podía dejar de sonreír de oreja a oreja y no paraba de gritar alegremente:

—¡Perfecto!

Josh, como siempre, permanecía de pie con la mirada fija en Chase. Pero no solo él lo observaba. La apariencia deslumbrante de Chase ya era suficiente para captar todas las miradas, pero cuando abría la boca para hablar o movía las piernas para caminar, en ese instante, todos contenían la respiración.

Por supuesto, Josh entendía perfectamente cómo se sentían. Porque él también lo sentía.

Chase tenía una presencia abrumadora que no podía compararse con lo que se veía en pantalla. Si Chase Miller no se hubiera convertido en actor, ¿quién habría podido ocupar ese lugar? Josh lo pensaba sinceramente. Además, últimamente él estaba en su mejor condición. Era completamente natural que cualquiera quedara hipnotizado por Chase.

Frente a sus ojos, Chase tomó del brazo a Naomi y salió corriendo. Su cabello alborotado, la chaqueta del traje ondeando con fuerza, la corbata que se agitaba detrás de su cuello, el gesto de atraer rápidamente a Naomi para esconderla tras de sí y disparar el arma...

No podía apartar los ojos de él.

—Es increíble —murmuró Laura con un suspiro a su lado.

Josh respondió brevemente:

—Sí.

Pero de repente, le vino a la mente el recuerdo de haberse revolcado de forma desordenada con él en la cama, y su rostro se sonrojó por completo. Al notar el calor ardiente en su cara, se cubrió la boca rápidamente con una mano. Afortunadamente, todos estaban mirando a Chase, así que nadie se dio cuenta de su reacción.

Chase, que llevaba un parche en un ojo, lo arrojó mientras corría, luego se detuvo y alzó la mirada hacia el cielo lejano. Al mismo tiempo, parecía que el mundo entero se detenía. Y en ese momento, se convirtió en un hombre que era Chase, y al mismo tiempo no lo era.

—¡Corte! ¡Bien, perfecto!

Con el grito satisfecho del director, se escucharon exclamaciones por todos lados. Chase se apartó el cabello despeinado con la mano. El suave cabello negro envolvió sus largos dedos y luego volvió a su lugar.

Josh dejó escapar un suspiro. Justo cuando pensó lo ridículo que debía verse con esa expresión embobada, Chase levantó la cabeza y sus miradas se cruzaron. Al ver a Josh quedarse quieto, Chase le sonrió de repente con una expresión radiante.

No solo Josh se sorprendió. En ese momento, se escucharon sonidos de asombro por todas partes.

—¿Qué fue eso? ¿Qué fue eso?

—¿Sonrió? ¿De verdad?

—¡Dios mío! ¡Chase Miller no está molesto!

—¿En serio sonrió? Yo no lo vi. ¿No estarán todos equivocados?

—Que sí sonrió, ¿cómo no lo viste?

Se escuchaban gritos por todos lados, pero en realidad, nadie sabía a quién le había sonreído Chase.

Laura también parpadeó, desconcertada, y al mirar a Josh, se sorprendió.

—Josh, ¿qué le pasa? Está rojo como un tomate.

—¿Eh? Ah, sí... Es por el calor.

Josh se apresuró a inventar una excusa y agitó su camisa sin razón aparente. Aunque tenía la obligación de no apartar la vista de su cliente, desvió la mirada. Por alguna razón, le daba vergüenza mirar el rostro de Chase.

Chase volvió pronto a su expresión habitual como si nada hubiera pasado. Los estilistas corrieron rápidamente hacia él para arreglar su atuendo y peinado. Pero Josh no se dio cuenta de que la mirada de Chase había estado fija en él todo ese tiempo.

***

—¡Corte! Buen trabajo todos. Tomen un pequeño descanso.

Ante la indicación del director, se escucharon suspiros de alivio por todas partes. Desde temprano en la mañana habían estado grabando sin parar, y apenas hasta bien entrada la tarde pudieron tener un momento de descanso.

Mientras trasladaban y organizaban el set para la siguiente toma, los miembros del staff aprovecharon para recuperar el aliento, comer algún refrigerio o prepararse para la siguiente escena. Josh tenía pensado aprovechar ese tiempo para echar un vistazo a los alrededores. Le dijo algo rápido a Laura y se dio la vuelta, pero de pronto, escuchó vagamente su voz a sus espaldas.

—Ay, ¿a dónde se fue el señor Miller?

Instintivamente giró la cabeza, y en ese momento, alguien lo tomó del brazo y lo jaló con fuerza. En cuestión de segundos, Josh fue arrastrado hacia la parte trasera de una construcción improvisada.

—¡...!

Estuvo a punto de golpearle la cara con el puño, pero por poco, Chase le agarró el brazo a tiempo. De inmediato, sus labios se juntaron y un aroma dulce y familiar lo envolvió, haciendo que Josh se relajara.

—Haa, ah.

Un jadeo áspero se le escapó sin querer. Josh abrazó a Chase con fuerza y lo besó como un loco. Chase también le mordía la lengua, le chupaba los labios y lo atraía con fuerza. La presión de sus brazos era tan intensa que le costaba respirar, pero tener sus cuerpos tan unidos le gustaba tanto que Josh aguantó el mareo, agarró su cabeza y profundizó aún más el beso.

HAA, HAA.

La respiración de Chase retumbaba en su oído con fuerza.

—¿Lo viste? —preguntó Chase con voz agitada. Cada vez que hablaba, su lengua se movía, acariciando el interior de la boca de Josh—. Haa... ¿Me estuviste mirando todo el tiempo?

El aliento cálido lo envolvía. Josh se contuvo las ganas de alabarlo con entusiasmo y fingió indiferencia.

—Bueno, es parte de mi trabajo.

—Mentira.

A pesar de decir eso, Chase no podía ocultar la sonrisa. Josh también sonrió mientras lo rodeaba por la cintura. Se volvieron a besar, y enseguida sintió cómo se endurecía abajo, presionando con calor. Josh tragó con fuerza la saliva mezclada y llevó la mano al frente del pantalón de Chase.

—No —susurró Chase con voz entrecortada—. Maldición, ahora no.

Lo único que podían hacer era besarse. En el breve momento en que sus labios se separaron, se miraron intensamente. En el rostro sonrojado de Chase se reflejaba un deseo sin filtros. Josh, por su parte, tenía la mente completamente inundada con la imagen del cuerpo desnudo de Chase.

Estuvo a punto de soltarle un "vámonos juntos ahora mismo". Si no hubiera sido por ese beso urgente que vino después, probablemente habría terminado seduciéndolo. Josh pensó que era un alivio, pero al mismo tiempo sintió frustración, y volvió a entrelazar su lengua con la de Chase.

La ansiedad de no poder unirse en ese instante hizo que sus manos se volvieran más atrevidas. Metió la mano dentro del saco, subió la camisa y acarició la piel. Sin poder evitar que su mano buscara ir hacia la parte baja de la espalda, lo agarró de las nalgas y lo atrajo hacia sí. Chase dejó escapar un gemido desde lo más profundo de su garganta.

—Joshua.

Justo cuando escuchó su nombre salir de sus labios, a Josh le recorrió un escalofrío por la cintura y contuvo la respiración. En la oreja contraria, la que no tenía cubierta con el auricular, Chase susurró con voz grave:

—Date la vuelta.

Lo que estaba a punto de hacer era evidente. Josh sabía muy bien que la paciencia de Chase se había agotado. Pensó que debía detenerlo, pero por supuesto, no le quedaba la menor voluntad para hacerlo. También él sentía un latido insistente en su interior, al borde de enloquecer. Si no le metían algo dentro, iba a perder la cabeza. Y lo que quería estaba justo frente a él. No había razón para resistirse.

Como si se rebelara, Josh mordió suavemente el labio inferior de Chase y, tal como le pidió, se dio la vuelta. Al ver la espalda elegante y bien definida, Chase tragó saliva con fuerza.

—...Hah.

Una mano grande le sujetó las nalgas. Josh contuvo el aliento y apretó la mano que tenía apoyada contra la pared. Desde atrás, Chase juntó su cuerpo con el suyo y le pellizcó los pezones por encima de la camisa.

Después de pasar una noche entera con él, parecía que ese hombre ya sabía todo sobre Josh. En especial, que solo con apretar ligeramente y retorcerle un poco los pezones, su cintura se deshacía por completo. Esta vez no fue la excepción: Josh terminó doblando las rodillas. Si Chase no lo hubiera sujetado rápido de la cintura por detrás, seguramente habría terminado en el suelo.

Nunca se imaginó que sus pezones fueran tan sensibles. O quizá... ¿fue Chase quien los volvió así? No lo sabía.

Tenía la cabeza empapada del aroma de Chase y de semen. Josh, jadeando, apenas podía sostenerse con las piernas temblorosas. Chase lo abrazó con un brazo por la cintura y con la otra mano comenzó a frotarle con fuerza los pezones a través de la delgada tela.

—Ah, haa...

Con un gemido áspero, Chase le susurró desde atrás:

—Joshua, ¿te mojaste?

Lo que decía era cierto. Josh ya estaba completamente empapado por detrás. Frotando su nariz contra el cuello de Josh, Chase dijo:

—Si no quieres arruinar el pantalón, deberías quitártelo, ¿no crees?

—...

—Joshua.

Como Josh no respondía, Chase preguntó:

—¿Está bien si te froto por encima del pantalón?

Él frotó sugestivamente su entrepierna. De inmediato, el agujero reaccionó, empapándose de fluidos. Josh no pudo resistir más y empezó a desabrochar por sí mismo el cinturón del pantalón.

El sonido metálico del broche se prolongó más de lo normal porque sus manos temblorosas no respondían bien. Apenas logró desabrocharse el cinturón y bajar el cierre, la mano de Chase se metió dentro de su ropa interior.

—...Mph.

Josh contuvo la respiración y se mordió los labios sin darse cuenta. Enseguida, los labios de Chase tocaron la nuca de Josh, y luego sus dedos presionaron suavemente el orificio. El sonido obsceno de sus dedos agitándose en la zona empapada resonó descaradamente en sus oídos.

Chase introdujo a propósito sus largos dedos hasta el fondo y los dobló desde dentro. El extremo firme acariciando el interior con delicadeza hizo que la mente de Josh se quedara completamente en blanco. Solo entonces se dio cuenta de que había eyaculado de forma ridículamente rápida.

—¿No fue muy rápido?

Preguntó Chase riendo por detrás. Josh se sintió avergonzado, pero Chase tampoco estaba como para burlarse. A lo lejos, parecía escucharse la voz de Laura. Chase dejó escapar un suspiro molesto y se desabrochó el cinturón. El sonido del cierre bajando se escuchó con urgencia, y enseguida, la carne caliente se apretó contra él.

—......¡Agh!

Josh se mordió los labios para soportar la presión repentina. Chase embistió su cuerpo por completo. Enseguida comenzó a mover la cintura. La vara caliente lo empujaba con fuerza hacia dentro, frotando de manera salvaje sus paredes internas.

El peso era tan abrumador que Josh no pudo emitir ni un solo sonido. Con la boca bien abierta, solo exhalaba un aliento agitado. Chase, pegado por completo a su espalda, entrelazó sus dedos sobre las manos de Josh, que estaban apoyadas en la pared. Jadeando cerca de su oído, mantenía el cuerpo pegado sin dejar espacio, moviendo solo la cintura. Desde abajo, el sonido húmedo y vulgar resonaba sin pudor.

HAA, HAA.

Chase le rozó el cuello con su aliento caliente, y enseguida le mordió la piel con los dientes.

—Ugh...

Josh dejó escapar un gemido ahogado y cerró los ojos. Justo cuando el otro se movía con más fuerza, de pronto se detuvo.

—...Haa.

Con un suspiro profundo, Chase eyaculó dentro de Josh. El semen caliente se esparció por su interior, y al mismo tiempo, Josh volvió a correrse, embriagado por el dulce aroma de feromonas.

HAA, HAA. HAA, HAA.

Cuando terminó, y el hombre retiró su cuerpo, Josh se dejó caer contra la pared y terminó sentado en el suelo.

HAA, HAA. HAA, HAA.

Entre respiraciones agitadas, Josh tragó saliva seca. Chase lo miraba desde arriba mientras comenzaba a acomodarse el pantalón. Sus ojos recorrieron lentamente el rostro enrojecido de Josh, sus pupilas nubladas, los labios manchados de saliva y su aspecto desaliñado, hasta que finalmente se detuvieron en su entrepierna, hecha un desastre, mezclada con los fluidos de ambos.

Chase volvió a lucir igual de impecable que siempre. Dejó escapar un suspiro, se pasó los dedos por el cabello y se arrodilló sobre una rodilla frente a Josh, que solo lo miraba en silencio. Con ternura le acarició el rostro y se inclinó hacia él. Josh cerró los ojos y sus labios se unieron.

Fue un beso completamente distinto al de hace un momento. Un beso amable. Le presionó suavemente los labios, los lamió con cuidado, y luego, levantando el rostro, mostró una expresión apenada.

—Tengo que irme —dijo Chase con su voz cargada de pesar.

—Lo sé —asintió Josh con la cabeza—. Ve, anda ya.

Chase parecía tener más cosas que decir, pero Josh le empujó ligeramente el hombro, como para apurarlo. La voz de Laura se escuchaba aún más cerca. Sin más opción, Chase se incorporó, murmuró una maldición y se dio la vuelta para salir.

—¡Ay, señor Miller! ¡Lo estábamos buscando por todas partes! Ya pensábamos que algo había pasado...

La voz apresurada de Laura sonó justo al lado, pero pronto se alejó. Seguramente se había marchado caminando rápidamente tras él.

Josh, solo, exhaló un largo suspiro en el silencio que le quedó. Al recuperar la razón, se dio cuenta del estado en que se encontraba. Tener sexo tan desesperado escondido en un rincón así...

—Ni que estuviera en la adolescencia —murmuró en voz baja, entre avergonzado e incómodo. El único consuelo era que no era el único que había perdido la cabeza.

Josh sacó un pañuelo y limpió como pudo su parte baja, luego se fue poniendo la ropa. Sacudió el polvo y la tierra que manchaban su ropa, y cuando salió, los demás ya se habían reunido cerca del set.

Después de lo que acababa de pasar, el cuerpo de Josh seguramente estaría impregnado con el aroma de Chase. Podría ser que, al verse estimulado por eso, su propio olor se volviera más intenso. Pensando en prevenir cualquier situación, decidió que lo mejor sería tomar su medicina de antemano, y apresuró el paso.

Justo había pasado la hora del cambio de turno, así que en el lugar donde debía estar Josh se encontraba Seth. Mientras pensaba en qué excusa dar luego por haberse ausentado, intentó marcharse rápidamente, pero de pronto notó que Seth estaba mirando hacia un lado. Josh, que siguió instintivamente su mirada, se detuvo en seco.

—Oh.

Dejó escapar una exclamación sin querer. En ese mismo momento, la persona al otro lado también lo vio y parpadeó. Seth comenzó a caminar hacia una hermosa mujer de cabello rubio brillante, y ella, apresurada, fingió no conocerlo y se inclinó para saludarlo.

Josh los observó, confundido. Mientras hablaban brevemente, Seth se adelantó y la mujer lo siguió. Al ver la espalda de ella alejarse, Josh ladeó la cabeza, extrañado.

«¿Por qué está Emma aquí?»

***

—Entonces, ¿no hay ningún problema con la condición del señor Miller?

Ante la pregunta de Emma, Laura asintió con la cabeza.

—Está tan bien que hasta sorprende. El director está eufórico diciendo que en tres días podemos recuperar todo el material pendiente. Claro, eso si mantiene este ritmo.

Ella sonrió con incomodidad y añadió:

—De cualquier modo, dígale al señor Pittman que todo va bien.

—Entendido.

Emma se despidió brevemente y se dio la vuelta. Tal como Laura había dicho, el ambiente en el set era muy positivo. Aunque solo observó un rato, Chase parecía totalmente inmerso en su papel. A ese paso, la película sería un éxito rotundo.

Incluso podría apaciguar la controversia sobre el personaje.

Mientras pensaba en las palabras adecuadas para informar a su jefe, siguió caminando. Justo entonces, se cerró una escena y el director anunció el fin de la jornada.

—¡Muy bien, hasta aquí por hoy!

Ante su grito, se escucharon suspiros de alivio por todas partes. Los miembros del staff parecían completamente exhaustos, pero el director estaba más enérgico que nunca.

—¡Mira esto! Hoy no hay ni una sola toma que haya que desechar. ¡Esto, esto era justo lo que quería! ¡Es perfecto! ¡Mira esta expresión! ¿No es increíble?

Hablaba emocionado sin parar al miembro del equipo que tenía al lado. Fue justo cuando Emma se dio vuelta, después de ver cómo Chase se aflojaba el nudo de la corbata, que se topó con alguien inesperado.

—Emma.

—Josh.

Al pronunciar su nombre sin pensarlo, ella miró rápidamente a su alrededor. Por suerte, todos estaban ocupados recogiendo, así que nadie les prestó atención. Josh hizo un leve gesto con la cabeza, indicándole que lo siguiera. Emma se sintió fastidiada, pero lo siguió en silencio.

—¿Y ahora qué?

Tan pronto quedaron solos, Emma soltó la pregunta con un tono molesto. A Josh no le agradaba haberla llevado justo al lugar donde, hacía un momento, había estado con Chase, pero no encontró otro sitio mejor.

—¿Qué haces aquí de repente? ¿Pittman te mandó otra vez?

Ante su pregunta, ella frunció el ceño y respondió:

—Obvio. Si no fuera por eso, ¿para qué vendría hasta aquí? Dijeron que Miller fue víctima de un atentado, así que vine a comprobar si la grabación seguía sin problemas.

—Está bien.

—Lo sé. Ya lo vi.

Emma respondió con frialdad. Josh la observó en silencio. De pronto, el rostro de Yeonwoo se superpuso en su mente, y un torbellino de emociones lo invadió.

Pensó en Isaac. Aunque había reprochado a Yeonwoo por no entender los sentimientos de su hermano, él no estaba en posición de juzgar. Estaba tan cegado por sus propios sentimientos que fue incapaz de ver lo que sentían los demás.

Emma también debía tener sus razones para actuar con tanta cautela.

El corazón de Josh se volvió indulgente. Emma había tenido sus fracasos, así que seguramente era más cuidadosa por eso. Al pensar en todo eso, Josh se sintió decaído.

Dicen que solo los valientes conquistan a la persona que desean... Emma, ¿cuándo vas a atreverte?

Pensar que una vez más Emma había dejado pasar a una belleza frente a sus ojos hizo que el enojo que había reprimido se le volviera a encender. Sí, definitivamente debió haberle dado un puñetazo a ese idiota. Sin darse cuenta, su expresión se tornó sombría.

—¿Qué pasa? ¿Esa cara qué significa? ¿Qué quieres decir con eso?

Emma, notando su actitud sospechosa, le lanzó la pregunta como una flecha.

—Nada —dijo Josh apresuradamente, apartando la mirada y abriendo la boca—. Solo pensé que hacía mucho que no nos veíamos.

—...¿Y eso ahora por qué?

Emma lo miró de arriba abajo, visiblemente a la defensiva. Josh fingió no notarlo y cambió de tema.

—Ah, conocí al tal Yeonwoo.

—¿Ah, sí? Entonces ya no hace falta que le siga mandando mensajes.

—¿Ese era todo tu encargo?

Cuando vio a Emma asentir con un "sí", Josh volvió a hervirse por dentro.

—¿Qué te parece ese tipo?

Emma respondió sin darle mucha importancia, como si nada.

—Pues, trabaja bien y es un buen jefe. Tiene muchos detalles conmigo también.

Josh le lanzó una indirecta.

—Parece algo lento.

Esperó ver alguna reacción, pero Emma defendió a Yeonwoo como si fuera obvio.

—Aun así, cuando tiene que hacerlo, sabe cuidarme bien.

«Pobre ilusa.»

Josh ya no pudo decir nada más. Solo la abrazó. Emma se quedó rígida por un momento, pero Josh no dijo una palabra, solo le dio unas palmaditas en la espalda. Cuando la soltó, Emma lo miraba con cara de no entender nada. Josh solo le pellizcó la nariz ligeramente y le dio un beso en la mejilla.

—Si algún día necesitas ayuda, dímelo. Siempre voy a estar de tu lado.

—...Gracias, pero con que no lo arruines me basta.

Emma no bajó la guardia hasta el final. Josh solo pudo responderle con una sonrisa amarga. Luego caminaron juntos hasta el lugar donde estaba el auto para despedirse.

—Comamos algo juntos pronto.

—Sí, si no estoy ocupada... El jefe está a punto de renunciar.

Ese murmullo amargo solo hizo que Josh se sintiera más pesado por dentro. Emma, ajena a lo que pasaba por su mente, añadió con un "ah" despreocupado:

—Hueles a feromonas de Miller, Josh. Mejor tómate algo antes de que te afecte. Los Alfas dominantes como él no se preocupan por lo que haya a su alrededor, solo liberan feromonas como si nada.

Josh respondió con naturalidad mientras miraba cómo su hermana fruncía el ceño y negaba con la cabeza.

—De hecho, justo acabo de tomarme una.

—Menos mal.

Emma se despidió con un simple "te escribo" y se alejó manejando. Josh, solo, se quedó mirando el auto mientras se alejaba y, al final, dejó escapar un profundo suspiro antes de darle una patada al suelo sin motivo alguno.

***

Naomi, que acababa de recibir un chal de parte de un miembro del staff y se lo colocaba sobre los hombros, giró la cabeza por casualidad y se detuvo al ver a un hombre con la mirada fija en un punto.

El compañero con quien había estado grabando todo el día había mantenido una condición impecable. En algún momento, el aroma a feromonas se volvió más intenso de lo habitual, pero incluso eso le pareció agradable a Naomi. Justo estaba pensando que, «mientras termine bien la grabación, me da igual lo que haga por ahí. Al fin y al cabo, los Alfas dominantes entran en celo en cualquier parte».

Pero ahora, el rostro de Chase era completamente distinto al de hace un rato. Al ver su expresión, más oscura de lo habitual, Naomi empezó a sentirse inquieta.

—¿Te pasa algo?

No pudo evitar preguntarlo con cuidado. Pensó que sería un problema si su condición decaía de nuevo en la grabación de mañana. Chase desvió la mirada hacia ella de reojo. Su rostro no parecía diferente a lo habitual. Seguía pálido y sin expresión. Naomi frunció el ceño. Entonces, Chase giró la cabeza y habló.

—Si ya tienes pareja, ¿por qué acostarte con otra persona?

«¿Lo preguntaba de verdad, con curiosidad?»

Mientras ajustaba el chal que se le escurría, Naomi respondió con indiferencia.

—Será solo una aventura pasajera.

—¿Una aventura?

—Sí. Como un juego tonto en vacaciones. Algo así.

—...

Chase seguía clavando la mirada en un punto fijo, sin decir nada. Naomi se giró tarde hacia la dirección que él observaba, pero no vio nada en particular. Solo los miembros del staff que iban y venían, y los guardaespaldas de Chase.

El tráiler de Chase estaba ubicado, por petición suya, en la zona más alejada del set de grabación. También estaba bastante distanciado de los otros tráilers y alojamientos. Por eso, cuando Chase descansaba, lo habitual era que uno de los guardias vigilara junto al tráiler y otros dos patrullaran los alrededores.

Hoy les tocaba a Mark e Isaac hacer la ronda. Y quien debía escoltar a Chase hasta el tráiler no era Seth, como siempre.

—¿Quieres que lo haga yo?

Josh se sorprendió y Seth asintió con la cabeza.

—Sí. C fue quien lo pidió personalmente.

—...

—¿Y por qué te pones rojo de repente?

—¿Eh? ¿Qué? ¿Yo? Nada.

Josh desvió la mirada con torpeza, pero no pudo ocultar el enrojecimiento de sus orejas. Antes de que el perspicaz Seth pudiera notar algo más, Josh se apresuró a seguir a Chase.

Después de que Laura revisara brevemente la agenda y se marchara junto con el mánager, solo quedaron Josh y Chase. Ambos caminaron hacia el tráiler sin decir una sola palabra. Pero en la mente de Josh no dejaba de repetirse el encuentro íntimo que habían tenido unas horas antes, en un lugar totalmente inapropiado.

Cuando finalmente el tráiler apareció en su campo de visión, a Josh se le detuvo el aliento. Le dio vergüenza darse cuenta de que estaba esperando algo, así que miró de reojo a Chase, pero él no parecía distinto a lo usual. Más bien, parecía sumido en pensamientos con una expresión seria. Al ver eso, Josh desvió la mirada de inmediato y apresuró el paso hasta llegar frente al tráiler.

—Voy a revisar el interior primero.

Como era algo de rutina, no pidió permiso para entrar.

El interior del enorme tráiler estaba equipado con todo tipo de instalaciones. Pasando la amplia entrada, había una sala de estar, y en la sala de entretenimiento no solo había una mesa de billar, sino también una rockola y muchas otras máquinas llamativas que nunca había visto antes.

En la cocina, había una gran variedad de utensilios de cocina que probablemente nunca se usaban, junto con equipos costosos. El bar conectado tenía un manual para preparar más de cien tipos de cócteles y recetas para bocadillos sencillos, además de un pequeño refrigerador para postres lleno de nueces, aceitunas y una llamativa cava de vinos.

Josh siempre sentía curiosidad por los vinos de esa cava, pero reprimía su interés y revisaba todo con la mayor profesionalidad posible. Solo después de inspeccionar incluso el rincón vacío dentro del dormitorio, se puso de pie.

—Ah, señor Miller.

Justo cuando se dirigía hacia la puerta, Chase ya había entrado. Aunque era tarde, Josh le informó por formalidad.

—No hay nada fuera de lo normal.

—...

Chase lo observó en silencio. Parecía que quería decir algo, pero no abría la boca.

Josh esperó en silencio a que hablara. No era común que Chase mirara fijamente a alguien durante tanto tiempo sin estar actuando. Tampoco era esa mirada llena de excitación que le había dirigido antes. Su expresión era algo que Josh nunca había visto. Frunció el entrecejo sin darse cuenta.

Alrededor reinaba el silencio. En el tráiler apartado no se escuchaban ni los murmullos de la gente. Era como si ese lugar estuviera separado del resto del mundo.

Josh tragó saliva sin darse cuenta. Los ojos de Chase se afilaron. Su mirada descendió hacia la garganta de Josh, que se movía visiblemente al tragar. La boca se le secó, y un escalofrío le recorrió la espalda. Con esfuerzo, abrió la boca.

—Señor...

Quería decir algo, pero no tuvo tiempo. En cuanto vio que Chase levantaba la mano, el puño voló sin darle tiempo a esquivarlo.


Capítulo 33

¡PUM!

Con un sonido sordo, la vista se le nubló en un destello. Josh no alcanzó siquiera a gritar y retrocedió tambaleándose. Pero no terminó ahí. Chase lo agarró del cuello de la camisa y lo arrojó sobre la cama. En cuanto su cuerpo cayó con fuerza y rebotó sobre el colchón, Chase se subió encima de él.

Por un instante, su mirada se enfocó y alcanzó a ver el rostro de Chase. Aquel rostro perfectamente simétrico, tan hermoso como siempre, sin una sola expresión. Al momento siguiente, Chase volvió a golpearle el rostro con la mano abierta.

Lo abofeteó una y otra vez con violencia. No tuvo ni tiempo de preguntarse por qué lo estaban golpeando. El único sonido que llenaba sus oídos era el sordo golpe de su mejilla siendo azotada sin parar.

Su cuerpo reaccionó antes que su cabeza. Josh logró detener el siguiente puñetazo con una mano, y con la otra, le devolvió la bofetada a Chase. Era una respuesta instintiva, inevitable, y la ejecutó sin pensarlo.

O al menos, debió hacerlo.

Justo cuando estiró el brazo, vio de frente el rostro de Chase. Una expresión vacía, pálida, sin rastro de emociones. En ese instante, Josh abrió la mano, lo agarró del cuello de la camisa y lo atrajo hacia sí con brusquedad.

—¿...?

Sintió con claridad cómo Chase se tensaba por completo. Entre sus labios unidos, le llegó el sabor metálico de la sangre. A pesar del escozor por la herida en la boca, Josh no dudó en invadir con la lengua el interior de la suya.

Le mordió los labios, le restregó la lengua y empujó su aliento con desesperación. Chase intentó incorporarse, alarmado, pero Josh le sostuvo la cabeza antes de que pudiera hacerlo.

El beso no se detuvo. Respiraciones agitadas, labios chocando, lenguas succionándose mutuamente, todo se mezclaba en un caos húmedo y ruidoso. Con los ojos cerrados, Josh exploraba sin reservas la boca de Chase.

«¿Alguna vez había probado una saliva tan dulce?»

Había besado a muchas personas, pero nunca había tenido un beso tan embriagador como este. Quería morderle la lengua, lamerle los labios y tragarse hasta la última gota de su saliva.

—...Mmh.

Chase se incorporó con un gemido reprimido. Sus labios, recién liberados, brillaban por lo húmedos que estaban.

Josh, perdido, lo miraba con la mente en blanco. Sentía cómo su entrepierna se levantaba con fuerza. El pulso que nacía desde su pene golpeaba con violencia todo su cuerpo.

Sentía que podría hacer cualquier cosa con tal de acostarse con ese hombre en ese mismo instante. De verdad. Con todo su ser.

HAA, HAA. HAA, HAA.

Las respiraciones entrecortadas de ambos resonaban por todo el tráiler. Chase, mirándolo desde arriba con el rostro intensamente sonrojado, se cubrió la boca con el dorso de la mano.

—...¿Qué fue eso? —preguntó al fin, con voz temblorosa, sin poder ocultar su agitación—. ¿De verdad era momento de que me besaras?

Josh, conteniendo el deseo de arrojarse encima de él para enredarse de nuevo, respondió entre jadeos:

—¿Cómo se supone que voy a golpear esa cara?

—Pero lo hiciste antes.

Chase lo recriminó apretando los dientes, como si lo hubiera tenido guardado todo ese tiempo. Josh soltó una risa. Lo miró por un momento y, de repente, lo tomó del cuello de nuevo y lo atrajo hacia sí.

—¡...!

En un segundo, las posiciones se invirtieron. Chase lo miraba con sorpresa desde abajo, mientras Josh lo dominaba desde arriba.

La respiración entrecortada no se detenía, pero ambos sabían que esa agitación ya no era por enojo, sino por expectativa. Josh se inclinó lentamente. Chase lo miraba acercarse. Podía haberlo esquivado, pero no lo hizo. O quizá no pudo. No importaba. Chase fue el primero en cerrar los ojos. Y entonces, sus labios se encontraron.

Un suspiro escapó entre ellos. La mezcla de saliva y sangre hacía que sus lenguas resbalaran una sobre la otra. Josh le lamió los labios y volvió a meterle la lengua. Con la punta bien afilada, le acarició el paladar y un gemido brotó desde lo profundo de la garganta de Chase. Josh le acarició el cuello con una mano y, con la otra, se dirigió a los botones de la camisa que aún llevaban puesta.

Solo con un chasquido de sus dedos, la camisa se abrió, dejando al descubierto la piel desnuda. Josh apartó los labios, frotándole la piel con la lengua mientras desabrochaba el resto de los botones, bajando poco a poco.

Finalmente, empujó la camisa abierta y le sujetó el pecho con la mano. Primero marcó su piel con las uñas, dejando un rastro que dolía, y luego lo acarició suavemente. Bajo su palma firme, los pezones de Chase se endurecieron. La reacción tan honesta le hizo reír. Pero justo cuando levantó la cabeza sonriendo, Josh se quedó inmóvil.

Chase lo miraba con el rostro completamente rojo. Tenía los ojos muy abiertos, desorientados, sin saber qué hacer. Su respiración agitada era tan desesperada que parecía que iba a detenerse en cualquier momento. Además, no sabía qué hacer con las manos: las apretaba y soltaba sobre las sábanas, arañándolas. Su comportamiento contrastaba tanto con la imagen habitual que tenía de él, que Josh se quedó mirándolo fijamente, entre asombrado y desconcertado.

«Un hombre promiscuo que asiste regularmente a orgías, reaccionando así solo con besos y caricias...» Josh lo observaba, intrigado. Quería ver más de esa reacción.

Contuvo el impulso de besarlo de nuevo y usó los dedos para acariciarle los pezones. Chase dio un respingo como si fuera a saltar, y tembló ligeramente. Reaccionaba como si nadie hubiera tocado esa parte de su cuerpo antes.

Su erección, endurecida por la excitación, y los temblores intensos delataban claramente su honestidad, pero el rostro decía otra cosa. Como si no pudiera entender lo que le estaba pasando. El mismo rostro pálido y sin expresión de siempre estaba ahora rojo como un tomate, y él no sabía dónde meterse mientras miraba hacia arriba a Josh.

De pronto, Josh sintió ganas de molestarlo. Se sorprendió al descubrir ese lado sádico en sí mismo, y se inclinó. Vio cómo Chase cerraba los ojos, esperando un beso. Pero en lugar de eso, Josh giró el rostro y lo mordió fuerte en el cuello.

—¡Ah!

Chase soltó un grito. Josh, sin soltarlo, succionó con fuerza la zona que había mordido. Hizo que el sonido húmedo y ruidoso de la fricción fuera aún más evidente a propósito. Tal como esperaba, Chase trató de empujarlo, pero dudó.

Estaba claramente excitado. Lo deseaba. Deseaba que lo llevaran más lejos, de forma más lasciva.

«¿Podría hacer ahora lo que antes no pudo?»

Ese pensamiento cruzó por la mente de Josh. Quería bajarle los pantalones y meterle en la boca su erección. Si lo chupaba más fuerte, si lo provocaba con la lengua, probablemente acabaría. Tal vez en su boca. O en su cara.

«¿Se pondría nervioso entonces?»

«¿Y si se ponía a llorar del susto?»

En ese momento, Josh sintió que su entrepierna se tensaba hasta el límite.

HAA, HAA. HAA, HAA.

Su respiración ya era más intensa que la de Chase. No podía contener la excitación. El deseo era tan fuerte que lo aturdía, pero por ahora, debía contenerse. Josh, aún jadeando, abrió la boca:

—¿Puedo saber por qué me golpeó?

—...

Chase se preparó para hablar. Josh esperó pacientemente, pero él no lograba pronunciar palabra.

—Tú...

Su voz salió ronca, tan débil que Chase tuvo que aclararse la garganta con urgencia. Josh lo observó con calma, esperando la continuación. Finalmente, Chase consiguió hablar con dificultad:

—No veas más a esa mujer.

—¿Esa mujer?

No tenía idea de a quién se refería. «¿Hace cuánto que no salía con una mujer?» Mientras hacía cuentas mentalmente, Chase apretó los dientes y escupió:

—Esa mujer, la secretaria de Pittman.

Josh tardó unos segundos en entender a qué se refería. Parpadeó un par de veces antes de responder:

—¿Emma?

—¡¿Qué importa su nombre, carajo?! ¡Ni siquiera menciones su nombre! ¡Te dije que no la veas!

El grito repentino le retumbó en los oídos. Josh frunció el ceño mientras Chase, tumbado en la cama, golpeaba el colchón con el puño, sin poder contener la rabia.

—¡Maldita sea!

Josh lo miró en silencio y entonces habló:

—Ella es mi hermana.

—Hermana o lo que sea, ¿qué dijiste?

Chase, que estaba a punto de gritar de nuevo, se quedó paralizado. Josh repitió con calma:

—Dije que es mi hermana. Mi hermana menor.

—Eso es mentira...

—No sería difícil demostrarlo con una prueba de ADN. Pero si lo hago, más te vale estar preparado para las consecuencias.

Josh lanzó la advertencia con un tono completamente profesional. Chase parpadeó, sin saber qué decir. El silencio se volvió incómodo. Solo entonces se dio cuenta de que el apellido del hombre frente a él y el de la secretaria coincidían.

Emma Bailey.

Joshua Bailey.

Chase abrió la boca, pero otra vez le tomó tiempo poder emitir sonido.

—...¿De verdad? —preguntó Chase, aun dudando, pero en su mente ya se cruzaban las imágenes de Emma y Josh. Eran tan parecidos que incluso daba pena sospechar.

Josh asintió con indiferencia.

—Sí. Así que, como ve, lo que hubo fue un malentendido. Emma y yo no tenemos ninguna relación de ese tipo.

—Ah...

Una exclamación apagada se escapó de los labios de Chase.

—¿Ahora lo entiende?

Josh lo miró inclinando levemente la cabeza. Se detuvo a una distancia tan corta que su aliento podía sentirse, y susurró con un tono completamente distinto al de antes.

—¿Y la disculpa?

Chase parpadeó, desconcertado. Josh entrecerró los ojos. Su exigencia era clara. Chase, sorprendido, abrió y cerró la boca varias veces.

«¿Cuándo fue la última vez que pidió perdón?»

Por más que escarbó en su memoria, no importaba. Lo único que tenía que hacer ahora era una sola cosa.

—...Lo siento.

Lo susurró con esfuerzo, como si le apretaran el cuello. Josh sonrió ligeramente. Su rostro, cubierto de golpes y sangre, se deformó de forma inquietante. Chase se quedó inmóvil. Josh no le dio tiempo a reaccionar y se subió sobre él. El sonido del cinturón al desabrocharse y el cierre bajándose resonaron en sus oídos.

—Chase.

Josh le mordió suavemente la oreja mientras susurraba. Hasta él mismo notó que su respiración era más fuerte que su voz.

—Si hiciste algo mal, tienes que pagar por ello.

Luego, metió los dedos en el nudo de la corbata y lo deshizo de un solo tirón. Envolvió el extremo una vez entre sus manos, lo tensó con firmeza y sonrió. Chase, con el rostro pálido, lo miró desde abajo.

—Espera... ¡Espera un segundo! —gritó Chase, alarmado.

Josh le sujetó la mano extendida con facilidad, y en un instante le quitó el cinturón y le ató las muñecas. Luego las alzó y las fijó al cabecero de la cama con la corbata. Todo ocurrió en menos de veinte segundos. Cuando Chase recobró la conciencia, ya estaba completamente inmovilizado.

—¡Maldita sea...!

Chase apretó los dientes, furioso. Se notaba que contenía las ganas de gritarle insultos, pero el rostro encendido por la ira lo delataba.

—¡Suéltame ahora mismo! ¿Estás loco?

Se retorcía, pataleaba y hacía temblar la cama, pero Josh ni se inmutó. En cambio, se levantó tranquilamente y entró al vestidor. Tardó un rato en salir.

Chase, agotado por su propio arranque, terminó rindiéndose, jadeando con el pecho agitado. Al poco tiempo, Josh salió con una de las corbatas favoritas de Chase en la mano.

—¿Qué... qué piensas hacer? —preguntó Chase, con un hilo de voz en el que se colaba un leve temblor.

Josh no respondió. Se acercó y se sentó al borde de la cama. Envolvió el extremo de la corbata una vez entre los dedos, la apretó con fuerza y lo miró desde arriba. Los ojos de Chase no dejaban de alternar entre el rostro de Josh y sus manos, inquieto. Josh sonrió. Y justo cuando Chase se puso aún más tenso, él extendió la mano.

—Mmh... ¡Ugh...!

Chase giró la cabeza con desesperación, pero Josh no se detuvo. Le metió la corbata en la boca y la ató firmemente detrás de su cabeza. Luego lo miró a los ojos muy abiertos y sonrió.

—En momentos como este, hay que apretar bien los dientes, Chase. Para que no te metan nada más en la boca.

Como si acabara de darle una lección importante, Josh se puso de pie. Subió una rodilla a la cama y se posicionó entre sus piernas.

—Mmh... ¡Mmh!

—Shhh... No hagas eso. Pórtate bien.

Josh susurró con voz calmada, como si tratara de apaciguarlo, mientras Chase intentaba resistirse, pataleando. Pero no tardó en agotarse. Josh no necesitaba hacer nada más que observar. Cuando lo vio tirado, jadeando y agotado, soltó una sonrisa irónica.

—En este tipo de situaciones, lo importante es guardar energía, ¿entiendes? Si te secuestran, lo primero que tienes que hacer es pensar. Buscar el momento justo para escapar de un solo golpe. No sirve de nada agitarte sin sentido así.

A propósito, Josh metió la mano entre sus piernas y le sujetó el pene por encima del pantalón. Chase abrió los ojos de par en par y aspiró con fuerza. Josh, mirándole el rostro, dijo:

—Mírate ahora. En un momento como este, podrías al menos intentar darme una patada.

Y en ese mismo instante, Chase lanzó la pierna. Pero Josh la detuvo con facilidad.

—Está bien que pongas en práctica lo que te enseñé, pero deberías fijarte contra quién lo haces.

Josh soltó una risa corta y llevó las manos hacia su pantalón. El sonido metálico del cinturón al soltarse llenó la habitación, seguido por el crujido del cierre. En un solo movimiento, bajó los pantalones de Chase junto con los bóxers. Chase lo miró con el rostro completamente pálido.

Josh fijó la mirada en su entrepierna por un momento. La sonrisa que había tenido hasta entonces desapareció de su rostro por primera vez, reemplazada por una expresión aturdida, como si hubiera quedado hipnotizado.

—...No hay ni una sola parte tuya que no sea hermosa —murmuró Josh, sin que quedara claro si lo decía con asombro o resignación. No podía apartar los ojos del pene de Chase.

Y al notarlo, Chase, en medio del desconcierto, se excitó.

—¿Eh?

Josh ladeó la cabeza, curioso. Incluso a simple vista se notaba lo duro que estaba el miembro de Chase. Al ver cómo se le encendía el rostro de vergüenza, Josh esbozó una sonrisa maliciosa. El rubor de Chase se intensificó hasta volverse casi escarlata.

—Chase.

Josh habló con voz baja. Bajó la mirada hacia la erección de Chase y, con la yema de los dedos, empujó suavemente la punta. Solo ese mínimo estímulo fue suficiente para hacer que Chase aspirara el aire con fuerza.

—¿Qué es esto?

La voz de Josh era extremadamente suave. Chase apenas podía jadear, sin poder dar una respuesta. Al ver el temblor en esos ojos violetas, Josh volvió a hablar.

—¿Estás excitado?

—...

—Chase...

Josh dejó escapar una sonrisa irónica, como si ya no supiera qué hacer con él. De nuevo, rozó con un dedo la punta del pene completamente erecto. Al ver cómo Chase se estremecía como si hubiese recibido una descarga, Josh dijo:

—Excitarte mientras estás siendo castigado... Qué niño tan travieso.

Los ojos de Chase comenzaron a humedecerse. Josh, viéndolo así, entreabrió los labios y bajó la cabeza. Y de forma totalmente inesperada, se metió su pene en la boca.

—¡...!

Los ojos de Chase se abrieron tanto que parecían a punto de salirse de sus órbitas. Mientras jadeaba con violencia, no podía dejar de mirar cómo Josh abría la garganta y lo engullía hasta el fondo.

El canal cálido y apretado rodeaba con firmeza su glande. La lengua acariciaba todo el tronco con delicadeza, mientras los labios lo succionaban. Pero no se detuvo ahí. Josh tomó con la mano el resto del miembro que no había podido tragar y empezó a acariciarlo con suavidad. Chase sentía que el cerebro se le derretía con cada caricia.

—...Ngh... Ah...

Los gemidos apenas lograban salir de su boca, contenidos por el nudo en la garganta. Quería empujar a Josh al suelo y embestirle hasta el fondo, pero no podía. Por más que forcejeaba, el cinturón con el que lo habían atado no cedía ni un milímetro. Lo mismo ocurría con la corbata que lo sujetaba firmemente al cabecero.

Inútil y sin poder defenderse, solo le quedaba exhalar una y otra vez su respiración entrecortada mientras Josh le chupaba sin piedad. Sentía cómo el semen se acumulaba en el tronco, ardiendo desde dentro. El pulso golpeaba tan fuerte que hasta las sienes le latían.

Conocía esa sensación. Estaba por venirse. Iba a correrse dentro de la boca de Josh. Solo con imaginarlo, el cuerpo entero se le estremecía. Chase deseaba que ese momento llegara pronto. Para que esta insoportable tortura terminara de una vez.

Si pudiera, le sujetaría la cabeza y lo empujaría hasta el fondo para vaciarse dentro. Pero era imposible. Desesperado, intentaba mover las caderas para entrar más profundo, pero Josh retrocedía cada vez, negándole el clímax a propósito.

Cuando eso se repitió varias veces, Chase sintió que iba a enloquecer. Ahogado por la corbata que le impedía gemir con libertad, solo podía soltar quejidos cada vez más frustrados. Cuando apretó los puños con todas sus fuerzas, de pronto, Josh abrió bien la boca y lo tragó entero hasta el límite.

La vista se le nubló. Su conciencia se volvió borrosa por un instante. Chase se quedó quieto, con el cuerpo temblando y el semen acumulado a punto de explotar desde lo más profundo.

—Haah...

Pero justo entonces, Josh levantó la cabeza con un suspiro. Chase, completamente desconcertado por haberse quedado al borde del clímax, lo miró con una expresión atónita. Parecía no comprender en absoluto qué acababa de pasar. Josh, con una sonrisa amarga, se limpió los labios húmedos con el dorso de la mano.

—¿No te das cuenta de que esto es parte del castigo?

Y luego, con un ligero toque, le dio un golpecito en la punta del pene aún erecto. Al ver cómo Chase se estremecía, Josh añadió:

—No deberías estar disfrutándolo.

HUH... HUH... HUH...

La respiración de Chase se dispersaba con fuerza, desordenada. En su rostro, encendido por la fiebre del deseo, se cruzaban la frustración y la ira. No había nada más desesperante para un hombre que ser interrumpido justo antes de correrse.

Pero Josh se mantenía completamente sereno.

Acomodado entre las piernas de Chase, se apoyó en una rodilla y se incorporó a medias. Se bajó el cierre del pantalón y sacó su miembro por fuera de los bóxers. En el campo de visión ampliado de Chase, apareció el pene de Josh, tan erecto y firme como el suyo.

Josh lo tomó con una mano, mientras con la otra abría las piernas de Chase sujetándole las rodillas. Entre los muslos ahora completamente separados, su grueso miembro temblaba levemente, vencido por su propio peso.

Sin apartar los ojos de él, Josh empezó a acariciarse lentamente, recorriéndose a sí mismo de arriba abajo. Chase no podía ni parpadear, simplemente lo observaba con ojos muy abiertos por la sorpresa.

—Haa... haah... haa...

Exhalando con dificultad, Josh frotaba y sacudía su erección. Su rostro empezaba a enrojecerse poco a poco. Chase se dio cuenta: Josh estaba tan excitado como él. Como prueba de ello, apenas lo había tocado y ya la punta estaba empapada, con líquido preseminal goteando sin parar.

Pero no era suficiente para correrse. Su pene, erguido hasta casi rozar el ombligo, no terminaba de liberar esa presión, y Josh frunció el ceño, molesto. Entonces llevó la otra mano entre sus propias nalgas. El sonido húmedo que siguió fue claro y explícito.

Chase observaba atónito cómo ese hombre, justo frente a sus ojos, se tocaba a sí mismo, provocándose. Si solo le soltara el cinturón, Josh podría conseguir lo que quería de inmediato. Chase estaba al borde de la locura por metérselo ya mismo, sin más rodeos. Y aun así, Josh no daba señales de que fuera a liberarlo pronto.

Si seguía así, iba a enloquecer antes de que lo perdonara.

—¡...!

Finalmente, incapaz de resistir más, Chase empezó a agitar los brazos y a gritar con desesperación. Pero con la boca obstruida como estaba, lo único que pudo soltar fueron gemidos ahogados, ininteligibles.


Capítulo 34

HAA... HAA... HAA...

El aliento agitado de Josh se dispersaba, y al fin dirigió la mirada hacia Chase. Sus ojos húmedos lo observaban fijamente. Con un movimiento lento, se quitó los pantalones junto con los bóxers, sin apartar en ningún momento la vista de él. Chase, conteniendo la respiración con los hombros tensos, esperaba con nerviosismo lo que vendría.

Josh se acomodó poco a poco sobre su abdomen. Su erección rozaba las nalgas de Chase. Cuando este no pudo contenerse y arqueó el torso, Josh llevó un dedo a sus labios en un gesto de silencio, indicándole que se quedara quieto. Chase, sin más opción, se detuvo. Entonces Josh preguntó:

—Bueno, ahora que te quite la corbata, ¿sabes lo que tienes que decirme?

—...

Chase lo miró con rencor durante unos segundos, pero al final asintió. Josh alargó la mano y deshizo el nudo detrás de su cabeza.

—¡Haa!

Por fin libre, un jadeo se escapó de sus labios. Mientras Chase respiraba con dificultad, Josh lo contempló en silencio antes de hablar.

—Vamos, Chase.

Él no respondió, solo lo miró fijamente. Sus ojos inyectados de sangre rebosaban rencor, pero el deseo no era menor.

—¡Maldita sea!

Chase lanzó un insulto sin reservas y, al final, cedió:

—Ya no volveré a golpearte.

—Eso no es lo que tienes que decir. Lo que debes prometer es que no vas a malinterpretar las cosas otra vez. ¿Qué importa un golpe?

Josh corrigió con ligereza, como si no le diera importancia. "Si me golpeas, yo también puedo hacerlo", parecía decir. Luego se inclinó, acercando el rostro hasta que sus respiraciones se mezclaron, y advirtió en voz baja:

—Si vuelves a decir esas tonterías, no habrá castigos ni segundas oportunidades. Lo dejaré todo y desapareceré, entiéndelo bien.

—...

—¿No vas a responder?

Chase, resignado, asintió.

—Está bien.

—Eso me gusta.

Josh confirmó con un leve asentimiento y se enderezó. Cuando Chase vio entre sus piernas abiertas la erección completamente rígida de Josh, contuvo el aliento.

—Ah...

De su garganta escapó un gemido entrecortado. El glande húmedo de Chase empezó a abrirse paso en su interior, y el grueso tronco fue entrando poco a poco.

Cuanto más lo envolvían aquellas paredes calientes, más perdía la razón Chase. Incapaz de resistir, empezó a mover la cadera con fuerza. El plan de Josh, que quería tomarlo con calma y hacer que entrara poco a poco, se desmoronó. La embestida salvaje de Chase lo penetraba sin piedad.

—Ah... haa...

Josh arqueó la espalda, ahogando un grito, y su cuerpo se sacudió con un estremecimiento.

El semen brotó con violencia, salpicando en todas direcciones. Por el sabor sutil que se le quedó en la boca, Chase comprendió de inmediato que Josh había acabado.

Encima de él, Josh quedó sentado, todavía temblando. Apenas lo habían hecho y ya se había corrido. Fue tan rápido que ni él mismo podía creerlo.

Pero no había tiempo para saborear nada. La erección de Chase, como una víbora enardecida, seguía dentro de él, rígida y amenazante.

Al notar la mirada impaciente de Chase, Josh esbozó una sonrisa amarga y le soltó las ataduras. La corbata se deshizo en un instante, y enseguida el cinturón cayó con un chasquido metálico. En el mismo momento, Chase se lanzó sobre él con furia, devolviéndole todo lo que lo había hecho pasar.

—¡...!

Cuando Josh recobró la consciencia, ya estaba en otra posición.

—¡Maldito...! ¿Acaso quieres matarme?

Chase apretó los dientes con rabia. Josh, tumbado ahora en el lugar donde antes él había estado atado, sonrió. Estiró la mano, le rodeó el cuello y lo atrajo hacia sí. Chase lanzó un insulto bajo y, sin más, unió sus labios a los de él. Luego lo penetró de golpe, llenándolo hasta el fondo, sin mostrar ni rastro de paciencia o cuidado.

HAA, HAA, HAA...

El pene de Chase lo embestía con violencia, entrando y saliendo sin piedad. Josh frunció el ceño sin querer, aunque el dolor no era intenso. Sus paredes, completamente empapadas, rebosaban fluido y hacían que cada movimiento se deslizara con facilidad.

El sonido húmedo de sus cuerpos chocando resonaba sin cesar en sus oídos. Chase le devoraba los labios con desesperación, mezclando su lengua con la suya. La fricción ardiente de aquella erección que lo penetraba lo hacía sentir como si perdiera la razón una y otra vez.

—Haa, haa... ah, haa...

Chase jadeaba con violencia mientras se hundía enloquecido. El sudor que corría por su rostro caía dentro de la boca de Josh, mezclándose con la saliva de sus besos.

Chase lo abrazaba con fuerza, moviendo las caderas sin freno. Su interior se llenaba hasta el fondo, luego se vaciaba, y enseguida volvía a colmarse con cada embestida. Josh, con el ceño fruncido, lo estrechó entre sus brazos. Al alzar las caderas y encajarlo hasta el fondo, Chase dejó escapar un resoplido áspero.

—Ugh...

El aroma de feromonas se expandió por todo su cuerpo, ardiendo en su interior. Josh apretaba y aflojaba rítmicamente para acompasar las descargas de Chase. Cada vez, un chorro caliente de semen llenaba su vientre.

HAA, HAA.

Cuando al fin, tras un jadeo profundo, terminó de correrse, el interior de Josh estaba completamente empapado, mezcla de semen y fluidos.

HAA, HAA... HAA, HAA...

Los jadeos se prolongaron un buen rato. Josh, aún abrazándolo mientras recuperaba el aire, lo sintió apartarse cuando Chase se incorporó. De inmediato lo perdió, el miembro grueso se deslizó hacia afuera y el vacío lo dejó con una sensación de hueco en el vientre.

Antes de que pudiera sentirse frustrado, Josh vio claramente que Chase seguía duro, su erección aún erguida, brillante y empapada de fluidos mezclados. Desde arriba, Chase lo miró fijamente y dijo:

—Boca abajo.

Josh sonrió con picardía y obedeció. De inmediato lo volvió a llenar, penetrándolo con brusquedad, hasta lo más profundo. Chase comenzó a mover las caderas con furia, haciendo que las nalgas firmes de Josh chocaran contra su piel una y otra vez, produciendo un ruido obsceno que llenó la habitación.

El sexo volvió a empezar, repitiéndose una y otra vez, hasta varias veces, hasta entrada la madrugada.

El cuerpo entero de Josh se rendía a una sensación de pesadez, mientras Chase, ya adormilado, se removía en la cama y fruncía el ceño. Un olor tentador le despertó parte de la conciencia. Aspiró, entrecortado.

«...¿Mantequilla? ¿Cacahuate?»

Como para confirmarlo, oyó el débil chisporroteo de algo friéndose en aceite. Un hambre feroz lo golpeó de repente y abrió los ojos. Lo primero que vio fue el techo familiar del tráiler. Solo entonces se dio cuenta de que estaba recostado en la cama.

Al alzar la mano sin pensar, se detuvo al notar las marcas rojas que aún quedaban en sus muñecas. Los recuerdos del sexo salvaje justo antes de quedarse dormido regresaron de golpe: lo mucho que había rodado con Josh sobre la cama después de liberarse. No era un sueño. Las manchas secas en las sábanas eran prueba suficiente. Lo único que lo inquietaba era que Josh no estaba a la vista.

—¿Joshua?

Lo llamó con incertidumbre. En ese momento, la puerta del dormitorio se abrió de golpe.

—¡...!

Se incorporó de un salto, pero Josh ya estaba entrando, sorprendiéndose al verlo despierto.

—¿Ya te levantaste? ¿Cómo te sientes?

—¿Qué... qué pasa? ¿Qué estás...?

Chase lo miró atónito. Josh vestía solo unos jeans, el torso desnudo, y reconoció que llevaba puesta una de sus prendas. Su mirada se quedó fija en ese pecho firme y trabajado.

Josh, como si nada, explicó:

—Estabas dormido, así que preparé algo. Imaginé que tendrías hambre.

Durante toda la explicación, Chase no parpadeó ni una vez. Sus ojos recorrieron lentamente el pecho desnudo, la cintura esbelta, las caderas, los hombros anchos, el cuello... hasta llegar finalmente al rostro. De pronto, lo tomó del brazo y lo atrajo hacia él.

Josh no opuso resistencia. Se dejó guiar y quedó entre sus piernas. Chase le rodeó la cintura y apoyó la cabeza en su pecho. Josh, recordando a Pete buscándolo medio dormido, le acarició el cabello con ternura.

—¿Comes cacahuates?

Chase asintió, y al mismo tiempo besó su piel desnuda.

—¿Por qué tienes tantas cicatrices en el cuerpo?

Se refería a las viejas marcas. Josh recordó cómo Chase había observado su cuerpo y respondió con total naturalidad.

—Cuando estuve en el ejército me lastimé varias veces. También trabajando como escolta terminé herido más de una vez.

—¿Y esta?

Cuando Chase rozó con los dedos la larga cicatriz en su abdomen bajo, Josh estuvo a punto de dar un salto. Era la marca de una cesárea.

De inmediato, su corazón empezó a latir con fuerza. Los hombres Omega daban a luz por cesárea. Josh no era la excepción. Pero jamás podía admitirlo abiertamente.

—Fue por una apendicitis —respondió rápido, y antes de que Chase pudiera sospechar algo, desvió el tema con agilidad—. Estoy tan hambriento que podría morir, ¿y tú?

Solo entonces Chase pareció caer en cuenta de su propio apetito y asintió. Josh, con naturalidad, se apartó de él y dijo:

—Vi que había bastantes ingredientes en el refrigerador. Preparé algo, ¿te parece bien?

—¿Tú? ¿Tú cocinaste? ¿En serio?

—Sí, sí, claro que sí —Josh asintió varias veces seguidas con una sonrisa—. No le puse veneno.

—...Lo sé —murmuró Chase con el rostro levemente enrojecido, incómodo.

Josh se dio la vuelta y se encaminó directo a la cocina.

Chase permaneció sentado en la cama, esperando en silencio. Para él, la comida nunca había tenido demasiada importancia; bastaba con que saciara el hambre. Siempre lo había visto así, y jamás había sentido que le traicionara esa creencia.

Esta vez tampoco esperaba nada distinto. Solo quería llenar el estómago vacío que le rugía como si lo hubieran dejado sin entrañas. Así que cuando percibió aquel aroma intenso que lo hacía tragar saliva con fuerza, no le prestó demasiada atención. El olor era tentador, pero al ver un plato simple de bistec con papas, incluso sintió un ligero desencanto.

—Si no te gusta el término de la carne, dímelo. Puedo volver a cocinarla —dijo Josh, colocando una bandeja sobre la cama.

Chase bajó la vista con indiferencia; pensaba que daba igual un punto más o menos. Josh se sentó frente a él y empezó a cortar el filete con movimientos expertos.

Cuando Chase vio cómo la carne sangrante se llenaba de jugo rojo en el plato, levantó la mirada. En ese instante, Josh se detuvo de golpe: se había sorprendido al repetir un gesto automático, cortar la carne como solía hacerlo para Pete. Por suerte, se dio cuenta antes de reducir el filete a trozos pequeños como para un niño. Fingiendo naturalidad, le tendió el cuchillo.

—Toma.

Chase aceptó sin decir nada, tomó el cuchillo y el tenedor, y probó un trozo. Al masticar distraídamente, se detuvo. Josh lo observó con calma, pendiente de su reacción. Chase siguió masticando despacio, con el ceño fruncido como siempre, pero el cambio era evidente. Al tragar, Josh preguntó:

—¿Quieres que lo vuelva a cocinar un poco más?

Tras una breve pausa, Chase respondió:

—No.

Se llevó otro trozo a la boca y lo masticó con más rapidez. Josh destapó una botella de agua y le sirvió un vaso mientras comentaba:

—El refrigerador tiene muy buenos ingredientes. ¿Qué tal si a partir de ahora cocinamos más seguido?

Chase se detuvo y levantó la mirada, sorprendido. Aquella reacción hizo sonreír a Josh.

—Es difícil cuadrar horarios para comer, y siempre es mejor un plato recién hecho que uno preparado con antelación. Claro, solo si no te molesta que lo haga yo.

—¿Tú...?

—Sí.

Josh bromeó con ligereza:

—Y si temes que pueda envenenarte, bastaría con que me trates lo bastante bien para que no tenga motivos.

—Ya te dije que nunca pienso así contigo.

Chase, molesto, replicó con brusquedad y, como para demostrarlo, se metió un gran trozo de carne a la boca. Josh sonrió levemente y, mirando su plato casi vacío, preguntó:

—¿Quieres que te prepare más?

Chase no contestó. Josh continuó hablando con naturalidad:

—Mientras esperas, prueba un poco de ensalada. Es puré de papas con cacahuates fritos y triturados. Está muy bueno.

Josh le dirigió una sonrisa segura cuando Chase lo miró de reojo, y de pronto extendió la mano. Fue entonces cuando se dio cuenta de que, sin querer, casi le acaricia la cabeza igual que solía hacerlo con Pete. Sobresaltado, retiró la mano de inmediato.

«Se parecen, no puedo evitarlo.»

Pensándolo en silencio, Josh se giró fingiendo naturalidad.

***

Del otro lado de la puerta cerrada se escuchó un silbido suave. Era Josh, que lo hacía de forma habitual mientras encendía la parrilla.

Chase se llevó un poco de ensalada de papa a la boca. Entre la suavidad de la papa, el cacahuate se partió con un crujido agradable. Intentó saborear lentamente, pero no lo logró. En un instante se deshizo dentro de su boca. Fue la primera vez que Chase comprendió lo que significaba "derretirse en la lengua".

«¿Qué me pasa?»

Se cubrió la boca y parpadeó con los ojos muy abiertos. El calor le subía a las orejas y el rostro se le encendía.

«¿Qué hago?»

Le costaba respirar; tuvo que hacer varias inhalaciones profundas para tranquilizarse. Apenas consiguió recuperar el aliento cuando Josh regresó. Con una sonrisa, colocó sobre la bandeja otro filete recién cocinado.

—Ah...

Chase lo miró aturdido. El torso desnudo de Josh todavía mostraba las marcas de la noche anterior: huellas de mordidas y besos enrojeciendo su cuello, clavículas y pecho, incluso los pezones aún ligeramente erguidos. Sonriendo sin tapujos, Josh comentó:

—Ayer estuvimos algo intensos, ¿no?

En ese instante, Chase entendió qué era exactamente lo que hacía latir su corazón con tanta fuerza.

—¿Qué pasa?

Josh ladeó la cabeza, curioso. Chase deseaba abalanzarse sobre él y llenarlo de besos, pero la bandeja de comida se interponía. Si lo hacía, echaría a perder lo que Josh había preparado con tanto empeño, y eso lo decepcionaría.

Que Chase Miller pensara de esa manera era impensable, pero él ni siquiera se daba cuenta. Lo único que sabía era que tenía el pecho tan apretado que apenas podía seguir comiendo.

Cuando por fin logró controlar su respiración, Josh le apartó un mechón de cabello caído y le preguntó otra vez:

—¿Estás bien? ¿Quieres que te traiga algo de beber?

Chase solo negó con la cabeza. Josh, aunque confundido, siguió sonriendo.

—¿Entonces prefieres terminar de comer? Tengo que irme ya, es la hora del relevo.

Josh miró su reloj al decirlo. Chase, con esfuerzo, volvió en sí.

—¿Irte? ¿Adónde?

—Te digo que es la hora del relevo. Debo volver a mi alojamiento —respondió Josh con naturalidad, tomando su ropa para vestirse. Pero Chase lo detuvo.

—Deja de decir estupideces y quédate aquí.

—¿De qué hablas...?

—¡Te digo que no te vayas, carajo!

Josh creyó que seguía bromeando, pero en el rostro de Chase no había ni una pizca de sonrisa. Hablaba en serio. La presión de su mano sujetándole el brazo era evidente. Josh frunció el ceño, pero Chase insistió:

—¿Qué, entonces? ¿Acaso te avergüenza acostarte conmigo?

—No es eso, y lo sabes.

Ante la vehemencia casi desesperada de Chase, Josh suspiró.

—Mi vida privada es asunto mío. No tengo por qué ir contándola. ¿Por qué debería anunciar a todo el mundo con quién me acuesto? Además, si se llegara a saber, el problema sería mío. ¿Quieres que me pase lo mismo que a ti, que me persigan los paparazzi o me ataquen tus fans?

Chase se quedó inmóvil. La luz en su mirada se apagó y el rostro se ensombreció de golpe.

—Yo puedo protegerte.

—El que te protege soy yo.

Josh le cortó en seco. La habitación se llenó de un silencio pesado. Tras un largo momento, Chase volvió a hablar:

—Entonces cambia el orden de guardia.

—¿Qué dijiste?

Ante aquella propuesta inesperada, Josh se desconcertó y preguntó. Chase, con sorna, respondió:

—Si quieres cumplir con tu trabajo y al mismo tiempo satisfacer lo que yo quiero, no hay otra manera. ¿Tienes acaso otra?

—No, es que...

Josh estaba a punto de decir que cambiar el horario a su antojo era complicado, pero al ver la expresión obstinada de Chase, de pronto le vino Pete a la mente.

«¿Por qué tenía que heredar solo este tipo de cosas?»

—Te pregunté si tienes otra manera.

Chase apretó los dientes, insistente. Claro que no la había. Al final, Josh se rindió.

—...Está bien, hablaré con Mark.

—...

—No tardaré, pero suéltame esto primero.

Señaló la mano con la que Chase aún le apretaba el brazo. Solo entonces Chase aflojó la fuerza. Josh se frotó el lugar adolorido y lo miró. Una vez más, el rostro de Pete se superpuso al de Chase, y Josh solo pudo sonreír.

—Ay, Dios...

Con una sonrisa amarga, le revolvió el cabello como solía hacer con Pete. Chase frunció el ceño, pero no apartó su mano; más bien, tocó torpemente el sitio donde Josh lo había acariciado.

Josh se quitó los jeans que llevaba puestos y recogió los suyos del suelo, cuando...

—¿Eh?

El murmullo sorprendido de Chase lo hizo girarse.

—¿Qué pasa?

Chase frunció el ceño y comenzó a olfatear de un lado a otro. Luego, de pronto, se volvió hacia Josh y lo atrajo con un tirón, estrechándolo entre sus brazos para aspirar profundamente. Al levantar el rostro, soltó con dureza:

—¿Por qué hueles a Omega?

El corazón de Josh casi se detuvo. Lo miró con los ojos muy abiertos, viendo en su expresión un torbellino de emociones imposibles de describir. Con rapidez, improvisó una excusa.

—Hace un rato fui al comedor porque faltaban ingredientes. Había muchos Omegas ahí, y el aire estaba cargado de feromonas. Supongo que se me impregnó el olor.

Incluso forzó una sonrisa, como si quisiera convencerlo. Chase lo observó en silencio. No, era imposible: con la cantidad de feromonas que él mismo había liberado, si Josh fuera un Omega ya estaría en celo y arrojándole feromonas encima.

De pronto recordó a la mujer que lo había embriagado con feromonas en aquella fiesta, y el solo pensamiento lo irritó. «Joshua un Omega, imposible.» Con esa conclusión, lo soltó.

—Ve.

—De acuerdo.

Josh respondió ligero, se vistió a toda prisa y salió de la habitación. Esta vez no hubo caricias en el cabello ni un beso de despedida.

Chase, solo, cortó un trozo del filete ya frío y se lo metió en la boca. Curiosamente, no le supo a nada.

«Joshua no puede ser un Omega.»

Era un hecho evidente. Más lógico sería pensar que, al saturar el ambiente de feromonas, su propia cabeza estaba empezando a jugarle malas pasadas.

Pero si seguía así, desbordando feromonas de esa manera...

Chase se detuvo en seco.

«Podría provocar que Joshua mute.»

Un escalofrío le recorrió la espalda. Y si llegaba a convertirlo en un Omega, ¿no terminaría Joshua odiándolo? Con la visión nublada, Chase jadeó, esforzándose por calmarse.

«No va a pasar. No pasará jamás.»

Se lo repitió una y otra vez. Mutar no era algo tan sencillo.

Jadeos. Respiraciones entrecortadas. Cuando por fin recuperaba un poco de cordura, escuchó el chirrido tenue de la puerta del tráiler al abrirse.

—¿Joshua?

Chase levantó su pálido rostro hacia la puerta. En cualquier momento, él aparecería. Vendría a tranquilizarlo. Podría aspirar a pleno pulmón su aroma propio, no las feromonas. «Hoy dormiré abrazado a él...»

Su rostro se iluminó más y más con cada paso que se acercaba. Incluso cuando la figura finalmente cruzó el umbral de la habitación, Chase todavía sonreía con alegría. Pero en el instante en que quiso contenerse y abrazar a Joshua, la sonrisa se le congeló en el rostro.

El hombre que entró sin dudarlo en la habitación, con una expresión tan radiante como la suya, abrió la boca y dijo:

—Vaya, Chase. Así que estabas bien, mi amado hermano.

El rostro de Chase se tornó aún más desprovisto de color cuando murmuró:

—Grayson.

Y hasta ahí llegó. No pudo decir nada más; solo quedó mirándolo en silencio.


Capítulo 35

«¿Por qué?»

Ese fue el primer pensamiento que se le cruzó. «¿Por qué Grayson está aquí? ¿Por qué? ¿Cómo?»

Como si respondiera a su pregunta muda, Grayson habló:

—Tuve la suerte de encontrarme con Mark. Si no me hubiera abierto la puerta, habría tenido que esperarte afuera sin más. Qué suerte, ¿no crees?

—Grayson.

Chase apenas pudo repetir su nombre. Grayson ladeó la cabeza como si respondiera con un "¿sí?".

—Aquí... ¿por qué viniste? De repente. ¿A qué...?

Chase se odiaba por el temblor de su cuerpo y por tartamudear al hablar. Le resultaba insoportable, pero frente a Grayson siempre reaccionaba igual.

Un hombre al que odiaba profundamente y, al mismo tiempo, temía con toda su alma. Alguien que detestaba pero al que nunca podía desafiar.

Para Chase, Grayson era exactamente eso. Aunque se presentara solo, siempre le daba la sensación de que lo tenía sujeto con una correa invisible. Y, como siempre, a sus pies parecía estar ese perro.

«Ah.»

La respiración se le agitó tanto que terminó mareándose. Chase cerró los ojos con urgencia y se cubrió el rostro con ambas manos. Grayson, viéndolo así, habló con su habitual tranquilidad:

—Decían que habías tenido un accidente, pero te ves mejor de lo que imaginaba.

Chase lo miró con rencor entre los dedos.

—¿Y eso te decepciona?

—Claro que no. Nunca entiendes mis verdaderos sentimientos.

Grayson suspiró con dramatismo, como si actuara en una obra. Incluso puso la mano en el pecho y exclamó un "¡Ohh!" como si fuera Hamlet. Y, por supuesto, aquello bastó para que a Chase le diera escalofríos de puro asco. Bajó lentamente las manos y lo encaró.

El rostro crispado de Chase contrastaba con la calma de Grayson, que continuó con la misma ligereza:

—Vine a ver si estabas rodando bien la película, y parece que sí.

—Ja.

Chase soltó una corta risa irónica. Grayson no se inmutó; lo escaneó de arriba abajo y luego le dedicó una amplia sonrisa.

—Nunca pensé que serías tú quien interpretara al Dr. Flame.

—¿Y por qué no?

Su tono cortante hizo que Grayson soltara una carcajada. El sonido alegre y desubicado endureció de golpe el rostro de Chase. Mientras lo miraba, Grayson respondió con claridad:

—Porque eres Chase Miller, no el Dr. Flame.

Para él, esa respuesta era más que suficiente. Chase, incrédulo, se quedó sin palabras unos segundos. «¿Vino hasta aquí solo para soltar semejante estupidez?» Pero claro, tratándose de Grayson, era totalmente posible. Asqueado, apretó los dientes.

—...Lárgate.

Apenas pudo contener la sensación de asfixia y el deseo de gritar. Se levantó de golpe, tomó los jeans que Joshua había usado antes y se los puso sobre el cuerpo desnudo. Pasó junto a Grayson y salió de la habitación.

Pero si Grayson hubiera venido con intención de rendirse tan fácilmente, jamás habría llegado hasta aquí. Sin dudarlo, echó a andar tras él.

—No me sigas. Te dije que te largues.

—Hace tanto que no nos vemos, no seas así. Ven, dame un beso, hermanito.

—Estás demente. Vete al demonio. Seguro que esta situación te parece de lo más graciosa, ¿no?

Chase rechinaba los dientes de rabia. Grayson abrió exageradamente los ojos, como sorprendido:

—¿Cómo puedes decir eso? ¡Si yo te adoro! Aunque bueno... siempre me has malinterpretado.

—No es un malentendido, es la verdad. Si de verdad me amaras, no me harías esas cosas.

Chase lo dijo con firmeza, pero Grayson solo mostró un rostro de incomprensión.

—Precisamente porque te amo, quiero ayudarte.

Chase soltó un resoplido corto y después alzó la voz con furia:

—¿Ayudarme? ¿Forzándome a follar con un perro cuando estoy en celo?

La expresión de Grayson se tornó genuinamente intrigada mientras replicaba:

—¿Y qué tiene de malo hacerlo con un perro?

Chase se quedó sin palabras y detuvo sus pasos. La mente, en blanco por un instante, pronto se le llenó de calor.

—¿Y tú? ¿Acaso te basta con follar con cualquiera?

Escupió con sarcasmo al girarse. Grayson lo observó en silencio. Fue un instante extraño, incómodo; justo cuando Chase empezaba a tensarse, Grayson se movió. En un solo paso largo se plantó frente a él, inclinando la cabeza. Clavó sus ojos en los de Chase y habló con una dulzura perturbadora, como si revelara una verdad bien guardada.

—Chase, un agujero es un agujero.

—...Ha.

El suspiro escapó de su boca como un lamento vacío. Chase lo miró sin fuerzas. «De nada servirá lo que diga. ¿Alguna vez hubo alguien que realmente me entendiera?» Una vez más, volvió a enfrentarse con esa certeza.

No le quedaban ganas de hablar ni energía para hacerlo. Sostenerse en pie ya le consumía todo. Ante su silencio, Grayson prosiguió:

—Si no te gusta, ya te lo dije varias veces: deshazte del exceso de feromonas antes.

—Yo...

Chase iba a responder, pero se detuvo. De pronto, las palabras del mayordomo le vinieron a la mente.

{—Para proteger a su amado hijo menor, no tuvo más remedio.}

Mordiéndose los labios, preguntó:

—Y tú... si llegara a pasar, ¿violarías a Bliss? ¿Qué harías si te llegara el rut y no hubiera nadie?

Grayson contestó de inmediato, sin la menor duda.

—Si los ciclos coinciden, no habría remedio. Mejor eso que con un perro, ¿no?

De golpe, el rostro de Chase perdió todo rastro de color.

—Él es tu hermano...

Pero Grayson no mostró alteración alguna.

—Ayudarse mutuamente está bien, ¿qué tiene de malo?

Ante un Chase que parecía haber quedado en shock, Grayson aspiró profundo de su cigarro y soltó el humo con parsimonia. Una sonrisa tenue se dibujó en sus labios.

—¿O prefieres hacerlo otra vez con un perro?

Chase aspiró el aire con brusquedad. Grayson lo observaba entrecerrando los ojos. Los labios de Chase temblaron, se abrieron, se cerraron y volvieron a abrirse. Solo después de varios intentos, salió la voz:

—Yo... yo no lo hice.

La confesión, entrecortada, temblaba de miedo. Grayson soltó una corta carcajada.

—¿Y cómo lo sabes? Si no recuerdas nada.

Era cierto. Y Grayson sabía exactamente dónde hurgar: en su miedo más profundo. Inclinó lentamente la cabeza y lo miró con una sonrisa torcida.

—¿O tal vez no fue un perro, sino un gato?

La visión de Chase se nubló. Las arcadas le subieron a la garganta. De pronto, imágenes del pasado irrumpieron en su mente: las cortinas ondeando, respiraciones ásperas, el olor penetrante de un animal en celo.

HAAH, HAAH.

Su respiración se volvió errática. Grayson, viéndolo así, soltó una risa amarga.

—Chase, de verdad no te entiendo. ¿Qué es lo que está tan mal? Nathaniel y yo... todos tratamos de ayudarte.

—...Ugh.

Chase respiró hondo, exhaló, y con voz quebrada logró hablar:

—Déjame en paz.

—Chase.

Grayson extendió una mano. Chase la apartó de un manotazo.

—¡Te dije que te largues! ¡Que no me toques! ¡Tendría que haberte matado, debí dispararte a ti y no a Alex!

—Chase.

—¿Qué se supone que está haciendo?

Una voz irrumpió de repente. Grayson giró la cabeza, y Chase abrió los ojos de par en par, sobresaltado. En cuanto distinguió el rostro del hombre que estaba a unos pasos, su rostro se endureció y dejó escapar un resuello ahogado.

Cuando por fin consiguió soltar el aire entrecortado, Joshua avanzó a grandes zancadas y se interpuso entre ambos. La mirada directa que le lanzó hizo que Grayson se sorprendiera un instante, aunque enseguida su expresión cambió a una de diversión.

Un silencio gélido se extendió entre ellos. El primero en hablar fue Joshua.

—No puede entrar así como si nada. Aunque sea familia, debería haber pedido permiso antes.

—Lo pedí, a Mark —respondió Grayson con una sonrisa torcida—. Él me abrió la puerta.

—Eso es imposible. Acabo de hablar con Mark y no mencionó nada. Y aunque lo hubiera hecho, jamás habría dejado de informarle al señor Miller. El hecho de que él no supiera nada solo significa que usted entró aquí por su cuenta.

Ante el tono firme, Grayson parpadeó antes de sonreír con calma. Inesperadamente, hasta lo elogió.

—Inteligente.

—Gracias.

Replicó Joshua con sarcasmo. Grayson se acarició el mentón mientras lo observaba en silencio. Esa mirada seguía siendo incómoda, y Joshua solo deseaba que se marchara de una vez, pero el hombre no mostraba intención alguna de hacerlo.

—...¿Qué crees que estás haciendo?

La mano que Grayson había extendido fue atrapada de golpe por Chase. Aún pálido, lo fulminaba con la mirada y preguntaba en un tono bajo. Joshua bajó los ojos hacia la mano detenida frente a él, luego miró a Chase y después otra vez a Grayson. Sin embargo, Grayson seguía con la vista clavada en Joshua, sin moverse.

—Dime, no parece un Beta. ¿De verdad lo es?

—Lo es.

Contestó Chase con sequedad, y solo entonces Grayson apartó la mirada hacia él.

—¿Y qué te lo asegura?

Con ese matiz divertido en la voz, Chase, aún rígido, replicó:

—Con olerlo basta. No emite nada. Ni siquiera reaccionó a mis feromonas.

—Oh...

Un murmullo lento escapó de Grayson. Al mismo tiempo, tanto Chase como Joshua pensaron «mierda», pero ya era tarde: en el rostro de Grayson se dibujaba una sonrisa extraña.

—¿Lo oliste y hasta probaste usar feromonas? ¿Por qué?

—Vete.

—¿Qué fue lo que te dio tanta curiosidad?

—¡Te he dicho que te largues!

—Señor Miller.

Joshua se interpuso de inmediato entre los dos. Sus miradas se clavaron en él al mismo tiempo. Con serenidad, habló. Pero al querer decir "señor Miller", se dio cuenta de que ambos compartían el mismo apellido. No tuvo más remedio que omitirlo.

—Su hermano acaba de despertar y está cansado. Será mejor que hoy se retire y vuelva en otra ocasión.

Grayson lo observaba con los ojos entornados. Joshua añadió con frialdad:

—Con una cita previa.

Pensaba que si ese hombre no se iba por las buenas, tendría que sacarlo a la fuerza. Se lo decía a sí mismo como un simple deber, pero la verdad era que, si se trataba de proteger a Chase, estaba dispuesto a hacer lo que fuera.

Durante unos segundos, Grayson no respondió nada. La expresión con la que lo miraba resultaba imposible de descifrar. Joshua frunció el ceño.

«¿Qué significa esa cara?»

No sabía si estaba sorprendido, fastidiado, enojado o decepcionado. Jamás había visto a alguien poner un gesto tan ambiguo. No podía adivinar qué pasaba por su cabeza.

—Bueno.

Cuando Grayson abrió la boca, Joshua lo miró con absoluta desconfianza, preparado para atacar en caso necesario. Pero, para su sorpresa, el hombre esbozó una sonrisa fresca y se volvió hacia Chase.

—Entonces me voy, no queda de otra.

Era difícil creer que Grayson se retirara tan fácilmente. «¿Hablaba en serio?» Joshua lo miraba con desconfianza, pero el otro seguía sonriendo cuando añadió:

—¿Me acompañarías hasta la salida? Mi hermano no creo que lo haga, y volver solo sería algo triste.

Cada vez que abría la boca decía cosas que no tenían nada que ver con él. Joshua, incrédulo, asintió en silencio.

—Entonces, Chase, esfuérzate.

—Cállate.

A pesar de la grosería, Grayson negó con la cabeza y hasta suspiró antes de darse la vuelta. Joshua se tensó, temiendo que Chase le arrojara una silla por detrás, pero al final el actor solo lanzó un insulto y no pasó nada más. Para evitar que la situación se saliera de control, Joshua se apresuró a seguir a Grayson.

—Ah.

Ya casi en la entrada, Grayson se detuvo de pronto. «¿Y ahora qué?» Joshua frunció el ceño, molesto. Grayson miró por encima del hombro hacia Chase y esbozó una sonrisa.

—Si lo quieres, solo tienes que convertirlo en Omega, Chase.

Y como si nada, añadió:

—¿Verdad?

Mientras sonreía en dirección a Joshua. El desconcierto fue tal que ni siquiera él entendió lo que acababa de pasar, y tampoco Chase. Esta vez el actor sí intentó agarrar a su hermano por el cuello, pero Grayson se escabulló con rapidez.

—Nos vemos la próxima, Doctor Flame.

Se burló al añadirlo, sin olvidar reírse por lo bajo.

—Por aquí, señor Miller.

Joshua no tuvo más remedio que sacarlo de allí a toda prisa, antes de que Chase cometiera un asesinato.

***

—Huuuh.

Por fin, al salir del tráiler y quedar en el espacio abierto, Joshua sintió que el aire por fin entraba en sus pulmones. Soltó un largo suspiro, pero en cuanto su mirada se cruzó con la de Grayson, su rostro se endureció al instante. El otro le devolvió la mirada con una sonrisa torcida.

—No me mires con tanta desconfianza, de verdad es absurdo. ¿Cómo puede ser tan difícil ver a mi propio hermano?

—La razón usted la sabe mejor que nadie.

Ante la respuesta de Joshua, Grayson fingió una expresión de sorpresa. Joshua frunció el ceño. «¿Por qué todos los gestos de este hombre parecen tan falsos, tan calculados?»

—No tengo idea de qué hablas. ¿Tú sí? Oye, por cierto, ¿cómo dijiste que te llamas?

Intentando provocarlo, Grayson lanzó la pregunta, pero Joshua mantuvo la compostura y contestó sin alterarse:

—A cualquiera le molesta cuando lo obligan a algo por la fuerza.

—¿Obligar? ¿Yo? ¿A qué?

Joshua no sabía si lo decía en serio o solo quería jugar con él. Calló, observándolo en silencio. Grayson se acarició la barbilla con gesto pensativo y ladeó la cabeza.

—¿Te refieres a eso?

Joshua creyó por un segundo que por fin iba a hablar en serio, pero entonces Grayson continuó, con toda tranquilidad:

—¿A cuando jugábamos a las escondidas y Chase siempre era el señuelo? ¿A cuando lo metíamos en el clóset para que se acostumbrara a la oscuridad? ¿O aquella vez que lo empujé por la chimenea para que entendiera que Santa no existía? ¿O cuando lo lancé frente al autobús escolar porque decía que no quería ir a clases? ¿O cuando lo encerré tres días seguidos en la sala de audio, pasándole películas una tras otra, para que aprendiera a actuar antes de debutar? ¿O quizá...?

—¡Un momento, espere! Por Dios, ¿qué demonios está diciendo? ¿Está diciendo que todo eso se lo hizo a Chase, al señor Miller? ¿Y todavía hay más?

Abrumado por la interminable lista, Joshua lo interrumpió. Grayson parpadeó un par de veces, como si de verdad no entendiera el problema.

—Claro, ¿y qué?

Joshua se quedó sin palabras, incapaz de reaccionar. Grayson frunció el ceño y soltó un suspiro como si él fuera el incomprendido.

—No, en serio, es que no lo entiendo.

Y continuó con total naturalidad:

—¿Por qué se enoja tanto? Nosotros de verdad hicimos lo mejor por él. Lo usamos de señuelo porque igual siempre lo atrapaban, así nos ahorrábamos el esfuerzo. Lo de la chimenea fue porque seguía insistiendo con que Santa sí existía; pues qué mejor que demostrarle lo absurdo que era. Se rompió el brazo, sí, pero no el cuello, ¿no es eso lo importante? Y lo del autobús... vamos, si no quería ir a la escuela, tenía que tener un motivo válido. ¿Sabes lo que me costó distraer al chofer y esperar el momento justo para empujarlo? Si no fuera por Stacy, habría fallado. Y gracias a mí pudo faltar ¡seis meses enteros a la escuela de manera legal! ¿Y aún así ese imbécil nunca me lo agradeció? Exacto, ni una sola vez me dio las gracias.

Al ver a Grayson estallar de repente, Joshua se preguntó de verdad en qué momento se suponía que debía agradecerle algo. En ese instante tuvo la certeza de por qué Chase había terminado convertido en un hombre roto. Después de semejante trato, cualquiera habría acabado torcido.

Pero Grayson seguía sin mostrar el menor indicio de comprensión. Con el ceño fruncido, brazos cruzados y fingiendo reflexionar, solo consiguió provocarle a Joshua un fuerte dolor de cabeza.

—¿Eso no es maltrato?

—¿Por qué lo sería? Yo solo lo ayudaba.

La reacción de Grayson era la de alguien que realmente no entendía nada. Joshua, conteniendo la paciencia, señaló con firmeza:

—Si él sufría, era maltrato. Y si lo sigue cargando hasta hoy, entonces lo fue todavía más.

Sin darse cuenta, añadió:

—Usted sabe bien que el señor Miller todavía sufre por culpa de los perros.

Esperaba que por fin entendiera. Pero no fue así.

—¿Y qué tiene de malo hacerlo con un perro?

Con un gesto increíblemente ingenuo, Grayson formuló la pregunta.

—No es diferente de acostarse con cualquier agujero o cualquier pene que me guste, ¿no?

Joshua se quedó sin palabras. Fue ahí cuando, con un peso amargo, aceptó una verdad que había querido negar hasta ahora.

Había pensado que Chase Miller estaba loco, pero resultaba que era el más cuerdo de todos. O quizá simplemente no había tenido otra opción más que perder la cabeza.

Grayson, aún con ese aire convencido, lo miraba sin entender nada. Y al verlo, Joshua comprendió cuál era el mayor problema con ese hombre:

Creía que todo lo que hacía era un acto de bondad. Y como tal, debía ser aceptado como algo bueno sin importar la voluntad de la otra persona. Nunca iba a entender por qué alguien lo rechazaba con horror.

—De verdad es complicado Chase, demasiado quisquilloso —concluyó Grayson, como si con eso todo quedara explicado. Para él, el problema no era lo que hacía, sino que Chase era simplemente raro y difícil.

Joshua sintió un cúmulo de emociones imposibles de poner en palabras.

—...Con permiso.

Ya no tenía sentido seguir hablando. Solo dejó esas palabras y se dio media vuelta.

Cuando estaba a punto de volver al tráiler, lanzó una mirada por encima del hombro.

Grayson seguía allí, inmóvil, con el rostro serio, la vista fija en un punto. Joshua no supo si seguía pensando en Chase o en algo más.

Decidió ignorarlo y siguió caminando. El lugar al que se dirigía era la habitación.

***

Toc, toc.

Unos golpes suaves antecedieron a la puerta que se abrió. De todos modos no iba a haber respuesta, así que no tenía sentido esperar.

Tal como imaginaba, Chase estaba sentado en la cama. No llevaba puesta la camisa; con el rostro enterrado entre las manos y el cuerpo encogido, se veía extrañamente vulnerable. Joshua cerró la puerta, se giró y se acercó a él. Extendió la mano, pero apenas sus dedos rozaron su hombro, Chase lo apartó bruscamente y retrocedió como si hubiera saltado.

—...¿Qué quieres?

El rostro pálido de Chase apareció en su campo de visión. En sus pupilas, temblorosas y desorientadas, se veía un miedo latente. Joshua permaneció inmóvil, esperando a que recuperara la calma. Poco a poco, la mirada de Chase se fue oscureciendo hasta que, al fin, logró fijarla en él. Entonces Joshua abrió la boca.

—Se fue, tu hermano.

En realidad, solo había salido del tráiler, pensó para sí. Pero no iba a volver. Solo con esas palabras pudo notar cómo la tensión en el cuerpo de Chase comenzaba a aflojarse.

De pronto, la imagen de un Chase niño le vino a la mente: cayendo por una chimenea, con el brazo roto; encerrado en un armario, llorando de miedo.

Encogido en la cama, con el rostro enterrado entre las manos, Chase se veía diminuto. Joshua alzó la mano, pero se detuvo a medio aire. En lugar de abrazarlo por los hombros, habló.

—¿Qué quieres que haga por ti, Chase? Dime, lo haré.

Él no respondió. Solo dejó escapar un suspiro tembloroso. Joshua lo observó y preguntó:

—¿Quieres que lo mate?

Chase tardó en entender. Levantó la cabeza con el ceño cargado de sospecha, pero Joshua no se inmutó y continuó con el mismo tono plano:

—¿Quieres que lo mate por ti? Solo dime a quién, Chase. ¿Grayson? ¿El perro de Grayson? ¿O todos los que te han hecho daño? Los mataré a todos.

Los ojos de Chase se abrieron más y más. Movió los labios, sin voz, hasta que por fin logró articular:

—Dijiste que no podías convertirte en un criminal.

Joshua dejó escapar una sonrisa amarga.

—Lo dije, sí. Pero... —soltó un suspiro breve y añadió— yo me adaptaría mucho mejor que tú a la cárcel.

Con dulzura, le acarició la mejilla y susurró:

—¿A quién quieres que mate?

Chase abrió la boca. Los labios le temblaban tanto como su respiración. Apenas pudo forzar el sonido, confesando en un susurro quebrado:

—...A mí.

Joshua lo miró en silencio.

—Por favor... mátame. No quiero seguir viviendo así —la voz de Chase se quebró—. No quiero pasar los días muerto de miedo.

Estaba cansado de la vida.

¿Y si volvía a perder el conocimiento y un día terminaba acostándose con un perro?

Solo de imaginarlo le daban ganas de colgarse y acabar con todo.

—¿Alguna vez pensaste en lo aterrador que es no recordar nada de lo que hice, ni dónde estuve?

—...

—Yo sí lo sé.

Los ojos de Chase se llenaron otra vez de lágrimas.

—Tú ni siquiera puedes imaginarlo.

Decía que no quería sexo no deseado, pero nadie lo tomaba en serio. Y cuando rompía a llorar en un ataque de pánico al ver un perro, Grayson se limitaba a decir:

{—De ahora en adelante no tendrás que buscar pareja a la fuerza. Tienes a Alex. No habrá necesidad de hacerlo con alguien que no quieras.}

Y entonces sonrió de verdad, con un gesto radiante.

{—Qué suerte la tuya, Chase. ¿No es maravilloso?}

Aquel día, su expresión, la ropa que vestía, las ventanas abiertas de par en par en la sala de estar, el viento que entraba, el aroma fresco de los árboles que le cosquilleaba la nariz, mezclado con el hedor metálico de perro... y los ojos brillantes del rottweiler fijos en él.

Chase lo recordaba todo con una claridad punzante. Como si hubiese ocurrido ayer mismo.

Las lágrimas que había contenido regresaron de golpe. Se mordió los labios para reprimirlas, pero fue inútil: cayeron sin control. Joshua lo rodeó con un brazo y lo atrajo hacia sí. Eso fue todo, pero las lágrimas, una vez desbordadas, no se detuvieron.

Hasta ese momento siempre había estado completamente solo. Como una isla aislada en medio del mar, encogido en silencio, simplemente esperando el día en que se desvanecería mientras arrastraba una jornada tras otra.

El mundo entero era igual. Todos lo miraban como si fuera extraño. Nadie lo entendía. Sonreían con incomodidad, lo ignoraban y pasaban de largo. Estaba agotado de esa incomprensión. No quería nada más. Solo que lo dejaran tranquilo.

Pero, en el fondo, había estado esperando. Esperando que alguien lo reconociera. Que alguien viera lo herido y lo solo que estaba. Que alguien extendiera la mano.

«Por favor, que alguien me entienda.»

Joshua lo abrazó con fuerza y susurró sobre su cabeza:

—No vas a morir, no mientras yo sea tu guardia —su voz se mantuvo serena—. Tampoco vas a perder la memoria. Y si alguna vez llegara a pasar...

—...

—No dejaré que nadie te haga daño.

Chase levantó despacio la mirada. Sus ojos, empapados de lágrimas, brillaban más que cualquier estrella en el cielo.

—...¿De verdad? —preguntó entre sollozos, sin un ápice de confianza en su voz.

Joshua sostuvo su mirada y respondió:

—Te lo prometo.

Con la misma ternura con la que lo hacía con Pete, le besó la frente y sonrió. Chase lo observó parpadear, y Joshua, apartándole con cuidado un mechón húmedo que se le pegaba al rostro, sonrió de nuevo.

—Definitivamente, el rubio te queda mejor.

—...

—Ojalá el rodaje terminara pronto.

Lo dijo casi para sí mismo, pero lo que Chase deseaba era lo contrario. «¿Qué pasaría cuando el rodaje acabara? ¿Y si desaparecía de golpe, como la vez anterior?»

Sin atreverse a preguntar más, Chase lo abrazó por la cintura y hundió el rostro en su pecho. Joshua no lo apartó.

—...Olvídalo. No pienses en lo que dijo tu hermano.

Con el rostro apoyado en su pecho y los brazos temblorosos rodeándole la cintura, Chase cerró los ojos y aspiró profundamente su olor.

No había aroma alguno.


Capítulo 36

El suave canto de los pájaros lo despertó. Con los ojos pesados, Joshua parpadeó varias veces antes de recordar dónde estaba. La habitación, a la vez extraña y familiar, lo desconcertó unos segundos... hasta que el dulce aroma que flotaba en el aire le trajo de golpe los recuerdos de la noche anterior.

Al bajar la mirada, encontró a Chase abrazado a su cintura, con el rostro apoyado en su pecho. El hombre que decía no poder dormir sin pastillas estaba hundido en un sueño profundo, como si nada en el mundo pudiera despertarlo.

Joshua lo observó en silencio. Entre alivio y pesar, se quedó un buen rato contemplando aquel rostro sereno. Sin pensarlo, inclinó la cabeza y le dio un beso suave en la comisura del ojo. Chase frunció apenas el ceño en respuesta, y Joshua sonrió quedo.

Quería quedarse así para siempre, disfrutando de esa paz... pero sabía que la realidad no se lo permitiría.

Con un gruñido bajo que se le escapó del pecho, Joshua suspiró y se incorporó. Chase, aún dormido, extendió un brazo buscando su cintura. Joshua lo miró un instante y, antes de apartar con cuidado aquel brazo, le dio una palmadita cariñosa en el hombro.

Había demasiado que hacer antes de que Chase despertara. Se llevó la muñeca a la nariz: solo detectó el rastro dulce de feromonas, nada más. Se tranquilizó. Después de todo, la noche anterior solo lo había abrazado hasta dormir, sin nada que pudiera detonar una reacción peligrosa. Aun así, no podían vivir eternamente al filo de ese riesgo.

Entonces lo recordó.

«Quizá aquel tipo pueda conseguirme la medicina adecuada.»

Con cuidado de no despertarlo, Joshua se levantó de la cama. Revisó su teléfono, encontró el número que buscaba y, tras dudar un instante, envió un mensaje.

«¿Y si ya cambió de número después de tantos años...?»

Con el ceño fruncido aguardó, hasta que de pronto llegó una respuesta. Al ver el remitente, su rostro se iluminó.

—¿...?

Chase, medio dormido, tanteó a su lado y descubrió que estaba vacío. Abrió los ojos y comprobó que era el único en la cama. El gesto se le endureció, hasta que el sonido del agua en la ducha le devolvió el aliento.

UF.

Se frotó los ojos cansados y dudó: ¿esperarlo allí o entrar al baño? Estaba por levantarse cuando la puerta se abrió y Joshua apareció.

—Ah, ¿ya despertaste?

Envuelto de cintura para abajo con una toalla, se frotaba el cabello mojado mientras se inclinaba a darle un beso ligero.

—¿Cómo te sientes?

—...Bien.

Chase sonrió al fin y le devolvió el beso. Quiso rodearle el cuello y profundizarlo, pero Joshua se apartó primero.

—Vamos, levántate y dúchate. Hoy tienes agenda desde temprano.

Chase frunció el ceño. La prisa de Joshua no le gustaba. Este, sin notarlo, se vistió con ropa cualquiera que había dejado en una silla y añadió:

—Ah, cierto. Hoy tengo que ir al hospital, así que estaré fuera todo el día.

«¿Todo el día?»

Por un momento Chase pensó en estallar, exigirle explicaciones, incluso decir que iría con él. Pero de pronto le vino a la mente su propio itinerario.

Joshua, en cambio, temía que se irritara con Mark o con cualquiera del equipo, así que se apresuró a quitarle importancia:

—La cita estaba programada desde hace tiempo, no puedo evitarlo. Cuando regrese, haré el relevo enseguida...

—Está bien, ve.

Joshua parpadeó sorprendido. ¿Lo había escuchado bien? Pero Chase ya se había levantado de la cama, recogiendo la ropa esparcida por el suelo.

—El tratamiento no se debe saltar... ¿Tardará unas tres o cuatro horas?

Joshua calculó mentalmente y respondió:

—Con el trayecto de ida y vuelta, más bien seis horas.

Joshua había exagerado el tiempo a propósito, dándole un margen más amplio. Sin embargo, Chase apenas respondió con un "¿sí?" antes de apartar la mirada como si nada. Algo no cuadraba.

«¿Por qué lo aceptaba tan fácil? Apenas el día anterior había insistido en cambiarle el turno para retenerlo a su lado.»

—¿Qué pasa? ¿No vas a ir? —preguntó Chase, observando a Joshua, que seguía de pie con los brazos cruzados y una expresión desconfiada.

—¿Por qué quieres tanto que me vaya? —su voz bajó, cargada de sospecha—. Es raro... ¿estás planeando algo? ¿Por qué insistes en mandarme lejos?

—Se supone que vas al hospital.

—Aun así, es extraño.

Joshua lo miraba con suspicacia, y Chase, cansado de la resistencia, lo tomó del brazo y lo atrajo con brusquedad. Sus labios se encontraron de golpe.

—...Mmph.

Joshua no tuvo manera de evitar la lengua que lo invadió de inmediato. Chase lo sujetó por el rostro, recorrió a placer su boca y lo besó con desesperación. Un suspiro se escapó entre ambos. Sus respiraciones se entremezclaron, y cuando Joshua quedó acorralado contra la pared ya no tuvo a dónde escapar.

Cuando por fin se separaron, los dos jadeaban.

—Entonces... ¿por qué no pospongo el hospital y retraso también la filmación? —susurró Chase entrecortado, peinándole el cabello hacia atrás con una mano mientras con la otra lo sujetaba por las firmes nalgas, acercándolo más. Su erección se marcaba con claridad bajo la tela.

Los labios volvieron a juntarse, más largos esta vez, hasta que Joshua se apartó de golpe.

—La próxima, cuando regrese.

Chase le sonrió abiertamente, y Joshua no pudo evitar un gemido ahogado al tomarlo por el cuello y morderle los labios con furia, antes de apartarse con premura y salir casi huyendo del tráiler. Temía que, si se quedaba un segundo más, jamás lograría marcharse.

Cualquier sospecha que había tenido desapareció de su cabeza en ese instante.

***

Dos hombres sentados frente a frente en una cafetería al aire libre podían dar pie a malentendidos. Mucho más si uno de ellos era Dane Stryker.

Joshua lo conocía desde el ejército. Rubio rojizo, ojos azules y un atractivo tan deslumbrante que, incluso siendo hombre, uno no podía evitar mirarlo dos veces. Joshua todavía recordaba el impacto que le produjo la primera vez que lo vio.

No era alguien cercano a los demás ni tenía muchos amigos, pero tras un episodio en que Joshua lo ayudó, habían terminado relacionándose. Aunque, en realidad, la amistad era más clara desde la perspectiva de Joshua; con Dane, nunca se sabía. Era difícil leerlo, difícil adivinar qué pasaba por su cabeza. Joshua, aun así, lo consideraba un amigo.

—Aquí —fue lo primero que dijo Dane al verlo, deslizando una nota sobre la mesa.

—Ahí puedes conseguir un medicamento que impide que el olor a feromonas se detecte aunque entres en celo. Eso sí, ve preparado: no será barato.

—Gracias. —Joshua echó un vistazo a la dirección escrita en el papel antes de guardarlo en el bolsillo. Luego, al ver a Dane sacar un cigarro y dejarlo sobre la mesa, comentó:

—No esperaba que tu número siguiera siendo el mismo.

—Me dio flojera cambiarlo —respondió él, indiferente.

Joshua soltó una risa breve. Observó a Dane por encima de la mesa: después de tantos años, no había cambiado nada. Unos cinco centímetros más alto que él, con un cuerpo musculoso y bien definido, ahora trabajaba como bombero. A primera vista, una ironía: alguien tan individualista en una profesión que exige tanto sacrificio. Pero imaginarlo lanzándose a las llamas no era difícil; desde siempre había sido un hombre sin miedo.

Seguía teniendo ese aire de tipo pendenciero, además. Incluso en ese momento, recostado en la silla con desgano, tomando una Dr. Pepper, se parecía más a un bartender de club nocturno o a un guardia de seguridad que a un bombero.

Aunque solo llevara una camiseta vieja y unos jeans arrugados, Dane seguía viéndose increíble. Tal vez por eso nunca le faltaba compañía; al menos en lo que Joshua sabía, siempre tenía a alguien detrás. Incluso en ese rato que llevaban sentados uno frente al otro, ya habían pasado tres personas a saludarlo. Una de ellas, particularmente entusiasta, llegó incluso a plantarle un beso en la cara.

—Dos hombres guapos sentados juntos, ¿qué más se puede pedir? ¿Por qué no se vienen a mi casa? Se los aseguro, la pasaríamos muy bien.

Con el brazo colgado del cuello de Dane, la mujer le guiñó un ojo a Joshua. Él solo respondió con una sonrisa incómoda y un "lo siento, pero no", mientras que Dane, sin inmutarse, le dio un beso rápido en el cuello y dijo:

—Ese tipo es impotente.

—¡Oh!

—Dane.

La mujer se quedó sorprendida, y Joshua frunció el ceño con una dureza poco habitual. Pero Dane, como si nada, lo miró sin un ápice de remordimiento, como si no entendiera qué tenía de malo lo que había dicho. Joshua no tenía intención de acostarse con ella de todos modos, pero la broma lo dejó de mal humor. Cuando por fin la mujer se marchó, tras arrancarle a Dane una promesa de verse en otra ocasión, Joshua habló:

—Un día de estos te van a pegar un tiro.

Dane se llevó un cigarro a la boca y sonrió de lado.

—Amén.

Joshua lo observó sin palabras mientras él encendía el cigarro, aspiraba hondo y soplaba el humo formando anillos en el aire. No sería la última interrupción: tres o cuatro personas más se acercaron a coquetear con Dane antes de desaparecer. Tras ver cómo un hombre le acariciaba el brazo al despedirse, Joshua no pudo evitar soltar:

—¿Todavía sigues con las aventuras de una noche? ¿No sería hora de tener una relación seria?

—Claro, pero primero quiero acostarme con todos.

Joshua no pudo evitar reírse, incrédulo.

—¿Con todas las mujeres de California?

—Con hombres también. Ah, pero tranquilo, tú no me gustas. Tu hermana tampoco.

Joshua frunció el ceño.

—Que no te guste yo lo entiendo, pero ¿por qué mi hermana?

No es que pensara presentarle a Emma, mucho menos a alguien como Dane, pero aun así quería escuchar la razón. Dane respondió con total naturalidad:

—Tu hermana es fea.

—¿Quién dice eso? ¡Maldito imbécil!

Joshua lanzó la maldición de inmediato, apretando el puño sobre la mesa, listo para estamparlo. Dane lo miró con indiferencia y contestó:

—Tú.

—¡Yo podré decir que es fea, pero tú no!

—¿Y por qué no?

Dane frunció el ceño mientras soltaba el humo, genuinamente confundido. Joshua rechinó los dientes.

—Porque yo soy su hermano, maldito. Soy su hermano, y tú no eres nadie. Si vuelves a mencionar a Emma, te mato.

—Ok, ok.

Dane levantó la mano en señal de rendición.

—Podría juzgar objetivamente si me la presentas.

Su sonrisa traviesa tras la nube de humo delataba claramente su intención. Joshua lo fulminó con la mirada y respondió tajante:

—De nada sirve, no eres el tipo de Emma.

Dane, sorprendido por un segundo, terminó riendo antes de soltar el humo.

—Tiene problemas de visión, entonces.

Joshua no contestó. El comentario lo golpeó donde más dolía. Se limitó a dar un trago a su bebida con gesto tenso, mientras Dane volvía a hablar:

—Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Trabajo?

Joshua agradeció el cambio de tema y le contó brevemente: estaba de guardaespaldas de un famoso, había habido un accidente y terminó en el hospital recuperándose.

—Por suerte me di cuenta rápido. Fue el mismo truco que usaron aquella vez que nos lanzaron una granada.

—¿Cuándo me salvaste la vida?

Joshua sonrió con ligereza, como restándole importancia, pero Dane no sonrió en lo absoluto.

—Odio deber favores, así que dime de una vez qué quieres a cambio.

—Después. No puedo gastar una carta tan valiosa así como así.

Dane desvió la mirada hacia la herida de Joshua, aspiró el humo de su cigarro y soltó:

—¿Y por un trabajo así cuánto pagan? ¿Unos cien mil?

Joshua pensó un momento antes de responder:

—Si lo sumas todo, debe andar por ahí. Tal vez más. ¿Por qué? ¿Te interesa?

Faltaba personal, así que si Dane aceptaba, sería bienvenido. Solo después se le ocurrió preguntarse: «¿Podría compaginarlo con ser bombero?»

Dane entrecerró los ojos, soltó una bocanada de humo y dijo:

—¿Y ese famoso no necesita un gigoló?

—...

—Si no, olvídalo.

Lo dijo sin mostrar el más mínimo interés, y Joshua volvió a pensar lo mismo de siempre: era imposible saber si hablaba en serio o en broma. Se limitó a negar con la cabeza.

Después la conversación se volvió dispersa: hablaron del gato de Dane, de Pete, de anécdotas del ejército, incluso de noticias recientes.

Como siempre, Dane permaneció impasible. Por eso Joshua se sorprendió un poco cuando al menos mostró algo de reacción ante un tema:

—¿Que un Alfa te dijo que le gustabas?

Joshua, incómodo, desvió la mirada y se justificó:

—Eso dice, pero... yo nunca lo noté. ¿Tú crees que podrías darte cuenta de inmediato si alguien te gusta?

—Haría como que no me doy cuenta. Es molesto.

—...

—¿En serio no notaste nada? Entonces sí que te importaba poco.

El comentario, frío pero certero, dejó a Joshua sin palabras. Solo pudo soltar un suspiro incómodo.

—Voy a seguir ignorándolo, pero igual me resulta incómodo. No sé qué vio en mí. ¿Tú tienes alguna idea?

Dudoso, Joshua le preguntó. Dane era más perspicaz, quizá él sabría. Dane volvió a inhalar, soltó el humo lentamente y contestó:

—Será por los feromonas.

Lo dijo con absoluta indiferencia. Joshua lo observó en silencio a través de la mesa.

—Muy pocos saben que soy Omega.

—Lo sé. Y además tu aroma es débil. Ahora seguro tomas pastillas para ocultarlo del todo.

La mirada de Dane se deslizó hacia el bolsillo donde Joshua había guardado el papel con la dirección.

—¿Y aun así dices que es por feromonas?

Joshua lo miró incrédulo. Dane no se movió de su idea.

—Claro. Al final, que si te gustan o no, todo es efecto de los feromonas.

De pronto, Joshua recordó las palabras de Chase. Y dudoso, preguntó:

—¿Tú también piensas que solo el amor de los Betas es verdadero?

—No.

Dane le lanzó humo directo a la cara.

—Lo que digo es que el amor mismo es una mentira.

—...

—Ese sentimiento no existe.


Capítulo 37

Regresar al set de filmación fue más temprano de lo previsto. Josh estacionó el coche en el lugar designado y se dirigió a su alojamiento. Mientras caminaba, apenas veía gente. Los alrededores de los alojamientos temporales y los tráilers también estaban tranquilos. Josh miró su reloj de pulsera.

―¿Todavía están filmando?

Caminaba sin pensar mucho cuando, a lo lejos, notó un grupo de personas reunidas. La atmósfera silenciosa que llegaba hasta donde estaba Josh parecía indicar que la filmación estaba en pleno aprenda. Para no interrumpir, amortiguó el sonido de sus pasos y pretendió pasar de largo, pero algo en el ambiente se sentía extraño. Josh ladeó la cabeza un momento y entonces se encontró con Mark, quien venía caminando hacia él.

―Ah, ¿ya regresaste? ¿Qué dijo el doctor?

―Nada importante. Solo dijo que está sanando bien...

Josh respondió brevemente al entusiasta pregunta sobre su condición y luego dirigió la mirada hacia donde la gente estaba congregada.

―¿Todavía no termina la filmación?

―Sí, hoy está tomando más tiempo de lo usual, ¿no?

Asintiendo con la cabeza, Josh preguntó con curiosidad.

―¿Qué tipo de escena es? El ambiente está un poco...

Algo parecía emocionante, pero era difícil expresarlo con palabras exactas. Mientras Josh reflexionaba, Mark, con una sonrisa inusual y misteriosa, le dijo:

―Lo sabrás cuando lo veas. La escena que C está filmando hoy es un poco... comprensible. Cuando la veas, lo entenderás todo. Bueno, también podría traer algunos recuerdos del pasado.

Su rostro sonriente de nuevo no parecía normal. Josh se detuvo por un instante. ¿Qué tipo de escena sería? ¿Acaso una escena de beso, o tal vez una escena de cama?

Si era así, entonces entendía la reacción de Chase esa mañana. Probablemente se sintió avergonzado o no quiso que lo vieran.

Pero Chase no filmaría ese tipo de escenas... ¿o sí?

Tardíamente, Josh recordó que hasta ahora Chase nunca se había desvestido en una película. A lo sumo, había escenas de besos que llevaban a un poco más de contacto físico, pero eso era todo en sus películas.

Podría ser que esta vez hubiera decidido hacerlo por primera vez.

Inmediatamente pensó en eso, pero luego frunció el ceño.

―¿Con qué persuadieron a Chase? Por mucho dinero que le ofrezcan, su carácter es de aquellos que se niegan rotundamente a hacer lo que no quiere.

Cualquier suposición que hacía era inmediatamente refutada. La única manera de descubrir la verdad era verlo por sí mismo. Sintiendo una mezcla de curiosidad y ansiedad, Josh dirigió sus pasos hacia el set.

Cuanto más se acercaba, más palpable era la atmósfera entre la gente. Había una tensión emocionante tan densa que ni siquiera se oían sus respiraciones. Perplejo, Josh también contuvo involuntariamente la respiración. Parándose discretamente detrás de la gente, echó un vistazo a los actores que estaban filmando.

—...¿Eh?

Ladeó la cabeza. Los actores eran tal como los conocía. La mujer de frente, cuyo rostro era visible, era Naomi.

Ella estaba sentada en una mesa de té, desahogando su angustia a alguien. El hombre que los observaba en silencio era el protagonista que interpretaba al héroe, y la mujer con él también era una actriz secundaria importante.

Entre ellas, la actriz secundaria probablemente se llamaba Becky. Durante el rodaje, se sumergía tanto en su papel que incluso en la vida real solía llamar a Chase "Doctor Flame" cuando le hablaba. Por supuesto, a menudo era ignorada. Ahora también, fiel al guion, se apoyaba en el actor principal y miraba en dirección a Naomi.

Pero no había rastro de Chase por ningún lado.

¿Qué estaba pasando? Josh miró a su alrededor. Era imposible que ese hombre pasara tan desapercibido.

—Ah.

De repente, percibió un tenue aroma a feromonas. Eran las feromonas de Chase. Incluso rodeado de tanta gente, Josh podía detectar su aroma de inmediato.

―Debe ser por el marcado.

Con un poco de amargura, se pasó la mano por el cabello desordenadamente. Podía olerlo, pero ¿dónde estaba exactamente?

Justo cuando giraba la cabeza con fastidio, ocurrió. Naomi se levantó de su asiento, y la mujer sentada frente a ella en la mesa de té, que la escuchaba lamentarse, giró la cabeza siguiendo su movimiento. Y en ese momento, Josh encontró a Chase.

Con una larga peluca rubia, solo llevaba lápiz labial rojo, un leve rubor en las mejillas y un simple maquillaje de ojos. Ni siquiera tenía pestañas postizas. Con unas pestañas tan gruesas y largas como las suyas, habría parecido extraño ponerse unas artificiales. Además, con su nariz delicada, labios ligeramente separados y cuello largo, era perfecto. Aunque Hollywood estaba lleno de bellezas, una belleza tan cautivadora como esta era extremadamente rara. Nadie podía respirar.

Ante la mirada cariñosa de Chase hacia Naomi, alguien suspiró: "Ah". Al lado, otro alguien murmuró:

―¿Por qué tuvieron que hacer que Miller se vistiera de mujer? Naomi ni siquiera es visible, pobre.

―¿Qué se puede hacer? Es una escena del material original. Dicen que el autor original insistió en incluir esta escena como condición en el contrato.

―Es una escena necesaria. Aparece una pista importante...

Dejando atrás los susurros conteniendo la respiración, Josh se quedó mirando fijamente a Chase.

Justo entonces, Chase abrió su bolso y sacó un cigarrillo. La forma en que sostenía el cigarrillo blanco entre sus labios rojos era alarmantemente decadente. Todos pensaron: "Si pudiera pasar una noche con esa mujer, vendería mi alma".

El problema era que no era una mujer, sino Chase Miller.

La fantasía se detuvo ahí. Chase, que había sacado un encendedor para prenderlo, de repente alzó la mirada y se detuvo. Al mismo tiempo, Josh encontró sus ojos a través de la multitud.

La boca de Chase se abrió y el cigarrillo se cayó al suelo con un golpe seco. Eso no fue todo. Sus pupilas se agitaron violentamente e inmediatamente volvió de ser "el Doctor Flame vestido de mujer" a "Chase vestido de mujer".

Al mismo tiempo, el director gritó con voz enojada:

―¡Corten!

***

―¿Por qué regresaste tan pronto?

Habiendo dejado atrás la voz enojada del director, Chase, que lo había llevado rápidamente a un lugar apartado y ahora estaba frente a él, preguntó con impaciencia. Todavía no se había quitado el maquillaje. Aunque normalmente era casi 4 pulgadas más alto que Josh, ahora con tacones bajos, su altura era aún mayor. Josh, con la cabeza ladeada, experimentó la inusual sensación de mirar hacia arriba para verlo y abrió la boca.

―El asunto terminó más rápido de lo esperado.

―¡Maldición! ¡Dijeron que hoy era tu día libre, ¿por qué viniste al set?!

Chase soltó un improperio y golpeó la pared del edificio temporal. A pesar de eso, Josh perdió el aliento por un momento al ver su rostro. De repente, recordó las palabras de Mark.

{—Podría traer algunos recuerdos del pasado.}

Tenía razón. Al mismo tiempo, Josh recordó una canción que había olvidado. Mirando a Chase angustiado, Josh abrió la boca.

―Dulce, dulce, mi amigo, barra de chocolate...

―¡Ah, basta! ―Chase gritó con un alarido y tapó apresuradamente la boca de Josh.

Al verlo con el rostro enrojecido y respirando con dificultad, Josh no pudo contener la risa. Sacó ligeramente la lengua y lamió la palma de su mano, haciendo que Chase retrocediera asustado.

―¡Te dije que no lo hicieras!

Al ver su rostro rojo y avergonzado, Josh entendió un poco por qué Grayson siempre quería burlarse de él. Un objetivo que despertaba tan fácilmente el sadismo no era común. Por supuesto, Josh trazó una línea, diciendo que Grayson y él eran muy diferentes.

―A mí también me encantaba ese comercial.

―No lo menciones.

―Realmente pensé que eras una mujer.

―¡Te dije que no!

―Fue mi primer amor.

Chase, que forcejeaba, se detuvo de golpe.

―...¿Qué?

Sin darse cuenta del significado de la tranquila pregunta, Josh continuó, recordando.

―Eras muy lindo, todavía recuerdo esa canción comercial. Dulce, dulce...

―Entonces ―interrumpió la canción Chase y habló―. ¿Qué hiciste con ese primer amor?

―¿Qué podría hacer? Ni siquiera lo conocí, y cuando luego supe que era un hombre, solo me decepcioné...

Al decirlo sin pensar, Josh se detuvo al encontrarse con la mirada de Chase. Chase entrecerró los ojos y habló con voz baja.

―¿Solo cantaste la canción? Debió ser alrededor de cuando salió ese comercial... Debiste estar en la pubertad.

Chase, como si estuviera recordando, deliberadamente hizo una pausa y sonrió de manera provocativa. Josh negó apresuradamente.

―No, yo era más joven que él en ese entonces. Aunque era mayor que tú...

―Aun así, ya tenías edad para tener sueños húmedos, ¿no?

―¿Qué?

Josh no podía creer lo que oía. Chase lo miró directamente a los ojos y movió los labios.

―Sueños húmedos. ¿No sabes, eyacular mientras duermes? ¿Dijiste que era tu primer amor? ¿Seguro soñaste conmigo, no?

―Y-yo, no.

―Dime. ¿Cómo aparecí en tus sueños? ¿Nos besamos? ¿O hicimos algo más?

―¡Yo era un niño, tú eras incluso más joven! No mancilles mi primer amor.

―Entonces ―al gritar consternado, Chase sonrió misteriosamente―, ¿está bien mancillarlo ahora?

—Ups.

Se dio cuenta de que había caído en la trampa, pero ya era demasiado tarde. Ante el rostro de Chase, que ahora estaba justo frente a él, Josh perdió el aliento.

El dulce aroma de sus feromonas flotaba a su alrededor, tentándolo. Su parte inferior se excitó y su trasero se humedeció. Solo con imaginar lo que seguiría, Josh no podía contener la emoción que elevaba su corazón.

―...¡!

Finalmente, cuando su aliento se encontró, Josh contuvo la respiración con impaciencia. La lengua de Chase lo tocó antes que sus labios. Sintió una húmeda temperatura corporal y entonces la lengua entró en su boca, acariciando la lengua erecta de Josh. Después, sus labios se encontraron.

―Mmm, mmm...

Un gemido escapó de la boca de Josh. Chase lamió suavemente con la lengua el cálido y húmedo interior, y un breve aliento escapó. Inmediatamente, Chase rodeó su cintura y Josh también lo abrazó. Sus cuerpos se unieron estrechamente.

Para entonces, el beso se había profundizado, mezclando saliva y liberando respiraciones entrecortadas. Josh bajó la mano hasta la cintura de Chase y acarició sus nalgas. En un breve momento en que sus labios se separaron, susurró:

―¿Qué llevas puesto por dentro? ¿Bragas de mujer?

Chase abrió los ojos a medias y lo miró. Su mirada, aún caliente, se dirigió a Josh. Su aliento excitado se descontroló más y tocó sus labios.

―¿Qué te parece? ―susurró Chase.

Josh no pudo responder. Su erección, que se había levantado abruptamente, se transmitió directamente a Chase. Chase sonrió levemente y mordisqueó suavemente el labio inferior de Josh antes de soltarlo.

―Compruébalo tú mismo.

―Ja.

Josh, sin darse cuenta, soltó una exclamación. Nunca imaginó que este hombre haría tal provocación, pero el efecto fue tremendo. Inmediatamente, sintió que hervía por dentro y exhaló un aliento áspero.

Con los labios unidos, Josh recorrió el cuerpo de Chase. En la cintura del vestido largo, movió sus dedos con prisa para levantar la amplia falda.

Lamentablemente, ajustado a la altura de Chase, la falda era demasiado larga, llegando apenas a las rodillas. Josh soltó un gemido de frustración en su garganta, pero al ver el rostro enrojecido que lo miraba, toda su irritación y enojo desaparecieron de inmediato.

Besándolo de nuevo, finalmente agarró el borde de la falda. Justo cuando iba a levantar la falda para ver la ropa interior, ocurrió.

―¡Señor Miller, señor Miller! ¿Dónde está? El director lo está buscando. ¡Señor Miller!

―¡Mierda!

En ese momento, Josh soltó una maldición de corazón. Chase giró la cabeza hacia la dirección del sonido y luego le lanzó una sonrisa amarga. Josh, que había mirado sus manos desconcertadas por un momento, dio un paso atrás. Chase lo soltó con indiferencia.

―¿Vas a venir también por la noche? ―dijo Josh, dirigiendo una mirada significativa hacia la falda y la parte íntima de Chase.

―Entonces, ve.

Chase sonrió con picardía y respondió:

―Vendré.

Pensó que se daría la vuelta y se iría, pero después de dar unos pasos, de repente volvió la mirada.

―¿Y si no llevo ropa interior en absoluto?

Esta vez, ni siquiera pudo emitir un sonido de sorpresa. Al ver la expresión de asombro de Josh, Chase se rió brevemente, dio la vuelta y se fue. La voz que lo buscaba también se apagó.

Josh, que se quedó atrás, parpadeó perplejo por un momento. Sabía que también debía irse de allí, pero su excitación no se calmaba en absoluto. Además, esas últimas palabras fueron equivalentes a una bomba nuclear.

Finalmente, Josh soltó una maldición, sacó su miembro y se masturbó con impaciencia. Decidido a no dejar escapar a Chase esa noche.

***

―Oh.

Después de pasar un rato, cuando se disponía a irse, se encontró con Seth, quien venía caminando. Seth también lo vio y se detuvo un momento antes de acercarse decididamente.

―¿Fuiste al hospital? Todo bien.

Después de dar una respuesta similar a la que le dio a Mark, Josh caminó junto a Seth. Parecía que la filmación había recomenzado, ya que la gente again se aglomeraba en un lugar. Seth echó un vistazo hacia allí y habló.

―Se armó un escándalo, de verdad.

―Mark dijo que le trajo recuerdos de cuando eran jóvenes ―dijo Josh con indiferencia.

Seth ladeó la cabeza un momento y luego asintió.

―Bueno, a mí también me pasó un poco. También recordé esa canción. Dulce, dulce, mi amigo, barra de chocolate...

Seth, que cantaba, se detuvo de repente y ladeó la cabeza.

―¿Qué te pasa?

Ojalá pudiera preguntar "el qué". Pero Josh ya sabía la razón. Él mismo era muy consciente de que su rostro estaba tan caliente que parecía arder.

―No, es solo que... fue mi primer amor.

Al decir una mezcla de verdad y mentira, Seth lo dejó pasar fácilmente.

―Bueno, ¿cuántos chicos no lo tuvieron? A mí me pasó.

―...

―Quién hubiera pensado que crecería así.

Josh podía entender muy bien el significado de ese amargo regusto. En silencio, le dio una palmada en el hombro y luego se alejaron juntos del set de filmación.


Capítulo 38

Tan pronto como el director gritó "¡Corten!" y se escuchó el sonido, Chase se levantó de un salto de la silla donde estaba sentado. Al salir de su posición asignada, se dirigió hacia el equipo de maquillaje que lo esperaba. Era el momento de revisar todo el estilo general: el maquillaje borrado, la peluca desaliñada, etc.

—Siéntate aquí, señor Miller.

Apenas se acomodó en el lugar que Laura le indicó, varias personas se acercaron y comenzaron a toquetear diversas partes del cuerpo de Chase. Este momento era uno de los que más odiaba.

Él mismo pensaba que odiaba demasiadas cosas, pero no podía evitarlo. Hasta hace poco, incluso odiaba el simple hecho de estar vivo y respirando.

Sin embargo, recientemente había algo que le gustaba. Precisamente por eso, hoy hubiera querido posponer la filmación hasta el último momento posible. Si hubiera podido evitar grabarla, lo habría hecho.

Pero ahora que ya lo habían descubierto, ya no importaba.

Pensó con desesperación. Ojalá todo terminara rápido.

Chase echó un vistazo a su alrededor. No se veía a Josh por ninguna parte. No había podido encontrarlo desde aquel beso. Por un lado, era un alivio no tener que seguir haciendo el ridículo, pero por otro, sentía un poco de decepción. Durante las grabaciones, tener los ojos de Josh fijos en él siempre había sido una motivación para dar lo mejor de sí mismo.

«Quizás esté esperando en el tráiler.»

Solo con imaginarlo, sintió cómo el bajo vientre se le calentaba y tosió abruptamente.

—¿Necesitas algo?

Laura se acercó rápidamente, alerta. Chase agachó la cabeza, ocultando su rostro tras la peluca, y respondió.

—Agua.

—Aquí tienes.

Laura le tendió rápidamente una botella de agua. Él la tomó y bebió más de la mitad de un trago antes de devolvérsela.

Fue entonces cuando vio el vientre de la estilista que le estaba arreglando el peinado.

Ella, de pie frente a él, llevaba una camiseta corta y unos vaqueros que apenas le cubrían las caderas, dejando su delgado abdomen completamente al descubierto. Pero la razón por la que la mirada de Chase se fijó allí fue otra.

La estilista, que con cuidado moldeaba los rizos de su peluca, se detuvo al notar tarde que su mirada se había clavado en algo.

—Disculpa, ¿pasa algo...? —dijo con cautela, dejando la frase incompleta.

Ella, nerviosa por si lo había molestado, bajó la cabeza y de pronto exclamó «Ah», como si hubiera entendido algo. Allí había una larga cicatriz en línea. La estilista continuó con cuidado.

—Si te molesta, puedo cambiarme de ropa y volver...

—¿Qué pasó? Esto —preguntó Chase de repente.

Su mirada seguía fija en la cicatriz. Ante la breve pregunta, ella respondió con precaución.

—Es una cicatriz de cesárea. Tuve que operarme para dar a luz a mi segundo hijo.

El rostro de Chase se tensó. La mujer se sintió desconcertada por su expresión, como si estuviera aturdido y perdido en sus pensamientos. Tras un largo rato, Chase abrió la boca.

—¿Cicatriz de una operación? ¿Para dar a luz?

—Sí. Oiga, ¿acaso hay algún problema...?

Ella preguntó con cuidado, pero Chase solo seguía mirando fijamente su cicatriz. Le resultaba familiar. Él la había visto antes.

Era exactamente igual que la cicatriz que Josh tenía en el vientre.

Cerca de la hora en que se suponía que la filmación habría terminado, Josh salió de su alojamiento. Se había acordado que él cuidaría el tráiler de Chase hasta la mañana siguiente. Ya había tomado la medicina que compró en la tienda que Dane le recomendó, así que no tenía nada de qué preocuparse.

«Vaya, creo que me estoy emocionando demasiado.»

Le daba un poco de vergüenza y bochorno admitir que esperaba hacer todo tipo de cosas con Chase una vez que llegara a su tráiler, así que se estiró abruptamente. Al extender los brazos y desperezarse, sintió cómo el aire fresco llenaba sus pulmones.

—Fuuu.

Tras respirar hondo, movió el cuello de un lado a otro y comenzó a caminar. Se acercaba la hora de su turno. Como esperaba, la filmación parecía haber terminado, ya que veía gente yendo y viniendo de manera dispersa. Cada vez que reconocía un rostro, intercambiaba un saludo breve y seguía caminando.

Poco a poco, la multitud se dispersó hasta que finalmente reinó la quietud del bosque silencioso. Pronto aparecería el tráiler de Chase.

«Chase me estará esperando.»

Se rascó la cabeza, avergonzado, cuando de repente sintió una presencia. Al girarse por reflejo, Josh relajó la tensión de inmediato.

—Isaac.

—Josh.

En lugar de saludarse, simplemente asintieron con la cabeza el uno al otro. Cayó un silencio incómodo.

El último recuerdo entre ellos era algo que ninguno de los dos quería evocar. Por supuesto, Josh ni siquiera consideró mencionarlo. Aunque hasta ahora había logrado evitarlo, como trabajaban en el mismo equipo, era inevitable que se encontraran en algún momento. Josh se armó de valor y sacó un tema neutral para romper el hielo.

—Vine para relevarte. ¿Hoy te tocaba a ti?

Isaac asintió brevemente. En ese momento, Josh podría haber terminado la conversación ahí y marcharse. Tenía la intención de decir algo superficial y luego irse como si nada. Pensó que el otro captaría la indirecta, pero Isaac no lo hizo.

—Lo de que me gustas... lo digo en serio.

Ante esas palabras que sacaban de golpe el tema principal, Josh se quedó paralizado. Pensó que al menos sabría ser un poco más discreto, pero al parecer aún no conocía bien a Isaac. No le quedó más remedio que detenerse. Al volverse, vio a Isaac de pie, mirándolo con una expresión más seria que nunca. Ante el silencio de Josh, Isaac continuó hablando en voz baja.

—Me has gustado desde hace tiempo. No quería que te enteraras así... Planeaba decírtelo cuando llegara el momento. No sabía que Seth lo supiera.

Apretó los labios, como si se arrepintiera. Cualquiera se sentiría así si perdiera de manera tan absurda la oportunidad de la confesión que tanto había anhelado. Josh, que había estado mirando en silencio a Isaac, abrió la boca.

—El momento nunca llegará, Isaac.

El rostro de Isaac palideció. Pero Josh no tenía intención de darle ninguna esperanza.

—Lo sabes, tengo a Pete. Y nunca te he visto de esa manera.

—Lo sé. Soy un alfa y tú un beta, así que si las cosas siguen así, no podríamos tener hijos. Podría transformarte, pero si no quieres, está bien, puedes seguir siendo beta. Podemos criar a Pete juntos, estoy seguro de que puedo querer a Pete como si fuera mi propio hijo.

«¿Llegó a pensar tan lejos?.»

A Josh le pareció increíble, pero por otro lado, no podía negar que lo decía en serio.

—No es necesario que críes a Pete conmigo, él ya tiene a su otro padre.

Josh rectificó rápidamente sus palabras.

—Quiero decir, la madre de Pete.

—Hace mucho que no la ves.

—Sigo en contacto con ella, y va a volver —dijo Josh con firmeza—. No tengo intención de vivir con nadie más que con ella. Así que olvídalo.

En ese momento, la imagen de Chase cruzó por su mente, lo que lo tomó por sorpresa. Carraspeó abruptamente y Isaac le dijo:

—Aunque tú no me correspondas, ¿por qué debería renunciar?

Ante la inesperada observación, Josh parpadeó. Isaac continuó hablando con tono irritado.

—Mis sentimientos son míos, y el hecho de que me gustes no te ha perjudicado. Si Seth no lo hubiera revelado o si yo no te lo hubiera confesado, tú no te habrías enterado hasta el final.

Era cierto. Josh estuvo a punto de asentir internamente, pero en cambio señaló con frialdad:

—Pero ahora lo sabes. Y además, tú también estás aferrándote a mí.

—... —calló Isaac.

—Te lo repito, no tengo intención de vivir con nadie más que con la madre de Pete. Además, tú solo eres un compañero de trabajo, nunca te he imaginado de esa manera.

—...Pero el futuro es incierto, no voy a rendirme.

—Isaac.

—Mientras no te cause problemas, no hay de qué preocuparse. No voy a andar detrás de ti fastidiando ni siendo empalagoso.

Isaac parecía genuinamente enfadado. Tal vez el rechazo firme solo había avivado su obstinación. Josh hizo una pausa antes de hablar.

—Te estoy diciendo que no malgastes tu tiempo.

—Cómo uso mi vida no es asunto tuyo.

Cuanto más hablaba, más testarudo se volvía. Josh ya no tenía más argumentos para persuadirlo. Finalmente, Josh levantó las manos en señal de rendición y se dio la vuelta. Detrás de él, Isaac gritó.

—¡No ignores mis sentimientos de esa manera! También yo he pensado y reflexionado incontables veces antes de llegar a esta conclusión. ...¡No me rendiré!

Josh siguió caminando sin volverse. En poco tiempo llegó al tráiler y se detuvo en seco. La puerta estaba abierta. Estuvo a punto de preguntarle a Isaac qué pasaba, pero se contuvo.

«Primero, déjame revisar adentro.»

Conteniendo el ruido de sus pasos, entró con cuidado, cerró la puerta tras de sí y avanzó paso a paso. En el interior no se sentía presencia alguna.

«Tal vez alguien esté escondido.»

Josh se puso tenso, todo su cuerpo se crispó. Las numerosas cartas de amenazas y los riesgos de ataques terroristas hacia Chase no eran ninguna broma. Al recordar el tiroteo real que había sufrido, su imaginación se volvió aún más vívida.

—... —contuvo incluso la respiración.

Avanzó con precaución, revisando cada sección del espacio a medida que pasaba, y su tensión aumentaba. Finalmente, frente a la última área que quedaba, el dormitorio, respiró hondo. La puerta estaba abierta.

Al echar un vistazo furtivo, vio que la cama estaba vacía. Josh se acercó en silencio, revisando urgentemente los alrededores. No se detectaba presencia alguna.

«Chase.»

Lo llamó en silencio, solo con el movimiento de los labios, cuando de repente alguien desde atrás le agarró la cintura. Josh, sobresaltado, contuvo la respiración e instintivamente levantó el codo, deteniéndose justo antes de golpear al objetivo.

—¡Chase! Maldita sea... —Al reconocer el rostro familiar que abrazaba su cintura, sintió alivio y enojo al mismo tiempo. Josh soltó improperios—. ¡No bromees así, ¿de verdad quieres morir?! ¡Si hubiera tenido una pistola...!

—Lo siento.

Chase dijo eso con una cara que no parecía arrepentida en absoluto y luego besó los labios de Josh. Con destreza, acarició el interior de su boca y chupó su saliva. Al final, Josh no tuvo más remedio que rendirse.

—¡La próxima vez ten cuidado...! —fue todo lo que pudo decir cuando por fin sus labios se separaron.

Chase, con una leve sonrisa, lo besó de nuevo. Esta vez, Josh le devolvió el beso, pero se detuvo un momento y aprovechó para hablar.

—¿Por qué estás completamente desnudo?

—Porque te estaba esperando.

Con un sentimiento de ligera decepción, Josh preguntó.

—Entonces, ¿qué pasó con tu ropa interior?

—¿Quién sabe?

Chase respondió de manera evasiva y cambió de tema de inmediato.

—¿Quieres bañarnos juntos?

Josh dudó por un momento, pero finalmente no pudo evitar asentir con la cabeza.

***

—Ah, haah... Ah.

Bajo el chorro de agua caliente, Josh se apoyaba contra la pared con las nalgas empinadas. Detrás de él, Chase mordisqueaba y lamía su cuello mientras sus dedos jugueteaban sin cesar con su hoyo inferior. Sus dedos largos y gruesos acariciaban con destreza sus entrañas, pero no alcanzaban el lugar más profundo.

Impaciente, Josh movió las caderas. Chase movió sus labios hacia su hombro y clavó los dientes. Josh gimió —Ah—, pero no era de dolor. Desesperado, Josh llevó sus manos hacia atrás, agarró las nalgas de Chase y las atrajo hacia sí.

—Joshua, ¿quieres que entre? —preguntó Chase en un tono bajo.

Josh asintió con la cabeza con urgencia. Sentía que se volvería loco si no lo llenaban pronto.

—Rápido, rápido... Por favor, ¡date prisa!

Josh separó las piernas con urgencia y empinó más sus nalgas. Los dedos de Chase salieron y él contuvo la respiración expectante. La punta ardiente tocó el estrecho agujero, ahora vacío. Los fluidos del interior de Josh se derramaron, mezclándose con el agua caliente y resbalando por el pene erecto de Chase. Chase agarró las caderas de Josh y empujó hacia abajo.

—¡Ah...!

Josh emitió un largo gemido y cerró los ojos. Su interior se llenó por completo, una presión indescriptible que le hacía sentir la mente embotada. Mordisqueando los firmes hombros, casi sin grasa, Chase habló.

—Joshua.

La voz dulce de Chase, junto con su pene que se abría paso ensanchando el canal, estimuló todo el cuerpo de Josh. Sus rodillas casi ceden, pero Chase lo atrapó y de inmediato lo empujó contra la pared.

—¡Ah!

Josh gritó otra vez, un sonido corto. Chase lo sujetó firmemente por la cintura con ambos brazos y clavó su miembro de una sola embestida. El tronco recto y grueso llenó su vientre, revolviendo todo por dentro. Desde atrás, Chase continuó murmurando.

—Joshua, Joshua...

Cuando Chase llegó al clímax, repitiendo su nombre entre gemidos profundos y ansiosos, Josh ya había llegado al orgasmo dos veces.

—Aquí también tienes una cicatriz.

Tumbado junto a él en la cama, Chase acarició con los dedos una marca en el costado de Josh mientras hablaba. Josh respondió con indiferencia.

—Un perdedor de un partido me apuñaló por la espalda, de forma cobarde. Fue un poco duro.

—¿Partido?

—Es algo de la secundaria. Jugué fútbol americano un tiempo.

Viendo la sorpresa de Chase, Josh añadió con malicia.

—Era el mariscal de campo. El año que jugué, nuestro colegio le ganó al rival por un margen enorme. Esto fue la represalia.

—¿Eras el as del equipo?

—Por supuesto.

Chase, que miraba ese rostro lleno de orgullo, preguntó.

—¿Por qué lo dejaste? Si hubieras continuado, serías una superestrella ahora.

«Porque me manifesté como Omega.»

Mintió, evadiendo la verdad.

—Me aburrí. Si hubiera seguido con el deporte, no te habría conocido. ¿No es esto mejor?

Acarició juguetonamente el vientre de Chase y llevó su mano hacia abajo. Solo con rozar levemente el pene, que aún estaba húmedo, este reaccionó al instante. Chase emitió un gemido bajo y de inmediato se subió encima de Josh.

—¿Siempre eres tan insaciable?

—¿Siempre quieres hacerlo tanto?

Al devolverle la pregunta, Chase guardó silencio un momento antes de hablar.

—Después de acostarse contigo, ¿a todos les da pena separarse?

—¿Quién sabe?

De pronto, una idea maliciosa le vino a la mente y Josh sonrió con burla.

—Incluso hubo alguien que, después de estar conmigo, directamente me olvidó.

—¿No recordaba haber tenido sexo contigo? —Chase parecía genuinamente impactado.

Josh saboreó su expresión y añadió.

—Sí, ¿increíble, no?

—Es realmente absurdo. Seguro te mintió.

—Gracias.

Ver la reacción genuinamente enfadada de Chase le produjo un sentimiento extraño.

«Eres tú, idiota.»

Chase vaciló un momento y luego habló.

—¿Estuviste... mucho tiempo con esa persona?

La expresión de Chase se volvió seria. Pensando que era mejor dejar ese tema peligroso, Josh desvió la conversación.

—¿No sabes que es de mala educación preguntar sobre el pasado en la cama?

Como era su intención, Chase cerró la boca. Josh separó ampliamente las piernas, abriéndose para facilitarle la entrada. Chase no dijo más y, como Josh deseaba, empujó su pene erecto dentro. El ano se abrió con facilidad, envolviéndolo suavemente y absorbiéndolo. Mientras exhalaba un suspiro de satisfacción desde lo profundo de su garganta, Pete cruzó por la mente de Josh.

«Si se enterara de que hay un niño, nacido de un encuentro sexual que ni él mismo recuerda, ¿cuán conmocionado quedaría este hombre?.»

Hasta sintió que él era el desconsiderado.

«Después de que todo termine, mi relación con este hombre también acabará.»

«Como la última vez.»

«Si digo que me voy, ¿esta vez intentará retenerme?.»

—Ah... —Gimiendo largamente, Josh apretó fuerte su interior.

***

Chase yacía en la oscuridad, observando el rostro de Josh, profundamente dormido. Después de hacerlo varias veces seguidas, incluso este hombre con tan buena condición física estaba agotado. Pero aún así, ante cualquier movimiento sospechoso, se pondría inmediatamente en alerta y tensaría su cuerpo. Ya lo había visto hacerlo varias veces.

Chase sentía un profundo cariño por él, pero al mismo tiempo no podía deshacerse de una sensación de inquietud.

«Para él, esto no es más que una obligación.»

Las palabras que había escuchado antes flotaban incessantemente en su mente.

«No tengo intención de vivir con nadie más que con ella. Así que olvídalo.»

«La madre de Pete.»

Aunque no podía saber el contexto exacto, lo que sí era claro era que Josh tenía una mujer en su vida. Además, ¿quién diablos era Pete? No quería creerlo, pero ¿y si Josh estaba casado o, a pesar de tener a alguien más, aún así hacía esto con Chase? ¿Qué haría entonces?

Solo había escuchado desde la mitad de la conversación y, debido a la distancia, solo había entendido claramente la existencia de Pete y que Josh tenía una mujer. Esas dos cosas por sí solas abrían la puerta a todo tipo de especulaciones, pero Chase no podía siquiera imaginar qué más había.

Pero también había algo extraño. Josh era claramente un Beta, ¿por qué tendría esa cicatriz en el vientre?

Pensándolo bien, el cuerpo de Josh tenía no pocas cicatrices, grandes y pequeñas. La herida reciente era comprensible, pero la cantidad de cicatrices antiguas probablemente se debía a su profesión. Quizás la cicatriz en el vientre también era de eso.

«Será una cicatriz en un lugar similar por coincidencia.»

Aunque sentía que algo no cuadraba, no podía encontrar otra respuesta. Más importante que eso era la existencia de la mujer en la vida de Josh. ¿Quién era ella? Solo Josh podía darle la respuesta, pero Chase no podía preguntarle.

«¿Y si él elige a esa mujer?.»

Si eso era cierto, Josh probablemente lo dejaría sin más en el momento en que se sintiera descubierto.

«Si vuelves a decir esas estupideces, esta vez no habrá castigo ni negociación. Lo dejaré todo y desapareceré, así que quédate con eso.»

«¿Y si finjo que no me enteré?.»

En el momento en que recordó las palabras de Josh, la duda se convirtió en certeza. Él se iría. Estaba claro que Chase sería abandonado. Abrumado por el miedo, Chase vaciló, queriendo abrazar a Josh, y pensó.

«Da igual si este hombre solo actuó por obligación, da igual qué sea esa cicatriz en su vientre, da igual si tiene una mujer o un hijo.»

«Da igual si cada palabra que este hombre ha dicho es mentira.»

«Si yo finjo no enterarme y lo entierro todo.»

Chase mordió con fuerza su labio inferior, tratando de tragarse un aliento tembloroso.

«Entonces, todo será como si no hubiera pasado.»

Era lo mejor que podía hacer. Su corazón quizás no sobreviviera, pero era mejor que Josh lo abandonara y se fuera. Con la determinación firme, Chase abrazó a Josh. Este, en sueños, lo abrazó a su vez. Chase sintió cómo se le calentaban los ojos, los cerró y se esforzó por olvidar, hasta el final, todo lo que había oído.

La noche se sintió interminablemente larga, y tras pasar un tiempo eterno, hasta que amaneció, Chase no pudo dormir ni un solo instante.


Capítulo 39

—¿Que va a recoger la medicina?

Joshua preguntó de vuelta ante las palabras de Laura, quien había hablado en medio de la filmación. ¿Acaso Chase aún no podía vivir sin su medicación? Él, que secretamente sentía curiosidad, de repente se dio cuenta de que últimamente no había visto a Chase tomar sus pastillas. Entonces, debería quedarle una buena cantidad, ¿no sería mejor recogerlas más tarde? Aunque Joshua pensó eso, Laura, quien no tenía forma de saberlo, asintió con la cabeza.

—Sí, porque ya es hora de que se acaben. Si no te molesta, ¿podrías llevarme? Es que mi auto tiene una llanta ponchada.

Laura sonrió con aire disculpado. Ese nivel de amabilidad era algo que él podía ofrecer sin problemas, pero el problema era Chase. No le costaba imaginar a Chase, quien claramente malinterpretaría y se pondría celoso si salía a solas con Laura. Joshua, entonces, le mostró una sonrisa como de costumbre.

—Mejor no, ¿qué tal si voy yo solo a recogerla?

—¿Eh? ¿Estás seguro?

Laura preguntó sorprendida. Joshua asintió diciendo sí.

—Solo es recoger la medicina, ¿verdad? Entonces creo que puedo ir yo solo.

De paso, también quería preguntar sobre reducir la dosis. Aún no podía confiar del todo en ese médico llamado Steward, pero no había otra alternativa. Sin tener idea de sus pensamientos, Laura exclamó con alegría.

—Si lo haces así, por supuesto que te lo agradezco... En realidad, últimamente he tenido un problema que me trae de cabeza y estoy distraída.

Al verla fruncir el ceño y llevarse la mano a la frente como si le doliera, Joshua preguntó perplejo.

—¿Acaso... está relacionado con el Sr. Miller?

¿Será por el horario? Supuso Joshua, pero estaba equivocado. Laura negó con la cabeza y luego se quejó con voz cansada.

—Me han demandado. Um, usted recuerda que el Sr. Miller causó otro problema la vez pasada, ¿verdad?

Joshua tuvo que esforzarse por recordar urgentemente. No era uno o dos los incidentes que le venían a la mente. Por suerte, Laura misma dio la respuesta primero.

—Pues eso, el incidente en que mordió la lengua del actor contrario... Por suerte, la cirugía salió bien, pero dicen que tomará meses recuperarse por completo. Mientras tanto, exigen compensación por el tratamiento y los daños, y dicen que presentarán una demanda si no accedemos.

Laura continuó hablando como quejándose.

—Así que contacté al Sr. Nathaniel Miller, y dijo que ahora está ocupado y no tiene capacidad para ocuparse de un juicio aquí, que simplemente les diera lo que piden y lo terminara... Supongo que será por ese escandaloso caso de homicidio del que tanto se habla ahora, pero colgó en menos de cinco minutos. Desconcertada, contacté al Sr. Grayson Miller.

Robin: jajajajaja recuerdo el meme de ** los Millers kagandola** ** ya es pedo de Nathaniel ajajajajajaajajajja

Por alguna razón, Joshua sintió que ya sabía lo que seguiría. Tras un suspiro, Laura añadió.

—Dijo que qué se podía hacer si el abogado no quería defender el caso, que como era molesto, que simplemente les diera lo que pedían. Que les diera todo lo que pidieran.

Como imaginaba.

Mientras Joshua sentía emociones complejas, Laura continuó hablando.

—No podía creerlo, así que le dije el monto que pedían, y molesto dijo... que le costaría más caro que lo que le paga de honorarios al Sr. Nathaniel Miller. Y es verdad. Pero aún así, que lo dijera tan fácilmente... Además, la productora también exige compensación porque la producción se retrasó, y él también dijo que simplemente les diera todo lo que pidieran.

—Dios mío —suspiró Laura de nuevo. Aunque hasta ahora había actuado de manera profesional adaptándose a ellos, cuando sentía así de repente el muro de la realidad, solía reflexionar profundamente sobre qué era la vida. Exhalando un suspiro, murmuró.

—Nunca llegaré a entender cómo es la vida de esos ricos, ¿verdad?

Joshua respondió sin darle importancia.

—No te preocupes, ellos tampoco entenderán nunca cómo es nuestra vida.

—Tiene razón.

Laura no pudo evitar soltar una risa. Joshua también la miró con una sonrisa en los labios. Tras reír, como si se hubiera relajado, Laura habló con rostro aliviado.

—Entonces te lo dejo a ti, Joshua. Yo le avisaré por teléfono a Steward.

—Sí, de acuerdo.

Tras un breve saludo, Joshua revisó la hora. Por la tarde, Seth se quedaría en el set, así que parecía bien ir y volver en ese tiempo.

«También debo preguntar sobre la medicina».

No sería bueno dejar la medicina abruptamente, pero consultar sobre reducirla estaría bien. Considerando que antes hubo problemas por sobredosis, era un tema que valía la pena considerar. Joshua calculó mentalmente el tiempo y pensó en cómo hablaría con Steward.

Mark lo llamó con cuidado. Chase se llevó el cigarrillo a la boca y levantó una mano como diciendo ya está bien. Una vez solo, Chase tiró la colilla corta y cogió la pitillera. Intentó sacar otro cigarrillo para ponérselo en la boca, pero sus manos, faltas de serenidad, lo dejaron caer al suelo.

Con un sonido metálico clink, la pitillera se abrió y los cigarrillos rodaron por el suelo. La secretaria de Laura, que había estado observando desde unos pasos de distancia, se apresuró a acercarse y a recogerlos. Chase simplemente los miró en silencio.

«Pídele que se case contigo.»

La voz de Naomi resucitó de forma extraña en el oído de Chase, como el canto de una sirena.

* * *

El camino del set de filmación al hospital era insuperablemente tranquilo. Al recordar que había sido precisamente en esta carretera donde había sufrido el atentado terrorista hacía poco, Josh no se sintió nada bien.

Inmediatamente, sus pensamientos se dirigieron a Chase. Quería escuchar la historia directamente de él, pero como el rodaje era primero, no había tenido la oportunidad. En cambio, según lo que Laura le había contado, al parecer no había ningún problema particular y solo necesitaban recoger la medicación habitual. Por suerte, la medicación cambiada parecía sentarle bastante bien a Chase, ya que hasta ahora no había mostrado efectos secundarios.

Era un hecho que recientemente no había tomado bien la medicación, y su estado parecía mucho más estable, así que ¿por qué no ajustar la medicación?

Aunque internamente sentía curiosidad, por otra parte no confiaba en el médico. Al recordar su rostro extraño y sonriente, su entrecejo se frunció involuntariamente.

—Por mucho que lo piense, parece que hay algo.

Pero los resultados de la investigación policial eran claros. La conclusión de que Steward no estaba involucrado hizo que Josh ya no pudiera expresar sus sospechas sobre él.

—Maldita sea.

Josh soltó un suave improperio y pisó el acelerador. Sintiéndose aún incómodo, condujo a gran velocidad hacia el hospital.

***

—Pase, pase. Era el guardaespaldas de Chase, ¿verdad? ¿Cómo se llama?

Como la vez anterior, Steward, sentado solo en una consulta desoladamente vacía, saludó con calidez a Josh cuando entró guiado. Su voz y tono amables eran en todos los aspectos la imagen misma de un médico solícito, pero Josh, sin bajar la guardia, respondió:

—Bailey. He venido a recoger la medicación del Sr. Miller.

Josh, que había dado su apellido en lugar de su nombre, desvió la conversación.

—Dicen que la medicación cambiada no tiene nada particularmente malo. Me gustaría que le extendiera una receta para la misma medicina.

—¿Ah, sí? Me alegro.

Steward tomó el comentario como algo sin importancia y acto seguido se levantó.

—Entonces, vayamos a la sala de consultas. Lo de la receta está pautado para hacerse allí.

Al ver que ni siquiera había un simple útil de escritorio sobre el escritorio, Josh pensó que tenía sentido. Aun así, ¿no era bastante ineficiente andar cambiando de edificio así? Mientras caminaba por el extenso terreno tras Steward, Josh frunció ligeramente el ceño. Ajeno a sus dudas, Steward cruzó el jardín con familiaridad y entró en otro edificio. Era el mismo edificio donde le habían ofrecido antes aquel sospechoso chocolate.

—Buenos días.

La recepcionista, que sonreía con una sonrisa profesional, tenía un rostro diferente al de antes. Como era obvio, la empleada anterior no estaba a la vista. Josh pensó en preguntar por ella, pero desistió. Le parecía algo entrometido husmear sobre alguien, y además ya conocía el resultado.

—Ah, Sr. Steward. Tiene una cita en 30 minutos.

La empleada se dirigió a Steward, que se encaminaba hacia su consulta. Steward echó un vistazo por encima del hombro y luego respondió con una sonrisa.

—Este señor solo va a recoger una receta y se irá en seguida, así que cuando llegue, llévalo directamente a mi sala.

—Sí, de acuerdo.

La empleada volvió a sonreír a Josh. Josh también esbozó una breve sonrisa y siguió a Steward.

La vez anterior, como Isaac le había seguido, Josh no lo había sabido, pero ahora, caminando tras Steward, notó que el interior del edificio desprendía una tensión y una sensación de opresión extrañas.

El pasillo, carente de cualquier decoración, no tenía ni ventanas, y mucho menos un simple cuadro colgado. Además, los únicos sonidos que se oían eran los pasos de Steward y Josh.

Si alguien tuviera claustrofobia, quizá tendría un ataque aquí, pensó Josh.

Y aun así, Steward siguió caminando. ¿Hasta cuándo iba a caminar? No se podía saber por qué la sala de consultas estaba tan lejos.

¿Acabará desarrollando una enfermedad mental aunque no la tenga?

Justo cuando pensaba eso, Steward se detuvo por fin. Al abrir la puerta y que el interior entrara en su campo de visión, Josh dejó escapar el suspiro que tenía atorado.

Steward, que había entrado primero, abrió las cortinas y al instante la luz brillante del sol se derramó en la habitación. Esperó a que Josh entrara tras él y entonces habló.

—¿Quiere picar algo? ¿O tal vez té?

—No, estoy bien.

No quería comerse ni un solo cacahuete allí. Al negarse con el rostro tieso, Steward ladeó la cabeza y sonrió.

—Cada vez me esfuerzo pensando en qué aperitivo ofrecer, es una pena.

Josh no dijo nada. Su mente estaba tremendamente enredada, sin saber cómo lidiar con este hombre inescrutable. Dejando a Josh a su suerte, Steward rodeó el escritorio, fue hacia el interior y abrió un cajón. Preparando la receta y un bolígrafo, comenzó a escribir sin siquiera revisar los registros anteriores.

—¿No necesita confirmar la prescripción?

Josh, que se sentía intranquilo, preguntó de pasada. Steward alzó la vista y lo miró.

—No pasa nada, aquí está todo guardado.

Se golpeó la sien con el dedo índice y sonrió ampliamente. Josh, sin saber qué decir más, simplemente cerró la boca. Se limitó a observar cómo Steward continuaba escribiendo la receta, cuando este, aún con la cabeza agachada, habló.

—¿Por qué no se sienta un rato? Va a llevar un buen rato. Como sabe, son muchos medicamentos.

—...¿No hay manera de reducir la medicación?

Aprovechando la oportunidad sin perderla, preguntó, pero Steward, sin siquiera mirarlo, respondió con indiferencia.

—Si deja la medicación, no podrá manejarlo en absoluto. Podría tener un ataque, y como es de carácter extremadamente sensible, no se sabe qué podría hacerle a su entorno.

Después de una breve pausa, Josh habló.

—Los últimos días apenas ha tomado la medicación y la ha estado llevando bien.

Al oír eso, Steward detuvo el bolígrafo que corría diligentemente. Finalmente, alzó la cabeza y por primera vez la sonrisa había desaparecido de su rostro. En su lugar, con una expresión llena de sospecha, Steward abrió la boca.

—¿Que no ha tomado la medicación?

—Sí.

Josh asintió y continuó dentro de lo que sabía.

—No ha seguido tomando las pastillas para dormir, y por lo que sé, también se saltó la medicación diurna un par de veces. Pero no ha tenido ataques ni ha mostrado comportamientos amenazantes hacia su entorno.

—...Oh.

Steward, que solo soltó esa única palabra como un suspiro, parpadeó. Josh añadió con paciencia.

—¿No podríamos al menos probar a reducir la dosis?

—Bueno... Si eso es cierto, es algo realmente bueno.

Al ver su expresión pensativa, murmurando hmm, Josh esperó en silencio la respuesta. Aunque todavía desconfiaba de Steward, también tenía en cuenta el hecho de que, por su profesión de médico, no podía evitar ser cauteloso. Como si hubiera llegado a una conclusión, Steward dijo um y habló.

—Entonces hagamos esto. Le daré la medicación según la prescripción original, no la reduzca por su cuenta y siga tomándola tal cual por ahora. En cambio, concierte una cita lo antes posible para venir al hospital; después de hacer las pruebas pertinentes, cambiaremos la prescripción o reduciremos la medicación. Dejarla de repente tampoco es bueno, podría sufrir síndrome de abstinencia.

—Sí, supongo... Gracias.

Al fin y al cabo, no era una mala conclusión. Sin darse cuenta, pronunció palabras de agradecimiento. Steward puso una expresión ambigua y ladeó la cabeza. Josh se dio cuenta de que había hecho un comentario inapropiado, pero no se esforzó por enmendarlo. Haciendo como si no se diera cuenta, Steward lo miró fijamente y luego esbozó una sonrisa peculiar.

—Pero, ¿cómo lo supo? Lo de que Chase se saltaba la medicación.

—Solo por casualidad, vi varias veces que después de un tiempo sobraba medicación.

Ante la rapidez mental de Josh, Steward dijo —¿Ah, sí?— y entrecerró los ojos.

—¿Las pastillas para dormir también?

—Sí.

Responder extensamente solo haría que se delatara. Josh se limitó a lanzar una breve respuesta y cerró la boca.

Durante un rato, Steward no dijo nada y solo lo miró. Josh tampoco habló. Continuó una tensión con un silencio gélido. Josh lo miró con naturalidad, fingiendo no darse cuenta. Quien no pudiera aguantar la presión perdería. Por supuesto, quien perdía no era Josh.

Después de observarlo en silencio un buen rato, Steward se encogió de hombros de repente. Como diciendo ya está bien. Y acto seguido, como si nada, volvió a centrar su atención en la receta.

—De todos modos, si ha mejorado, es un alivio. Me preocupaba que, aunque fuera un Alfa dominante, tomar tanta medicación acabaría dando malos resultados algún día.

Al oír que Steward se había preocupado por Chase, Josh se sintió extraño. Cuando dirigió la mirada en silencio, Steward añadió como si no fuera importante.

—Creo que ya es hora de dejar también las inyecciones. Ya toma demasiada medicación oral, ¿inyectarle además feromonas? Como no puede tener sexo, no hay más remedio, pero si depende solo de las inyecciones, algún día se le pudrirá el brazo.

—¿No sería problemático si tuviera que amputarle el brazo?

—...¿Perdón?

Como si hubiera oído algo extraño, Josh preguntó sin pensar. Steward continuó escribiendo la receta y siguió hablando.

—Bueno, no es que no lo entienda. Que se autodestruya tanto, obsesionándose con sus propias alucinaciones por algo que ni siquiera existe, es realmente lamentable.

Al principio, no comprendió qué significaban esas palabras. Fue unos segundos después cuando Josh captó el significado.

—¿Qué quiere decir con eso? No puede ser, entonces...

Justo cuando Josh, aturdido, balbuceaba y tragaba saliva seca, de repente una voz fría gritó desde atrás.

—¿Un médico puede revelar así como así los secretos de un paciente?

Al oír la voz familiar, Josh se volvió sin darse cuenta. Steward también, con expresión sorprendida, se puso de pie. Un hombre inesperado estaba de pie en la puerta abierta de la sala de consultas.

—Grayson.

La voz de Steward resonó en sus oídos, extrañamente fuerte en la quietud. De repente, Josh recordó lo que la recepcionista había dicho sobre que había una cita.

Resultaba que era Grayson.

Ante la situación inesperada, él solo se quedó parpadeando y quieto.


Capítulo 40

―...

Siguió un pesado silencio. Nadie abrió la boca. Grayson, que había entrado con decisión en la sala de consejería, cerró la puerta en silencio y se dio la vuelta. Él miró alternativamente el rostro rígido de Josh y a Stewart, y luego sonrió con una sonrisa burlona como de costumbre.

―Qué decepción, Stewart. No pensé que traicionarías mi confianza tan fácilmente.

Josh no dijo nada ante su actitud, como si se hubiera convertido en el protagonista de una tragedia, incluso poniendo una mano sobre su pecho y exclamando "¡Ah!" Fue Stewart quien habló.

―Lo siento, cometí un error.

―¿Realmente lo sientes? ―preguntó Grayson entrecerrando los ojos.

Stewart respondió con naturalidad.

―Por supuesto. Me estoy arrepintiendo.

Deliberadamente, hizo una pausa antes de añadir.

―Por favor, no revoques mi licencia.

Grayson observó en silencio a Stewart, quien añadió un "por favor" como si estuviera suplicando con fervor. Se hizo un pesado silencio.

«¿En qué estará pensando ahora ese hombre desconocido?» Josh observó con inquietud.

Después de mirar a Stewart por un momento, Grayson finalmente se movió y se sentó en el sofá.

―Bueno, no hay remedio. Al fin y al cabo, era algo que tarde o temprano se sabría.

Luego, miró alrededor y preguntó.

―¿Dónde está Chase? ¿No habrás venido solo? No vi su auto.

Josh respondió secamente a Grayson, quien miraba hacia atrás.

―Solo vine a recoger la medicina. El Sr. Miller está en medio de una sesión de fotos.

―Ah, ¿en serio?

Justo entonces, un empleado abrió la puerta, entró y dejó unos snacks sobre la mesa.

―Gracias, Julie.

Grayson, que había saludado con afecto, tomó un chocolate y quitó el envoltorio después de que ella salió. Él lo lanzó a su boca sin vacilar, y de repente puso una expresión de decepción.

―Este no es.

«¿Qué quiere decir?» Mientras Josh lo miraba con perplejidad, Stewart habló.

―La policía se llevó todos los que contenían medicamentos. Lo siento.

Josh parpadeó, atónito por un momento.

«¿Estaba buscando los que tenían medicamentos? Y además, ¿qué le pasa a Stewart? ¿Es eso algo por lo que deba disculparse?» Josh estaba exasperado, pero Grayson, sin importarle, frunció el ceño y se quejó.

―Deberías haber dejado algunos. Qué decepción, Stewart.

―Lo siento. En cambio, cuando terminen el análisis de los medicamentos, buscaré productos idénticos.

―Será mejor que lo hagas.

Después de obtener la promesa, Grayson tomó otro chocolate. Lo miró con una expresión de pesar, luego lo desenvolvió. Aunque ya sabía que era un chocolate normal, al probarlo puso una expresión decepcionada de nuevo. Al verlo, Josh pensó que era un hombre completamente incomprensible.

Eso no es lo importante.

Josh habló con impaciencia.

―¿Es cierto que el Sr. Miller en realidad no lo hizo?

Grayson, que estaba sacando un nuevo chocolate, lo miró de reojo. Stewart se encogió de hombros y no dijo nada. Grayson desenvolvió lentamente el envoltorio y lanzó suavemente el trozo oscuro a su boca. El suave pedazo se deshizo y se derritió lentamente. Mientras movía las mejillas con lentitud, habló.

―Si te lo cuento, ¿qué me darás a cambio?

―No te golpearé.

―¿Eso es todo?

Grayson soltó una carcajada de repente. Aunque no era momento para reír.

«¿Este hombre cree que estoy bromeando?» Josh apretó los puños. Estaba pensando que debía hacerle saber de inmediato que iba en serio, cuando Grayson habló con una voz que aún contenía risa.

―Como odio que me golpeen, tendré que contártelo. ...Bueno, de todos modos ya estaba pensando en hacerlo pronto.

Miró de reojo a Stewart y se encogió de hombros.

―Los secretos no duran para siempre, después de todo.

Stewart solo soltó una risa corta. Josh desvió su mirada de Stewart a Grayson. Grayson, con el brazo apoyado en el respaldo del sofá, sacó un cigarrillo y se lo colocó en los labios. Josh tuvo que esperar un tiempo interminable hasta que encendió el cigarrillo, aspiró el humo una vez y luego lo exhaló lentamente.

―Cuando llegó su primer celo, Chase no tenía pareja. Era un adolescente tímido.

Era una expresión que quien conociera al Chase actual encontraría increíble. "Tímido", "adolescente", "chico". Mientras Josh esperaba en silencio, Grayson exhaló el humo como un suspiro y habló.

―Como medida de emergencia, llevé a Alex, pero no fue de mucha ayuda. Chase ni siquiera pudo tener una erección y simplemente se desmayó. No tuve más remedio que extraérselo con una inyección. Cuando despertó, no recordaba nada, así que simplemente le dije eso.

―...¿Qué?

Josh parpadeó, atónito. Tardíamente, sus palabras fluyeron en su mente.

―¿Quiere decir que en realidad no fue así, pero le mintió? ¿Le hizo creer que había estado con un perro mientras estaba inconsciente?

Grayson se quejó como disculpándose.

―¿Qué iba a hacer? Si no lo hacía así, no quería extraer la feromona. Si se sigue acumulando, el cerebro se derrite, se vuelve loco, digo.

―Pero, aun así, ¿eso...? ¿No fue acoso? ¡Se negaba, pero aun así lo llevó a una orgía!

Josh no podía olvidar la noche en que Chase tuvo un ataque después de ser llevado a la fuerza y regresar.

«¿Sabrá este hombre que su hermano sufre tanto?»

Pero lo que siguió diciendo Grayson fue aún más sorprendente.

―Aun así, ese chico no puede hacer nada. Cada vez resiste hasta el final y al final pierde el conocimiento.

―...¿Qué?

Josh dudó de sus oídos.

«¿Qué significa esto ahora?» Mientras parpadeaba atónito, Grayson habló con naturalidad.

―Dice que no quiere hacerlo con un perro, así que se deja llevar a regañadientes, pero no importa lo que haga, al final se niega a hacerlo con alguien. Mientras tanto, la feromona se acumula y enloquece. Así que no hay más remedio que inyectarlo y extraerla a la fuerza. Él siempre termina autocastigándose, diciendo que rodó como basura...

La realidad era todo lo contrario. Josh palideció ante la verdad que nunca había imaginado. Al ver su expresión aturdida, Grayson sonrió con amargura.

―Si no lo hago así, ni siquiera podría ponerle la inyección, ¿qué se supone que haga? Si no le gusta, podría salir con alguien. Solo tiene que enviar a los que están en celo. Pero tampoco quiere eso. Josh, mi hermano... Nunca ha salido con nadie hasta ahora. ¿Puedes creerlo? Apuesto a que no. Pero es la verdad.

Grayson se quejó rápidamente, como lamentándose, luego se encogió de hombros y negó con la cabeza.

―No quiere solo tener sexo, no quiere salir con alguien con ese propósito. Tampoco puedo decirle que tenga relaciones con cualquiera cuando está inconsciente; si no puede controlar su eyaculación y la embaraza, sería un gran problema. La única opción que queda es la inyección, pero mira, ¿está decidido a extraerla solo con inyecciones de por vida? Más tarde tendrán que amputarle un brazo podrido.

Josh se quedó sin palabras. Su mente estaba completamente enredada por la verdad inesperada, incapaz de pensar con claridad. Grayson continuó hablando.

―Algún día, cuando acepte la realidad, podrá extraer su feromona naturalmente, como los otros Alfas dominantes. Si sigue así, no tendré más remedio que traer un perro. Por supuesto, esa es la última opción... Tampoco es higiénico hacerlo con un perro.

Sonrió y preguntó: "¿No crees?". En lugar de responder, Josh le lanzó un puñetazo en la cara.

***

«Maldito lunático».

Josh apretó los dientes y pisó el acelerador. El velocímetro se disparó, pero aún así no se sintió aliviado.

«Maldito lunático, ¿cómo pudo decirlo riéndose?»

Cuanto más lo pensaba, más enfadado se sentía. Debería haberlo dejado medio idiota. Si Stewart no se hubiera interpuesto y apartado a Josh a la fuerza, habría ido más lejos. Lo más increíble era que, en medio de todo, Grayson había provocado a Josh.

—¿Por qué te enfadas tú?

No se sabía si lo preguntaba porque realmente no lo entendía o para fastidiar a Josh, pero lo cierto era que él sonrió hacia Josh con la cara ensangrentada.

«¿Cómo podía sonreír en esa situación?» Josh se estremeció y al mismo tiempo se sintió completamente harto de él.

Chase.

Cuanto más lo pensaba, más triste y disgustado se sentía. No podía creer que hubiera estado sufriendo ese dolor desde que se manifestó. Debía ir rápidamente y decirle.

«Que nunca hiciste esas cosas, que eres inocente. Que incluso después de perder el conocimiento, nunca tuviste relaciones a la fuerza con nadie».

Entonces.

Al llegar a ese punto, Josh pisó el freno. Con un chirrido, los neumáticos patinaron sobre la carretera. Sentado en el auto, que se detuvo por poco, parpadeó atónito.

«¿Soy yo el único con quien Chase ha estado?»

Josh abrió los ojos de par en par al darse cuenta de un hecho que nunca había considerado.

«No puede ser», se negó apresuradamente. Pero si las palabras de Grayson eran ciertas, entonces eso también era cierto.

Chase nunca había tenido sexo. Siempre había extraído la feromona acumulada solo con inyecciones.

―Eso... no tiene sentido.

Josh murmuró aturdido, como si hubiera perdido el alma. Pero era la verdad. Con la mente en blanco, se quedó sentado en el asiento del conductor por un largo rato.

Cuando regresó al set de filmación, era mucho más tarde de lo previsto. Josh respiró hondo dos veces antes de salir del auto.

«Primero que nada, debo decirle que lo del perro fue un malentendido».

Mientras caminaba hacia el alojamiento, pensó en cómo explicárselo a Chase.

«Entonces se sentirá mucho más aliviado. Y...».

Y...».

Su mente no podía procesar más. Ni siquiera sabía con qué expresión enfrentar a Chase.

«Que yo soy la única pareja de Chase».

Al darse cuenta de que había juzgado a Chase como un hombre gastado por su propia cuenta, se sintió complicado.

«Es obvio, ¿cómo puede un hombre de más de veinte años ser virgen?».

Pero para Chase, eso era posible. Debido al trauma de su primer celo, no podía tener sexo normal. Hasta ahí era comprensible. Pero que ni siquiera hubiera salido con nadie era realmente increíble.

Chase Miller era el hombre más hermoso del mundo, él lo reconocía.

Con su dinero, fama y apariencia, todo ello, ¿cómo era posible? Había montones de personas dispuestas a decir que un defecto en su personalidad no importaba. Esto realmente no tenía sentido. Josh negó con la cabeza y de repente se detuvo.

«Pensándolo bien...»

Recordó la cara de Chase, que se enrojecía con frecuencia, y sus reacciones torpes ante simples besos. A veces se ponía especialmente nervioso. ¿Cómo fue la primera vez que le hizo una felación? ¿No estaba demasiado excitado? No, en realidad siempre estaba demasiado excitado. Además, incluso en una sola noche lo hacían varias veces.

—Eso me pasaba cuando empecé a tener sexo.

Al llegar a ese punto, Josh ya no podía negar la realidad.

Todo esto es culpa de Grayson Miller.

Josh desvió su ira hacia otro lado y repitió varias veces el gesto de apretar y soltar los puños. Notaba una sensación de fatiga, como si se hubiera lesionado las articulaciones al golpear a Grayson, pero lo ignoró.

—Decidiré qué cara poner cuando lo vea. Primero necesito ver a Chase.

Forzando sus pasos, que se resistían a moverse, se dirigió hacia el tráiler cuando, de repente, sonó su teléfono móvil.

—¿Sí, Mark?

Mientras seguía caminando y respondiendo, del otro lado llegó una voz ansiosa.

[—Josh, ¿dónde estás? ¿Ya casi llegas?]

—Sí, estoy yendo al tráiler de C. Pero, ¿qué pasa?

[—Ah, bien. Date prisa, es una emergencia. Todos estamos reunidos aquí.]

—¿Emergencia? ¿Le ha pasado algo a C?

Una parte de su pecho se enfrió y su corazón latió con inquietud. Mark respiró hondo al otro lado y dijo:

[—C ha sido K.]

Secuestrado. Chase.

Tras un breve momento para descifrarlo, Josh gritó con una voz involuntariamente aguda.

—¿Qué?

—¿Secuestrado? ¿Qué estás diciendo?

Nada más bajarse del coche, Josh corrió como un loco. Mientras corría, su cabeza era un completo caos, enredada y confusa. En medio de todo, le vino a la mente la imagen de Chase, ensangrentado, siendo metido en un coche viejo y arrastrado a algún lugar.

—Tienes que estar a salvo.

Josh, pálido, apretó los dientes.

—Hijos de puta, si le hacen daño aunque sea a un pelo, los mataré a todos. ¿Cómo se atreven a tocarle? Malditos cabrones.

Al llegar frente al tráiler, le faltaba la respiración. Josh tragó saliva seca y se apresuró a entrar.

Los alrededores del tráiler, aislado, estaban en silencio. El ambiente era tan tranquilo que era difícil creer que hubiera ocurrido algo tan grave, y Josh de repente dudó de si había oído bien.

—Tal vez lo entendí mal.

Al abrir la puerta del tráiler y entrar, pensó: Quizás Chase sigue durmiendo en la cama. Probablemente así sea. Lo que dijo Mark debía ser otra palabra con un significado diferente. Quizás la llamada no era clara, o como estaba caminando, lo malinterpreté.

Sí, seguro que es eso.

Todas sus esperanzas desaparecieron en el instante en que abrió la puerta de la sala de estar. Todos los presentes miraron a Josh a la vez y Mark se levantó.

—Bienvenido, Josh. Te estábamos esperando.

Al confirmar las miradas del equipo de seguridad, la secretaria Laura, el manager e incluso la secretaria de Laura, todos con caras pálidas, Josh ya no pudo negar lo que había oído.

***

—¿Qué diablos pasó?

Al preguntar con la mayor calma posible, Mark se frotó los ojos cansado y suspiró. Fue Laura quien respondió.

—De repente dijo que quería ir de compras y todos nos sorprendimos. Intentamos persuadirlo diciendo que debíamos prepararnos, pero como saben, él no es alguien que escuche ese tipo de comentarios... De todos modos, nos apresuramos a prepararnos y salimos. Llamamos antes a la tienda para avisar que íbamos, pero de alguna manera se filtró la información y allí estaban esperando. Fue en un abrir y cerrar de ojos...

Laura cerró la boca con el rostro pálido. Cayó el silencio. Josh fue quien habló.

—¿Qué diablos quería comprar que era tan importante para insistir en salir y terminar así?

Su voz temblaba finamente por contener la ira. Laura parpadeó, parece desconcertada. Esta vez fue Mark quien habló.

—Un reloj.

—¿Qué?

Al ver la expresión incrédula y distorsionada de Josh, Mark gritó con rabia.

—¡Un reloj, maldito reloj! El que llevas en la muñeca, ¡justo este!

Mark levantó su brazo izquierdo y lo agitó violentamente, soltando un improperio.

—¿Por qué tenía que ir a comprarlo justo ahora?

—¡Quién sabe lo que pasa por su cabeza!

Volvió a gritar Mark. En la quietud, su grito lleno de rabia dejó un tenue eco antes de desvanecerse. Josh, esforzándose por mantener la calma, habló.

—Entonces, ¿cuál es el plan ahora? ¿Por qué están todos aquí haciendo esto? ¿Saben quién se llevó al Sr. Miller, qué grupo es?

—Seth dijo que avisaría a los tipos del FBI con los que trabajaba antes, pero Laura dijo que no, así que por ahora estamos aquí. Anda, Laura. Ahora que todos, incluido él, están aquí, cuéntanos. Dijiste que había una manera de encontrarlo, ¿qué es?

Todas las miradas se concentraron en ella. Laura, tras echar un vistazo cauteloso, habló.

—Podemos saber de inmediato dónde está retenido el Sr. Miller.

Otra vez cayó el silencio. Pero esta vez por una razón diferente a la anterior.

—¿Qué quieres decir con que podemos saberlo de inmediato?

Mark parpadeó incrédulo. Laura vaciló un momento antes de responder con cuidado.

—En realidad, el Sr. Miller tiene un chip en su cuerpo.

—¿Qué?

—¿Te refieres a esos que se ponen en los perros?

Después de Mark, preguntó Seth. Henry intervino con sarcasmo.

—Perfecto para ese cabrón, como si fuera un perro.

Josh lo miró fijamente sin decir nada. Pero ahora no era momento de preocuparse por tonterías. Concentrando su atención, Laura continuó.

—Para casos como este, los VIPs a menudo se implantan chips. El caso del Sr. Miller es similar... Hemos sacado mucho provecho de ello. La última vez también...

Laura cerró la bruscamente la boca, pero todos lo notaron de inmediato. Mark habló a continuación.

—¿El día que Josh luchó contra los coyotes? Dijiste que lo encontraron usando algo más que el sistema de estructura del coche, ¿era el chip?

Al no tener más remedio, Laura asintió de mala gana.

—Pero esto es confidencial. No olviden lo que dice el contrato...

—¡No revelamos información personal del cliente, ¡no somos esa clase de basura, cuántas veces tengo que decirlo! Maldición!

Mark, inusualmente enfadado, parecía estresado y emocional por el secuestro del cliente y la mención de la acción que más despreciaba. Pero no terminó ahí. Laura, seria, añadió.

—El asunto del chip, por supuesto, y también este incidente de secuestro deben manejarse con absoluta confidencialidad. En el caso del Sr. Miller, el rescate sería inimaginablemente alto, y si se sabe, no sabemos cómo actuarían.

Era un hecho que todos conocían. En lugar de enfadarse más, Mark cambió de actitud.

—Entonces, ¿dónde está ese maldito sistema? Tenemos que ir a rescatar a Miller, ¿cuánto tiempo piensan quedarse aquí?

—Un momento, ahora mismo lo traigo.

Cuando Laura se levantó, su secretaria también lo hizo. Siguiendo las instrucciones de Mark, Isaac se apresuró a seguirlos y de nuevo cayó el silencio. Los guardaespaldas restantes permanecieron callados un rato.

Un reloj.

Cuanto más lo pensaba Josh, más absurdo le parecía. Se frotó la cara con ambas manos y, sin poder soportar la frustración, se levantó. Salió del tráiler para despejar su opreso pecho, cuando Seth salió detrás. Al verlo con expresión grave poniéndose un cigarrillo en la boca, Josh extendió la mano.

—Dame uno.

—¿No habías dejado de fumar?

Preguntó Seth sorprendido. Josh tomó el cigarrillo y respondió distraídamente.

—Hace un tiempo que volví, por culpa de alguien.

—¿De quién?

—¿Quién crees?

Al responder con sarcasmo, Seth no dijo más.

Cuando terminaron uno y casi la mitad de otro, Laura regresó con los demás llevando un maletín negro. Inmediatamente, Josh y Seth apagaron sus cigarrillos y entraron a evaluar la situación. Y en menos de 30 minutos, salieron del tráiler.

El edificio nuevo, construido hacía poco, aún conservaba un tenue olor a pintura en las paredes. Aparte de cuando ocasionalmente venía un agente para hablar sobre el alquiler de oficinas, rara vez entraba gente, y la mayoría de las oficinas estaban vacías. Y en ese piso, solo una tenía la luz encendida.

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